Demuéstrelo, demuéstrelo, demuéstrelo
¿Realmente cree usted que es terrible ser un inconverso? Realmente cree usted que la conversión es una bendición indescriptible? Entonces demuéstrelo, demuéstrelo, demuéstrelo por su celo en sus esfuerzos por promover la conversión de otros. Mire alrededor del vecindario donde vive. Tenga compasión por las multitudes todavía inconversas. No se contente con lograr que asistan a la iglesia o a la capilla, sea su meta su total conversión a Dios. Hable con ellas, léales, ore por ellas, anime a otros para que las ayuden. ¡Pero nunca, nunca, si usted se ha convertido, nunca se conforme con ir al cielo solo¡ J. C. Ryle.













Dios los bendiga mis queridos hnos,por los valiosos regalos que dan a través de la enseñanza son de suma enseñanzas para mi.