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El costo de seguir a Jesús | John MacArthur

Por:  John MacArthur

Lucas registra el asunto concerniente al enfrentamiento del costo de seguir a Jesús y cita a Jesús diciendo en Lucas 14: 26-33:

Si alguno viene a mi, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque  iquien de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver  si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O que rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra el con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos ,le envía una embajada  y le pide condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Cuando nuestro  Señor  enseñó las parábolas de la perla y del tesoro escondido en el campo  (Mt. 13:44-46), en ambos casos el hombre vendió todo lo que tenía para hacer la compra.

Jesucristo no está  buscando a personas que quieran añadirlo  a su pecado como un seguro  de vida contra  el riesgo  de ir al infierno. Él no está buscando a personas que quieran  aplicar sus altos principios morales  a sus vidas no regeneradas. Él no está buscando a aquellos que solamente quieran ser reformados exteriormente al permitir  que su vieja naturaleza sea mejorada.

Jesucristo llama a sí mismo a quienes están  dispuestos a ser transformados por Él en  su interior,  que  desean  una  naturaleza enteramente  nueva  que  está creada  en su propia  y santa semejanza. Él llama a Él mismo a aquellos que están dispuestos a cambiar  la pecaminosidad que tienen  por la santidad  de Él. Él llama a sí mismo a aquellos que están dispuestos a morir con Él a fin de ser resucitados con El, que están  dispuestos a renunciar a la esclavitud de su pecado  para  acogerse  al servicio a su justicia. Cuando los hombres acuden a Él con base en sus términos, Él cambia su destino de muerte eterna a vida eterna.

Tomado de The MacArthur New Testament Commentary: Acts 1-12 © 1994 por John MacArthur y publicado por Moody Publishers


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