Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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7 prácticas católicas infiltradas en la iglesia evangélica

Iglesia enferma

La visita de Jorge Bergoglio a los Estados Unidos ha causado que el tema del papa vuelva a estar en primera plana en el mundo. En otras ocasiones he escrito porque los Evangélicos no vemos a la figura del Papa como una autoridad eclesiástica y cuales son algunas de nuestras diferencias doctrinales fundamentales entre Protestantes y Católicos. En especial he escrito en la diferencia que ambos tenemos sobre cómo somos justificados lo cual crea una división que no nos permite tener verdadera unidad con la iglesia católica.

Esto no significa que no podemos aliarnos con Católicos en causas comunes como la lucha contra el aborto y la definición bíblica del matrimonio. Pero a pesar de que podamos tener cosmovisiones similares en algunas áreas, no podemos ver una verdadera unidad puesto que la verdadera unión viene en torno a la Verdad (Juan 17:17, 20-21). Nuestra diferencia con el Señor Bergoglio no es una personal: no atacamos su persona. Nuestras diferencias son teológicas: no podemos estar a favor de la doctrina que él representa.

Todo evangélico puede estar de acuerdo con estas cosas. Profesamos que “hay un solo Dios, y también un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (2 Tim. 2:15). A la misma vez, y sin darnos cuenta, ciertas doctrinas católicas se introducen en el mundo evangélico de una forma que no es bíblica y, por tanto, no es saludable. En mi iglesia yo uso la frase de que nos cuidemos de regresar a Roma. Con esto me refiero a cuidarnos de no volver a doctrinas y prácticas que fueron denunciadas por los protestantes durante la Reforma, pero que de alguna forma la iglesia moderna se ve tentada a readoptarlas.

1. Papas evangélicos

Gracias a Dios, soy una persona que difícilmente tiendo a la ira. No digo que no lucho con (¡muchos!) pecados: solo que la ira no es uno de los comunes. Ahora bien, si quieres verme molesto en medio de una discusión teológica, basa tus argumentos no en pasajes de la Palabra, sino en MacArthur, Piper o Washer. Como protestantes, somos prontos a negar la infalibilidad papal, pero muchas veces con nuestras acciones afirmamos la infalibilidad de nuestro teólogo favorito. No estoy diciendo que no debemos aprender de hombres de Dios ni tenerlos en alta estima. Pero no podemos basar nuestros sermones y doctrinas en los argumentos de los hombres sin estudiar profundamente lo que dice la Biblia sobre el tema.

2. Ignorancia de las Escrituras

Uno de las bendiciones mayores de la Reforma fue el acceso de todos los creyentes a la Biblia. Personas murieron para que tú y yo pudiéramos tener acceso a la Biblia en nuestro idioma. Sin embargo, hoy muchos creyentes han regresado a la práctica de dejar el estudio bíblico al clero, en vez de ellos participar como creyentes en el estudio profundo de la Palabra para que sus vidas seas formadas por verdades bíblicas. Preferimos que un pastor nos diga qué hacer que crear convicciones a través del estudio de la Palabra.

3. Siguiendo tradiciones

Me encantan los credos y las confesiones históricas. En muchos aspectos me adhiero a la Confesión Bautista de Londres del 1689. Pero la Biblia me ayuda a interaccionar con el credo no lo contrario. Debemos cuidarnos de buscar nuestra certeza doctrinal en la Teología Sistemática de Grudem, en la Confesión de Fe de Westminster, o en la Confesión de Fe de nuestra iglesia más que en las mismas Escrituras que inspiraron estos libros.

4. Clero sacerdotal

A menudo personas amadas me piden que ore por alguna petición especial. Es uno de los mayores privilegios que tiene un creyente, orar los unos por los otros.  Usualmente, cuando me piden que ore les digo que con mucho gusto, pero quiero que sepan que mi oración no es más efectiva que la de cualquier otro santo en la congregación. Todo cristiano es amado por el Padre, aceptado por el Hijo, y habitado por el Espíritu. Todos somos real sacerdocio, nación santa (1 P. 2:9). No hay una casta sacerdotal: los pastores no están “en otro nivel”. Si pensamos lo contrario, entonces manifestamos vestigios de Roma.

5. Espacio en lo secundario

Uno de los regalos principales de la Reforma es que, como creyentes, podemos reformar o cambiar posiciones secundarias doctrinales. A diferencia de los dogmas católicos, que establecen lo que todo feligrés debe creer, la Reforma trajo consigo unidad en lo principal –en lo que está claramente revelado en la Palabra–, pero apertura a diferenciar en lo que no es principal. Sin darnos cuenta, cuando hacemos de doctrinas secundarias como el gobierno de la iglesia, el uso de los dones espirituales, o la interpretación de cuándo será el rapto como esenciales para ser creyentes, no estamos siendo protestantes: estamos actuando como católicos. Estamos diciendo que todos los creyentes deben verse iguales.

