El Señor dice en el Antiguo Testamento que amó a Jacob pero rechazó a Esaú
El Señor dice en el Antiguo Testamento que amó a Jacob pero rechazó a Esaú, y en 1 Juan expresa que si decimos que amamos a Dios, pero odiamos a nuestros hermanos, estamos haciendo mal. ¿Cómo podemos reconciliar estos dos pasajes?
Por R.C. Sproul
Dios, que nos creó, tiene el derecho a exigir de sus criaturas cualquier cosa que desee; tiene el derecho a ordenar que amemos a los demás. ¿Cómo podemos nosotros, siendo pecadores, aborrecer a otras personas que son pecadoras por hacer las mismas cosas que estamos haciendo? Amar a Dios, a los demás, ya nosotros mismos es el gran mandamiento, dado primero por Dios y luego repetido por Jesús en el Nuevo Testamento.
Pero si se nos manda amar a todo el mundo, ¿cómo debemos tomar esta afirmación de Dios: ”Amé a su antepasado Jacob, pero rechace a su hermano, Esaú”?
En primer lugar, estamos frente a un modismo hebreo. Es la forma de expresión hebrea que llamamos paralelismo antitético, mediante el cual las Escrituras hablan en términos de opuestos directos. Para entenderlo, debemos saber que, lo que sea que Dios quiera decir con aborrecer a Esaú, es el opuesto exacto de lo que significa amar a Jacob.
Usamos los términos amor y rechazo para expresar emociones y sentimientos humanos que tenemos hacia las personas, pero en el contexto en que aparece este texto particular, cuando la Biblia dice que Dios ama a Jacob, significa que él hace de Jacob un receptor de su gracia y su misericordia especial. Le da a Jacob un regalo que no le da a Esaú. Le da misericordia a Jacob. Se niega a concederle la misma misericordia a Esaú porque no le debe la misericordia a Esaú y se reserva el derecho como dice en ese momento y en el Nuevo Testamento:”Tendré misericordia de quien yo quiera.” El muestra benevolencia. Otorga una ventaja; a un pecador le da una bendición que no le da a otro. El judío describe esa diferencia usando términos contradictorios. Uno recibe amor; otro recibe rechazo. Pero nuevamente, tenemos que recordar que la Biblia está escrita en términos humanos, los únicos términos que tenemos, y no podemos leer en el texto una idea de sentimientos de hostilidad o de perversidad hacia el ser humano. Eso no es lo que la Biblia quiere decir cuando usa esa clase de lenguaje para referirse a Dios.
Tomado del Libro “Buena pregunta” de R. C. Sproul p. 405 -406
*Dr. R. C. Sproul, teólogo, pastor y maestro, es presidente de la junta de Ministerios Ligonier. Graduado de Westminster College, Pittsburgh Theological Seminary y Free University of Amsterdam, el Dr. Sproul es actualmente profesor de teología sistemática en Reformed Theological Seminary y director emérito de Prison Fellowship, Inc. Sus muchos libros incluyen Complaciendo a Dios; La Santidad de Dios; Escogidos por Dios; El Misterio del Espíritu Santo; El Alma en Busca de Dios; Verdades Esenciales de la Fe Cristiana; La Gloria de Cristo; y Si Hay un Dios, ¿Por Qué Hay Ateos?












Saludos y Bendiciones:
Creo que Romanos 9:13 “Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.” no se refiere a los individuos Jacob y Esaú; sino más bien a las naciones de las cuales serían padres “Israel y Edom”. Si leemos Malaquías 1:2,3 se refuerza este punto de vista.
Esta es mi humilde opinión.
Dios les bendiga.