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6 costos y 10 bendiciones de las misiones fronterizas | John Piper

Por: John Piper

Leer Mateo 10: 16 -31

Este texto habla por sí mismo de manera poderosa. Permíteme evitar el comentario abundante y enfocar nuestra atención en seis de los costos y diez bendiciones de estar en la primera línea de las misiones de frontera. Estas dificultades son la clase de cosa que también podemos esperar hoy aun si en la tolerancia de Dios quedáramos a salvo de algunos de ellos. Mencionemos los
costos primeros.

1. El costo de ser arrestado por las autoridades. Versículo 16-18:

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.

2. El costo de la traición de la propia familia. Versículo 21:

El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.

Esto es increíble: padres e hijos estarán en total oposición a la fe cristiana, que preferirán muerto a su pariente antes que convertido al cristianismo.

3. El costo de ser odiado por todos. Versículo 22:

Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.

Ten cuidado de no poner en tan alta estima al evangelismo por medio de la amistad que luego este texto haga que el evangelismo te resulte imposible. Que serás odiado por todos no significa: No puedes evangelizar.

4. El costo de ser perseguido y expulsado del pueblo. Versículo 23:

Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra.

5. El costo de ser maldecido. Versículo 25b:

Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?
Jesús murió en nuestro lugar para que pudiéramos escapar de la ira de Dios, no de la ira de otros seres humanos. Él fue llamado a sufrir por el bien de la propiciación; nosotros estamos llamados a sufrir para el bien de la propagación.

Jesús murió en nuestro lugar para que pudiéramos escapar de la ira de Dios, no de la ira de otros seres humanos. Él fue llamado a sufrir por el bien de la propiciación; nosotros estamos llamados a sufrir para el bien de la propagación.

6. El costo de que nos maten. Versículo 28:

Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar.
De modo que pueden matar el cuerpo. Y a veces lo hacen. Nunca sobrestimes la seguridad en las misiones al punto de que pienses que si matan a uno de nuestros misioneros es porque cometimos algún error. Jesús lo dijo llanamente en Lucas 21:16:

Matarán a algunos de vosotros

Durante dos mil años, miles de misioneros (personas anónimas de quienes el mundo no es merecedor) han considerado este riesgo y han puesto en riesgo su vida para alcanzar a los perdidos con el único mensaje de salvación que hay en el mundo. Y la razón que los lleva a hacerlo es que las bendiciones superan con creces al costo.

DIEZ BENDICIONES DE LAS MISIONES FRONTERIZAS

Que el Señor permita que las bendiciones a las que estoy por referirme venzan todos tus temores y te dé pasión por conocerlo de esta manera.

1. La bendición de ser enviado por Cristo. Versículo 16:

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.

“Yo os envío”. Produce una satisfacción muy honda el ser enviado por el Cristo vivo a su campo de labor.

2. La bendición de que el Espíritu Santo ponga las palabras en nuestros labios. Versículos 19- 20:

Más cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

Es maravilloso sentir la presencia y el poder del Espíritu en tu vida, dándote las palabras que necesitas.

3. La bendición de experimentar el cuidado paternal de Dios. Versículo 20b:

Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

Jesús dice explícitamente que el que cuida de ti es nuestro Padre que está en el cielo. Quizás tengas que dejar a tu padre y a tu madre para ser misionero. Pero siempre tendrás un Padre que se ocupe de ti.

4. La bendición de la salvación cuando todo haya terminado. Versículo 22b:

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Cuando todos los costos hayan sido saldados, tendremos el gran final de la salvación. Seremos levantados de la muerte y no habrá más pena ni dolor ni pecado, y veremos a Cristo y entraremos en su gozo, y pese a nuestras imperfecciones escucharemos las palabras: “Bien hecho”.

5. La bendición de saber que el Hijo del Hombre viene para ejercer juicio y misericordia. Versículo 23b:

Que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre

Estas palabras fueron de gran aliento para los discípulos que sufrían persecución. Jesús viene en el momento preciso por medio de juicios y de liberaciones históricas, y vendrá en el día final para reivindicar a todo su pueblo.

6. La bendición de pertenecer a la familia de Jesús. Versículo 25b:

Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?

Cualquiera sea el rechazo que experimentemos, Jesús quiere que estemos seguros de nuestra condición: Este rechazo es señal de que me perteneces. Eres parte de mi familia.

7. La bendición de saber que la verdad triunfará. Versículo 26:

Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser
manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.

Nada hay oculto que no haya de saberse. Por un tiempo en este mundo la gente se burlará de tu proclamación de la verdad. Dirán: “¡Qué es la verdad!” Pero debes saber esto, y aférrate a esta bendición: la verdad saldrá a luz. Tu proclamación será reivindicada. “nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse”. Puedes contar con eso. Aquello que hoy ponen en ridículo será escrito en el cielo con grandes letras algún día. Y un instante de esa reivindicación ante todos tus enemigos hará que haya valido la pena cada acto de paciente resistencia.

8. La bendición de tener un alma inmortal. El alma del cristiano es indestructible.

No temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar.

Ya hemos pasado de muerte a vida. Henry Martyn, misionero que fue a Persia, dijo que era inmortal hasta que su tarea en la tierra estuviera completa. Es verdad. Y también hubiera estado de acuerdo en que, en el sentido más pleno, tú eres inmortal después de haber completado tu tarea en la tierra. Ese es el concepto que Jesús destaca aquí.

9. La bendición de tener un Padre celestial que reina soberanamente en los detalles más pequeños de la vida. Versículo 29:

¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.

Jesús menciona la caída de un gorrión porque en aquel momento nada parecía tan insignificante como eso. Sin embargo Dios, tu Padre, lo ve y lo controla. De modo que puedes estar seguro de que tu Padre, que te ama como a su precioso hijo, vela y controla cada detalle de tu vida.

10. La bendición de ser valorado por Dios. Versículo 31:

Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Dios no desprecia a sus hijos. Los valora, por dos razones: Una es que por nuestra unión con Jesucristo toda su perfección nos es imputada a nosotros. La otra es que por el Espíritu estamos siendo transformados de un nivel al siguiente, y que Dios ama la obra de santificación que hace con sus propias manos. Se deleita en lo que estamos llegando a ser.

Tomado de “Una ambición santa” pág. 86 -89


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