GEORGE WHITEFIELD Y EL CALVINISMO
Jonathan Edwards lloró abiertamente cuando George Whitefield predicó en su iglesia, debido a lo tanto que amó el mensaje que predicó. Whitefield fue un gran evangelista en el siglo XVIII. Él dijo:
“Yo abrazo el sistema calvinista, no por Calvino, sino porque Cristo Jesús me lo ha enseñado”(Arnold Dalimore, GEORGE WHITEFIELD 1,p. 406).
Él imploró a John Wesley no oponerse a las doctrinas del calvinismo:
“No puedo soportar los pensamientos de oponerme a ti: pero cómo puedo evadirlos, si te ocupas (como tu hermano Charles una vez dijo) de echar a Juan Calvino fuera de Bristol. ¡Ay! Nunca he leído algo que Calvino haya escrito; mis doctrinas las tengo de Cristo y sus apóstoles; Fui enseñado por ellos de Dios.” (Dalimore, p. 574)
Fueron estas doctrinas que le llenaron con un santo celo por el evangelismo:
“Las doctrinas de la elección, y la gratuita justificación en Cristo Jesús están diariamente más y máspresionando mi corazón. Ellas llenan mi alma con un santo fuego y me proporcionan gran confianza en Dios mi Salvador.
Espero que podamos atrapar fuego uno del otro, y que haya una santa emulación entre nosotros, quienes deben más degradar al hombre y exaltar al Señor Jesús. Nada más que las doctrinas de la reforma pueden hacer esto. Todas las demás dejan el libre albedrío en el hombre y lo hacen, en parte al menos,un Salvador de sí mismo. Mi alma, no se acerca a esos que enseñan esas cosas…Yo sé que Cristo es todo en todo. El hombre es nada: tiene un libre albedrío para ir al infierno, pero no para ir al cielo, hasta que Dios trabaje en él para ejercer su buena voluntad.Oh, la excelencia de la doctrina de la elección y la de la preservación final de los santos! Estoy persuadido,hasta que el hombre venga a creer y sentir estas importantes verdades, no saldrá de sí mismo, pero cuando esté convencido de esto y asegure su aplicación en su corazón, entonces caminará por fe efectivamente!” (Dalimore, p. 407)
Tomado del folleto: Lo que creemos de los 5 puntos del calvinismo de John Piper.
– George Whitefield (1714 – 1770), ministro de la Iglesia de Inglaterra, fue un dirigente destacado del movimiento metodista. Llegó a ser muy conocido por su entusiasta predicación en las colonias americanas del Imperio Británico, destacándose claramente como el principal dirigente del primer movimiento evangélico en el nuevo mundo, denominado Primer Gran Despertar, una sucesión espontánea de “avivamientos” cristianos protestantes en las colonias angloamericanas. Algunos historiadores le han llegado a denominar “la primera celebridad moderna”, por su reconocimiento entre las clases populares.
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