6. Compra de indulgencias

Uno de los catalíticos principales de la Reforma fue la venta de indulgencias. En una forma, esto es equivalente a buscar comprar el favor de Dios. Aunque se hacía de de diversas formas, en especial era por medio de factores económicos. Lamentablemente, nuestras iglesias en ocasiones manifiestan diversas formas de comprar el favor de Dios, aquel favor que Cristo compró en la cruz por Su pueblo. Por medio de ofrendas, promesas, ayunos… tratamos de manipular a Dios para recibir lo que deseamos. Esto luce bastante similar a prácticas pecaminosas de Roma.

7. Intercesores que no son Cristo

 

¿Quién ha escuchado a un líder de adoración decir: esta canción nos llevará a la misma presencia de Dios? La realidad es que ninguna canción, líder de adoración o persona puede hacer lo que solo Cristo puede hacer. Es Jesús el mediador entre Dios y el hombre. Es por medio de Él que tenemos acceso al Padre. Solus Christus.

Estos son algunas prácticas que observo en la iglesia moderna que tienen mucho catolicismo detrás de la oreja, y que sin darnos cuenta hemos adoptado a nuestro contexto. Que sea la Biblia y un conocimiento profundo de la misma lo que impulse nuestra vida de iglesia. Somos protestantes, ¡cuidémonos de no volver a Roma!

Tomado de: Coalición por el Evangelio

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Sueño del Alma vs la Biblia

Sueño del Alma vs la Biblia

Por: Clint Archer

dormidos

Disfruto de una siesta celestial tanto como cualquier otro, pero no a expensas de llegar al cielo realmente. Persiste en algunos círculos evangélicos un pequeño malentendido pertinaz conocido como “sueño del alma” o, para el más erudito, “psychopannychism.”

Es la opinión de que cuando se muere su espíritu entra en un estado sin comprensión e inconsciente hasta la resurrección final.

El razonamiento es que, dado que cada ser humano es un compuesto de cuerpo-alma (o para nuestros lectores tripartitos pedantes: cuerpo-alma-mente), cuando el cuerpo muere el alma no puede funcionar hasta que se reencuentre con su corpus resucitado.

Este argumento no es simplemente lógico, sino presuntamente bíblico. Los defensores señalan que los escritores de las Escrituras que se refiere habitualmente a los difuntos como los que han “dormido”.

Por ejemplo,

Jesús se refirió al fallecido y sepultado Lázaro como estar durmiendo:

Juan 11:11-14… Dijo esto, y después de esto añadió: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará. Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro, mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño. Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto…”

Jesús le dijo riéndose dolientes que la hija de Jairo no estaba muerto, sino dormitando (Marcos 5:39).

Mateo registra esto en la crucifixión:

Mateo 27: 52-53 y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos.

El martirio de Esteban se equipara con una siesta.

Hechos 7:60-8:1 Y cayendo de rodillas, clamó en alta voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Habiendo dicho esto, durmió. Y Saulo estaba de completo acuerdo con ellos en su muerte.”

1 Tesalonicenses 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron en Jesús..

Entonces, ¿qué hacemos con esto? ¿Nuestras almas simplemente dormitan como un protector de pantalla de bajo consumo de energía hasta que se proporcione un nuevo cuerpo?¿Inicia la muerte un compás de espera para el espíritu, o un estado a la espera de la reanimación; un milagro que Max simplemente llamaría “casi muerto”?

La solución viene de la ciencia y el arte de la hermenéutica.

Usted ni siquiera necesita un estudio de la frase “dormido” en la literatura griega para determinar que se trata de un eufemismo para referirse a la muerte. (Por mucho que decimos “falleció” o “recientemente partió.”) Las reglas de la hermenéutica dictan que siempre empezamos con los textos menos ambiguos y más didácticos en las Escrituras para arrojar la luz de entendimiento sobre aquellos cuyos significados están en disputa.

Estos son algunos pasajes en los que la naturaleza instantánea del ascenso del alma al cielo es clara:

Filipenses 1:21-23 Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Pero si el vivir en la carne, esto significa para mí una labor fructífera, entonces, no sé cuál escoger, pues de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor.

Lucas 23: 42-43 Y decía [el ladrón en la cruz]: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces El [Jesús] le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.”

2 Corintios 5: 1-8 Porque sabemos que si la tienda terrenal que es nuestra morada, es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos. Pues, en verdad, en esta morada gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitación celestial; y una vez vestidos, no seremos hallados desnudos. Porque asimismo, los que estamos en esta tienda, gemimos agobiados, pues no queremos ser desvestidos, sino vestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Y el que nos preparó para esto mismo es Dios, quien nos dio el Espíritu como garantía. Por tanto, animados siempre y sabiendo que mientras habitamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor.

Por lo tanto, no hay necesidad de perder el sueño respecto si verá o no a Jesús. En el momento en que su espíritu se libere, usted estará con Jesús. ¿Qué forma tiene el estado intermedio es el tema de otro post. Vea este espacio.

 

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Lo mejor de E. M. Bounds sobre la oración (Parte 3)

 

Notas personales extraídas del libro “Lo mejor de E. M. Bounds” sobre la oración. Parte 3

 

Orar como Elías oró y obtener los resultados que él obtuvo, es la necesidad apremiante de nuestros días.

Si tuviéramos más del espíritu de oración de Elías, las maravillas que hoy consideramos como tales, dejarían paso a cosas aún mayores.

