Soldado de Jesucristo

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24 frases selectas de J. C. Ryle

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

1. Si queremos ser cristianos felices hemos de dejar de poner confianza en nuestro corazón. Hemos de aprender a no esperar nada de él sino debilidad. Cesemos de mirar a fórmulas y sentimientos en busca de consuelo. La esperanza edificada en cualquier cosa que haya dentro de nosotros, es inestable y se tambalea.

 

2. Echo de menos el espíritu de agradecimiento: nos quejamos, murmuramos, estamos nerviosos, nos preocupamos de las cosas que no deberían preocuparnos y olvidamos las que deberíamos recordar.

 

3. Echo de menos la separación del mundo: la línea de separación es, con frecuencia, borrosa. Muchos, como el camaleón, son del color de la compañía que les rodea; nos volvemos tan semejantes a los infieles que hay que forzar la vista para echar de ver la diferencia.

 

4. Es el favor del mundo que lastima a los creyentes, más que el hecho que el mundo les frunza el ceño.

 

5. La tribulación es la mano del Padre que nos disciplina para nuestro beneficio, por
mucho que nos cueste el creerlo.

 

6. Las aflicciones bien llevadas son progreso espiritual. La paciencia que tiene una obra perfecta en la época de aflicción, más tarde o más temprano, dará una preciosa cosecha de esperanza interior.

 

7. No conozco ninguna doctrina que santifique y avive más, que la doctrina de la segunda venida. No sé de nada que pueda apartarnos más de este mundo y nos haga sinceros y gozosos como cristianos.

 

8. ¡Oh, pongamos siempre la segunda venida de Cristo continuamente delante de nuestros ojos! Digámonos cada mañana: «El Señor volverá pronto», y esto será bueno para nuestras almas.

 

9. Nada me ha sorprendido tanto en mi corta experiencia propia como la ignorancia de la Escritura, por parte de los creyentes, sin que esto les afecte demasiado.

 

10. El amor de Cristo es un amor que sobrepasa todo conocimiento. Es gratuito e inmerecido. Su coste es el de la muerte. Es todopoderoso. No cambia. Es paciente tierno y cariñoso. Sin duda nuestros pecados son excesivos, y este amor es el que necesita nuestra alma.

 

11. Dios te ha dado excelentes y preciosas promesas, promesas que mantendrá hasta el fin, promesas de gracia para todo momento de necesidad y fuerza, según te convengan.

 

12. La felicidad es el don de Dios, pero que nadie dude un instante que hay una estrecha relación entre el seguir totalmente a Dios y la felicidad plena.

 

13. El tiempo se termina. La vida es una persistente incertidumbre. La muerte se va acercando. El juicio viene con toda seguridad. Lector, ¿dónde estás tú? ¿Dónde te hayas a la vista de Dios?

 

14. Es una época en que no deberíamos quedarnos entre dos opiniones. Deberíamos saber lo que sostenemos. Deberíamos estar preparados para dar razón de nuestras creencias. Cuando se ataca a la verdad, los que la aman deberían adherirse a ella de modo más firme.

 

15. Está claro que hay dos clases siempre en la Iglesia, la clase de los cristianos de nombre y forma sólo, y la clase de los que lo son de hecho y de verdad.

 

16. Los verdaderos cristianos son aquellos que lo son porque han sido regenerados; y los cristianos formales son aquellos que no han sido regenerados. El corazón del cristiano de verdad ha sido cambiado. El que sólo lo es de nombre no ha sido cambiado. El cambio de corazón es la causa de toda la diferencia.

 

17. Hay dos grandes máximas del glorioso Evangelio que nunca deberían ser olvidadas. Una es: «El que cree no será condenado.» (Marcos 16:16.) La otra es: «Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él.» (Romanos 8: 9.)

 

18. La verdad, clara y lisa, es que hay enormes cantidades de cristianos profesos en el mundo que no tienen nada de cristianos, excepto el nombre.

 

19. No hay salvación sin regeneración, no hay vida espiritual sin un nuevo nacimiento, no hay cielo sin un nuevo corazón.

 

20. Puedes ser salvo, y alcanzar el cielo sin muchas cosas que los hombres consideran de importancia: riquezas, conocimientos, libros, comodidades, salud, casa, tierras o amigos; pero sin regeneración nunca serás salvo. Sin tu nacimiento natural no habrías existido; sin el nuevo nacimiento nunca vivirás y te moverás en el cielo.

 

21. No hay alma de ser humano que haya entrado en el cielo sin haber nacido de nuevo.

 

22. El hombre regenerado es santo. Se esfuerza para vivir según la voluntad de Dios, hacer lo que le agrada y evitar lo que Él aborrece. Su objetivo y deseo es amar a Dios con todo su corazón, alma mente y fuerza, y a su prójimo como a sí mismo.

 

23. No puedo comprender una fe muda. El primer acto de la fe es hablar con Dios. La fe es para el alma lo que la vida es para el cuerpo. La oración es a la fe lo que el respirar a la vida. No se puede comprender que un hombre viva sin respirar, pero tampoco puedo comprender que alguien crea y no ore.

 

24. Creo que hay millones, para los cuales las oraciones no son más que una mera fórmula, una serie de palabras repetidas de memoria, prácticamente sin significado alguno. Algunos repiten unas cuantas frases aprendidas en la infancia. Algunos se contentan con repetir el Credo, sin acordarse de que no hay ninguna petición en él. Algunos añaden el Padrenuestro, sin el menor deseo de que las solemnes peticiones que con él se expresan, sean concedidas.

 

Todas las frases fueron tomadas por el administrador del Blog del folleto de J. C. Ryle titulado “La Cruz de Cristo”


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