Soldado de Jesucristo

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Deteniendo una Aventura Amorosa Antes de que Comience

Deteniendo una Aventura Amorosa Antes de que Comience

Por  Tim Challies,

aventura

 

 

En un momento u otro, la mayoría de nosotros testificamos la devastación que viene a través de la infidelidad en el matrimonio. Hemos visto matrimonios distorsionados casi hasta el punto de ruptura y hemos visto matrimonios destruidos por un marido infiel o esposa infiel.

Las aventuras no comienzan con el sexo. Caer en la cama con un hombre que no es su marido o una mujer que no es su esposa es sólo un paso en una larga cadena de acontecimientos, una decisión en una larga serie de malas decisiones.

La semana pasada me uní a DennyBurk para hablar en una conferencia sobre el sexo y sus falsificaciones culturales. Denny predicó un poderoso mensaje acerca de la bendición y la importancia de la intimidad sexual dentro del matrimonio y, mientras lo hacía, se refirió a uno de sus predicadores favoritos, Tommy Nelson, que dispone de 6 puntos para describir la “facilidad” con la que la gente cae en relaciones extramaritales. Estos son dignos de considerarse. (Nota: Estoy escribiendo desde la perspectiva de un hombre, pero esta misma facilidad se aplica a las mujeres.)

1) Eliminar

Las aventuras amorosas no comienzan cuando usted experimenta la intimidad sexual con alguien que no es su cónyuge. Una aventura comienza mucho más atrás, cuando se empieza a eliminar la intimidad en su matrimonio. Esto no sólo es la intimidad del sexo, sino la intimidad que viene por las citas, por las largas conversaciones cara a cara, y por el afecto físico. En lugar de buscar a su esposa, se vuelve duro y autosuficiente. El gozo se desvanece, el descontento aumenta.

2) Encuentro

Mientras elimina la intimidad en su propio matrimonio inevitablemente se encontrará con alguien que es atractivo para usted. Ella puede ser físicamente atractiva, ella puede ser atractiva en carácter, ella puede ser atractiva en apariencia para proporcionar lo que le falta a su esposa. Independientemente de los detalles, habrá algo en ella que la atraerá a usted y la promesa de ofrecer las mismas cosas que se extraña en su propio matrimonio.

3) Disfrutar

Después de aquel encuentro, usted encontrará que usted pronto empieza a disfrutar de su relación con esa otra mujer. Su disfrute de esta mujer le permite moverse en el espacio emocional antes reservado para su esposa. Es aquí que el sabio identificará inmediatamente el peligro y retrocederá. Sin embargo, el disfrute es agradable, por supuesto, y demasiados hombres descuidan tomar el curso de acción sabio y piadoso.

4) Acelerar

Si no se toman medidas contra el disfrute, pronto comenzará a acelerar las oportunidades para estar con ella. Va a permanecer donde usted sabe que es probable que esté. Va a darse prisa para llegar al lugar donde sus caminos pueden cruzarse. Usted tomará el tiempo de su hora de almuerzo para coincidir con el de ella. Usted va a generar oportunidades para hablar a través del teléfono o a través de Facebook o por medio de mensajes de texto o cara a cara.

5) Expresar

Inevitablemente, esta relación cada vez dará lugar a una especie de intimidad tan fuerte y tan emocionante que usted tendrá que averiguar si ella siente lo mismo. Va a expresar sus sentimientos. Usted no llegará a una expresión completa con la plena expresión de sus sentimientos –usted es demasiado inteligente y demasiado sutil para eso. En su lugar, probará las aguas un poco.. “Me gusta mucho pasar tiempo con usted.” Y ella le responderá: “Me gusta pasar tiempo con usted también.” “Me gustaría poder hablar con mi esposa en la forma en que puedo hablar con usted.” Y ella dirá: “Ojalá que yo pudiese hablar con mi marido en la forma en que hablo con usted.” Y entonces usted avanzará al “Me gustaría que mi esposa fuese más como usted,”, y ella le responderá “Me gustaría que mi marido fuese más como usted.” Y en este punto usted está atrapado. Usted está adentro, Tommy Nelson dice: “Usted ha construido un puente para la Isla de la Fantasía,” y ahora es casi seguro que usted tendrá que caminar a través de ello. El vínculo emocional ya está ahí y ahora es natural dar a ese vínculo emocional una expresión física. Y eso lleva al punto final.

