Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS WILLIAM GURNALL (Parte IX)

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

– La Palabra de Dios está llena de cosas buenas para tu alma. El Señor quiere que las tengas todas, así que asegúrate de ser un alumno despierto y atento.

– Cuando haces pecar a otro, le quitas el oficio al diablo. Déjalo que lo haga él, si puede, pero nunca seas su asalariado.

– El ser humano más noble, el cruzado moral o el filántropo más sincero, lleva dentro las mismas semillas de corrupción, la misma capacidad para el mal que el propio diablo. Si aún no se ha manifestado tu verdadera naturaleza, es por la intervención de la gracia de Dios.

– Ponte de rodillas con gratitud humilde hacia Aquel que envió su Espíritu y su gracia para frenarte, aun cuando tu naturaleza solo meditaba en la guerra contra Dios y contra sus leyes.

– Cristiano, es imperativo que te des cuenta de esto: cuando los pensamientos malos o inmundos se presentan en tu mente por primera vez, aún no has pecado. Eso es obra del diablo. Pero si les ofreces asiento y empiezas a conversar con ellos, te has hecho su cómplice. En poco tiempo acogerás estos pensamientos en tu corazón. Tu resolución de no ceder a una tentación que ya has admitido no puede contra Satanás y los anhelos de la carne.

– La Palabra es el espejo en que vemos reflejado a Cristo, y al verle, nos transformamos a su imagen por el Espíritu Santo.

– Se nos exhorta a desear “la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis…” (1 P. 2:2). Al igual que la leche diluida, la Palabra mezclada con el error no es muy nutritiva. Todo error, por inocente que parezca, es un parásito. Así como la hiedra mina la fuerza del árbol en que se enreda, el error socava la fuerza de la verdad. El alma que se alimenta de la verdad contaminada no puede crecer sana.

– Al estudiar y crecer, cuidado con las nuevas doctrinas. No aceptes apresuradamente todo lo que oigas, ni siquiera desde el púlpito. Admito que rechazar una doctrina por el mero hecho de no haberla conocido antes es una necedad, pero tenemos derecho a esperar e investigar antes de abrazarla. Cuando oigas una nueva idea acerca de la verdad, acude a Dios en oración y busca su consejo. Escudriña la Palabra. Háblalo con tu pastor y con otros creyentes en cuya sabiduría y madurez confíes.

– El orgullo, como el licor, embriaga: un par de tragos suelen inutilizar al hombre para servir a Dios.

– El hombre humilde puede encontrar a Satanás a su derecha para oponérsele, pero el orgulloso está peor situado. Dios mismo le resistirá. Si lo dudas, lee la Palabra: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Stg. 4:6).

– Si eres de los que se tienen en alta estima espiritual, escucha esto: muchos creyentes humildes de baja condición según el mundo, tienen mucho que ofrecerte si no eres demasiado orgulloso para recibir el alimento espiritual de sus manos.

– Donde florece el orgullo, sufre el cuerpo de Cristo.

– Tus dones son necesarios para la salud del Cuerpo entero, pero deben administrarse correctamente. Tienes que asegurarte de reconocer que Cristo es el Médico Supremo; tú solo eres el ayudante que emplea sus instrumentos y cumple sus órdenes.

– Saber que eres débil evita que te alejes demasiado de él. Cuando ves que tu propia despensa está vacía y todo lo que necesitas es suyo, acudirás a menudo a él en busca de suministros.

– Si eres realmente creyente, debes reconocer que tu entrada inicial al estado de justificación fue por pura misericordia.

– No solo nos da Cristo la vida, sino que vivimos por Cristo: el camino al Cielo está hecho de gracia y misericordia de principio a fin.

– Se siente el calor del sol únicamente estando expuestos a sus rayos; experimentamos el consuelo de Dios solo mientras tenemos el rostro vuelto hacia él.

– Si se colma a un hombre de toda riqueza y honra terrenal, no por eso será cristiano. Si se inunda con ellas a un cristiano, tampoco lo harán un mejor cristiano. Despojado y desnudo, el cristiano seguirá siendo cristiano, y tal vez un cristiano mejor.

– La gran ocupación del cristiano es hacer aquello que haga progresar el Reino de los cielos.

– Son demasiados los que malgastan la vida deseando que el camino al Cielo fuera más fácil, pero reacios a remangarse y buscar la gracia necesaria para la empresa. Necesitan entender que la lucha por el Señor promete una victoria segura, mientras que pelear contra él garantiza el fracaso.

– Los hipócritas siempre han sido, y siempre serán, parte de la muchedumbre que entra a la iglesia y se mezcla con los hijos de Dios. Su lenguaje es puro, su servicio admirable; pero su corazón está revestido de engaño. Peor aún, se engañan a sí mismos. El mundo puede llamarlos cristianos equivocadamente, pero Cristo sabe que son demonios.

– No lo olvides: nada que provenga de la tierra vale la pena cambiarlo por la gloria de Dios o por tu propia paz.

– Pedir “cosas” en oración sin un fin celestial en mente es casi idolatría.

– A veces Dios nos colma de bienes, no para que nos aferremos a ellos, sino para que tengamos algo que dar mostrando así nuestro amor por él.

Continuaré publicando más de las notas que tomé de este libro, recomiendo ampliamente su lectura, ya pueden leer y compartir la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte, Cuarta Parte, Quinta Parte, Sexta Parte, Séptima Parte y Octava Parte de las notas.

Para saber quién fue WILLIAM GURNALL da click en este enlace.


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