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Abrázate a Cristo | Charles Spurgeon

Por: Charles Spurgeon

Sin fe es imposible salvarse y agradar a Dios, porque sin ella no hay unión con Cristo; y si no hay unión con Cristo, tampoco hay salvación. Si acudo con mis oraciones al trono de Dios, nunca serán contestadas si Cristo no las lleva.

Los antiguos morosos, cuando no podían conseguir un favor de su rey, empleaban un método muy singular: tomaban al hijo único del rey en sus brazos y, cayendo sobre sus rodillas, clamaban: “¡Oh, rey; por tu hijo, concédenos nuestra  petición!” El soberano sonreía y decía: “Nada niego a aquellos que me ruegan en el nombre de mi hijo”.

Lo mismo sucede con Dios. No negará nada al que venga asido a Cristo; pero el que se acerque solo, será arrojado de su lado. La unión con Cristo es, después de todo, el punto principal de la salvación. Os contaré una historia para ilustramos este punto: En todo el mundo son admiradas las magníficas cataratas del Niágara; pero aunque es maravilloso el oír de sus encantos, y un espectáculo sublime el contemplarlas, han sido la causa de la destrucción de muchas vidas humanas, cuando por accidente alguien ha sido arrastrado por sus aguas.

 Hace algunos años, dos hombres, un barquero y un minero, iban en un bote del que perdieron el gobierno, corriendo el riesgo inevitable de morir despeñados, al ser arrastrados vertiginosamente por las aguas. Desde la orilla fueron vistos por algunas personas, pero éstas poco podían hacer por rescatarlos.

Finalmente, uno de los dos se salvó al agarrarse a una cuerda que les fue lanzada desde la orilla.  En el preciso momento en que la cuerda llegó a sus manos, un tronco flotó cerca de su compañero. El azorado y confuso barquero, en lugar de asirse a la cuerda, se aferró al madero. Error fatal; ambos corrían el mismo inminente peligro, pero uno fue sacado de las aguas porque estaba sujeto a la gente que había en la orilla, mientras el otro, abrazado al tronco, fue arrastrado irremisiblemente hacia el abismo y nunca más se supo de él. ¿No veis la ilustración práctica que tenemos en este ejemplo? La fe nos ata a Cristo.

Él está en la orilla, por así decirlo, sujetando la cuerda de la fe; y si nos aferramos a ella con los brazos de nuestra confianza, Él nos sacará a tierra. Pero nuestras buenas obras, al no tener conexión con Cristo, son arrastradas hacia el abismo de la más cruel desesperación. Aunque nos agarremos a ellas con todas nuestras fuerzas, aunque usemos eslabones de acero, no podrán ayudarnos en lo más mínimo. Estoy seguro que habréis visto claramente lo que he querido deciros. Hay quienes ponen reparo a las anécdotas, pero yo seguiré utilizándolas hasta que se cansen de objetar. Nunca tiene la verdad más poder cuando se expone a las gentes, que cuando, como hizo Cristo, se les cuenta la historia de cierto hombre que tenía dos hijos, o la de cierto propietario que hizo un viaje, dividió su hacienda y dio a uno diez talentos y a otro solamente uno.

Así pues, la fe es una unión con Cristo. Preocupaos por conseguir esta unión; de lo contrario, ¡abrazaos a vuestras obras e iréis flotando corriente abajo!, ¡abrazaos a vuestras obras y os hundiréis en el abismo!, perdidos al no tener ningún vínculo con Cristo, ni trabazón alguna con el bendito Redentor. Pero tú, pobre pecador, con la carga de tus pecados sobre tus hombros, si la cuerda rodea tu cuerpo y Cristo la sujeta, ¡no temas!


«Con mano fuerte salvará

A sus ovejas el Pastor.
Ni la más débil faltará,
Pues fiel es quien fue su dador.»

 

Tomado de “No hay otro evangelio” pág. 441 – 443


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2 Responses to Abrázate a Cristo | Charles Spurgeon

  1. Rafael García says:

    Me gustaría un devocional diario a mi correo pues estos sermones de Carlos Spurgeon son edificantes

  2. Alyn Coronado says:

    Quiero que mi fe aumente y doy gracias porque al abrir mi telefono vi este tema respecto a la fe y estoy segura que Dios me lo puso, se que siguen abiendo muchos hombres de fe creyendo en la poderosa fe que Cristro emena de el, y yo quiero ser tambien una mas en la lista… Bendiciones

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