6) Experiencia

Todo lo que queda es la experiencia de la consumación física de ese disfrute, esa expresión, y ese vínculo emocional. Y entonces ustedes están en la cama juntos como adúlteros, entrelazados en una aventura amorosa completamente desarrollada.

A pesar de todo, la visión de John Owen sigue siendo tan crucial: el Pecado siempre aspira a lo sumo, el más pequeño pecado no es más que un paso al pecado más grande y más traicionero. Esa decisión de descuidar salir con su esposa, esa rendición de la intimidad matrimonial, no son sino los primeros pasos pequeños y pecaminosos a la destrucción de su matrimonio.

Voy a dar la última palabra a John Owen, que se refleja en Hebreos 3:12-13: “Mirad, dice él, utilice todos los medios, considere sus tentaciones, cuide con diligencia; hay una traición, un engaño en el pecado, que tiende a endurecer vuestro corazón del temor de Dios. El endurecimiento aquí mencionado es el endurecimiento máximo absoluto, pues el pecado tiende a ello, y cada morbo y lujuria hará que al menos avance algo hacia ello.”.

 

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10 Mitos Sobre La Lujuria

10 Mitos Sobre La Lujuria

Por: Jared Moore,

lujuria

Si usted abraza estos 10 mitos sobre la lujuria, entonces usted no va a encontrar ningún remedio para su lujuria. En su lugar, se sumerge en un “agujero negro” del pecado. Abrace la Verdad; rechace estos 10 mitos:

1. “Tengo lujuria porque soy humano.” No, tienes lujuria porque eres un pecador.

2. “Tengo lujuria porque otros se visten impúdicamente.” No, tienes lujuria porque tu corazón perverso goza de la inmodestia de los demás.

3. “Tengo lujuria porque no estoy casado.” No, tienes lujuria porque amas el sexo más que a Dios.

4. “Tengo lujuria porque deseo el matrimonio.” No, tienes lujuria porque deseas la inmoralidad sexual. Desear la inmoralidad sexual es lo opuesto a desear el matrimonio. Un deseo para el matrimonio es un deseo por la moralidad sexual dentro del matrimonio.

5. “Tengo lujuria porque no puedo evitarlo.” No, tienes lujuria, porque intencionalmente eliges pecar sobre la santidad. Tú has desarrollado un hábito lujurioso. Arrepiéntete y vuélvete a Cristo habitualmente. Viva la santidad que Él requiere hasta que forme nuevos hábitos sagrados.

6. “Tengo lujuria porque mi conyugue no está tan interesado en el sexo como yo.” No, tienes lujuria, porque deseas el sexo más de lo que deseas a Dios.

7. “Tengo lujuria porque mi conyugue no me aprecia.” No, tienes lujuria, porque crees que Dios es demasiado pequeño para satisfacer tus necesidades abundantemente.

8. “Tengo lujuria porque creo que los portadores de la imagen de Dios son hermosos.” No, tienes lujuria, porque rechazas la creación de Dios (Génesis 1:26-27). Los que tienen dirigen su lujuria a los portadores de la imagen de Dios, reducen su imagen divina a un mero objeto de placer sexual unilateral no consensual inmoral

9. “Tengo lujuria porque la sexualidad es un fenómeno generalizado en mi cultura impía.” No, tienes lujuria porque quieres ser como tu cultura impía.

10. “Si satisfago mi lujuria, va a desaparecer.” No, el remedio para los deseos lujuriosos es que te niegues a ti mismo (dejar de alimentar a tu lujuria), toma tu cruz y sigue a Cristo (Lucas 09:23).

La única respuesta para un corazón lujurioso es el arrepentimiento y la fe constante en Cristo. Dios es más precioso y más valioso que el cumplimiento de nuestros deseos lujuriosos. Si abrazas y meditas en Su hermosura, todo pecado aparecerá feo y detestable.

Fuente: https://evangelio.wordpress.com

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¿Pasa algo si mi novia no es cristiana?

¿Pasa algo si mi novia no es cristiana?

Si Dios no quiere que te juntes con un incrédulo, entonces no lo hagas.

