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Él atiende nuestros ruegos | Charles Spurgeon

Por: Charles Spurgeon

«A ti clamo, oh SEÑOR; roca mía, no seas sordo para conmigo, no sea que si guardas silencio hacia mí, venga a ser semejante a los que descienden a la fosa». Salmo 28:1 (LBLA)

El clamor es la expresión natural del dolor y una expresión apropiada cuando todas las otras formas de súplica nos fallan. No obstante, el clamor solo se debe dirigir a Dios, pues clamar al hombre es como dirigir nuestros ruegos al aire. Cuando consideremos la prontitud del Señor para oír y su capacidad para ayudarnos, veremos las buenas razones que hay para dirigir al Dios de nuestra salvación, en el acto, todos nuestros ruegos. Será en vano clamar a las rocas en el Día del Juicio, pero nuestra Roca atiende nuestros ruegos.

«No seas sordo para conmigo». Los meros formalistas pueden quedar satisfechos sin que sus oraciones sean respondidas, pero los suplicantes sinceros no pueden. Ellos no se contentan con los resultados de la oración misma, que tranquiliza la mente y somete la voluntad: tienen que ir más allá y conseguir respuestas reales del Cielo, de lo contrario no pueden descansar. Y esas respuestas las ansían recibir enseguida, pues temen aun el más breve silencio de Dios. La voz de Dios es, frecuentemente, tan terrible que sacude el desierto; pero su silencio resulta igualmente espantoso para el suplicante angustiado.

Cuando parece que Dios cierra sus oídos, nosotros no deberíamos cerrar nuestras bocas; sino, más bien, clamar con más ardor, pues si nuestra voz se eleva con ansiedad y dolor, él no tardará mucho en oírnos. ¡Qué espantoso sería para nosotros que el Señor nunca respondiera nuestras oraciones! «No sea que si guardas silencio hacia mí, venga a ser semejante a los que descienden a la fosa». Privados de Dios, que responde las oraciones, estaríamos en una condición más lastimosa que el muerto en el sepulcro, y pronto descenderíamos al mismo nivel de los perdidos en el Infierno. Necesitamos que se nos conteste la oración: el nuestro es un caso urgente, de espantosa necesidad… Sin duda, el Señor dará paz a nuestras agitadas mentes, pues él jamás permitirá que sus elegidos perezcan.

Tomado de “Lecturas vespertinas” pág. 193


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2 Responses to Él atiende nuestros ruegos | Charles Spurgeon

  1. Rene says:

    Que gratificante es saber que como Daniel, aunque no recibamos la respuesta al momento,,, desde que nuestro corazón se dispone a clamarle al Dios vivo, la respuesta viene.

  2. leandri says:

    bendiciones muy bueno

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