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La maravilla de la creación | John MacArthur

Por: John MacArthur

El siguiente artículo es un fragmento del comentario del pastor John MacArthur sobre Romanos 1:20.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1).

Algunas aves son capaces de navegar guiándose por las estrellas. Incluso si son incubadas y criadas en un edificio sin ventanas, si se les muestra un cielo artificial de inmediato pueden orientarse y encontrar el lugar correcto y la dirección en la que deben migrar. El pez arquero es capaz de disparar gotas de agua con una fuerza y una precisión sorprendentes, para dar de baja a insectos que vuelan sobre el agua. El escarabajo bombardero produce por separado dos tipos de sustancias químicas que al ser liberadas y combinadas, explotan ante la presencia del enemigo. Sin embargo, la explosión nunca ocurre antes de tiempo ni causa daño al escarabajo mismo. Con razón David declaró que “de Dios es el poder” (Sal. 62:11) y Asaf (Sal. 79:11) y Nahum (1:3) hablaron de la grandeza de su poder.

 

Robert Jastrow, astrofísico y director del Instituto Goddard de Estudios Espa­ciales de la NASA, dijo:

Ahora vemos cómo la evidencia astronómica respalda la visión bíblica del origen del mundo … Los elementos esenciales de la astronomía y del relato bíblico del Génesis son los mismos. Consideremos la enormidad del problema: la ciencia ha probado que el universo explotó para llegar a ser en un momento determinado. Se pregunta ¿qué causa produjo este efecto? ¿Quién o qué introdujo materia y energía en el universo? Y la ciencia no puede responder esas preguntas…

Para el científico que ha vivido por su fe en el poder de la razón, la historia termina como un mal sueño. Tal persona ha escalado las montañas de la igno­rancia y está a punto de conquistar la cima más alta; con gran esfuerzo supera la última roca, y al llegar es saludado por un montón de teólogos que han estado allí durante muchos siglos. (God and the Astronomers [Nueva York: Norton, 1978], pp. 14, 114, 116)

Con telescopios gigantes como el de 200 pulgadas de diámetro que se encuentra instalado en el monte Palomar en California, los astrónomos pueden observar objetos que están a 4 mil millones de años luz, ¡una distancia superior a 40 mil millones de millones de millones de millones de millones de millones de kilómetros! (James Reid, God, the Atom, and the Universe [Grand Rapids: Zondervan, 1968).

En cualquier momento dado, un promedio de 1.800 tormentas están sucediendo alrededor del mundo entero. La energía requerida para generar esas tormentas se eleva a la increíble cifra de 1.300 millones de caballos de fuerza. En comparación, una máquina de gran tamaño para la remoción de tierra tiene unos 420 caballos de fuerza y necesita cien galones de combustible al día para funcionar. Tan solo una de esas tormentas que produzca cuatro pulgadas de precipitación sobre un área de diez mil millas cuadradas, requeriría la energía equivalente a la combustión de 640 millones de toneladas de carbón para evaporar la cantidad suficiente de agua que pudiera producir una lluvia de esas proporciones; para enfriar esos vapores y agruparlos en nubes se necesitarían 800 millones de caballos de fuerza adicionales para producir la refrigeración continua durante cien años que ello requeriría.

Estudios agrícolas han determinado que el granjero promedio en el estado de Minnesota recibe 1’006.197 galones de agua de lluvia por hectárea cada año, por supuesto totalmente gratis. El estado de Missouri tiene unas 70.000 millas cuadradas y un promedio de 38 pulgadas de lluvia por año. Esa cantidad de agua equivale a tener un lago de 400 kilómetros de longitud, 96 millas de anchura y 10 metros de profundidad.

El Museo Natural de los Estados Unidos ha determinado que existen por lo menos 10 millones de especies de insectos, incluyendo unas 2.500 variedades de hormigas. Hay cerca de 5 mil millones de aves en los Estados Unidos, entre las cuales existen algunas especies que son capaces de recorrer más de 800 kilómetros en un vuelo ininterrumpido, atravesando el golfo de México. Hay una variedad de patos que pueden volar a 95 kilómetros por hora, las águilas lo hacen a 145 kilómetros por hora y los halcones pueden volar en picada a 290 kilómetros por hora.

El planeta tierra tiene unos 40.250 kilómetros de circunferencia, pesa 6.588 (cifra seguida por 21 ceros) toneladas y flota en el espacio sin soporte alguno. Da vueltas alrededor de su eje a una velocidad de 1.600 kilómetros por hora con una absoluta precisión, y se traslada por el espacio alrededor del sol a una velocidad aproximada de 1.600 kilómetros por minuto a lo largo de una órbita de 935 millones de kilómetros de longitud.

La cabeza de un cometa puede tener entre 20.000 y 2.000.000 de kilómetros de longitud, una cola de unos 200 millones de kilómetros de longitud, y viajar a una velocidad de 500 kilómetros por segundo. Si la energía irradiada por el sol pudiera convertirse en caballos de fuerza, equivaldría a 500 millones de millones de millones de millones. Cada segundo consume unas 4 millones de toneladas de materia. Un viaje a la velocidad de la luz (aproximadamente 299.857 kilómetros por segundo) para atravesar de un extremo al otro la vía láctea, la galaxia donde está localizado nuestro sistema solar, tardaría 125.000 años, y hay que tener en cuenta que nuestra galaxia es apenas una entre muchos millones.

El corazón humano tiene el tamaño aproximado del puño cerrado de su propietario. Un corazón adulto pesa menos de media libra, sin embargo, es capaz de hacer trabajo suficiente durante doce horas, equivalente a levantar 65 toneladas de peso a 3 centímetros de altura. Una molécula de agua se compone de tan solo tres átomos, pero si todas las moléculas que hay en una gota de agua tuvieran el tamaño de un grano de arena, su tamaño equivaldría al material requerido para hacer una carretera de 30 centímetros de profundidad y 800 metros de amplitud que se extendería desde Los Ángeles hasta Nueva York. Sin embargo, lo sorprendente es que el átomo mismo se compone principalmente de espacio vacío y su materia como tal no ocupa sino la trillonésima parte de su volumen total.

 

Excepto para alguna mente que se haya propuesto obcecarse ante lo obvio, resulta inconcebible que tal poder, complejidad y armonía hayan podido desarrollarse por medio de algo diferente a un Diseñador supremo que gobierna sobre todo el universo creado. Sería infinitamente más razonable pensar que el centenar de piezas individuales de un reloj desarmado pudiesen sacudirse en una bolsa hasta quedar convertidas en un aparato confiable para la medición del tiempo, que creer que el mundo pudo haber evolucionado hasta su estado actual como producto del azar ciego.

Fuente: Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Romanos publicado por Editorial Portavoz pág. 109 – 111.


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2 Responses to La maravilla de la creación | John MacArthur

  1. JESUSCACHO says:

    Otra vez, Alian!!!!!! Deja tranquila a la evolucion , y ocupate de tu Dios y tu biblia, que ni el uno es cientifco , ni la otra un libro de ciencias!!!!!!

    • Buenos días!!
      Exacto, La Biblia no nos fue dada para aumentar nuestro conocimiento solamente, sino principalmente para cambiar nuestras vidas. Sin embargo, el conocimiento científico reflejado en sus páginas es exquisitamente exacto. Y su anticipación al avance científico es abrumadora. Lamentablemente la “evoluficción” que usted tanto adora, ni siquiera pudo predecir la resistencia a los antibioticos de las bacterias. Saludos.

      Shalom & Wisdom from the Almighty Creator

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