Por: Thomas Watson
Considera la diferencia entre el
estado de Cristo en la tierra y el que tiene en el Cielo:
¡Ah, cómo han cambiado las cosas!
Cuando Cristo estuvo sobre la Tierra, yació en un pesebre, pero ahora se sienta
en un trono.
Entonces los hombres lo odiaron y lo
despreciaron; ahora los ángeles lo adoran.
Entonces su nombre fue deshonrado;
ahora Dios le ha dado “un nombre que es sobre todo nombre” (Fil. 2:9).
Entonces vino en forma de siervo y,
como siervo, tomó un librillo y una toalla para lavar los pies de sus
discípulos; ahora está vestido de sus vestiduras principescas, y los reyes de
la tierra arrojan sus coronas delante de él.
Aquí fue “varón de dolores” (Is
53:3), pero ahora está ungido con “óleo de alegría” (He. 1:9).
En la tierra tuvo lugar su
crucifixión, y ahora su coronación. Entonces su Padre frunció el ceño y le
desamparó; ahora le ha sentado a su mano derecha.
Antes no había en él parecer ni hermosura
(cf. Is. 53:2); ahora está en el resplandor de la gloria de su Padre (cf. He.
1:3).
¡Qué cambio observamos aquí!, “A
este, Dios ha exaltado” (Hch 5:31)
Fragmentos tomados del libro “Tratado de Teología” de Thomas Watson pág. 368
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