Es necesaria la oración persistente y perseverante para dar a la promesa sus más vastos y notables resultados.

¿Dónde están en nuestros tiempos aquellos hombres de oración que hagan elevar el santo incienso como lo hizo Elías? En esta época necesitamos hombres dentro de la iglesia de Cristo que con sus propias oraciones, puedan añadir fuerza, llama y poder a las oraciones de Elías.

¡Cuántas oraciones de nuestros días no son más que meras fórmulas que sólo contienen palabras dichas prácticamente al azar¡ Muchas de estas oraciones no merecen llamarse como tañes, pues no llegan a ninguna parte, no tienen ningún valor, y carecen completamente de resultados.

¿Qué es lo que la oración no puede hacer? ¿Qué es lo que un hijo de Dios no puede conseguir por medio de la oración?

Tengamos en mente cuatro cosas: Dios oye la oración, le presta la debida atención, la responde y otorga liberación por medio de ella.

La oración rompe todas las barreras, corta todas las cadenas, abre todas las prisiones y caminos favorables a los hijos de Dios.

Necesitamos hombres y mujeres que puedan demostrar los usos, las fuerzas, las bendiciones y los ilimitados recursos de la oración

Las oraciones sin fuerza no tienen poder para sobreponerse y vencer las dificultades, y menos para ganar una completa y maravillosa victoria.

La oración es nuestra arma más poderosa, y si hemos de usarla como Dios quiere, debemos de poner todo de nuestra parte para ejercitarla continuamente. James Hastings

En todas las edades Dios requiere que Su pueblo y Su iglesia vivan separados del mundo con una separación tal que lleve a producir antagonismo.

 

*Edward M. Bounds. (1835 – 1913). Es ampliamente conocido y apreciado por toda la comunidad cristiana como el gran especialista en la oración. Sus libros, de los cuales se han vendido cientos de miles de ejemplares son lecturas insuperables para la hora quieta, le meditación cuidadosa y profunda, verdadero oasis en los tiempos de sequía espiritual, voces vivientes de consuelo y esperanza, que siguen hablando años después de que su autor se haya ido de la tierra.

 

En las próximas semanas estaré publicando nuevas notas que tomé de este fabuloso libro, no obstante ya puedes leer la Primera Parte y Segunda Parte de las notas. Si te han sido de bendición estas notas compártelas con tus amistades.

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A los predicadores de prosperidad: Valoren el sufrimiento

John Piper

John Piper

 

Por John Piper

El Nuevo Testamento no solo deja claro que el sufrimiento es necesario para los seguidores de Cristo, sino que también se esfuerza por explicar por qué es así y cuáles son los propósitos de Dios en ello. Es crucial que los creyentes conozcan estos propósitos. Dios los ha revelado para ayudarnos a entender por qué sufrimos y para pasarnos al otro lado del sufrimiento así como el oro pasa por el fuego.

En ¡Alégrense Las Naciones!, en el capítulo que se trata del sufrimiento, explico estos propósitos. Aquí solamente los nombraré y les diré a los predicadores de prosperidad: incluyan las enseñanzas bíblicas del sufrimiento en sus mensajes. Los nuevos creyentes necesitan saber por qué Dios les ordena a sufrir.

  1. El sufrimiento profundiza la fe y la santidad.
  2. El sufrimiento hace que tu copa se incremente.
  3. El sufrimiento es el precio de producir la valentía en otros.
  4. El sufrimiento llena lo que falta en las aflicciones de Cristo.
  5. El sufrimiento anima el mandato misionero de ir.
  6. La supremacía de Cristo se manifiesta en el sufrimiento.

Nota del editor: Este es el noveno artículo en una serie de 12 súplicas a los predicadores de la prosperidad. Los artículos fueron publicados originalmente en el libro de John Piper, ¡Alégrense las naciones!


Publicado originalmente en DesiringGod.

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

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El aborto es el anti-evangelio

El aborto es el anti-evangelio

“¡Tendrán un varoncito saludable!”.

Aborto (4)

Esas son las palabras que toda pareja que está esperando desea escuchar. ¿Pero qué sucede cuando a una pareja le dan el informe más nauseabundo imaginable: el diminuto bebé que crece en el vientre de su madre viene con un problema médico? Los padres empiezan a hacerse preguntas. ”¿Va a estar bien mi bebé? ¿Cómo será la vida de nuestro pequeño hijo? ¿Cómo afectará nuestra vida la salud de este bebé que viene en camino? ¿Valdrá la pena el luchar tanto?”.

Esas mismas preguntas corrían por las mentes de unos padres a quienes conozco. Ellos trajeron al mundo a un bebecito que nació sin brazos. En medio de todos sus temores, a estos padres se les dijo que el niño crecería indefenso y totalmente dependiente de un cuidado especial durante toda su vida. La noticia era desalentadora, ya que los médicos pintaban un cuadro laborioso y lleno de frustración para la vida de este pequeño.

