Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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4 Razones Por las Que la Gente Reincide

4 Razones Por las Que la Gente Reincide

Por Tim Challies

Una de las secciones más interesantes del diálogo en El Progreso del Peregrino de John Bunyan es el que tiene Cristiano y Esperanza discutiendo el peligro de reincidencia, de alejarse de lo que tenía el aspecto de vida espiritual y crecimiento. Ese diálogo, extraído de la décima etapa del camino cristiano, es importante e instructivo. Bunyan supone que estas personas han sido despertadas a su necesidad de salvación por medio de una combinación de temor de Dios y el peligro del infierno, pero finalmente caen nuevamente o se alejan. Aquí hay cuatro razones por las que la gente reincide:

La conciencia se despierta, pero la mente no se cambia. Por lo tanto, cuando la culpa y el temor de Dios que motivaron este despertar de la conciencia ha pasado, su deseo por salvación se enfría y se regresan a sus propios caminos.

A pesar de que las conciencias de estos hombres se despiertan, pero sus mentes no cambian: por tanto, cuando el poder de la culpa desaparece, lo que provocó que fueran religioso cesa, por lo cual, naturalmente, recurre a su propio camino una vez más: así como vemos que el perro que está enfermo de lo que ha comido, en tanto su enfermedad prevalezca, vomita y echa todo, no es que él hace esto por una mente libre, (si se puede decir que un perro tenga mente), sino porque le es molesto a su estómago, pero ahora, cuando su enfermedad termina, y su estómago es aliviado, sus deseos no son ajenos a su vómito, va hacia ello y lame todo, y es verdad lo que está escrito: “El perro vuelve a su vómito” 2 Ped. 2:22. Por lo tanto, digo, estar ansioso del cielo, y en virtud solo de esa sensación y temor de los tormentos del infierno, como de su sentido y temor de condenación le da escalofríos y se enfría, así sus deseos por el cielo y salvación se enfrían también. Así sucede que cuando su culpabilidad y el miedo se han ido, sus deseos por el cielo y la felicidad, mueren y vuelven a su curso de nuevo.

Están abrumados por el temor del hombre. Durante un tiempo el temor de la condenación supera este miedo de otras personas, pero mientras la sensación de peligro pasa, también lo hace su valentía.

Otra razón es, que tienen temores esclavizantes que los dominan: hablo ahora de los temores que tienen los hombres; “El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el SEÑOR estará seguro.” Prov. 29:25. Así que, aunque parecen estar muy candentes por el cielo, siempre y cuando las llamas del infierno estén cerca de sus oídos, sin embargo, cuando el terror es menor, ellos se entregan a las dudas, a saber, que es bueno ser prudente y no correr (porque no saben que) el riesgo de perder todo, o al menos de traerse problemas inevitables e innecesarios, y de esta manera caen al mundo otra vez.

Están llenos de orgullo, dispuestos a enfrentar la guerra mundial de vergüenza que viene con el Evangelio.

La vergüenza que asiste a la religión cae también como un bloque en su camino: son orgullosos y altaneros, y la religión sus ojos es baja y despreciable: por lo tanto, cuando han perdido el sentido del infierno y la ira venidera, vuelven de nuevo a su curso anterior.

4Y, por último, se niegan a enfrentar su propia culpa y el peligro que vendrá a ellos si no reciben el perdón por los daños causados.

La culpa, y meditar en el terror, son gravosos para ellos, no les gusta ver su miseria antes de que entren en ella, aunque tal vez la visión inicial, si es que quieren verla, podría hacerlos volar a donde el justo vuele y este seguro, pero puesto que lo hacen, como he indicado antes, incluso evitan los pensamientos de culpa y terror, por lo tanto, una vez que se ven libres de sus despertares sobre los terrores y la ira de Dios, endurecen sus corazones con alegría, y eligen tales caminos mientras se endurecen a más y más.

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La Base del Valor

La Base del Valor

Por Max Lucado.

Seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados.

Hebreos 8.12

 «Ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8.1)

 «[Dios] justifica al que es de la fe de Jesús» (Romanos 3.26).

 

Para los que están en Cristo, estas promesas no son solo fuente de gozo. Son también la base de nuestro valor. Está garantizado que tus pecados serán pasados por un tamiz, escondidos y cubiertos por el sacrificio de Jesús. Cuando Dios te mira, no te ve a ti, sino a alguien que te rodea. Esto significa que un fallo no debe ser motivo de preocupación para ti. Tu victoria está segura. No hay nada que temer.

