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¿Enseña la Biblia la asunción corporal de María? | Norman Geisler

Por: Norman Geisler

Definiendo el término: Asunción de María o Asunción de la Virgen es la creencia, de acuerdo a la tradición y teología de la Iglesia católica y de la Iglesia ortodoxa, la iglesia ortodoxa oriental y algunas denominaciones protestantes como los Anglicanos de que el cuerpo y alma de la Virgen María, la madre de Jesucristo, fueron llevados al Cielo después de terminar sus días en la Tierra. No debe confundirse con la Ascensión, que hace referencia al propio Jesucristo. (Consultado en Wikipedia: Asunción de María)

 EL TEXTO:

 “Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo, Tú y el arca de tu poder”. (Salmos 132:8 RV 1960)

TERGIVERSACIÓN:

Algunos eruditos católicos afirman que pasajes tales como este salmo se refieren “en sentido típico al misterio de la asunción corporal”; “Levántate, Jehová, al lugar de tu reposo, tú y el Arca de tu poder”. Argumentan que “el Arca del pacto hecha de madera incorruptible, [fue] … un tipo del cuerpo incorruptible de María”. (Ott, 1960, p. 209, veáse también Madrid, 1991, pp.9s.)

CORRECCIÓN DE LA TERGIVERSACIÓN:

El uso de pasajes tales como éste para abogar por la asunción de María sólo confirma la impresión de que los católicos están buscando desesperadamente textos probatorios.

En primer lugar, reconocen que esta no es una interpretación literal del texto, sino sólo una supuesta interpretación “típica” que, en este caso, se reduce a un argumento inválido a base de una analogía. Aún los defensores de este punto de vista tienen que reconocer que nada de esto constituye una “prueba” de la concepción inmaculada (Madrid, p.12).

En segundo lugar, la analogía entre el Arca y maría es muy forzada. Un apologista católico dice que este es el “tipo más convincente de la concepción inmaculada de María” (ibid). Pero es convincente solo si se supone, sin fundamento bíblico ni lógico, que esta es una analogía válida. El hecho de que haya muchas semejanzas no demuestra nada. Hay muchas semejanzas entre dinero falsificado y billetes legítimos. La torpeza de esta clase de analogías queda de manifiesto en la pregunta de Madrid: “Si usted hubiera podido crear a su propia madre [tal como hizo Dios con María], ¿no la habría hecho la mujer más bella, virtuosa y perfecta posible?” (ibid). Sin duda la mayoría habríamos hecho muchas cosas en forma diferente de Dios. Si yo fuera Dios y hubiera podido crear el lugar más bello y perfecto para el nacimiento de mi hijo, ¡definitivamente no habría sido un estable hediendo y sucio para animales!

En tercer lugar, en ninguna parte de las escrituras se declara ni se insinúa tal comparación. La creación de analogías como ésta no demuestra nada, salvo que uno carece de verdadero apoyo bíblico para el dogma. En efecto, usando la misma clase de argumentos uno podría demostrar prácticamente cualquier cosa.

En cuarto lugar, el argumento se basa en otra creencia infundada: que el cuerpo de María era incorruptible después de su muerte y antes de su presunta asunción. La Biblia dice que eso era cierto en el caso de Cristo (Hch 2.30-31), pero en ninguna parte afirma tal cosa con respecto a María. Aun si eso es cierto, como argumentan algunos, que este texto (a través de la expectativa de David de su redención en Sal 16.10) incluye la resurrección corporal de María, no se aplica a ella en ningún sentido más especial que se aplica a la resurrección de toda la raza humana al fin de los tiempos (cf. Jn 5.28-29; 11.24; 1 Co 15.20-21)

Por último, la Biblia equipara la muerte con la corrupción de todos los seres humanos salvo Cristo (cf. 1 Co 15.42,53). No obstante, la mayor parte de los Padres y los teólogos de la iglesia católica cree que “María sufrió una muerte temporal” (Ott, 1960, p.207) como los demás mortales. ¿Por qué, pues, debemos creer que ella estuvo exenta de la corrupción física, como tampoco estuvo exenta de la muerte física acarreada por la caída (Ro. 5.12)?


El Dr. Norman Geisler es autor o coautor de unos cincuenta libros y centenares de artículos. Él ha enseñado en la universidad y a nivel de graduados por cuarenta y tres años. Ha dado conferencias y presentado debates en cincuenta estados y en veinticinco países de seis continentes. El tiene un doctorado en filosofía de la Universidad de Loyola y ahora sirve como Presidente del Southern Evangelical Seminary (Seminario Evangélico del Sur). Su esposa, Barbara Jean es graduada del Fort Wayne Bible College. Ellos tienen seis niños y diez nietos.


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