El miedo y la ansiedad inundaron sus corazones. Pero a pesar de las malas noticias, estos padres descansaban en otras buenas noticias. Dios amaba a su bebé. Dios había formado maravillosamente sus entrañas. Dios tenía un plan para este pequeño varón. Ellos echaron fuera el temor y la duda, y recibieron con brazos y corazones abiertos al hijito que Dios les había dado.

Paternidad y maternidad con el evangelio en mente

En el libro de Romanos, la realidad del evangelio es embriagadora. En los versículos 5 y 6, Pablo escribe: “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos”. Cristo murió por nosotros cuando éramos espiritualmente incapacitados. Él nos toma indefensos y destrozados para redimirnos. Pero Él no solo rescata a los desamparados espirituales, Él también regenera a quienes están físicamente desvalidos.

Mientras que el evangelio revela a un Salvador que da Su vida por aquellos que han huido de Él, el aborto revela una agenda humana que extingue la vida de aquellos que se supone que deberíamos proteger y amar. Al ojear las páginas de la Escritura, es claro que el aborto es el anti-evangelio.

El aborto dice:

  • Los bebés por nacer son valorados como si fuesen productos desechables.
  • Cada bebé no es más que una aglomeración de tejido, desprovisto de algún propósito o vida.
  • Dentro de mis planes, en estos momentos no hay lugar para ti.
  • La discapacidad limita la oportunidad de que pueda haber calidad de vida.

Mas el evangelio dice:

  • Tenemos un enorme valor como portadores de la imagen de Dios (Génesis 1:27).
  • Cada uno de nosotros ha sido creado “formidable y maravillosamente” (Salmo 139:14).
  • Por amor hemos “recibido el espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Romanos 8:15).
  • La gloria y la gracia de Dios brilla igual, o tal vez más aún, en aquellas personas con limitaciones o debilidades físicas (2 Corintios 12:9).

El aborto es un asalto a la imagen, carácter, gracia, evangelio, y gloria de Dios. Para el cristiano que lo vea como algo menos, estaría rechazando la visión bíblica del evangelio y la gloria de Dios. Juan 9:1-3 nos muestra cómo Dios mismo, en la persona de Cristo, ve la vida humana al caminar entre nosotros como uno de nosotros.

Mientras caminaba, Él vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: “Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?”. Jesús les respondió: “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”.

Mientras los discípulos vieron la ceguera del hombre como resultado directo del pecado, Jesús en cambio lo vio como un recipiente de la gracia y gloria de Dios. Cada vida es creada por Dios de forma única para ser poderosamente rescatada y redimida en Cristo, para la gloria del Padre. Cada niño en el vientre es una obra maestra que está siendo tejida por el Gran Artesano.

La vida humana, a través del lente del evangelio

Ese bebé nacido sin brazos soy yo. Treinta y un año después.

Dios destruyó las opiniones escépticas de los médicos y profesionales. He estado en el ministerio durante casi una década, tengo una esposa maravillosa, casados ya por nueve años, y tenemos un hermoso niño de tres años de edad, con una niña en camino.

Yo le doy gracias a Dios por mis padres, quienes gozosamente me aceptaron con todos los retos que acarrea el tener un niño con discapacidad. Ellos pudieron haber escogido el haberme dado en adopción o haberme dejado bajo los cuidados del estado, o pudieron haberme abortado. Para mis padres, el aborto nunca habría sido una opción. La realidad de que yo había sido creado a la imagen de Dios y que había sido formado maravillosamente por el Padre ocupaba un lugar de prominencia en sus mentes.

La vida humana es una obra de las manos de Dios creada a Su imagen, para Su gloria. Todo hombre o mujer que ha sido formado por las manos de nuestro fiel Padre Celestial tiene valor, propósito y gracia. Nunca determines el valor, la calidad o la santidad de la vida basado en antecedentes socioeconómicos, estructura familiar, origen étnico, o cualquier tipo de discapacidad. Vé la vida humana a través del lente del evangelio —que la obra de Dios pueda ser manifestada en la vida de cada individuo —.


Publicado originalmente para Desiring God. Traducido por Andreina Lopez.

Daniel Ritchie es el pastor de estudiantes en la Iglesia Bautista Lake Norman en Huntersville, NC, donde vive con su esposa y dos hijas.

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12 maneras en las que puedes pastorear a tu pastor

12 maneras en las que puedes pastorear a tu pastor

Pastor

El ministerio pastoral está lleno de retos. En su peregrinaje hacia el cielo, cada pastor debe velar por su corazón y por el de todos aquellos que el Señor ha puesto bajo su cuidado: su esposa, sus hijos, su iglesia. La labor del pastor puede llegar a ser compleja y demandante… reuniones, consejerías, eventos, retiros, conflictos matrimoniales, finanzas, bodas, entierros, sermones… Ha de proteger al rebaño cuando rondan lobos disfrazados de oveja. Debe lidiar con cabras que desvían a los corderos hacia al acantilado. Muchos pastores ven cómo sus fuerzas se desgastan. Su tiempo de oración se ve mermado. Su esfuerzo en el estudio se debilita. Se apaga la ilusión, y aún las más pequeñas cosas terminan convirtiéndose en una pesada carga. Hay quienes se arrastran durante años soportando un ministerio seco… mientras otros abandonan por el camino… y entonces es cuando la iglesia se pregunta “¿Qué ha pasado? ¿Qué podríamos haber hecho por nuestro pastor?”.

