Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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El evangelio prevalecerá

Por Wiliam Gurnall.

El cielo y la tierra pasarán, pero ni una palabra de este evangelio será cancelada: “Mas la palabra del Señor permanece para siempre” (1 P. 1:25). El evangelio vivirá para hollar las tumbas de todos sus enemigos y asistir al funeral del mundo entero, cuando en el gran día del Señor sea enterrado en sus propias ruinas. La Iglesia está fundada sobre la roca, “y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt. 16:18).

Biblia

La han lanzado muchas veces al mar bravío sin lograr ahogarla, y al fuego sin que se consumiera; a veces se la ha tragado la razón, pero, como con Jonás en el vientre del pez, la ha vuelto a vomitar por ser demasiado pesada para la digestión del más vigoroso perseguidor.

 

La fe en este evangelio ha apoyado con gozo a mártires camino de la tumba, aun ensangrentados, porque sabían que finalmente la Iglesia obtendrá la victoria. Dejaron atrás a otros para luchar por ella en la tierra, mientras ellos abandonaban la batalla por el triunfo en el Cielo.

 

Algunos de estos mártires profetizaron que las verdades que sus enemigos pretendían enterrar con ellos se verían gloriosamente resucitadas. Juan Hus se consolaba, y confundía a sus perseguidores, diciendo que “aunque quemaran al ganso [él mismo], vendría un cisne” para llenar el aire con un dulce cántico de liberación. Lutero cumplió luego esta profecía, plantando la verdad de la gracia divina en todas partes.

 

Fragmentos extraídos del libro: “El cristiano con toda la armadura de Dios” de  William Gurnall p. 827 – 828

 

*Sobre este libro del puritano Gurnall el predicador Charles Spurgeon escribió: “La obra de Gurnall no tiene igual y es valiosísima. Cada una de sus líneas está llena de sabiduría; cada frase es sugestiva. Esta “Armadura completa” es, por encima de todo, un libro de predicador. Tiendo a pensar que habrá sugerido más sermones que ningún otro volumen no inspirado. A menudo he recurrido al mismo cuando mi propio fuego ardía bajo, y pocas veces he dejado de encontrar algún carbón encendido en el hogar de Gurnall”.

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