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Homosexualismo: perspectiva bíblica

Homosexualismo: perspectiva bíblica

“Un predicador cristiano fue arrestado y encerrado en una celda por decirle a un transeúnte que la homosexualidad es un pecado en los ojos de Dios” El predicador bautista, Dale McAlpine, fue acusado y arrestado por causar “acoso ” después que un oficial homosexual lo oyó decir que el homosexualismo está incluido dentro de la lista de pecados según la Biblia. McAlpine mencionó la blasfemia, la borrachera y el homosexualismo, entre otros. Los oficiales alegan que McAlpine hizo el comentario lo suficientemente alto como para ser escuchado por otros y lo han acusado por usar un “lenguaje abusivo o insultante”.

Todo esto tiene su base en el Acto del Orden Publico (Public Orden Act) que fue introducido en el 1986 con el propósito de afrontar alborotadores violentos, y fanáticos violentos del football. Predicadores cristianos alegan que este acto está siendo utilizado para eliminar los discursos religiosos o predicas.

Esto lo podemos comprobar investigando más sobre casos pasados. Harry Hammond fue condenado en 2002 por violentar la sección 5 del acto al sostener un cartel que decía “Paren la inmoralidad. Paren el homosexualismo. Paren el lesbianismo. Jesús es el Señor” mientras predicaba. Asimismo, Stephen Green fue preso (y luego liberado) en el 2006 por repartir panfletos cristianos en un festival gay.

¿Qué nos muestra esto?

Esto nos muestra la intolerancia religiosa a la que la sociedad se está moviendo. No solo intolerancia religiosa, sino intolerancia al cristianismo más específicamente. Aquí vemos pastores y personas apresadas por enseñar y repetir las palabras de la misma Biblia.

Esta intolerancia está sucediendo en una época donde
se nos promueve la idea de “tolerancia” a nuevas ideas y otras creencias.

Esto nos muestra que la “libre expresión” de la que tanto se nos hablaba y vemos en nuestras leyes, ya no es tan libre. Vemos que la “libre expresión” está sujeta a la intolerancia de las personas a escuchar de la Biblia.

Pero, ¿Qué nos enseña la Biblia al respecto?

Enseñanza Bíblica

La Biblia nos enseña muy claramente qué Dios aborrece. Aquello que El aborrece es llamado pecado, y el homosexualismo ciertamente está incluido en la lista.

Primero que todo, la Biblia nos enseña el diseño original de Dios, el cual el homosexualismo pervierte y distorsiona:

“Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre
y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. (Génesis 2:24)

Segundo, se nos muestra cómo Dios destruyó a Sodoma y Gomorra por su pecado, donde se incluye las relaciones sexuales del mismo sexo. Vemos también, en Levíticos la prohibición:

“No te acostarás con varón como los que se acuestan
con mujer; es una abominación”. (Levíticos 18:22)

“Si alguno se acuesta con varón como los que se
acuestan con mujer, los dos han cometido abominación;…”
(Levíticos 20:13)

En el Nuevo Testamento vemos a Pablo hablando de este asunto en su carta a los Romanos:

“Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén. Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza; y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío”. (Romanos 1:24-27)

En 1ra de Corintios:

“¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios”. (1 Corintios 6:9-10)

En 1ra de Timoteo:

“Pero nosotros sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente, reconociendo esto: que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina”. (1 Timoteo 1:8-10)

Vemos aquí entonces que McAlpine fue preso por predicar y enseñar lo que la Biblia claramente expresa. Claro, no debemos olvidar que en nuestros días ya vemos pastores homosexuales y matrimonios del mismo sexo, lo cual la Biblia condena, aunque las personas crean o no en Dios. La intolerancia nos tratará de llevar a callar las verdades absolutas que la Biblia posee.

¿Implica esto que los cristianos somos homofóbicos? De ninguna manera. El cristiano no debe ser homofóbico, ya que la Biblia nos llama a predicarles el evangelio a estas personas. El evangelio es para todos los pecadores, por lo que estamos llamados a predicarlo a todos no importa raza, sexo, inclinación sexual o estatus social. Debemos predicar a Jesucristo crucificado y resucitado, a todo ser humano para que así Dios les conceda el arrepentimiento.

Es la misma Biblia que nos enseña que todos nosotros nacemos en pecado, y tanto la mentira como el homosexualismo, el robo y la borrachera, son productos de nuestro pecado. Es por esto que los cristianos no nos creemos (ni debemos creernos) superiores a los homosexuales, mentirosos, etc. por el simple hecho de que somos cristianos. Debemos reconocer la gracia de Dios sobre nosotros y compartir de esta gracia.