Aunque en el ministerio, lo ideal es la pluralidad pastoral, lamentablemente muchos siervos del Señor están muy solos. Entonces, más que nunca, hemos de recordar el llamado de “cuidarnos los unos a los otros” expresado de tantas formas en la Palabra de Dios (cp. 1 Tes. 5:11; Santiago 5:16; 1 Pedro 1:22; Hebreos 3:13 y 10:24…).

Querido hermano, huye del “consumismo evangélico” que te empuja a “usar” la iglesia y la atención de sus líderes. Si eres cristiano, tú no “vas” a la iglesia. Tú “eres” iglesia, y si el día de mañana Dios te pregunta por el bienestar de tu hermano –el pastor incluido- nunca podrás responder como Caín respondió: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?” (Génesis 4:9). Más bien pregúntate, ¿de qué manera puedes amar a tu pastor y cuidar de él? ¿Cómo puedo pastorear a mi pastor?

Como pastor, e hijo de pastor, quisiera compartir algunas áreas que he observado y en las que podemos cuidar de aquellos que cuidan a otros. Por favor, que quede claro que nada de todo esto lo escribo como indirecta para los miembros de mi propia iglesia (¡aunque harán bien en leer estas líneas!). Me mueve a escribir este artículo mi profunda preocupación por muchos pastores que están solos y abatidos, y la tristeza que siento cada vez que oigo que un predicador ha dejado su púlpito y su rebaño.

Veamos 12 consejos muy prácticos:

(1) Ora por él y por su familia. El diablo está muy interesado en derribar a los que están en lugares de liderazgo. Sabe que si ellos caen, puede hacer caer a muchos otros que tenían sus ojos puestos sobre ellos. Ora por tu pastor. Ora con tenacidad. Ora por su matrimonio. Ora por sus hijos. Ora por su vida de oración. Ora por que el Señor le fortalezca y avive. Ora por que tu pastor no caiga en desánimo ni pierda la ilusión. Ora por que el Señor le guarde de todo mal.

(2) Ama a tu pastor y a su esposa. Ámale, con un amor práctico. Ama a tu pastor de palabra, expresando tu afecto y cuidado. Pero también ámale con gestos y acciones concretas (1 Tesalonicenses 5:12-13). Que se sienta querido levantará su ánimo y le hará sentir parte del cuerpo de Cristo. Es el pastor, pero también es un hermano, y necesita del cariño y afecto de su familia espiritual. El rol del pastor es difícil, porque ha de ayudar a mucha gente, pero más difícil aún es el rol de aquella que ayuda al que ayuda. Si tienes oportunidad de cuidar de la esposa del pastor, hazlo; con tus palabras de ánimo, con tus oraciones, con tu servicio. A veces su marido llega tan agotado a casa, que ella tiene el difícil reto de levantar su espíritu. La esposa de un siervo del Señor necesita mucho de tus palabras de aliento.

 (3) Vela por sus necesidades materiales. Hay pastores que prefieren ganar su sustento por otros medios (1 Tesalonicenses 2:9), y hay quienes no pueden ser sostenidos por la iglesia local. Sin embargo, vemos claramente en la Palabra que el obrero es digno de su salario (1 Timoteo 5:17-18). Es cierto –tristemente– que hay líderes religiosos que oprimen al rebaño para vivir con opulencia, y también es cierto que hay iglesias que pretenden que el pastor viva de las migajas que caen de la mesa. Ni una cosa ni la otra. La iglesia tiene la responsabilidad de sostener de una forma digna a su pastor y su familia, según sus necesidades y según la capacidad de la iglesia.

(4) Obedécele servicialmente. A veces es fácil obedecer, cuando entendemos el porqué se nos pide algo. Otras veces no es tan fácil, porque no lo entendemos, o no estamos de acuerdo. Confía en que tu pastor busca el bien del rebaño, sírvele con confianza. Dice la Palabra “Obedeced a vuestros pastores… porque ellos velan por vuestras almas… para que lo hagan con alegría, y no quejándose…” (Hebreos 13:17). Si hay en nosotros rebeldía, o insumisión, esto “no os es provechoso”. Será en detrimento del bien de toda la congregación y una fuerte traba en su ministerio.

(5) Protégele. No es un superhombre. Es humano. De carne y hueso. Está sujeto a las mismas tentaciones y amenazas que cualquiera de nosotros. ¿Qué peligros has visto rondando cerca de él? Tal vez su cansancio es demasiado grande… o su doctrina hace aguas… o un nuevo lobo ronda las ovejas… o un falso maestro siembra cizaña… o una mujer muy perfumada se le acerca peligrosamente… o todo eso a la vez… ¡Protégele! Habla con él, con su esposa, o con los demás pastores según sea el caso, pero no le dejes a su suerte (Hechos 20:28-31).

