El noveno cargo: Remplazo de las Escrituras por la psicología y sociología cuando de la familia se trata
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).
(www.mimejoralabanza.com) — ¿Qué predicadores escuchar?. Esta es casi la misma pregunta que uno se hace cuando se pregunta qué música cristiana escuchar. ¿Por qué? La razón es que muchos predicadores se han olvidado de predicar el evangelio y predican un mensaje a tu gusto a cambio de una ofrenda.
Nacido en Estados Unidos en 1961 es un misionero, pastor, evangelista, escritor, abogado, fundador y director de la Sociedad Misionera Heartcry que apoya el trabajo misionero con los nativos sudamericanos, también es predicador itinerante de la Convención Bautista del Sur.
El séptimo cargo: Falta de amor y compasión en la disciplina de la iglesia
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1).
El cuarto cargo: Una ignorancia del evangelio de Jesucristo
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Romanos 5:8-9).
Someto a consideración de ustedes el hecho de que este país no es que esté endurecido contra el evangelio, sino que es ignorante en lo que al evangelio se refiere, porque la mayoría de los predicadores lo son. Lo repito. El cáncer en este país no son los políticos liberales, ni la raíz del socialismo, ni Hollywood, ni nada por el estilo. En cambio lo es el supuesto pastor, predicador o evangelista evangélico de nuestra época; allí es donde se encuentra el cáncer. No conocemos el evangelio. Hemos tomado el glorioso evangelio de nuestro Dios y lo hemos reducido a cuatro leyes espirituales y a cinco cosas que Dios quiere que la persona sepa, con una pequeña oración supersticiosa al final. Y si alguien la repite después de nosotros con suficiente sinceridad, ¡declaramos con un tono beato que ha nacido de nuevo! Hemos cambiado la regeneración por el “decisionismo”16.
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