Algo interesante que debemos notar es que, ¿por qué apresar a un hombre que enseña que el homosexualismo es pecado si ni siquiera los que lo apresan creen en el pecado o la misma Biblia? Si el cristianismo es un invento del hombre, una fantasía, ¿por qué condenar a aquel que diga que el homosexualismo es pecado? Cuando la conciencia de los que no creen en Dios se inquieta porque al pecado se le llama pecado y se enseña que la Biblia lo condena, se confirma la ley moral inscrita por Dios en los corazones de los hombres.

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Evangelismo y el Evangelio

Evangelismo y el Evangelio

por Donald Whitney

De poco sirve – animar a disciplinarse a sí mismos para evangelizar si no conocen el Evangelio. Intente este experimento en su iglesia, clase, o grupo pequeño para revelar un nivel de preparación para compartir el evangelio. Distribuya papel y luego pregúntele a la gente cuántas veces creen que han escuchado el evangelio. Algunos de ellos, si han profesado la fe en Cristo desde hace muchos años, pueden responder que lo han oído cientos o incluso miles de veces.

“Bueno”, dice usted. “Ahora, por favor escribir el evangelio en ese trozo de papel.”

Luego vea a la gente paralizada y quedándosele mirando como si usted les hubiese pedido que escribieran los nombres de cada miembro del Congreso.

Esté preparado para un silencio incómodo y muchas hojas de papel en blanco – a pesar de la presencia de algunos de sus miembros más devotos.

Al repetir este ejercicio, me he convencido de que un gran porcentaje de incluso los miembros más comprometidos de la iglesia son tan poco claros en el evangelio que ellos no pueden escribir en sus propias palabras y en los términos más simples, incluso en el contexto cómodo de una reunión de creyentes. Y si no pueden comunicar el evangelio en una situación tan amable, ¿cómo podemos esperar a compartir el evangelio en el mundo?

El evangelio debe ser claro para los creyentes antes de que puedan compartir claramente con los incrédulos. Esto no quiere decir que una persona deba ser capaz de articular todos los matices del evangelio antes de que efectivamente pueda ser testigo, ni dar a entender que Dios no puede usar una presentación imperfecta de su evangelio para salvar a la gente. Sin embargo, creo que hay una falta generalizada de claridad entre los cristianos profesantes, incluso sobre los aspectos más básicos del mensaje distintivo del Cristianismo: el Evangelio. Y si la gente tiene un conocimiento dudoso del mensaje cristiano esencial: ¿Cómo se puede esperar compartir ese mensaje?

¿Puede una persona realmente entender y creer en el evangelio, y no desear compartirlo con los demás y no buscar la manera de propagarlo? El evangelio se perpetúa a sí mismo. El Espíritu Santo trabaja a través del evangelio para crear la vida espiritual en un alma muerta, entonces Él vuelve a trabajar a través de la nueva vida que Él crea para difundir el mensaje de Jesús una vez más. La nueva vida que Dios crea a través del evangelio hace que una persona ame el evangelio y lo ame de tal manera que él o ella desea compartir su mensaje.

Uno de los efectos del evangelio en el corazón del creyente es la creación de un nuevo “evangelizador”, es decir, una persona que quiere decirle a otros acerca de la persona y obra de Jesucristo. Nótese que dije que la persona quiere evangelizar. Por diversas razones, a menudo se puede dejar de hacerlo, pero el deseo está presente. Y el deseo no se basa sólo en querer vivir a las expectativas de los demás, sino que es un genuino anhelo de ver a la gente a ser seguidores de Jesús.

Así que si estos efectos no se han producido en los corazones de aquellos que afirman creer en el evangelio, por lo menos uno de dos problemas existe. O bien simplemente se han puesto de acuerdo en que el evangelio es verdadero – erróneamente pensando que el simple acuerdo es la fe salvadora – pero no en descansando sus almas realmente en el evangelio, o de lo contrario simplemente no entienden el evangelio.

Pero a pesar de la normalidad transformador del evangelio las personas deseando compartir el evangelio de la abundancia de su efecto en sus vidas, todavía hay un sentido en que la evangelización debe ser una disciplina. Porque es fácil, incluso para un “evangelizador” llegar a ser tan abrumado por sus responsabilidades y las cargas que rara vez se encuentra en una situación de conversación significativa con los no cristianos. Viendo el evangelismo como una disciplina, así como una delicia significa que a veces intencionadamente elige estar con la gente perdida, cuando probablemente nos gustaría estar con los cristianos en un lugar – con la esperanza de hablar de Jesús con ellos.