(6) Infórmale. Hay hombres a los que Dios realmente ha capacitado de una forma prodigiosa para el ministerio pastoral, pero aún así, ¡no tienen el don de la omnisciencia! El pastor no puede saber si un hermano está en casa enfermo, o de viaje, o abatido, o pasando una crisis familiar… pero se le puede tener informado. La tecnología de hoy día nos permite comunicarnos con suma facilidad. Tan solo un mensaje le permitirá saber al pastor cómo estás, cómo puede orar por ti, y cómo puede ayudarte mejor. Recuerda, que él debe dar cuentas a Dios por tu alma (Hebreos 13:17).

(7) Confía en aquellos en los que él confía. Los pastores de la iglesia tienen el reto de delegar ciertas tareas y funciones en otros hermanos: los diáconos, los líderes de jóvenes, los maestros, los líderes de ministerios… Es necesario aplicar el principio que Jetro dio a Moisés para que el pastor no se agote (Éxodo 18). Si el pastor ha puesto su confianza en alguien para cierta función, confía tú también en esa persona. Todos los asuntos no pueden llegar al pastor, y menos en una iglesia numerosa. Así qué, antes de pedirle o preguntarle algo al pastor, pregúntate a ti mismo: ¿Han delegado los pastores o los diáconos este asunto en alguien? Y si es así, confía en aquellos en los que el pastor confía.

(8) Recuérdale lo hermoso que es el pastorado. En el ministerio uno trata diariamente con dificultades de todo tipo, y el pastor fácilmente puede pensar que todo son solo problemas. Es demasiado fácil olvidar que el ministerio pastoral es un gozo y un honor. Recuérdale que Dios le ha llamado a la labor más preciosa de todas: anunciar todo el consejo de Dios, alcanzar a los perdidos con las Buenas Nuevas, y edificar a los creyentes con la Palabra. Recuérdale que sus esfuerzos tienen implicaciones eternas. Recuérdale que su vida y su labor están siendo usadas por Dios para seguir edificando su Iglesia.

(9) Explícale los frutos de su ministerio. Cuando el sembrador ve crecer el trigo, y ve cómo se dora al sol, tiene mucha satisfacción. Pero el fruto espiritual es invisible. Si en tu corazón hay gozo, o paz, o templanza, no se puede ver. Comparte con tu pastor lo que Dios está haciendo en tu vida a través de su ministerio. Tal como lo expresa el apóstol Pablo, “el que es enseñado en la Palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gálatas 6:6). El fruto espiritual en tu vida es una muestra de que el Señor está usando a tus pastores como instrumentos para tu edificación.

(10) Sé su amigo. La soledad del pastor puede llegar a ser muy profunda si solo habla con otros para tratar problemas. Acércate a él para explicarle otras cosas. Como harías con un amigo. Pregúntale cómo está. No es nada fácil. Lo sé. Es difícil ser amigo de alguien sin tiempo para la vida social. Exprésale tu cariño y amistad aunque no seas correspondido. Permítele que te diga que no cuando le quieras invitar a algo. No supongas que “no va a poder porque está siempre ocupado”. No supongas que su esposa no podrá, o que sus hijos no podrán. Toma la iniciativa, y permítele que te diga que no puede, aunque te lo diga muchas veces… En algún momento dirá que sí, y tendrá mucho gozo.

(11) Predica el Evangelio a sus hijos. Sí, has oído bien. A veces el pastor puede descuidar a los discípulos que tiene más cerca, y tristemente son muchos los hijos de pastores que se van al mundo. Otras veces el problema no es la negligencia, sino la familiaridad. Sin duda creemos que Dios es soberano en la salvación, pero humanamente hablando, ¿no será que sus hijos ya le tienen muy oído? El domingo escuchan desde el púlpito la misma voz que en casa les dice que han de hacer los deberes o arreglar su habitación. El domingo escuchan hablar de gozo y paz al mismo hombre que a veces ven en casa luchando con el desánimo y la ansiedad. Si el pastor les recuerda el evangelio a los tuyos, recuerda tú recordarles el evangelio a los suyos. Evangeliza a los hijos del pastor.

(12) Ayúdale a descansar. Después de lo intenso que es el domingo, el lunes es el momento de intentar reponer fuerzas lo antes posible. Ayuda a tu pastor a reservar el lunes para descansar. Si no es un tema de vida o muerte, no le llames un lunes. Ni le escribas tampoco. Ayúdale a proteger su tiempo de descanso, sus vacaciones, su tiempo familiar… En el ministerio el pastor gestiona su propia agenda y sus propias fuerzas, y es fácil caer en los dos extremos: la dejadez, o el activismo. Dile que es humano y que sus fuerzas son pocas. Ayúdale a huir del síndrome de “pequeño mesías” recordándole que Dios no depende de él para llevar a cabo sus planes.

Soli Deo Gloria. 

Tomado de: Coalición por el evangelio.

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Dios sí existe afirma eminencia científica

Dios sí existe afirma eminencia científica

Michio Kaku

El reputado físico teórico norteamericano Michio Kaku, famoso por formular la revolucionaria teoría de las cuerdas, causó un remezón en la comunidad científica luego de afirmar que encontró pruebas de la existencia de una fuerza inteligente y desconocida por el hombre que gobierna la naturaleza, es decir, algo bastante parecido al concepto que muchos tenemos de Dios como ente creador y rector del universo.

