Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS WILLIAM GURNALL (Parte VIII)

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

– La clase de fe que plantas en el corazón de tus hijos ha de ser lo bastante fuerte como para brotar y ahogar la cizaña de Satanás. La mejor temporada para sembrar la fe es en la niñez.

– ¿Puede haber mayor congoja en esta vida que ver a tu propio hijo corriendo a toda velocidad hacia el Infierno, sabiendo que tú lo equipaste para esa carrera? Haz lo mejor que puedas en su juventud, mientras está bajo tu cuidado constante, para ganarlo para Dios y ponerlo en el camino al Cielo.

– ¿Qué padre robará en la casa de su propio hijo? Pero esto es lo que haces si descuidas su formación espiritual, porque guardas en tu bolsillo el talento de oro que Dios quiere que le des.

– Si eres hijo de Dios, tus hijos tienen una relación más estrecha con el Padre celestial que los hijos de los incrédulos. Dios te ha llamado a ti para alimentarlos como tú has sido alimentado, y para protegerlos a toda costa de la educación del diablo. Educar a tus hijos en el camino del Señor no es una sugerencia casual, sino un mandamiento solemne a todo padre cristiano. Negarte a obedecer, ya sea deliberadamente o por negligencia, te supondrá una amarga paga cuando te presentes ante el Rey de reyes en el Juicio.

– La falta de conocimiento en un pastor es un defecto tan grave que nada lo puede compensar. Por muy humilde, paciente e impecable que sea, si no tiene la habilidad de usar bien la palabra de verdad, no está hecho para ser predicador.

– ¿No es cruel el hombre que acepte el puesto de piloto de un barco lleno de pasajeros sin siquiera saber utilizar la brújula? Pues peor es el predicador que se gana la vida arruinando las almas por pereza en el estudio de la Biblia.

– Cuando un pastor no predica sana doctrina, no perfecciona la comprensión de las ovejas, sino que la corrompe. Mejor es dejarlas en la ignorancia que teñir sus mentes con colores falsos.

– Algunos sermones son brillantes y emocionantes, pero no alimentan el alma más que las algarrobas alimentaban al pródigo. Otros discursos utilizan una teología tan complicada que igual daría que se pronunciaran en una lengua desconocida.

– Esta es una tentación apetitosa para los pastores instruidos: predicar solo verdades para los maduros y bien ejercitados, pasando por alto las necesidades de la mayoría de sus oyentes. Es verdad que quizá encuentres a tres o cuatro creyentes eruditos que engordan espiritualmente con esos ricos festines; pero mientras tanto la mayoría de la congregación desmaya por falta de leche, porque sus almas frágiles no pueden digerir tus pesados sermones.

– El que tiene un verdadero corazón de pastor debe esmerarse, como el pescador, para no asustar a las almas, sino atraerlas suave y compasivamente para que queden presas en la red de la gracia divina.

– Tú no ves las manecillas del reloj divino; por tanto, no sabes cuánto tiempo estarás en el mundo. Si mueres ignorante en cuanto a Dios y su ley, ¿qué será de ti? No es un porvenir placentero.

– Alabado sea Dios que el Cielo se gana, no con oro ni plata, sino con el conocimiento que lleva al arrepentimiento: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

– Cristo manda invitaciones personales a todos para que vengan y aprendan a sus pies. Pero la puerta de entrada a su escuela es baja; hay que agachar el orgullo para entrar.

– Dios es el tesoro de todo conocimiento y sabiduría. Para sobresalir en la escuela de la divinidad, debes estudiar de rodillas.

– Puedes asistir a conferencias o estudiar en las grandes universidades del mundo para conocer la Palabra, pero la sabiduría para aplicar sus conceptos solo proviene de Dios. Si quieres ser sabio, ¡ora, ora y ora!

– Nunca te avergüences de acudir al Señor en tu ignorancia: él no es como esos maestros crueles e insensibles que parecen deleitarse burlándose de la ignorancia de sus estudiantes. Él es un buen maestro y tu deseo de aprender le complace.

– No esperes que el Espíritu Santo te transforme milagrosamente de un pecador ignorante en un cristiano erudito, a no ser que estés dispuesto a estudiar hasta tarde.

– Un enfermo puede aprender todo acerca de su enfermedad, aun el remedio para la misma. Pero a no ser que aplique sus conocimientos y la cura, morirá igual que si permaneciera ignorante. El hombre cuya alma está enferma de muerte, puede estudiar la Palabra y a todos los grandes teólogos del mundo; pero si su fe no toma la sangre preciosa de Cristo como remedio para su propia condición mortal, morirá en sus pecados.

– El fin de todo esfuerzo humano debe ser magnificar el nombre del Señor.

– ¿Anhelas una mayor intimidad con el Padre celestial? Medita entonces largamente y a menudo en su Palabra.

– La Palabra es tan rica y plena, que con la primera lectura alguna sabiduría destilará. Pero a no ser que la exprimas con tu meditación, dejarás atrás la mayor parte de ella.

– Si dices que quieres conocer la verdad de Dios, pero dejas de asistir a la predicación de la Palabra, eres tan insincero como el hombre que dice desear ver la puesta de sol pero no se molesta en mirar al horizonte.

– Para conocer a Dios hay que ir al lugar que él ha designado. Si hay una iglesia, asiste a ella. Si no la hay, estudia la Biblia con diligencia y espera el ministerio del Espíritu en tu casa. Puedes confiar en que tu Padre celestial utilizará medidas extraordinarias para honrar tu necesidad de alimento espiritual.

 

Continuaré publicando más de las notas que tomé de este libro, recomiendo ampliamente su lectura, ya pueden leer y compartir la Primera ParteSegunda ParteTercera Parte , Cuarta Parte,  Quinta Parte,  Sexta Parte y Séptima Parte de las notas.

Para saber quién fue WILLIAM GURNALL da click en este enlace.


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