Y no olvidemos que el Evangelio es un mensaje que se comunica más claramente a través de las palabras, las palabras sobre la persona y obra de Jesucristo. La disciplina de la evangelización se trata de ser intencional para decir esas palabras. Aunque la compatibilidad o incompatibilidad de nuestro ejemplo cristiano en torno a los no creyentes pueden afectar la integridad de nuestro testimonio, nadie se salva al ver un buen ejemplo. En última instancia, no son las acciones – por importantes que sean – sino el mensaje de “el evangelio [que] es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Rom. 1:16).

La Gran Comisión de Jesús de hacer discípulos para El de todas las naciones por medio de su evangelio (Mateo 28:19-20) no puede hacerse de manera incidental o accidental. Hay una intencionalidad de que esa tarea suprema que implica disciplina. ¿Qué es cosa podría hacer para ser más intencional en cuanto a hablar de la vida y obra de Jesús?

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El gobierno y la guerra

El gobierno y la guerra (Romanos 13)

Por Jon MacArthur

A fin de promover y proteger el bien en la sociedad, el gobierno humano debe castigar el mal. En consecuencia, todo aquel que hace lo malo tiene razón para temer.

Debido a que la espada es un arma letal, simboliza aquí el derecho que el Gobierno civil tiene para infligir castigo, incluyendo la pena extrema de la muerte por crímenes que así lo merezcan. En los primeros tiempos de la existencia humana, el Señor instituyó la pena capital. “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada” (Gn. 9:6). Cuando Jesús dijo a Pedro: “Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán” (Mt. 26:52), le estaba recordando a su discípulo que el castigo por matar a uno de los enemigos de Jesús sería que Pedro mismo perecería ejecutado, lo cual el Señor reconoce aquí como algo que se justifica.

Cuando Pablo estaba delante del gobernador romano Festo e hizo su apelación a Cesar, dijo: “Si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehusó morir” (Hch. 25:11). Al decir esto, el apóstol reconoció que la pena capital era justificada en algunos casos y que él estaba dispuesto a aceptarla si era hallado culpable de un crimen con pena de muerte.

Robert Culver nos recuerda de nuevo:

 

Lo que no se debe perder de vista es que por muy desagradable que sea la labor del carcelero y el uso del látigo, la celda, la vara, la guillotina, etc., todas estas cosas están detrás de la estabilidad de la sociedad civilizada, y es necesario que lo estén porque así lo ha declarado Dios en armonía con la realidad humana, antes que con las opiniones de los sociólogos incrédulos. El gobierno con sus poderes coercitivos es una necesidad social que ha sido determinada por el Creador, no por los dictados de la estadística o de algún equipo universitario dedicado a la investigación social.  Ninguna sociedad puede mediante votación democrática librarse de las multas, la prisión, los castigos corporales y la pena capital, y aspirar al mismo tiempo a tener un éxito permanente en el mundo. La sociedad que trate de hacer tal cosa ha perdido contacto con las realidades del ser humano (su estado caído y pecaminoso), las realidades del mundo, y la verdad de la revelación divina que se encuentra en la naturaleza, la conciencia humana y la Biblia. (Toward a Biblical View of Civil Government, p. 256)

 

Cuando una sociedad rechaza la pena capital aun para los crímenes más serios, incluido el homicidio, es culpable de derramar sangre delante de Dios. Después que Caín mató a Abel, ”Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y el respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra” (Gn. 4:9-10). Al igual que Satanás, a quien vino a servir sin darse cuenta, Caín fue al mismo tiempo un homicida y un mentiroso (véase (Jn. 8:44). Inmediatamente después del diluvio, Dios estableció la ley divina de la pena de muerte por el homicidio (Gn. 9:6). Como parte de la ley mosaica, Dios declaró: “Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó” (Nm. 35:33).

Entre otras cosas, Israel fue enviado a cautividad en Babilonia a causa de los excesivos crímenes sangrientos cometidos en la nación que quedaron sin castigo. “Haz una cadena”, dijo Dios, “porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia. Traeré, por tanto, los más perversos de las naciones, los cuales poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados” (Ez. 7:23-24). Cuando una nación no administra justicia, tarde o temprano cae bajo el juicio de Dios.

 

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Aborto: ¿Qué recomendarías en esta situación?

Aborto: ¿Qué recomendarías en esta situación?

Beethoven

El padre es asmático, la madre tuberculosa. Tienen cuatro hijos, el primero es ciego, el segundo es sordo, el tercero murió y el cuarto tiene tuberculosis. La madre está embarazada de nuevo. ¿Recomendarías el aborto en esta situación?

Si tu decisión es afirmativa, hubieras evitado que el mundo conociera a Ludwig Van Beethoven.