AUTOR Will Graham

Un hombre de Dios se tiene que casar con una mujer de Dios. Y una sierva del Señor ha de casarse con un varón del Señor. Empezar una relación amorosa con un incrédulo está totalmente prohibido en la Biblia. Mientras viajo predicando por España siempre me sorprende cuando me encuentro con creyentes jóvenes que tienen novios (novias) no cristianos (cristianas) y están tranquilos al respecto. Me pregunto: ¿habrán leído la misma Biblia que yo? ¿Por qué no lo consideran pecado?

Hoy todo lo que quiero hacer es mencionar un par de pasajes bíblicos donde se habla en contra de cualquier tipo de relación romántica entre un creyente y un incrédulo.

#1: El Antiguo Testamento A lo largo del Antiguo Pacto, Dios advirtió a su pueblo acerca del peligro de casarse con varones y mujeres paganos. Abraham, por ejemplo, no quiso que Isaac se casase con nadie que no fuera de su pueblo (Génesis 24:4). Esdras 9 es un capítulo solemne que expresa este principio. Cuando Esdras se enteró de que la ira de Dios estaba sobre el pueblo porque se habían casado con mujeres extranjeras, dijo: “Cuando escuché esto, me rasgué la túnica y el manto, me arranqué los pelos de la cabeza y de la barba y me postré muy angustiado” (Esdras 9:3). Así reacciona un hombre conforme al corazón de Dios. No celebró la unión romántica entre los israelitas y los paganos; sino que se desesperó y se quebrantó.

Hablando personalmente, llevo doce años en el Señor y he visto la misma cosa pasando una y otra vez: un chaval empieza a asistir a la reunión de jóvenes porque quiere algo con una chica guapa del grupo. Le dice un par de cosas bonitas, le echa un par de flores y ya está, la muchacha se deja seducir por el tipo y los dos se van de la Iglesia para nunca más volver. Incluso he visto a varios creyentes llegando a casarse con incrédulos. Y siempre acontece una de dos cosas. O el creyente de la relación sigue asistiendo a la Iglesia después de la boda con agonía en el corazón mientras su pareja se queda en casa viendo la tele. Se convierte en un creyente deprimido, triste, nunca satisfecho en Dios porque sabe que tomó la decisión incorrecta. O, simplemente, los dos se van definitivamente de la Iglesia. ¡Qué triste! Quiero guardaros de caer bajo semejante maldición. ¿Andarán dos juntos si no estuviesen de acuerdo? (Amós 3:3).

#2: El Nuevo Testamento 2 Corintios 6:14 pone: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” ¿Qué quiere decir eso de ‘no unirse en yugo desigual’? En el mundo agrícola del Nuevo Testamento los granjeros colocaban yugos de madera alrededor de los cuellos de dos animales a fin de que juntos arasen el campo. El yugo simbolizaba ir en la misma dirección. Pablo emplea esta imagen para derribar la noción de que puede haber comunión entre los santos y los pecadores. ¿Qué tienen en común la luz y las tinieblas? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? De la misma manera, Dios llama a todos los cristianos a unirse en yugo con otros creyentes. Eres salvo para andar en la misma dirección hacia el supremo llamamiento de Dios en Cristo. Tal aventura será imposible si te casas con un incrédulo. Puedes casarte con quién quieras, dice Pablo, con tal de que esa persona especial esté en el Señor (1 Corintios 7:39).

 

Conclusión: He escrito este breve mensaje para liberarte de cien mil dolores de cabeza en el futuro. Pero no sólo he redactado este artículo para ti, sino más bien para la gloria de Dios. Si amas a Dios, le seguirás (cueste lo que cueste). Si Dios no quiere que te juntes con un incrédulo, entonces no lo hagas. Al fin y al cabo, ¿no te resulta extraño querer compartir tu vida con alguien que no quiere saber nada acerca de tu posesión más valiosa, tu tesoro más excelso, tu perla de gran precio –esto es- Dios mismo? Si estás con un chico (chica) no creyente, es hora de sacar tu móvil, llamarle y decirle: “Lo siento, cariño, se acabó, voy a ser fiel a mi Dios”. Si me dices que no podrás hacerlo porque te cuesta demasiado, entonces te pregunto: ¿quién ocupa el trono en tu corazón? ¿Dios o tu pareja no cristiana…?
Fuente: Protestante Digital.