Aplauso del Cielo

 

Lucado, Max ; Gibbs, Terri A.: Gracia Para Todo Momento. Nashville : Caribe-Betania Editores, 2000, S. 22

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¿Fue Jesús Siempre “Agradable”? – John MacArthur

Por John MacArthur

Nunca pude creer en él Jesucristo de algunas personas, que el Cristo en quien ellos creen es simplemente lleno de enamoramiento y dulzura, mientras que yo creo que nunca hubo un más espléndido ejemplar de virilidad, incluso severidad, que el Salvador, y los mismos labios, que declararon que no quebrará la caña cascada, lanzó las más terribles anatemas sobre los fariseos.-Charles Spurgeon

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El nuevo cuidador de María

El nuevo cuidador de María

Por John MacArthur

(Juan 19)

 

Del Comentario

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. (Juan 19:25-27)

La presencia de las mujeres junto a la cruz presenta un contraste marcado entre la indiferencia cruel de los soldados (v. 23- 24), los cuales estaban echando suertes con la ropa de Cristo (y, por implicación, el odio despectivo de los gobernantes [Lc. 23:35] y el desprecio burlón de los transeúntes [Mt. 27:39-40]) y el amor compasivo de un pequeño grupo de seguidores leales. Estaban junto (para; “al lado”) a la cruz de Jesús, lo suficientemente cerca para que Él les hablara. (Después, ya fuera porque los soldados los echaron o porque no fueron capaces de seguir viendo el sufrimiento de Cristo desde tan cerca, se alejaron un poco a un lugar donde había un grupo más grande de seguidores de Cristo [Lc. 23:49]). Su amor por Jesús fue superior a su miedo (cp. 1 Jn. 4:18) y se acercaron.

El número de mujeres en el grupo es discutido, pero probablemente había cuatro (cp . D . A . Carson, The Gospel According to John [El Evangelio según Juan], The Pillar New Testament Commentary [Comentario pilar del Nuevo Testa- mento] [Grand Rapids: Eerdmans, 1991], pp . 615-616; William Hendriksen, New Testament Commentary: The Gospel Of John [Comentario del Nuevo Testamento: El Evangelio de Juan, vol . 2] [Grand Rapids: Baker, 1954], pp . 2:431-432) . María, la madre de Jesús, estaba allí . Este era el momento cuya llegada Simeón le había advertido, cuando una espada le atravesaría el alma al ver el sufrimiento de su Hijo (Lc . 2:35) . De las tres listas de mujeres (cp . Mt . 27:55-56; Mr . 15:40-41), Juan es el único que menciona la presencia de María. La omisión en Mateo y Marcos es acorde con su bajo perfil en el Nuevo Testamento (y en marcado contraste con el papel importante que le asigna la teología católica romana).

El único hombre en el grupo que estaba al pie de la cruz era Juan, el discípulo a quien Jesús amaba (cp. 13:23; 20:2; 21:7, 20 y “Autoría del Evangelio de Juan” en la Introducción al comienzo de esta obra [Grand Rapids: Portavoz, 2010]). Estar allí en ese momento le valió una importante relación que el Señor estableció. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: “Mujer, he ahí tu hijo”. Después dijo al discípulo: “He ahí tu madre”. Aun cuando moría, cargando con el pecado del hombre y la ira de Dios, Jesús se preocupaba con ternura por aquellos a quienes amaba (cp. 13:1, 34; 15:9, 13). Evidentemente, José, su padre terrenal, ya estaba muerto. El Señor no podía entregar a María al cuidado de sus medio hermanos, los hijos de María y José, pues no eran creyentes aún (7:5). No creyeron sino hasta después de la resurrección (Hch. 1:14; cp. 1 Co. 15:7, aunque el Jacobo referenciado en ese versículo puede ser el apóstol Jacobo). Por lo tanto, la confió a Juan; él se volvió un hijo para ella en lugar de Jesús y desde aquella hora Juan la recibió en su casa. Esta puede parecer una preocupación muy mundana en la hora del más grande sacrificio del Salvador, pero la belleza de Su amor y compasión por Su madre viuda, en medio del dolor más espantoso, refleja Su amor por los suyos (cp. Jn. 13:1).

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El Tiempo Oportuno de Dios

El Tiempo Oportuno de Dios

 

Por Max Lucado

 

¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

Lucas 18.7

 

¿Por qué Dios espera hasta que el dinero se acaba? ¿Por qué espera hasta que la enfermedad se extienda? ¿Por qué prefiere esperar hasta el otro lado de la tumba para responder a las oraciones de sanidad?

No lo sé. Solo sé que su llegada es siempre oportuna. Solo puedo decir que hará lo que es mejor.