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Gozo en medio del cáncer

Gozo en medio del cáncer

En este mundo caído, no tenemos garantías de que todo “estará bien” todo el tiempo. De hecho, nuestro Señor nos prometió lo contrario:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”, Juan 16: 33.

Una de las cosas que más dolor e incertidumbre puede causar en nosotros es la noticia de una enfermedad terminal, como pudiera ser un cáncer. Entonces nos preguntamos, ¿Podemos pasar por aflicción y a la vez tener gozo?

Respuestas distintas

Si Jesús es solamente un conocido y no una realidad en tu diario vivir, el gozo es de hecho imposible. Si vives solo para ti, si tu prioridad es saciar tus deseos de la carne, el cáncer destruirá completamente toda tu vida. Si vives enfocado en ti mismo, el final de tu bienestar es el final de tu identidad.

Job 20:4-5  ¿No sabes esto, que así fue siempre, desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra, que la alegría de los malos es breve, y el gozo del impío por un momento?

Por otro lado, para el creyente, la enfermedad terminal es una oportunidad para que brille la luz de Cristo, para que se manifieste de manera clara uno de los frutos del Espíritu: el gozo. Un gozo que no depende de las circunstancias, sino de una actitud de dependencia y de rendición permanente al Señor.

Gálatas 5:22  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo

Y es que el reino mismo de Dios, dice la Palabra, es esencialmente gozo:

Romanos 14:17  porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

El reino de Dios, pues, es justicia, paz y gozo. Esta declaración implica que los cristianos pensamos y aun sentimos bajo los impulsos del Espíritu Santo: bajo la dirección de Dios. Así que nuestro gozo en realidad no proviene de nosotros mismos, sino que es causado por Dios, quien nos dirige y nos gobierna.

Gozo cumplido

Hablar de gozo es hablar de una felicidad basada en que somos beneficiarios de promesas divinas que no cambian, en especial, la de salvación. Es hablar de una alegría que nace de la convicción de que Dios es inmutable y eterno, es decir, que no cambia ni muere. El gozo es posible cuando entendemos que podemos estar muy enfermos, pero también muy bendecidos, lo que nos lleva a estar conformes con lo que tenemos, aun cuando pasamos por el dolor de la enfermedad. Con esta conciencia, el apóstol Pablo ordena en su carta a la iglesia en Filipos que se mantenga gozosa siempre:

Filipenses 4:4  Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Este gozo es parte de la esencia misma del cristianismo verdadero, la consecuencia de entender que el Dios de las Escrituras es Dios soberano.

Eclesiastés 7:13-14 Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.

Si creemos esto, nunca más consideraremos que la aflicción sea producto de la libre acción del enemigo de nuestras almas. Entenderemos que la enfermedad misma es parte del plan y de la obra de Dios en nuestras vidas. La adversidad es una de las cosas que Dios torció y que el hombre no puede enderezar, y ocurre para que el hombre no halle nada de qué quejarse, sino que entienda que Dios tiene todo bajo control. Así, vemos la adversidad, sabemos que Dios la hizo, mas no por ello respondemos contra Él ni permitimos que brote alguna raíz de amargura, sino que nos mantenemos gozosos, sabiendo que aunque la adversidad sea muy grande, el regalo que Dios nos ha dado al librarnos de la condenación eterna es infinitamente mayor.

Dios nos dio lo mejor que tenía para librarnos de lo peor que nos podía ocurrir, nos dio a su Hijo y nos rescató del fuego que no se extingue. Los efectos de una enfermedad terminal, ciertamente temporales, no se comparan al infierno. El cáncer puede destrozar tu cuerpo, pero no tocará tu alma. Puede causarte aflicción, pero no echarte al infierno. En cambio, el pecado sí puede hacerlo. Mediante su sacrificio, el Señor nos ha librado del poder del pecado, nos ha rescatado del dolor eterno para darnos en cambio una alegría que no se extingue. Ninguna aflicción será para siempre. Ante tal seguridad ¿cómo no tener gozo?

Salmo 34:19  Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.

Apocalipsis 21:4  Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Pon tu confianza en el Señor

Mi amado hermano en Cristo que padeces una enfermedad terminal como el cáncer: te animo a poner tus ojos con gozo en lo que has recibido del Señor, en lugar de poner tus ojos con amargura en aquello de lo que careces; en este caso, la salud. A que pongas tu mirada en las cosas de arriba y no en las de este mundo, porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas (2 Corintios 4:18).