 

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¿Qué diferente debe de ser la soltería para los cristianos? | John Piper

Por John Piper

Yo no creo que gran parte de la soltería que vemos en la actualidad tenga como propósito aumentar la devoción al Señor. Esto es lo que Pablo dijo que debería ser. Él dijo que el problema con el matrimonio en situaciones de crisis, en las que el mismo se encontró, es que lo distraería de su devoción total al Señor. Read More

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POR QUÉ NO DEBES CASARTE CON UN INCONVERSO

POR QUÉ NO DEBES CASARTE CON UN INCONVERSO

Kathy Keller

 

En el transcurso de nuestro ministerio la cuestión más común que Tim y yo hemos enfrentado es la de matrimonios —ya sean actuales o propuestos— entre cristianos y no cristianos.

Muchas veces he pensado lo simple que sería si pudiera alejarme de la conversación e invitar a los que ya están casados ​​con incrédulos a hablarle a los solteros que están tratando desesperadamente de encontrar un resquicio legal que les permita casarse con alguien que no comparte su fe. Así podría pasar por encima todos los pasajes de la Biblia que instan a los solteros a solo “casarse en el Señor” (1 Co. 07:39) y a “no ser yugo desigual” (2 Co. 6:14) y las proscripciones del Antiguo Testamento contra casarse con extranjeros que adoren a un dios que no sea el Dios de Israel (vea Números 12 donde Moisés se casa con una mujer de otra raza, pero de la misma fe). Puedes encontrar pasajes de este tipo en abundancia, pero cuando alguien ya le ha permitido a su corazón comprometerse con una persona fuera de la fe, me parece que la Biblia ya ha sido devaluada como la regla no negociable de fe y práctica. En cambio, variantes de la pregunta que la serpiente le hizo a Eva, “¿Realmente dijo eso Dios?” flotan, como si de alguna manera esta pareja pudiera ser elegible para una exención, teniendo en cuenta lo mucho que se aman, como se apoyan y el no creyente entiende la fe del cristiano, como son almas gemelas a pesar de la ausencia de un real compartir de la fe espiritual.

Sintiéndome cansada e impaciente, quisiera decirles: “No va a funcionar, no a largo plazo. El matrimonio ya es bastante difícil cuando tienes dos creyentes que están en completa armonía espiritual. ¡Solo ahórrense el dolor y supérenlo!”. Sin embargo, tal dureza no está ni en línea con la paciencia de Cristo, ni es convincente.

Más tristes y más sabios

Si tan sólo pudiera confrontar a esas mujeres ahora más tristes y sabias, y a los hombres que se han encontrado en matrimonios desiguales (ya sea por su propia estupidez o porque una persona encontró a Cristo después de que ya se habían casado) con los solteros alegremente optimistas que están convencidos de que su pasión y compromiso superarán todos los obstáculos. Solo diez minutos de conversación —un minuto si la persona es realmente sucinta— serían suficientes.

En las palabras de una mujer que estaba casada con un hombre suficientemente bueno que no compartía su fe: “Si usted piensa que está sola antes de casarse, no es nada en comparación con lo sola que puede sentirse DESPUÉS de estar casada!”. Sinceramente, el único enfoque pastoral eficaz podría ser: encontrar a un hombre o una mujer que esté dispuesto a hablar honestamente acerca de las dificultades de la situación e invitarlos a un ministerio de consejería con los que están a punto de cometer el gran error de formar una pareja desigual. Como alternativa, sería interesante que algún cineasta creativo estuviera dispuesto a recorrer todo el país, filmando a personas que viven con el terrible dolor de estar casado con un no creyente, y crear unos 40 o 50 vídeos cortos (menores de 5 minutos) de testimonios de primera mano. El peso colectivo de sus historias sería de mayor alcance en todo sentido que lo que jamás sería cualquier conferencia de segunda mano.

Tres resultados verdaderos

Sin embargo, un matrimonio desigual puede tener solamente tres resultados, (y por desigual estoy dispuesta a estirar mi punto de vista a incluir al cristiano genuino y comprometido que quiere casarse con un cristiano nominal, o alguien muy, muy lejos en cuanto al crecimiento y la experiencia cristiana):

1. Con el fin de estar más en sintonía con su cónyuge, el cristiano tendrá que empujar a Cristo a los márgenes de su vida. Esto no necesariamente implicaría repudiar la fe, pero en cuestiones tales como la vida devocional, la hospitalidad a los creyentes (reuniones de grupos pequeños, alojamiento de emergencia de las personas necesitadas), el apoyo misionero, el diezmo, criar a los niños en la fe, la comunión con otros creyentes, aquellas cosas tendrán que ser minimizadas o evitadas con el fin de preservar la paz en el hogar.