Kaku utilizó una inédita tecnología creada en 2005 que le permitió analizar el comportamiento de la materia a escala subatómica, valiéndose para ello de un “semi-radio primitivo de taquiones”. Los taquiones son todas aquellas partículas hipotéticas capaz de moverse a velocidades superlumínicas, es decir, son partículas teóricas para “despegar” la materia del universo o el contacto de vacío con ella, dejando así a esta materia en estado puro, libre de influencias del universo que las rodea.

Según él, al observar el comportamiento de estos taquiones en varios experimentos, llegó a la conclusión que los seres humanos vivíamos en una especie de “Matrix”, vale decir, un mundo regido por leyes y principios concebidos por una especie de gran arquitecto inteligente. “He llegado a la conclusión de que estamos en un mundo hecho por reglas creadas por una inteligencia no muy diferente de un juego de ordenador favorito, pero, por supuesto, más complejo e impensable”, aseguró Kaku.

Agregó que “al analizar el comportamiento de la materia a escala subatómica, afectada por el semi radio primitivo de taquiones, por primera vez en la historia, un diminuto punto en el espacio, libre de cualquier influencia del universo, materia, fuerza o ley, se percibe de una forma inédita el caos absoluto. Así, todo lo que llamamos azar ya no tiene más sentido, porque estamos en un plano regido por reglas creadas y no determinado por azares universales. Esto quiere decir que, con toda probabilidad, existe una fuerza desconocida que lo gobierna todo”, dijo el científico.

Michio Kaku agregó que “alguien le hizo una vez a Einstein la gran pregunta: ¿Hay un Dios? Y Einstein respondió que, en primer lugar, para ser científico hay que especificar bien lo que se entiende como Dios. Si se entiende a Dios como una figura a la que se le reza, una figura que otorga e interviene, entonces la respuesta es no. Pero él creía en un Dios representado por el orden, la armonía, la belleza, la simplicidad y la elegancia, el Dios de Spinoza. El universo podía ser caótico y feo, pero en cambio es bello, simple y regido por reglas matemáticas sencillas”.

La teoría de las cuerdas y la música de Dios

Con respecto a la formulación de la famosa “String Field Theory”, o teoría de las cuerdas, modelo fundamental de la física que asume que las partículas materiales aparentemente puntuales son, en realidad, “estados vibracionales” de un objeto extendido más básico llamado “cuerda” o “filamento”, lo que convertiría a un electrón, por ejemplo, no en un “punto” sin estructura interna y de dimensión cero, sino que un amasijo de cuerdas minúsculas que vibran en un espacio-tiempo de más de cuatro dimensiones, Kaku afirmó que “desde hace mucho tiempo trabajo en esta teoría basada en la música o pequeñas cuerdas vibrantes que nos dan las partículas que vemos en la naturaleza. Las leyes de la química con las que hemos tenido problemas en la escuela secundaria serían las melodías que se pueden ejecutar en estas cuerdas vibrantes. El Universo, así, sería una sinfonía de estas cuerdas vibrantes y la mente de Dios, sobre la que Einstein escribió ampliamente, sería música cósmica resonando por esta nirvana a través de 11 dimensiones hiper espaciales”.

El físico norteamericano de origen japonés concluyó que “los físicos son los únicos científicos que pueden decir la palabra “Dios” y no sonrojarse. El hecho esencial es que se trata de preguntas cósmicas de existencia y significado.

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¿Por Qué Debemos Considerar al Ateísmo como Pecado?

¿Por Qué Debemos Considerar al Ateísmo como Pecado?

Por: Peter Masters

ateos

Lo primero que debemos decir sobre el ateísmo es que a los ojos de Dios no es una opción intelectual creíble, sino un pecado. De hecho, según la Biblia, es peor que el pecado de homicidio. ¿Cómo puede ser que, rehusar creer en Dios sea peor que el homicidio? La respuesta es que la incredulidad está detrás del homicidio, al igual que está detrás de cada pecado. La incredulidad (el ateísmo) es la que niega la existencia de Dios, rechaza todas Sus normas morales y borra cualquier idea de que un día el pecador tendrá que rendir cuentas a Dios por todas sus obras. La incredulidad es lo que da al pecador ‘libertad’ para hacer lo peor. Por lo tanto, la incredulidad es lo que da rienda suelta a todo el mal.

Una de las críticas más leves que se pueden aplicar al ateísmo es que es orgullosamente malagradecido. El ateo dice, “no le debo nada a nadie. Estoy aquí, existo, soy un ser humano, y no tengo la intención de reflexionar acerca de dónde vengo ni cómo vine aquí. En lo que a mí concierne, no le debo gratitud alguna a ningún Creador.” Así es el ateísmo. Es la actitud de un niño altamente consentido que se considera a sí mismo el centro y único objeto del universo, y que ve a sus padres, que son fuente de todos sus beneficios, como sirvientes que le deben todo.

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¿Deleitándose en la muerte?

¿Deleitándose en la muerte?