Aunque no escuches nada, está hablando. Aunque no veas nada, está actuando. Con Dios no hay accidentes. Todo incidente está encaminado a acercarnos más a Él.

 

El Trueno Apacible.

 

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JESUCRISTO

JESUCRISTO

Jesús amado señor

Esperanza para mí

Sujeto vivo yo a ti

Ungiéndome con tu amor.

Conoces tú mi dolor

Renuevas mi vida entera

Irradias luz verdadera

Sembrando fe y esperanza

Transmitiéndome confianza

Olvidando así mis penas.

Por Eidy Pérez-Barquero Peraza

 

Usado con permiso

Este escrito es una contribución de la agrupación para eclesiástica cubana: Ministerio CRISTIANOS UNIDOS.

Puedes leer otras poesías en este enlace.

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El poder del anticristo | John MacArthur

Por John MacArthur.

(2 Tesalonicenses 2)

Leer del Comentario

Del Comentario

inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad (2:9-10a)

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“Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 6)

1

Leonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.

Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.

Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento”, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.

 

Notas extraídas de la lectura (Parte 6)

– DIOS DE MISERICORDIA, ¡cuán poco recibes de todo esto! ¿Por qué no cumples tu amenaza y no nos vomitas de tu boca? ¡Hemos faltado! ¡Estamos sucios! ¡Amamos la alabanza de los hombres! ¡Señor, levántanos de esa caída! ¡Bendícenos con quebrantamiento! El juicio debe empezar con nosotros los predicadores.

– Creo que nadie ha expresado mejor el sentimiento de la magnitud de la tarea de un predicador del Evangelio que Ricardo Baxter Kidderminster, de Inglaterra, cuando dijo: «Lo peor que os puede ocurrir es que pudierais cambiar vuestros oficios por el mío; considero las tareas de los obreros de esta ciudad una verdadera diversión, al lado de la mía; sin embargo, yo no la cambiaría por la del más encumbrado príncipe. La tarea de los obreros manuales preserva su salud; la mía la consume. Su tarea es fácil, la mía es un dolor continuo. Ellos tienen horas y días de recreo: yo apenas tengo tiempo para comer y beber. A ellos nadie les inquieta cuando han terminado su tarea, pero yo cuanto más hago, más odio y encono levanto contra mí.»

 – Podemos tener un alto porcentaje de asistencia a la iglesia, con un bajo nivel de espiritualidad. Antes se echaba la culpa a los predicadores modernistas, hoy la aplicamos a la televisión, y aun cuando sé que ambas cosas son ciertas, quisiera preguntar a los predicadores: ¿No ha llegado el momento de confesar como aquel antiguo senador romano: «La falta, Bruto, está en nosotros»? ¿No es cierto que los grandes predicadores se han acabado y que la predicación ardorosa es un arte perdido? Hemos permitido que sermones de snack-bar, colmados de graciosos chistes, sustituyan el mensaje de vida o muerte a almas que están entrando perdidas cada día a la eternidad. ¿Procuramos traer en acción «los poderes del mundo venidero» en cada uno de nuestros cultos?

– Los artistas de ayer son hoy nuestros evangelistas. Conozco a un evangelista de fama que rehusó un contrato de cuatro sermones de cultos especiales a 500 dólares por sermón. No es extraño que un pastor modernista dijera que estos evangelistas «lloran en el púlpito cuando la paga es suficiente»; pero, ¡ay!, ¡lo cierto es que florarán como Judas cuando sea demasiado tarde! Los endebles auditorios ¿significarán púlpitos algo más que débiles?

– Hermanos predicadores, es tiempo de avergonzarnos de que no tenemos vergüenza; tiempo de llorar nuestra falta de lágrimas; tiempo de humillarnos reconociendo que hemos perdido nuestra característica de servidores; tiempo de gemir por nuestra falta de gemidos por las almas; tiempo de odiarnos a nosotros mismos porque no odiamos del modo debido al monopolio de Satanás que es este mundo; tiempo de reprobarnos el que nos portemos tan bien con el mundo, que el mundo no tiene motivos para tildarnos de fanáticos.

– Pentecostés significa pena, y nosotros tenemos placer; significa carga, y nosotros deseamos la comodidad. Pentecostés significa cárcel, y nosotros lo haremos todo antes de entrar en una cárcel por amor de Cristo. Quizá si viviésemos la vida de Pentecostés, más de uno de nosotros tendría que ir a la cárcel.

– El diablo quiere que nos ocupemos en frivolidades. Muchos de nosotros que preconizamos la «vida consagrada» nos entretenemos en cazar ratones mientras leones destruyen la heredad.

