Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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Frases edificantes de Charles Spurgeon (Parte 1/8)

Compiladas por: Soldado de Jesucristo.

– El pueblo del Señor siempre ha encontrado lo mejor de su Dios cuando se halla en la peor de las condiciones. Él es bueno en todo tiempo, pero parece dar a conocer su mejor expresión cuando los suyos están en su peor momento.

– Vosotros habéis comprobado que Él es un Dios fiel, y que cuando abundan vuestras tribulaciones, vuestras consolaciones sobreabundan por Cristo Jesús.

– No nos olvidamos de comer; no olvidamos cerrar nuestras tiendas; no olvidamos ser diligentes en los negocios; no olvidamos retirarnos a nuestros lechos a descansar. Pero con frecuencia olvidamos luchar con Dios en oración, y tener, como debiéramos, largos períodos en consagrada comunión con nuestro Padre y nuestro Dios.

– “Clama a mí,” dice Él, porque sabe que somos dados a olvidarnos de clamar a Él. “¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios, es una exhortación que necesitamos nosotros hoy tanto como Jonás en medio de la tormenta.

– Puesto que él dice: “Orad sin cesar,” aunque mis palabras falten y mi corazón divague, todavía podré balbucear los deseos de mí alma hambrienta y decirle: “¡Oh Dios, enséñame por lo menos a orar, y ayúdame a prevalecer delante de ti!”

– Como la primavera lo llena todo de flores, así las súplicas aseguran las misericordias. En todo trabajo hay ganancia, pero más que en todos la hay en la obra de intercesión; de estoy seguro, porque de ello he tenido mi cosecha.

– Cuando decimos Dios oye la oración, no queremos decir con ello que él siempre nos da literalmente lo que pedimos. Sin embargo, queremos decir esto, que él da lo que es mejor para nosotros y que si él no nos da la misericordia que la pedimos en plata, la concede en oro. Si no nos quita el aguijón en la carne, nos dice “Bástate mi gracia,” y eso finalmente equivale a lo mismo.

– Como todo maestro puede conocer las verdades reservadas, las verdades más elevadas y misteriosas de Dios, es esperando en Dios en oración.

– Hermanos en el ministerio, vosotros que sois maestros en la Escuela Dominical, y todos los que sois estudiantes en la escuela de Jesucristo, os ruego que recordéis que la oración es vuestro mejor medio de estudio.

– Las piedras no se rompen sino por medio del uso aplicado del martillo, y el picapedrero usualmente se pone de rodillas. Utilizad el martillo de la verdad, y además ejercitad la rodilla de la oración y las doctrinas de la Revelación, duras como roca, necesarias a vuestro entendimiento, se abrirán delante de vosotros el ejercicio de la de y la oración.

– El no solamente va a conducir a su pueblo a través de la batalla, protegiendo sus cabezas en ella, sino que los llevará adelante con los estandartes ondeando, para repartir despojos con los poderosos, y reclamar su porción con los fuertes.

– Mis queridos amigos, esperad mucho de Dios en oración, pues tenéis la promesa de que El hará por ti casas mayores que las que conoces.

– No puedes imaginar la gran bendición con que Dios te bendecirá. Si sólo llegas y te paras a Su puerta, no puedes decir qué es lo que tiene reservado. Si no le ruegas, nada recibirás. Pero si le ruegas, no te va a dar los huesos y los restos de carne, sino que dirá al que sirve su mesa: “Toma esa carne primorosamente servida y ponla ante ese pobre hombre”.

– Si Dios te ha hecho sentir en el alma la necesidad de salvación, clama como uno que está despierto y vivo. Sé sincero. Grita fuerte. No hagas concesiones. Entonces, descubrirás que, si él escucha un grito como el del cuervo, con mayor razón escucharán tu clamor.

– Si a Dios le agrada proveer para las bestias del campo, ¿no crees que se deleitará mucho más cuando provee para sus propios hijos?

– Cuando Dios usa Su poder no puede sentirse triste, porque es un Dios feliz. Pero si pudiera haber tal cosa que la Infinita Divinidad pudiera ser más feliz en un momento que en otro, eso sería cuando perdona a los pecadores por medio de la sangre preciosa de Jesús.

– Con toda seguridad, el Dios que alimenta a los cuervos no negará la paz y el perdón a los pecadores que le buscan. ¡Pruébalo! ¡Pruébalo en este mismo momento! No te turbes. Pruébalo ahora.

– La verdadera oración es el trato del corazón con Dios, y el corazón nunca entra en comercio espiritual con los puertos del cielo sino hasta que Dios el Espíritu Santo infla con su viento las velas y el barco es impulsado hasta su rada. “Os es necesario nacer otra vez.” Si hay una oración verdadera en tu corazón, aun cuando no sepas el secreto, Dios el Espíritu Santo está allí.

– Nunca el pecador ora verdaderamente sin que Cristo ore al mismo tiempo. No lo puedes ver ni oír, pero Jesús jamás agita las profundidades de tu alma por su Espíritu sin que su alma también sea agitada. ¡Oh, pecador! cuando tu oración llega delante de Dios, es algo muy diferente de lo que era cuando salió de ti.

– SI HASTA AQUÍ HAS CLAMADO SIN ÉXITO, SIGUE CLAMANDO. “Vuelve siete veces,” más, setenta veces siete. Recuerda que la misericordia de Dios en Cristo Jesús es tu única esperanza. Entonces aférrate de ella como el hombre en peligro de ahogarse se aferra de la única cuerda que tiene a su alcance.

– ¡Alma, clama! ¡Clama! Mientras el niño puede clamar, vive. Mientras puedas ascender el trono de la gracia, hay esperanzas para ti. Pero mientras clamas, escucha, y cree lo que oigas, porque la paz viene a través del creer.

Todas las notas publicadas en este post fueron tomadas durante la lectura personal del administrador del Blog del folleto titulado “Doce sermones de Spurgeon sobre la oración”, el material lo puedes descargar completo y totalmente gratis en este enlace, próximamente se publicarán nuevas citas tomadas de dicho material, si te han sido de bendición no olvides compartir con tus amigos usando las redes sociales.


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