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Buenas noticias para los hombres solteros

Por Abe Meysenburg

Recientemente tuve una conversación con un grupo de hombres solteros de nuestra familia espiritual en Soma, Tacoma. Como pastor y anciano que se preocupa profundamente por los corazones de la gente, me gustaría hablar de manera directa a otros solteros sobre algunas de las cosas más importantes que resultaron de aquel diálogo de más de dos horas.

1. Jesús quiere asegurar tu completa devoción

Después de iniciar afirmando mi amor por estos hombres, leímos 1 Corintios 7, donde Pablo hace algunas declaraciones interesantes sobre la soltería y el matrimonio. Hay una sección, sin embargo, que es muy clara:

“Sin embargo, quiero que estén libres de preocupación. El soltero se preocupa por las cosas del Señor, cómo puede agradar al Señor. Pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, y sus intereses están divididos…Esto digo para su propio beneficio; no para ponerles restricción, sino para promover lo que es honesto y para asegurar su constante devoción al Señor”, 1 Corintios 7:32-35.

El llamado de Pablo a todas las personas solteras es claro: mientras seas soltero, asegúrate de entregarle una devoción íntegra a Jesús. Cuando te casas, se agrega un área de complejidad a tu vida. Utiliza el margen extra que tienes hoy para agudizar tu enfoque en Jesús.

Mi preocupación principal para todos nuestros hombres solteros es que persigan a Jesús con pasión. No una mujer, sino a Jesús. Que amen a Jesús, sirvan a Jesús, sigan a Jesús, conozcan a Jesús, caminen con Jesús, estén satisfechos en Jesús, experimenten intimidad con Jesús, encuentren cada parte de su significado y valor en Jesús. ¡Sé un discípulo fiel de Jesús! Esa es la principal preocupación del Padre por ustedes, hombres solteros.

Y a pesar de que todos los hombres con los que tuve esa conversación ya están haciendo eso, el Espíritu me llevó a hacerme eco de Pablo nuevamente y decirles: “¡Abunden aún más!” (1 Tesalonicenses 4:9-10).

2. Comienza con la pregunta correcta

No debería ser una sorpresa que nuestra noche incluyó una discusión sobre cómo determinar la mujer que uno debe perseguir. Mientras hablábamos, oí la esencia de una pregunta que escucho a menudo por parte de hombres solteros (y recuerdo haberme preguntando lo mismo cuando era soltero): ¿Quién despierta mi interés?

Creo que cuando se trata de búsqueda, si comienzan aquí, hombres, están empezando con la pregunta equivocada.

Jesús dijo que los dos grandes mandamientos son amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu ​​mente; y amar a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22: 36-40). Todo lo que hacemos debe estar motivado por nuestro amor a Dios en respuesta a lo que Él ha hecho por nosotros en y a través de Jesús. Amamos porque Él nos amó primero (1 Juan 4:10-11), y el amor por Él es lo que nos motiva a dar la vida por el bien de otros (2 Corintios 5:14-15).

Por lo tanto, comenzar con la pregunta correcta implica preguntar, “¿A quién quiere el Padre que procure? ¿A quién quisiera que sirva y bendiga iniciando una amistad intencional?”

Encontrar una esposa no debería ser tu motivación principal para la búsqueda correcta de una mujer. La motivación de un hombre soltero para la búsqueda de una mujer debe ser primeramente obediencia amorosa al Padre, y en segundo lugar, servir y bendecir a su hermana. Buscar a una mujer bajo la guía del Espíritu, sin importar el resultado final, honra a Dios y la bendice.

Así que empieza pidiéndole al Espíritu que te aclare a quién quiere que busques. Él es tu Padre perfecto, y te conoce (y a todas tus hermanas) mejor que tú mismo. Él es el único calificado para guiarte. Además, pide ayuda a otros para determinar la dirección del Espíritu. No sientas como si dependiera totalmente de ti sentarte en una esquina, escuchando al Espíritu, hasta que el nombre de una mujer te venga a la cabeza. Procesa esto en comunidad.

(Esto no es nada nuevo, por supuesto. Recuerdo hablar durante horas con mis amigos acerca de las diferentes mujeres en las que estábamos interesados, tratando de determinar lo que deberíamos hacer luego. Pero estábamos empezando con la pregunta equivocada. Me hubiera gustado haber estado armado con la idea de que nuestro Padre Celestial tenía una opinión sobre el asunto. Esto hubiera alterado significativamente la discusión).

3. Tener una esposa no te hace un hombre. Jesús te hace un hombre.

Como pastor, sé que a veces he enviado inadvertidamente el mensaje de que la búsqueda de una mujer te hace más hombre. Nada podría estar más lejos de la verdad.

A menudo pregunto a hombres casados ​​y solteros, “¿Cómo sabes que eres un hombre?”.

Creo que hay tres formas principales para que los seguidores de Jesús respondan esta pregunta.

En primer lugar, sé que soy un hombre, porque soy un varón que ha sido creado a imagen de Dios (Génesis 1:27). Los hombres y las mujeres, ambos, tenemos la imagen de Dios y, como hombre, esta imagen se refleja en mi corazón y en mi vida.

Pero en segundo lugar, sé que soy un hombre porque Jesús es el único hombre perfecto que jamás haya vivido. Jesús fue, en todos los sentidos, el máximo modelo de hombría. Él fue el hombre que Adán no pudo ser (Romanos 5:12-21). El éxito de Jesús como hombre reemplaza los fracasos de todo hombre que haya vivido.

Y ahora, estoy en Cristo (1 Corintios 1:30). Su expediente -su vida perfecta- me ha sido dada. Su comportamiento, su obra, sus logros, todo es mío, y todo esto me define como un hombre. En cualquier manera que busque por mí mismo probar mi identidad como hombre, fracaso; y en cada manera en que necesite probar mi identidad como hombre en Jesús, Él lo consigue. Jesús, el único hombre perfecto que jamás haya vivido, es el que me hace un hombre.

Por último, como uno que está en Cristo, el Padre afirma su amor por mí a través de su Espíritu. Él también afirma que yo soy su hijo. Y cuando afirma esto, Él me llama “hijo”. “El Espíritu de Dios da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16)

¡Así es como sé que soy un hombre!

Hombres solteros, la devoción total a Jesús es la que de verdad te define. Ama al único que puede satisfacerte profundamente. Obedece al Padre perfecto en el que puedes confiar tu presente y tu futuro. Y descansa en el hecho de que ya eres un hombre, hecho completo por Aquel que ama tu alma.

Publicado originalmente en wearesoma.com. Traducido por Omar Jaramillo.

Abe Meysenburg sirve como anciano, maestro y pastor en Soma Tacoma, una de nuestras Iglesias Soma. También ayuda a dirigir nuestra familia de Iglesias Soma en el área de atención pastoral.

 

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