Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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Lo mejor de E. M. Bounds sobre la oración (Parte 4)

Notas personales extraídas del libro:

Hay tanto “optimismo” de parte de los líderes, que sus ojos están cegados y no pueden ver el derrumbamiento de los muros de Sion  y el bajo estado espiritual de los cristianos de nuestros días.

¡Qué dichosa es aquella iglesia cuyos líderes son hombres de oración¡ ¡Qué feliz aquella congregación que tiene líderes capaces de poner sus fundamentos sobre la oración.

Si nacieran más niños de madres que oran y fuesen criados en un ambiente santo y en contacto con hombres y mujeres de Dios, el resultado serían jóvenes dispuestos y preparados para oír el llamado de Dios y responder prontamente a Él, consagrando sus vidas.

¿Deseamos tener hombres de oración en nuestras iglesias? Entonces debemos tener madres que sepan orar, hogares donde la oración sea un ejercicio y una disciplina constante, y ambientes que impregnen la mente de los niños en este santo ejercicio.

Cualquiera que conozca y esté consciente del estado moral y espiritual de nuestros días, sabrá cuánta necesidad tenemos de padres y madres consagrados a la oración. Es por ausencia de ellos que comienza el decaimiento de la vida religiosa de la familia y luego de toda la comunidad. El verdadero avivamiento debe comenzar en el hogar

La liberación para los hijos de Dios viene cuan do éstos doblan sus rodillas y se postran a orar.

La iglesia debe entregarse de continuo al santo ejercicio de la oración, pues ésta es la voluntad de Dios para el cuerpo de Cristo aquí en la tierra.

La iglesia no debe estar ansiosa por nada. En todo asunto y sobre cada caso en particular debe elevar oración a Dios. No hay nada demasiado pequeño, ni tampoco nada demasiado grande como para que el Señor no lo pueda solucionar.

Lamentablemente en la iglesia de nuestros días se hallan muy pocos predicadores que sazonen con abundancia de oración cada uno de sus sermones.

Si ponemos primero a la oración, entonces pondremos también a Dios en primer lugar, en cuyo caso la victoria está asegurada.

Las grandes tormentas de la vida, en medio de las cuales nos encontramos impotentes y sin poder lograr alivio alguno, son las condiciones naturales y providenciales de la oración

La oración endulza y santifica todas las cosas. El santo que ora será también un santo que sufra, pero que a la vez eleva constantemente alabanzas a Dios.

 

*Edward M. Bounds. (1835 – 1913). Es ampliamente conocido y apreciado por toda la comunidad cristiana como el gran especialista en la oración. Sus libros, de los cuales se han vendido cientos de miles de ejemplares son lecturas insuperables para la hora quieta, le meditación cuidadosa y profunda, verdadero oasis en los tiempos de sequía espiritual, voces vivientes de consuelo y esperanza, que siguen hablando años después de que su autor se haya ido de la tierra.

 

En las próximas semanas estaré publicando nuevas notas que tomé de este fabuloso libro, no obstante ya puedes leer la Primera Parte, Segunda Parte y Tercera Parte de las notas. Si te han sido de bendición estas notas compártelas con tus amistades.

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