2.  Alternativamente, si el creyente se aferra a la vida y la práctica cristiana sólida, su compañero(a) no creyente tendrá que ser marginado(a). Si él o ella no puede entender el asunto del estudio de la Biblia y la oración, o de los viajes misioneros, o de la hospitalidad, entonces él o ella no podrá o no participará junto con su cónyuge creyente en esas actividades. La profunda unidad y comunión de un matrimonio no puede florecer cuando una pareja no puede participar plenamente en los compromisos más importantes de la otra persona.

3.  Así que, o el matrimonio experimentará estrés y se romperá; o experimentará estrés y permanecerá unida, logrando una especie de tregua que implica un cónyuge u otro capitulando en algunas áreas, pero haciendo que ambas partes se sientan solas e infelices.

¿Se parece esto al tipo de matrimonio que quieres? Estar con alguien que estrangule su crecimiento en Cristo o que estrangule su desarrollo como pareja o las dos cosas a la vez?

Piensa nuevamente en 2 Corintios 6:14, donde habla acerca de ser un “yugo desigual”. La mayoría de nosotros ya no vivimos en ambientes rurales, pero trata de visualizar lo que sucedería si un agricultor uniera en yugo desigual, por ejemplo, a un buey y un asno. El yugo de madera pesada, diseñado para aprovechar la fuerza del equipo, estaría torcida, ya que los animales son de diferentes alturas, pesos, caminan a diferentes velocidades y con diferentes ritmos.

El yugo, en lugar de aprovechar el poder del equipo para completar la tarea, solo rozaría y heriría a ambos animales, ya que la carga se distribuiría de manera desigual. Un matrimonio desigual no es solo imprudente para el cristiano, también es injusto para el no cristiano, y va a terminar siendo una carga para los dos.

Nuestra experiencia

Les seré honesta, uno de nuestros hijos empezó a pasar el tiempo hace unos años con una mujer laica de origen judío. Él nos oyó hablar de las penas (y desobediencia) de estar casado con un no cristiano por años, así que sabía que no era una opción (algo que le recordamos bastante). Sin embargo, su amistad creció y se convirtió en algo más. A su favor, nuestro hijo le dijo: “No podemos casarnos a menos de que seas cristiana y no puedes hacerte cristiana solo para casarte conmigo. Voy a sentarme junto a ti en la iglesia, pero si en serio deseas explorar la fe cristiana tendrás que hacerlo por tu cuenta, encontrar tu propio pequeño grupo, leer libros, hablar con otras personas además de mí”.

Afortunadamente, ella es una mujer de gran integridad y carácter y decidió por sí misma explorar las verdades de la Biblia. A medida que se acercaba a la fe salvadora, a nuestra sorpresa, ¡nuestro hijo comenzó a crecer en su fe con el fin de mantenerse al día con ella!  Ella me dijo un día: “Su hijo no debería haber salido conmigo nunca”. Ella vino a la fe, y fue bautizada. La semana siguiente él le propuso matrimonio, y han estado casados ​​por dos años y medio, creciendo, ambos unidos tanto en las dificultades como en un arrepentimiento genuino. Nosotros les amamos y estamos muy agradecidos de que ella esté tanto en nuestra familia como también en el cuerpo de Cristo.

Solo menciono la historia personal debido a que muchos de nuestros amigos en el ministerio han visto diferentes resultados en hijos que se casan fuera de la fe.

La lección para mí es que esto puede ocurrir incluso en casas pastorales, donde las cosas de Dios son enseñadas y discutidas, y donde los niños tienen una buena ventana a ver a sus padres aconsejar a los matrimonios rotos y que no siempre tienen un final feliz. Si esto ocurre en familias de líderes cristianos, ¿que se puede esperar de las familias en el rebaño? Necesitamos escuchar las voces de hombres y mujeres envueltos en matrimonios desiguales y conocer su dolor porqué esta no es solo una decisión basada en la desobediencia, sino también en la imprudencia.

Publicado originalmente para TheGospelCoalition. Traducido por Jesús Eddy Garcia.

Kathy Keller sirve como ayudante de dirección de comunicaciones en la Iglesia Presbiteriana Redentor en la ciudad de Nueva York. Es co-autor junto a su esposo, Tim, de El significado del matrimonio.

 

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