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¿Tendrá que pasar el cristiano por el juicio final del mismo modo que el no cristiano? | R. C. Sproul

Por R. C. Sproul

Hay un sentido en que no lo haremos, y hay un sentido en que si lo haremos.

Hay mucha confusión con respecto al juicio a partir de lo que declara la Biblia, en parte debido a una confusión entre dos palabras, juicio y condenación.

En el libro de Romanos, Pablo aclara que uno de los grandes frutos de nuestra justificación es que estamos más allá del alcance de la condenación.

No hay condenación para aquellos que están en Cristo Jesús. De modo que aquellos que están en Cristo no deben tener temor alguno de enfrentar la ira punitiva de Dios en el juicio final. Debemos asegurarnos de estar en ese estado de gracia antes de tener la seguridad de que no vamos a experimentar la condenación.

Sin embargo, aun debemos enfrentar lo que yo llamaría el juicio de evaluación. Jesús advierte una y otra vez que todo lo que hacemos, seamos creyentes o no, será traído al juicio. Me presentaré ante Dios, y mi vida será revisada por mi Padre. Obviamente mis pecados serán cubiertos por la expiación y la justicia de Crista, y tendré la suprema ventaja de presentarme así ante el trono del juicio de Dios, donde Cristo es el juez y además el abogado defensor de su pueblo. Esa es una situación con la cual el incrédulo no cuenta. Su juez no será su abogado defensor, no tendrá un abogado defensor. Lo único que tendrá en la sala de justicia será un fiscal. Así que esa es la enorme diferencia que hay en el mundo entre la forma en que el incrédulo comparecerá en el juicio final y la forma en que comparecerá el creyente.

Cuando hablamos de nuestra justificaci6n, reconocemos que somos justificados a través de los méritos de Cristo, a través de la gracia expiatoria de Jesús. No obstante, aun debemos ser juzgados de acuerdo al nivel de nuestra obediencia en este mundo. Esta doctrina es sostenida por casi todas las iglesias protestantes del mundo, pero muchos protestantes olvidan que los cristianos serán recompensados en el cielo de acuerdo a su obediencia. En el Nuevo Testamento hay al menos veinticinco veces en que se nos dice que seremos recompensados de acuerdo a nuestras obras. No llegamos allí por nuestras obras; llegamos allí a través del mérito de Cristo. Las recompensas que recibiremos en el cielo serán distribuidas de acuerdo al nivel de obediencia y respuesta a los mandatos de Cristo. Así que nuestras vidas serán evaluadas, y en el juicio final algunos recibirán recompensas más grandes que otros.

Tomado del Libro “Buena pregunta” de R. C. Sproul p. 354 -355

*Dr. R. C. Sproul, teólogo, pastor y maestro, es presidente de la junta de Ministerios Ligonier. Graduado de Westminster College, Pittsburgh Theological Seminary y Free University of Amsterdam, el Dr. Sproul es actualmente profesor de teología sistemática en Reformed Theological Seminary y director emérito de Prison Fellowship, Inc. Sus muchos libros incluyen Complaciendo a Dios; La Santidad de Dios; Escogidos por Dios; El Misterio del Espíritu Santo; El Alma en Busca de Dios; Verdades Esenciales de la Fe Cristiana; La Gloria de Cristo; y Si Hay un Dios, ¿Por Qué Hay Ateos?


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