– Pablo, el esclavo de Jesucristo, el alma más endurecida que Dios pudo alcanzar, conmovió provincias enteras de tres continentes para Dios. Movió «los poderes del mundo venidero», desafió a Satanás; nos sobrepasó a todos en sufrimientos, en desprecios y en oración. Hermanos, otra vez de rodillas a recuperar la piedad apostólica y el poder apostólico. Basta de sermones inocuos y sin vida.

– ¿Cómo me sentiré en el juicio cuando desfile ante mi innumerables oportunidades perdidas, y todas mis excusas se descubran ser disfraces de mi cobardía y orgullo? – Dr. W. E. Sangster

– Hemos adoptado la comodona teoría de que la Biblia es un libro para ser explicado, cuando es, ante todo y en primer lugar, un libro para ser creído (y después obedecido).

– Quizá Dios no ha tenido jamás, en el mundo, un grupo tan numeroso de creyentes incrédulos como el que tiene en estos días. ¡Qué vergüenza!

– Fe es creer que Dios hará lo que le pedimos, sea lo que sea.

– Nos gusta citar: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta» (tremenda promesa); pero ¿lo creemos realmente?

– Dios honra, no la sabiduría ni la personalidad, sino la fe. Dios va donde va la fe, y la fe va donde está Dios. La fe localiza a Dios, en un sentido que creo comprenderéis. La fe une nuestra impotencia a su Omnipotencia.

– Lo que sabemos acerca de Dios en estos días, ha producido grandes hileras de libros que llenan nuestras bibliotecas (al decir esto no desdeñamos la cultura y, sobre todo, la sabiduría que viene de arriba); pero una cosa es conocer acerca de una persona y otra es conocerla a ella. Pablo, no teniendo nada, lo poseía todo. ¡Sublime paradoja! ¡Bendita pobreza!

– Poco importa lo que uno es ante los hombres, ni lo que sabe, sino lo que es ante los ojos inescrutables de Dios. Si desagradamos a Dios, ¿qué importa agradar a otros?

– Si alguno de nosotros conoce verdaderamente a Dios, ¡prepárate, Lucifer!

– Hasta que el Liderazgo espiritual no esté ocupado otra vez por hombres que se anulen a sí mismos, tenemos que esperar una determinación progresiva en la calidad del cristianismo popular, año tras año, hasta que lleguemos al punto en que el Espíritu Santo, contristado, se separe totalmente —como la «Shequináh» se ausentó del templo judío. – Dr. A. W. Tozer

Puedes leer además la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte, Cuarta Parte y la Quinta Parte de las notas.

Próximamente publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, lo puedes descargar aquí: “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL

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Hecho Para el Cielo

Hecho Para el Cielo

Mi reino no es de este mundo.

Juan 18.36

Por Max Lucado.

La infelicidad en la tierra fomenta el hambre del cielo. Impartiéndonos con su gracia una profunda insatisfacción, Dios despierta nuestra atención. La única tragedia, en este caso, es sentirse satisfecho prematuramente. Conformarse con la tierra. Estar contento en una tierra extraña.

No nos sentimos felices aquí porque aquí no estamos en casa. No somos felices aquí porque no podemos ser felices aquí. Somos «extranjeros y peregrinos en este mundo» (1 Pedro 2.11).

Nunca seremos completamente felices sobre la tierra porque no estamos hechos para la tierra. Claro, tendremos momentos de gozo. Captaremos vislumbres de luz. Conoceremos momentos y aún días de paz. Pero estos no pueden compararse con la felicidad que se halla más adelante.

Cuando Dios Susurra tu Nombre

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El Dios de las sorpresas

El Dios de las sorpresas

 

Por Max Lucado

El Dios de las sorpresas se manifiesta otra vez… Dios lo hace a los que son fieles. Justo en el momento que la matriz es demasiado vieja para concebir, Sarai queda embarazada. Justo en el momento que el fracaso excede a la gracia, David recibe el perdón…

¿La lección? Tres palabras. No te rindas…

¿Es largo el camino? No te detengas…

¿Está negra la noche? No abandones.

Dios está mirando… Y puede que sin que lo sepas… Tal vez el cheque está en el correo.

Quizá una disculpa esté en proceso de elaboración.

A lo mejor el contrato de trabajo está sobre el escritorio.

No te rindas. Si lo haces, es posible que pierdas la respuesta a tus oraciones.

Todavía Remueve Piedras

 

Lucado, Max ; Gibbs, Terri A.: Gracia Para Todo Momento. Nashville : Caribe-Betania Editores, 2000, S. 20

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