Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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Gracias a su Regalo por Max Lucado

Max lucado

Por Max Lucado.

A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejantes a él en su muerte.

Filipenses 3.10

Tracemos la trayectoria de este Salvador, el Dios que cambió la realeza celestial por la pobreza terrenal. Su cama llegó a ser, cuando más, un camastro prestado, y muchas veces fue la dura tierra. Sus ingresos dependían de las dádivas. Algunas veces sentía tanta hambre que comía granos crudos o tomaba frutos de un árbol. Sabía lo que significaba no tener un hogar. Lo ridiculizaron. Sus vecinos trataron de lincharlo. Algunos lo llamaban lunático. Su familia trató de recluirlo en su casa. Sus amigos no siempre le fueron fieles.

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Desde el Mismo Cielo

Max lucadoPor Max Lucado

Y a vosotros … os dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros.

Colosenses 2.13–14

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Escucha su Voz

Escucha su Voz

Por Max Lucado.

No te desampararé, ni te dejaré.

Hebreos 13.5

Déjame decirte algo importante. Nunca habrá un momento en que Jesús no hable. Nunca. Nunca existirá un lugar en que Jesús no esté presente. Nunca. Nunca existirá una habitación tan oscura… una sala tan sensual… una oficina tan sofisticada… en que el siempre presente, siempre persuasivo y tierno empedernido Amigo no esté tocando suavemente a la puerta de nuestros corazones… en espera de que lo invitemos a pasar.

Pocos oyen su voz. Menos son los que abren la puerta.

Pero nunca interpretes nuestra insensibilidad como su ausencia. Porque en medio de las pasajeras promesas del placer está la perdurable promesa de su presencia.

«He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mateo 28.20).

No hay coro que cante tan alto que no pueda escucharse la voz de Dios… si nos decidimos a escuchar.

En el Ojo de la Tormenta

 

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El Cántaro de la Gracia de Dios Max Lucado

El Cántaro de la Gracia de Dios

Por Max Lucado

 

 

La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

1 Juan 1.7

Juan nos dice: «Estamos limpios de todo pecado gracias a la sangre de Jesús». En otras palabras, siempre somos limpios. La limpieza no es una promesa para el futuro, sino una realidad en el presente. Una motita de polvo cae en el alma de un santo y desaparece. Una mancha de suciedad aparece en el corazón de un hijo de Dios y la mancha se quita.

Nuestro Salvador se arrodilla y fija su mirada sobre los actos más tenebrosos de nuestra vida. Pero en vez de retroceder horrorizado, extiende su mano bondadosa y dice: «Puedo limpiar eso si lo deseas». Y del cántaro de su gracia, saca un puñado de misericordia y lava nuestro pecado.

Pero eso no es todo lo que hace. Porque Él vive en nosotros, tú y yo podemos hacer lo mismo. Porque Él nos ha perdonado, podemos perdonar a otros.

Como Jesús

 

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Dios Escucha Nuestras Oraciones Por Max Lucado

Dios Escucha Nuestras Oraciones

Por Max Lucado

Max lucado

 

Claman los justos y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.

Salmo 34.17

El que le avisó a Jesús de la enfermedad de Lázaro le dijo: «Señor, el que tú amas está enfermo». No basa su petición en el imperfecto amor de quien está necesitado, sino en el perfecto amor del Salvador. No le dice: «El que te ama está enfermo». Le dice: «El que tú amas está enfermo». El poder de la oración, en otras palabras, no depende de quien hace la oración, sino de quien oye la oración.

Podemos y debemos repetir la frase en diversas formas. «El que amas está cansado, triste, hambriento, solitario, temeroso, deprimido». Las palabras de la oración varían, pero la respuesta nunca cambia. El Salvador oye la oración. Él hace que el cielo guarde silencio para no perder ni sola una palabra. Él oye la oración.

La Gran Casa de Dios

 

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Guiado por el Espíritu Por Max Lucado

Guiado por el Espíritu

Por Max Lucado

Max lucado

 

Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Romanos 8.14

De tanto escucharnos pensarán que no creemos lo que dice este versículo. Pensarán que no creemos en la Trinidad. Hablamos acerca del Padre y estudiamos acerca del Hijo; pero cuando se trata del Espíritu Santo, en el mejor de los casos estamos confundidos y en el peor, atemorizados. Confundidos porque nunca nos han enseñado. Atemorizados porque se nos ha enseñado que temamos.