Por Carl R. Trueman

La semana pasada di una conferencia de invitado en una universidad de artes liberales cristiana titulada:“Cada Día Muere con el Sueño:Reflexiones Literarias y Teológicas Sobre la Mortalidad.” Mientras pensaba a través del tema durante las semanas anteriores, dos preguntas superficialmente distintas me desconcertaron. ¿Por qué es que las personas más vocalmente comprometidas con causas vinculadas a la muerte (aborto, el suicidio asistido, la eutanasia) son a menudo las mismas que están comprometidas con causas sexuales progresistas? ¿Y por qué los defensores del aborto con frecuencia lo ven no como un mal necesario, sino como un bien positivo?

En cuanto a la primera pregunta, que la misma gente a menudo, aunque no siempre, sostienen este grupo de puntos de vista sugiere que hay algo que los une en un nivel profundo, a pesar de que las áreas de la política sexual y la ética de la muerte no podrían parecer estar necesariamente relacionadas. En cuanto a la segunda, estoy a favor de la vida y veo el aborto como atroz y una fuente de vergüenza nacional, pero puedo entender la lógica interna del argumento a favor del aborto, incluso aunque no tenga simpatía por él. Lo que no puedo entender, sin embargo, es la manera en que muchos ven el aborto como una insignia de honor y un motivo de orgullo y alegría. Argumentar que el aborto es un mal trágico pero necesario es una cosa; y otra muy distinta sonreír a la cámara mientras llevan una camiseta que dice con orgullo que han tenido uno.

La teoría que propuse tentativamente durante mi conferencia era realmente una extensión de conocimientos que he aprendido de la lectura de Agustín, Pascal y, para compensar un triplete impar, Sigmund Freud: La muerte es un recordatorio insuperable del poder, o la tiranía, de nuestros cuerpos sobre nuestra existencia y humanidad personal. Nuestros cuerpos son testimonio del hecho de que no estamos en última instancia en control. Nosotros no somos soberanos. No somos dioses. No nos gusta eso y energéticamente buscamos negarlo. Por lo tanto, el intento de desafiar las limitaciones de nuestro cuerpo y el deseo de controlar la vida y la muerte son en realidad dos aspectos de la misma cosa.

¿Cómo nos distraemos de nuestra mortalidad corporal? ¿Cómo pretendemos que estamos en control, incluso de la propia muerte, cuando nuestros cuerpos nos recuerdan lo contrario? Bueno, hay muchas maneras de fingir cuerpos que no cuentan. Usted ahora puede tener una cirugía que le permite verse más joven de lo que realmente eres. Si usted ha nacido un hombre, puede tener su cuerpo modificado para que pueda pretender ser una mujer, o viceversa. Tal vez lo más obviamente usted puede permitirse una amoralidad despreocupada que no tiene en cuenta el contexto físico y las consecuencias de la actividad sexual.

El último molesto zumbido, sin embargo, es pretender que podemos tomar el control de la misma muerte. Matamos a los niños en el vientre, matamos a los ancianos y los enfermos, y si no podemos negar nuestra propia mortalidad al vivir para siempre, por lo menos podemos determinar por nosotros mismos el tiempo y las circunstancias de nuestra propia muerte. No nos equivoquemos: el atontado y sonriente deleite del que Gloria Steinems de esta exhibición mundial sobre el aborto es impulsado por algo más que el deseo de detener que las víctimas de violación tengan hijos no deseados. Es alimentada por la grotesca emoción que el poder sobre la vida y la muerte trae consigo.

Por supuesto, todo esto es muy especulativo. Pero me parece que la pasión y el entusiasmo que implica ser pro-elección en cuestiones de la vida no pueden simplemente ser explicada por hablar de los embarazos no deseados o la prevención de un sufrimiento innecesario al final de su vida. ¿Y por qué el liberalismo moderno en materia de aborto y suicidio a menudo van junto con la defensa de la aniquilación de la importancia de la diferencia corporal en el ámbito de la sexualidad? Algunas personas parecen mostrar orgullo en esas cosas que no se pueden explicar por criterios meramente pragmáticos tales como la conveniencia y la elección. Algo más profundo, algo más espiritual, algo más siniestro, está operando aquí.

 

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El Cántaro de la Gracia de Dios Max Lucado

El Cántaro de la Gracia de Dios

Por Max Lucado

 

 

La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

1 Juan 1.7

Juan nos dice: «Estamos limpios de todo pecado gracias a la sangre de Jesús». En otras palabras, siempre somos limpios. La limpieza no es una promesa para el futuro, sino una realidad en el presente. Una motita de polvo cae en el alma de un santo y desaparece. Una mancha de suciedad aparece en el corazón de un hijo de Dios y la mancha se quita.

Nuestro Salvador se arrodilla y fija su mirada sobre los actos más tenebrosos de nuestra vida. Pero en vez de retroceder horrorizado, extiende su mano bondadosa y dice: «Puedo limpiar eso si lo deseas». Y del cántaro de su gracia, saca un puñado de misericordia y lava nuestro pecado.

Pero eso no es todo lo que hace. Porque Él vive en nosotros, tú y yo podemos hacer lo mismo. Porque Él nos ha perdonado, podemos perdonar a otros.

Como Jesús

 

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