Romanos 8:18  Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

En palabras de Pedro en su primera carta (1:7), nuestra fe ciertamente es “sometida a prueba” en medio de la enfermedad. Pero, a causa de ser un regalo de Dios, esa fe “más preciosa que el oro” será “hallada en alabanza, gloria y honra” cuando sea manifestado Jesucristo”. Si estás siendo pasado por ese “valle de sombra de muerte”, recuerda que el Salmo 23 también dice que cuando pasamos por ahí, el Señor está con nosotros para infundirnos aliento. Así que aprovecha el mal que sufres para acercarte más a tu Creador y para mostrar al mundo que nuestra fe no depende de las circunstancias sino de Aquel que sufrió por nosotros para librarnos para siempre del dolor.

Que el gozo que es fruto del Espíritu Santo salga a la luz y brille con gran esplendor en medio de la enfermedad y la aflicción que Dios mismo hace. Nuestros cuerpos se marchitarán. Pero el gozo del Señor, que es nuestra fuerza, nunca morirá.

2 Corintios 5:1  Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

Por tanto, vivamos para Cristo y no muramos para el cáncer.

Romanos 14:8  Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

​Jose Olivares es el pastor titular de Seguidores de Jesus, plantador de iglesias, y fundador del Colegio Reformado de Teologia en New York. Está casado con América y es padre de tres hijos. Puedes seguirlo en twitter: @pjoseolivares.

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8 LECCIONES DE LA ESCUELA DE LA ORACIÓN

8 LECCIONES DE LA ESCUELA DE LA ORACIÓN

Don Carson

A lo largo de mi peregrinación espiritual, dos fuentes han configurado en gran medida y siguen dando forma a mi propia vida de oración: las Escrituras y los cristianos más maduros.

La menos autoritativa de estas dos fuentes ha sido el consejo, sabiduría, y el ejemplo de los santos. Confieso que no soy muy buen estudiante en la escuela de la oración. Aun así, dedicar espacio para sus consejos y valores puede ser útil antes de pasar a la más importante y de mayor autoridad de las dos fuentes que me han enseñado a orar.

Entre las lecciones que cristianos más maduros me han enseñado están estas.

1. Muchas veces no oramos porque no planificamos el orar.

No derivamos sin esfuerzo a la vida espiritual; no derivamos sin esfuerzo a la oración disciplinada. No vamos a crecer en la oración a menos que planeemos orar. Eso significa que debemos conscientemente reservar un tiempo para hacer nada más que orar. Lo que hacemos refleja nuestras más altas prioridades. Eso significa que podemos proclamar nuestro compromiso con la oración de sol a sol, pero a menos que realmente oremos, nuestras acciones deshonrarán nuestras palabras.

2. Adopta formas prácticas para impedir el divagar de la mente.

Cualquiera que haya estado en el camino cristiano por un tiempo sabe que hay momentos en que nuestras oraciones privadas son algo como esto: “Querido Señor, te doy gracias por la oportunidad de entrar en tu presencia por los méritos de Jesús. Es una maravillosa bendición el llamarte Padre… ¿Me pregunto dónde dejé mis llaves del auto? (¡No, no! Vamos de nuevo). Padre Celestial, te pido que cuides de mi familia, no solo en lo físico, sino también en lo moral y lo espiritual … El sermón del domingo pasado fue muy malo. ¿Me pregunto si voy a terminar a tiempo? (¡No, no!) Padre, dale verdaderos frutos a esa pareja de misioneros que apoyamos, no recuerdo su nombre…  ¡Oh wao! Se me olvidaba que tengo que salir con mi hijo”.

¿Soy yo el único que ha tenido alguna vez problemas con la divagación mental? Hay muchas cosas que puedes hacer para acabar con el soñar despierto. Una de las cosas más útiles es vocalizar tus oraciones. Otra cosa que puedes hacer es orar las Escrituras.  Es totalmente apropiado atar tu oración a tu lectura de la Biblia.

3. En diversos períodos de tu vida, desarrolla, si es posible, una relación de compañero de oración.

Si sabes cómo orar, considera la búsqueda de otra persona y enséñale a orar. Al hablar de enseñanza no me refiero a preparar lecciones, sino al ejemplo personal comunicado en una relación de compañerismo de oración.

4. Elije modelos, pero elígelos bien.

La mayoría de nosotros podemos mejorar nuestras oraciones a través de escuchar cuidadosamente la oración de otros. Esto no significa copiar todo lo que escuchamos. No todo buen modelo nos proporciona exactamente la misma receta para una buena oración, exactamente el mismo equilibrio. Todos ellos oran con gran seriedad; todos ellos utilizan argumentos y buscan metas que ya están retratadas en las Escrituras. Algunos de ellos parecen llevarte al mismo trono del Todopoderoso; otros son particularmente fieles en la intercesión, a pesar de las circunstancias más difíciles de la vida y el ministerio; otros son notables debido a la amplitud de su visión. Todos se caracterizan por una maravillosa mezcla de contrición y audacia en la oración.