 

¿Me permites que simplifique un poco las cosas? El Espíritu Santo es la presencia de Dios en nuestra vida, y lleva a cabo la obra de Jesús. El Espíritu Santo nos ayuda en tres sentidos: interiormente (al concedernos el fruto del Espíritu, Gálatas 5.22–24), hacia arriba (al interceder por nosotros, Romanos 8.26) y hacia afuera (al derramar el amor de Dios en nuestros corazones, Romanos 5.5).

Cuando Dios Susurra tu Nombre

 

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El Fuego Interior Por Max Lucado.

El Fuego Interior

Por Max Lucado.

Max lucado

Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras, lo que de él decían.

Lucas 24.27

«Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?» (Lucas 24.31–32)

 

¿No te encanta este versículo? Sabían que estaban con Jesús por el fuego que ardía en su interior. Dios te revela su voluntad poniendo una antorcha encendida en tu alma. Dio a Jeremías fuego por los corazones endurecidos. Dio a Nehemías fuego por una ciudad olvidada. Encendió a Abraham por una tierra que nunca había visto. Puso fuego en Isaías con una visión que no pudo resistir. Cuarenta años de prédica infructuosa no extinguieron el fuego de Noé.

 

Anótalo: ¡Jesús viene para encenderte! Él va como una antorcha de corazón a corazón para calentar lo frío y descongelar el hielo y revolver las cenizas. Viene a quitar la infección e iluminar tu sendero.

 

La Gran Casa de Dios

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¡Fuera las Dudas! Por Max Lucado.

¡Fuera las Dudas!

Por Max Lucado.

Max lucado

 

¿Cuál es el mayor, el que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.

Lucas 22.27

En tiempos de Jesús el lavamiento de pies era una tarea reservada no sencillamente para los sirvientes, sino para los más bajos de la servidumbre. En cada círculo siempre hay rivalidades. Y la servidumbre doméstica no era una excepción. Al sirviente en el último escalón de la jerarquía le correspondía arrodillarse con la toalla y la palangana.

En este caso el de la toalla y la palangana es el rey del universo. Las manos que formaron las estrellas se ponen a limpiar suciedad. Los dedos que formaron las montañas frotan pies. Y aquel ante el cual todas las naciones un día doblarán sus rodillas se arrodilla ante sus discípulos. Horas antes de su muerte, Jesús tiene una inquietud en particular. Desea que sus discípulos sepan cuánto él los ama. Más que limpiar el polvo, Jesús está erradicando las dudas.

Como Jesús

 

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El Cielo Está de tu Parte Por Max Lucado.

El Cielo Está de tu Parte

Por Max Lucado.

Max lucado

 

Cristo es el que murió … el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Romanos 8.34

Jesús está orando por nosotros… Jesús ha hablado y Satán ha escuchado. El diablo puede dar uno que otro puñetazo. Y puede incluso ganar unos cuantos asaltos, pero nunca gana la pelea. ¿Por qué? Porque Jesús pelea por ti… «Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos» (Hebreos 7.25).

Jesús, en este preciso momento, te protege. El diablo tiene que pasar por Cristo antes de que pueda tocarte. Y Dios nunca «os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar»(1 Corintios 10.13).

Cuando Cristo Venga

 

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Esclavos del Bien Por Max Lucado

Esclavos del Bien

Por Max Lucado

Max lucado

 

Ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y como fin, la vida eterna.

Romanos 6.22

¿Cómo podemos los que hemos sido liberados del pecado regresar a él? Antes de conocer a Cristo nuestras vidas estaban fuera de control, desordenadas e indulgentes. Ni siquiera sabíamos cuan andrajosos andábamos hasta que lo conocimos.

 

Entonces hizo su aparición, y las cosas empezaron a cambiar.

 

Lo que desechábamos lo comenzamos a guardar. Lo que descuidábamos empezamos a limpiarlo. Lo que había estado en desorden se convirtió en orden. Claro, se producían y aún se producen lapsos ocasionales de pensamiento y acción, pero Él sin duda puso nuestra casa en orden.

 

De pronto sentimos el deseo de hacer el bien. ¿Regresar al desorden pasado? ¿Hablas en serio? «Pero gracias a Dios que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia» (Romanos 6.17–18).

En Manos de la Gracia

 

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