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Con devota alegría ante el trono del Rey | Charles Spurgeon

Por: Charles Spurgeon

Hay que acercarse a un trono con devota alegría. Si la gracia divina me ha otorgado el que esté entre los favoritos que frecuentan su corte, ¿no debo sentirme contento? Podría haber sido expulsado de su presencia para siempre, sin embargo, se me permite acercarme a Él, hasta su palacio real, hasta su cámara secreta de las audiencias de gracia, y ¿no he de estar agradecido? ¿No ha de convertirse mi gratitud en gozo, y no he de sentir que he sido honrado, que soy hecho receptor de grandes favores cuando se me permite orar? ¿Por qué está triste tu rostro, Oh tú que suplicas, cuando estás delante del trono de la gracia? Si estuvieras ante el estrado de la justicia para ser condenado por tus iniquidades, podrías bien mostrarte deprimido, pero has sido favorecido y puedes presentarte ante el Rey que está en sus vestiduras de seda del amor, por lo tanto, tu rostro debe resplandecer con sagrado placer. Si tu tristeza es grande, cuéntasela a Él porque Él puede mitigarla; si tu pecado se ha multiplicado, confiésalo porque Él lo puede perdonar. Oh, vosotros, cortesanos que estáis en los salones de este Monarca, alegraos sobremanera, y poned alabanzas en vuestras oraciones.

Fragmentos tomados por el administrador de este Blog del folleto titulado “Doce Sermones de Spurgeon sobre la oración” pág. 36 -37


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