5. Desarrolla un sistema para tus listas de oración.

Es difícil orar fielmente por una gran cantidad de personas y preocupaciones sin desarrollar listas de oración que te ayudan a recordarlas. Estas listas vienen en una variedad de formas. Muchas denominaciones y agencias misioneras, e incluso algunas grandes iglesias locales, publican sus propias listas de oración. Muchos cristianos que se dan a sí mismos a la oración encuentran que, además de la información publicada, es sabio y provechoso preparar tus propias listas. De todas formas, cualquiera que sea el sistema, utiliza listas de oración.

6. Mezcla la alabanza, la confesión y la intercesión, pero cuando intercedas, trata de vincular el mayor número posible de peticiones a las Escrituras.

Este consejo tiene consideraciones teóricas y prácticas. Las consideraciones teóricas pueden ser mejor establecidas al traer a la mente estos dos extremos. El primero plantea que no hay porqué pedir a Dios. Él es soberano; Él no necesita nuestro consejo. Si Él es el “que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11), sin duda es un poco descarado “molestarlo” con estas cosas. Él no cambia el curso del universo porque un ser humano finito, ignorante y pecador se lo pide. La respuesta adecuada hacia Él es sin duda la adoración. El segundo extremo inicia con el lema: “La oración cambia las cosas”. Pedir es todo. Eso significa que si la gente muere y va al infierno, es porque usted o yo o alguien ha descuidado el orar. En vista de ello, ninguno de estos extremos captura el equilibrio de las oraciones bíblicas, y ambos son reduccionistas en su tratamiento de Dios. Un poco de conocimiento reflexivo sobre el Dios de la Biblia deja ver que Él no es menos que absolutamente soberano, y no menos que personal y sensible. De los diversos modelos que útilmente capturan ambos polos, el modelo de relación personal con un padre es tan útil como cualquier otro.

7. Si te encuentras en alguna forma en liderazgo espiritual, trabaja en tus oraciones públicas.

Orar públicamente es una oportunidad pedagógica. Proporciona al que está orando la oportunidad de instruir o alentar o edificar a todos los que escuchan la oración. Muchas facetas del discipulado cristiano, no menos importante la oración, son más eficazmente transmitidas por el modelar que por la enseñanza formal. El orar bien se aprende al mirar y escuchar más que al recibir instrucción.

8. Ora hasta que ores.

Este es un consejo puritano. Esto no significa simplemente que la persistencia debería marcar gran parte de nuestra oración, aunque hay que reconocer que este es un punto que las Escrituras repetidamente hace.

A pesar de que él estaba orando alineado a las promesas de Dios, Elías oró por lluvia siete veces antes de que la primera nube apareciera en los cielos.  Eso no es exactamente lo que los puritanos quisieron decir cuando se exhortaban unos a otros a “orar hasta que ores”. Lo que esto quiere decir es que los cristianos deben orar lo suficiente y de manera honesta, en una sola sesión, hasta conseguir más allá de la sensación de formalismo y de irrealidad. Somos especialmente propensos a tales sentimientos cuando oramos por solo unos pocos minutos, apresurándonos a hacerlo como un simple deber. Para entrar en el espíritu de oración, debemos atenernos a él por un tiempo. Si “oramos hasta que oremos”, con el tiempo llegaremos a deleitarnos en la presencia de Dios, para descansar en su amor, para acariciar su voluntad. Incluso, al orar en la oscuridad o mientras estamos en dolor, de alguna manera sabemos que estamos relacionándonos con Dios. En resumen, descubrimos un poco de lo que Judas nos quiere decir cuando exhorta a sus lectores a orar “en el Espíritu Santo” (Judas 20), lo que probablemente significa que es posible no orar en el Espíritu.


Nota del editor: Este artículo es un extracto del libro PrayingWith Paul: A Callto Spiritual Reformation (Orando Con Pablo: Un llamado a la reforma espiritual) (2ª ed.) por DA Carson (Baker). Además, TheGospelCoalition, en colaboración con LifeWay, ha publicado recientemente un nuevo plan de estudios de grupo  para PrayingWith Paul, co-escrito por Carson y Brian Tabb.

 

Publicado originalmente por TheGospelCoalition. Traducido por Patricia Namnún.

Don Carson es el profesor de investigación del Nuevo Testamento de Trinity EvangelicalDivinitySchool en Deerfield, Illinois, y cofundador (junto a Tim Keller) de TheGospelCoalition.


