Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS (Parte X) | WILLIAM GURNALL

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

– No puedes trabajar en pro de los bienes celestiales si tienes las manos y el corazón cargados de asuntos terrenales.

– En el Cielo habrá luz sin sol, festín sin carne, vestimenta gloriosa sin ropa. Nada nos faltará, pero ninguna de las cosas terrenales que tanto estimamos estará allí.

– Supongamos que mueres indigente. ¿Y qué más da? ¡Pero, supongamos que te mueres sin la gracia! El Cielo y lo celestial no se pueden reemplazar con nada. No dejes que Satanás te distraiga con sus juguetes y chucherías.

– Si quieres el Cielo pero también tus pecados, no esperes el éxito. Tienes que abandonar lo uno o lo otro. Si no sueltas tus pecados, Dios tendrá que soltarte a ti. Si quieres el Cielo pero insistes en comprarlo con tu justicia propia, no conseguirás reunir el precio.

– Todo el bien que haces y todos los deberes que cumples solo son admirables si constituyen actos de amor resultantes del arrepentimiento. Pero si los ofreces como el precio que estás dispuesto a pagar por el Cielo, Dios no negociará contigo. Tienes que cerrar el trato únicamente con Cristo, o lo perderás todo.

– El espíritu del error ha ganado tanto terreno a la verdad en los últimos años porque los pastores no han recorrido los límites del evangelio con su pueblo para que este conozca las verdades principales.

– Pastor, a veces tu rebaño se volverá inquieto y se quejará de que lo mantienes siempre en los mismos pastos, predicando sobre el mismo pecado. La culpa no es tuya, sino de ellos, si es que se alejan del Buen Pastor cada vez que te descuidas. ¿Quién culpa al perro por ladrar si el lobo sigue merodeando?

– Si anhelas crecer y parecerte más a Cristo, no pidas un predicador que te entretenga con un tema nuevo e interesante cada domingo. En su lugar, pide un hombre de principios que predique contra el pecado y a favor de la verdad sin contemporizar, hasta que su pueblo se arrepienta y se vuelva de su mal camino.

– Nunca debes cansarte de oír predicar las verdades prácticas. Cuando se pierde el gusto por la carne y la verdura y solo se quiere el postre en cada comida, sabemos que algo va mal. Es triste que nuestra época sea tan avanzada en este mal espiritual que estropea el apetito para todo lo que no sean frases melosas y doctrinas azucaradas.

– La fe y el arrepentimiento son doctrinas buenas para predicar y oír hasta el fin del mundo.

– ¡Ay de aquel hombre de Dios que malgasta sus días en actividades frívolas, o pasa más tiempo discurriendo la manera de llenar sus propios bolsillos que la de aumentar los dones y las virtudes de su pueblo!

– No te rindas; Cristo es un gran artífice y puede renovar todo lo roto en ti.

– Una señal segura del aumento del amor de Cristo en tu corazón es que el pecado no puede permanecer mucho tiempo antes de derretirse con pena y arrepentimiento verdaderos.

– El hambre y la sed de justicia son señal de salud, porque un alma hambrienta es alma sana. Por otra parte, el alma que no clame constantemente a Dios por alimento espiritual se debilitará día a día.

– Los que más comunión tienen con Dios saben mejor servirle. Un capitán solo puede dirigir a sus soldados si estos están cerca para poder oír su voz. Tus frecuentes retiros para tener comunión con Dios aseguran que lo oirás cuando hable, y así recibirás las órdenes directamente de él.

– La gracia que no crece con vigor ni florece en profusión está siendo ahogada por un deseo contrario. ¡Sabes bien lo fuertes que son tus malos deseos! Si no los mortificas a diario por el Espíritu, brotan de la noche a la mañana. Corta de raíz todo pecado con el hacha de la mortificación. Verás cómo Dios bendice y mejora el carácter de tu virtud.

– Meditar frecuentemente en la magnitud de la bondad divina nos enseña a regocijarnos hasta en la prueba, porque el poco mal que nos toca se ahoga en el mar de la abundante misericordia de Dios hacia nosotros.

– ¿Qué dirías de un prisionero a quien le enviaran dinero para comprar su libertad y se lo gastara divirtiéndose en la cárcel? En esencia, esto hacemos cuando tomamos los talentos que Dios espera que utilicemos a fin de prepararnos para la muerte, y los entregamos a nuestros deseos.

– Quienquiera que seas y cualquiera que fuere tu motivo para gloriarte —aunque parezcas el más santo de la tierra—, sabe que no hay salvación del diluvio de la muerte fuera de Cristo.

– Es vana la religión de aquel cuya profesión no conlleva testimoniales de una vida santa. El cristiano que hace se mantendrá firme, mientras que el que alardea caerá.

– No seas un cristiano a medias, sino íntegro. Merece el nombre de santo no el que gana el campo sino el que lo defiende; no el que empieza sino el que resiste. No existe la retirada con honor; no hay ninguna orden en la disciplina militar de Cristo que diga: “Retírate y suelta las armas”. La orden, desde el día en que empuñas las armas hasta que la muerte te llama es: “¡Adelante, marchando!”.

– Cuando profesamos creer en Cristo, nos alistamos en su regimiento y prometemos vivir y morir con él oponiéndonos a todos sus enemigos.

– Numerosos siervos valiosos de Dios, por no haber resistido en sus últimos días con el mismo vigor que en el principio, han caído miserablemente, tal como lo vemos en el caso de Salomón, Asa y otros semejantes.

 

Continuaré publicando más de las notas que tomé de este libro, recomiendo ampliamente su lectura, ya pueden leer y compartir la Primera ParteSegunda ParteTercera Parte , Cuarta Parte,  Quinta Parte,  Sexta Parte,  Séptima Parte , Octava Parte y Novena Parte de las notas.

Para saber quién fue WILLIAM GURNALL da click en este enlace.

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