Aférrate solo a Cristo | J. C. Ryle

Lector, fíjate en lo que digo. Puedes conocer mucho la Biblia. Puedes quizá bosquejar sus historias, decir fechas de acontecimientos. Puedes repetir los nombres de hombres y mujeres que se mencionan en ella, como conoces a César, a Alejandro Magno o Napoleón. Puedes incluso saber y admirar los preceptos de la Biblia, como se admira a Platón, Aristóteles y Séneca. Pero, si no tienes tu fundamento en el Cristo crucificado que es la base de todo el volumen, has leído la Biblia con poco provecho. Tu religión es un cielo sin sol, un arco sin piedra clave, una brújula sin manecilla, un reloj sin pasaportes ni pesos, una lámpara sin aceite. No sacarás consuelo de ella. No librará tu alma de la condenación de Dios.













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