 

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Preguntas al islam

Soy cristiano evangélico y tengo varias preguntas: Si el islam es una religión de tolerancia ¿por qué no es posible fundar iglesias en suelo musulmán? Si el islam no está frontalmente reñido con la libertad de conciencia ¿por qué los misioneros cristianos en países musulmanes tienen que hacer su tarea clandestinamente? Si el islam, como dicen, es tan amplio en su noción de la libertad ¿por qué se castiga con la cárcel o la muerte al musulmán que se convierte al cristianismo? ¿Se puede poner alguien en una plaza de una ciudad musulmana a repartir literatura cristiana o a proclamar de viva voz a los que pasan el mensaje del evangelio? ¿Se puede invitar en Arabia Saudita, por poner un ejemplo, a los vecinos musulmanes a una casa para leer y comentar la Biblia, sin que aparezca la temida policía religiosa?

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La iglesia, la tribulación y el rapto.

La iglesia, la tribulación y el rapto.

Por: John MacArthur

Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con Él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. (5:9-11)

La verdad más aleccionadora de las Escrituras es que Dios juzgará a los impíos y los sentenciará al infierno eterno (Mt. 3:12; 13:40-42, 50; 18:8: 25:41, 46; Jn. 3:36; 5:29; Hch. 24:25; Ro. 2:5, 8; 9:22; 2 Ts. 1:9; He. 6:2; 10:26-27; 2 P. 2:9; 3:7; Ap. 14:9-11; 20:11-15; 21:8). Por otra parte, la verdad bendita para los creyentes es que no los ha puesto Dios para ira (cp. 1:10; Jn. 3:18, 36; 5:24; Ro. 5:1, 9; 8:1, 33-34). Como su naturaleza, establecida en el pasado en la salvación, y su patrón presente de obediencia, el destino futuro de las personas del día les separa de las personas de la noche. Los creyentes no experimentarán la ira que Dios derramará sobre los incrédulos en el día del Señor y por la eternidad en el infierno.

La palabra puesto expresa la puesta en práctica del plan soberano y divino, inexorable, para la salvación de los creyentes. En Mateo 25:34, Jesús prometió que los creyentes heredarán “el reino preparado para [ellos] desde la fundación del mundo”. Pablo escribió a los efesios: “Nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él” (Ef. 1:4); mientras que en 2 Timoteo 1:9 añadió: “[Dios] nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito Suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”.

Org¯e (ira) no se refiere al arrebato momentáneo de rabia, sino al “hábito de la mente asentado y determinado” (Richard C. Trench, Synonyms of the New Testament [Sinónimos del Nuevo Testamento] [Reimpresión; Grand Rapids: Eerdmans, 1983], p. 131). Es una referencia general al juicio final, cuando la ira de Dios se derramará sobre los impíos (Mt. 3:7; Jn. 3:36; Ro. 1:18; 2:5, 8; 3:5; 4:15; 5:9; 9:22; 12:19; Ef. 5:6; Col. 3:6; Ap. 14:9-11). Pero la ira de Dios aquí debe incluir también el día del Señor, pues esa era la principal preocupación de los tesalonicenses. Pablo les aseguró que no experimentarían ni la ira temporal del día del Señor (cp. Ap. 6:17) ni la ira del infierno.

Sino —en contraste con las personas condenadas de la noche— Dios ha destinado a los creyentes para alcanzar (lit. “ganar” o “adquirir”) la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Una vez más, Pablo se refirió a la dimensión futura de la salvación de los creyentes, su glorificación (véase arriba la explicación del versículo 8). Pero los tres aspectos de la salvación —justificación (Is. 53:11; Ro. 3:24, 26; 5:8-9; 1 Co. 6:11; Gá. 2:16), santificación (1 Co. 1:30; 6:11; He. 7:25) y glorificación (cp. Fil. 3:21)— solo vienen por medio de nuestro Señor Jesucristo. La frase simple, pero profunda, quien murió por (huper; “a favor nuestro”, “con referencia a nosotros”, “en nuestro lugar”, “como nuestro sustituto”) nosotros (cp. Ro. 5:8) expresa la única base para la salvación de los creyentes. “Al que no conoció pecado, [Dios] por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él” (2 Co. 5:21); “llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia” (1 P. 2:24; cp. Jn. 10:11; Ro. 8:3; Gá. 1:4; 3:13; Ef. 5:2; 1 P. 3:18; 1 Jn. 2:2). El mensaje glorioso del Evangelio es que la muerte sustitutiva de Cristo pagó en su totalidad la pena por los pecados de los creyentes y, por tanto, no pasarán por el juicio de Dios. En Juan 5:24, Jesús declaró: “De cierto, de cierto os digo: El que oye Mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. Tampoco enfrentarán la condenación de Dios, porque “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Ro. 8:1).

