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El Hambre y la Sed que son Bienaventuradas | Charles Spurgeon

Por: Soldado de Jesucristo.

Hoy decidí postear las notas que tomé del sermón de Charles Spurgeon titulado “El Hambre y la Sed que son Bienaventuradas”, sin dudas cada sermón de Spurgeon es un refrigerio para mi mi alma, a la misma vez que es fuente de consuelo, exhortación y reprensión, los dejo con las notas y les propongo leer el sermón completo o escucharlo en los enlaces que dejo debajo

 Notas:

– No podemos vivir en pecado y ser verdaderamente felices.

– El hombre perdonado y justificado desea ahora ser justo en su conducta, y en su lenguaje, y en su pensamiento:desea vehementemente ser justo en su vida entera. Quiere ser caracterizado por la integridad, la amabilidad, la clemencia, el amor, ytodo lo demás que participa en la conformación de una condición correctade cosas hacia sus semejantes.

– Desea ardientemente ser recto en sus sentimientos y en su conductahacia Dios: ansía con vehemencia conocer, obedecer, orar, alabar y amara Dios rectamente. No puede descansar hasta no tener la relación debidacon Dios y con los hombres. Su anhelo no es únicamente de ser tratado como justo por Dios, condición que le viene a través de la sangre expiatoria y de la justicia del Señor Jesucristo; sino que anhela ser realmentejusto delante del Dios que escudriña el corazón.

– El hombre piadoso tiene hambre y sed de ver la justicia en otros. A veces, cuando ve la conducta de los que le rodean, clama: “Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas.” Entre más santo se vuelva, elpecado veja más su alma recta, y clama: “¡Ay de mí, que moro en Meses, y habitó entre las tiendas de Cedar! Con frecuencia dice: “¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.” Como Cowper clama:

 

“¡Oh, anhelo un albergue en un vasto desierto,

Alguna ilimitada inmediación de sombra,

Donde el rumor de la opresión y del engaño,

De la guerra fracasada o exitosa,

No me alcanzara ya nunca jamás!”

 

– Si no hubiese un cielo, el hombre piadoso desearía ser justo; si no hubiese un infierno, él aborrecería la injusticia. Su hambre y su sed sonde honestidad, pureza, rectitud y santidad: tiene hambre y sed de ser loque Dios quiere que sea. Hagan siempre una distinción entre buscar elcielo y buscar a Dios, entre huir del infierno y huir del pecado; puescualquier hipócrita desea el cielo, y teme el infierno; pero solamente elhombre sincero tiene hambre de justicia.

 

– El deseo de ser feliz, el deseo de estar en paz con la conciencia: estos son unos pobres objetivos. El hambre verdadera y noble del alma es eldeseo de ser recto por causa de la justicia. ¡Oh, ser santo, ya sea que implique gozo o tristeza! ¡Oh, ser de puro corazón, ya sea que eso me acarreehonra o menosprecio! Esta, esta es la sed que es bienaventurada.

 

-Un hombre que tiene hambre y sed de justicia suplica a Dios con toda su alma. La oración fingida no tiene cabida en él. El hombre que tiene hambre y sed de justicia es un hombre luchador. Esto lo vuelve también un hombre activo; pues el hambre atraviesa paredes depiedra; haría cualquier cosa por conseguir el alimento.

 

– Si los hombres estuvieran realmente hambrientos de la verdad, la predicación no sería sometida a comentarios tontos. “Denme un cuchillo y una oportunidad,” dirá el hombre que está hambriento.“Denme el Evangelio”—dice el buscador ansioso—“y no me importa para nada la elocuencia.”

 

– Yo prefiero ser uno que Cristo define como bienaventurado,que uno que fuera estimado por todo el mundo, pues la opinión del Señores la que cuenta.

 

– Los hombres se imaginan que pueden, mediante su propio esfuerzo, satisfacer a la conciencia, volverse puros, y producir un carácter justo. Todavía sueñan con extraer una cosa pura de algo inmundo. Que venga sobre ellos el hambre y la sed espirituales, y que escapen de esta trampa. El hombre clama “la confianza en uno mismo es un refugio de mentiras. Debo ser ayudado de lo alto. Debo ser salvo por gracia, o permaneceré siendo injusto hasta el fin.”

 

– No es natural que el hombre ame lo bueno y lo santo; él ama lo malo y lo perverso; él ama la ofensa o la omisión, perono busca la estricta rectitud delante de Dios.

 

– Conforme veo cómo la iniquidad abunda en el mundo, estoy verdaderamente feliz de que no haya iniquidad en el Señor, mi Dios. Al ver el error en la iglesia, descanso en el hecho que ningún error encuentra sustento en Él. La maldad parece estar en todas partes: ciertos hombres arrebatarían la propiedad de todos los hombres, y el orden opuesto aplastaría al pobre en su salario; pero esta es nuestra áncora de salvación;hay un poder encaminado a la justicia, y ese poder es Dios. Estoy lleno de gozo al ver a la justicia entronizada en Dios. ¿No conocen ustedes esta dicha?

 

– Es cierto que tengo que gritar con el leproso: “inmundo, inmundo”; y,sin embargo, como un creyente en el Señor Jesús, yo soy justificado en Él, acepto en Él, y completo en Él. Dios me mira, no como soy, sino como Cristo es. Él me ve a través de la perfecta obediencia del Bien amado, y yo estoy delante de Él sin condenación, es más, con plena aceptación y favor.

 

– Yo soy un pecador, y sin embargo, no amo al pecado: ¿no es esto grato? Aunque tengo que luchar diariamente contra la corrupción, he recibido una vida interior que combatirá, y debe luchar, y no será vencida. Sí todavía no he derrotado al pecado, es algo con lo que estoy luchando. Incluso ahora, por fe reclamamos la victoria. “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

 

– ¿Acaso no han sentido nunca como si estuviesen llenos hasta el borde, al enterarse que fueron “renacidos para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos”? ¿Acaso no han sido inundados de gozo al saber que ya no eran más lo que solían ser, sino que ahora han sido hechos partícipes de la naturaleza divina, y han sido elevados a la esfera espiritual, en la que tienen comunión con hombres justos hechos maduros?

 

– Yo considero una gran recompensa salvar a un pequeño ser. Es una bendición para mí llevara un humilde obrero a los pies del Señor, y verlo aprendiendo el caminode la justicia.

 

– Pronto abandonaremos este cuerpo mortal, y nos encontraremos enun estado incorpóreo, “y así estaremos siempre con el Señor.” No tendremos oídos ni ojos, pero nuestro espíritu discernirá y entenderá prescindiendode estos órganos ineptos. Liberados de esta sustancia material,no conoceremos el pecado. Pronto sonará la trompeta de la resurrección,y el espíritu entrará en el cuerpo refinado y espiritual, y la humanidad perfeccionada será nuestra. Entonces el hombre tendrá sus ojos, pero no mirarán nunca una mirada lasciva; tendrá sus oídos, perono buscarán nunca la conversación profana; tendrá sus labios, pero nomentirán nunca; tendrá un corazón que latirá siempre verdadera y obedientemente:no habrá nada impropio dentro de la humanidad perfecta.

 

– No habrá impureza en el reino del Dios bendito.No habrá demonio que tiente, ni carne que corrompa, ni necesidad de la que preocuparse, ni nada que turbe.

 

Puedes leer el sermón completo en este enlace y escucharlo en este enlace

No olvides compartir con otros lo que te es de bendición a ti 🙂

Charles Spurgeon

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