Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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Frases edificantes de Charles Spurgeon (Parte 2/8)

Compiladas por: Soldado de Jesucristo.

– “Para mí la palabra de Dios es mejor que la de un ángel, y Él ha dicho, ‘El que cree en mí no es condenado,’ yo lo creo y por lo tanto, no estoy condenado, y lo sé sin necesidad que un ángel venga del cielo a decírmelo.”

– Tú que estás turbado, no busques ángeles, pruebas, evidencias, y señales. Si descansas en la obra consumada de Jesús tienes la mejor de las evidencias de tu salvación en el mundo. Tienes la palabra de Dios al respecto. ¿Qué más necesitas?

– La oración es la llave de oro que abre la puerta de la misericordia; La oración es el sonido mágico que dice a la fe, así sea; La oración es el nervio ligero que mueve los músculos de la omnipotencia.

– Oh criatura, ora, porque muchas y grandes son tus necesidades.

– Tus necesidades encomienda a la oración, la cura de todos los cuidados, la gran panacea para todos los pesares, destructora de las dudas, remedio de la ruina, el antídoto de todas las ansiedades.

– Cuando arrecia la tempestad, los hijos de Dios corren a casa. Es un instinto celestial de un alma en gracia el buscar refugio de todos sus males bajo las alas de Jehová.

– El hipócrita, cuando piensa que ha sido afligido por Dios, se resiente, y como un esclavo huye de su amo que lo ha azotado. Pero no es así con el verdadero heredero de los cielos, que besa la mano del que le golpeó, y busca refugio de la varilla en el mismo seno del Dios que le disciplinó.

– El deseo de tener comunión con Dios se intensifica por el fracaso de todas las demás fuentes de consuelo.

– Hermanos míos, nada nos enseña tanto sobre lo precioso que es nuestro Creador, que el darnos cuenta de lo vacío de todo lo demás. Cuando una y otra vez has sido traspasado por la expresión: “Maldito el que confía en el hombre y pone carne por su brazo,” comienzas a gustar la dulzura indescriptible de la afirmación divina: “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.” Apartándote con desprecio de las colmenas humanas donde no encontraste miel, pero sí muchos aguijones agudos, te regocijarás en Aquel cuya palabra fiel es más dulce que la miel o que destila del panal.

– En tiempos de peligro y de angustia podemos volar a la presencia de Dios tal como estamos, como la paloma entra en la hendidura de la roca aunque sus plumas se encuentran en desorden.

– Mientras más importante el trabajo, más atención merece. Trabajar diligentemente en la tienda, y descuidadamente en la cámara de oración es poco menos que una blasfemia, porque es una insinuación de que todo le cae bien a Dios, pero que el mundo debe recibir nuestra mejor atención.

– En la oración es muy propio hacer con gran claridad las súplicas. Es bueno no andar con rodeos, sino ir directamente al punto.

– La oración en sí es un arte que solamente el Espíritu Santo nos puede enseñar. El es el dador de toda oración. Ora por la oración: ora hasta que puedas orar. Pido que te ayude a orar, y no dejes de orar con la disculpa de que no puedes orar, porque cuando piensas que no puedes orar es cuando más oras. Y a veces, cuando en tu súplica no tienes ningún tipo de alivio, es entonces que tu corazón quebrantado y abatido está luchando y prevaleciendo verdaderamente.

– Hermanos míos, en lo que a Dios respecta, no hay necesidad de oración, pero ¡cuánta necesidad de ella tenemos por causa de nosotros mismos!

– Orar es como bañarse es un fresco arroyo susurrante, para escapar del calor del sol de verano.

– Orar es subir en alas de águilas por sobre las nubes y entrar en la claridad de cielo donde Dios mora.

– Orar es entrar en el tesoro de Dios y enriquecerse de lo que ofrecen sus graneros inagotables.

– Orar es tomar el cielo en los brazos de uno, abrazar a la Divinidad con el alma, y sentir que el cuerpo de uno es templo del Espíritu Santo.

– Aparte de la respuesta, la oración en sí es una bendición. Orar, mis hermanos, es arrojar vuestras cargas, es echar vuestros harapos, es deshaceros de vuestras enfermedades, es ser lleno de vigor espiritual del cristiano.

– Cuando oras en el nombre de Cristo has invocado el nombre que hace temblar las puertas del infierno, y que las huestes celestiales obedecen

– Querido amigo, esta mañana tienes la boca llena, ¿verdad? ¿De qué? ¿Llena de quejas? Ora al Señor que limpie tu boca de toda esa negra basura que de poco te valdrá, y solamente va a amargar tus entrañas uno de estos días. ¡Oh, llena tu boca de oración, llénala, que se llene de argumentos para que no haya lugar para otra cosa!

 

Todas las notas publicadas en este post fueron tomadas durante la lectura personal del administrador del Blog del folleto titulado “Doce sermones de Spurgeon sobre la oración”, el material lo puedes descargar completo y totalmente gratis en este enlace, próximamente se publicarán nuevas citas tomadas de dicho material, ya puedes leer la Primera Parte y si te han sido de bendición no olvides compartir con tus amigos usando las redes sociales.


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