La muerte de Cristo por las personas del día —tanto los que velan (vivos) como los que duermen (muertos; cp. 4:13-15) —las separa de las personas de la noche. La realidad maravillosa es que todos los creyentes vivirán juntamente con Él, como Jesús lo prometió:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en Mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, Yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis (Jn. 14:1-3; cp. 1 Ts. 4:17).

Como lo hizo con la explicación del arrebatamiento (cp. 4:18, donde usó la misma palabra traducida allí como “alentaos”), Pablo concluyó su explicación del día del Señor exhortando a los tesalonicenses a animarse unos a otros, y edificarse unos a otros. Con base en la verdad que Él les dio, debían tranquilizar su ansiedad y temor porque no experimentarían el día del Señor. En su frase de conclusión confirma que ellos ya estaban comprometidos con animarse: “Así como lo hacéis”. Pablo, siempre el pastor apasionado, fiel, preocupado por su pueblo, quería que ellos progresaran “más y más” (4:1).

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Las mujeres salvadas engendrando hijos?

Las mujeres salvadas engendrando hijos

(1 Timoteo 2)

Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. (1 Timoteo 2:15)

Se salvará viene de sōzō, un término neotestamentario común para salvación. La palabra también puede significar “rescatar”, “preservar seguro y sin daño”, “sanar” o “liberar de”. Aparece varias veces en el Nuevo Testamento sin referirse a la salvación espiritual (cp. Mt. 8:25; 9:21-22; 10:22; 24:22; 27:40, 42, 49; 2 Ti. 4:18). Es obvio que Pablo no tiene el propósito de enseñar que las mujeres se salvan eternamente de la paga del pecado engendrando hijos. Eso sería contradictorio con la enseñanza neotestamentaria de que la salvación es por gracia mediante la fe solamente (cp. Ro. 3:19-20). El tiempo futuro y el empleo del plural indican que incluso no se está refiriendo a Eva. El plural y la ausencia de relación con el contexto muestran que Pablo no se estaba refiriendo a María, la madre de Jesús, como algunos sugieren. Aquí Pablo enseña que, aunque una mujer precipitó la caída y las mujeres tienen esa responsabilidad, todavía pueden salvarse de ese estigma al tener hijos. El rescate, la liberación de las mujeres del estigma de haber guiado al género humano al pecado, sucede cuando ellas traen una semilla justa. ¡Qué perfecta respuesta! Las mujeres están muy distantes de ser ciudadanas de segunda clase, porque ellas tienen la responsabilidad fundamental de educar hijos piadosos. Las madres dedican mucho más tiempo a sus hijos que los padres, y por eso tienen una mayor influencia. Los padres no pueden conocer la estrecha relación que establecen las madres con sus hijos desde el embarazo, el nacimiento, la infancia y los primeros años de la niñez. El punto de Pablo es que aunque la mujer condujo al género humano al pecado, las mujeres tienen el privilegio de llevar al género humano del pecado a la piedad. Eso no quiere decir que Dios quiere que todas las mujeres tengan hijos; algunas Él no quiere incluso que se casen (1 Co. 7:25-40). Pablo habla en términos generales. El dolor asociado con el alumbramiento fue el castigo por el pecado de la mujer (Gn. 3:16), pero el gozo y el privilegio de educar a los hijos libra a las mujeres del estigma de ese pecado. Para que las mujeres reviertan el daño que recayó sobre ellas en la caída y cumplir su llamado, ellas necesitan criar simiente santa. Para hacerlo, deben permanecer en fe, amor, de lo que depende en realidad su salvación. Y deben permanecer en santificación (santidad) con modestia (la misma palabra traducida “con pudor y modestia” en el versículo 9). Es la misma apariencia, conducta, y comportamiento que se exige de las mujeres creyentes en la iglesia, que se convierte en su liberación de cualquier estado inferior, al vivir piadosamente y criar hijos piadosos. En este pasaje vemos cómo Dios ha balanceado perfectamente las funciones de los sexos. (Para un amplio análisis del propósito de Dios para los hombres y las mujeres en la iglesia, vea mi libro Distintos por diseño [Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 2004].) Los hombres deben ser líderes en la iglesia y en la familia. Las mujeres están libres de cualquier acusación de inferioridad por la piadosa influencia que tienen en la vida de sus hijos. Para la iglesia alejarse de este orden divino es perpetuar el desastre de la caída. Pgs. 105 – 106

Autor: John MacArthur

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Homosexualidad: un tema sobre el tapete

Homosexualidad: un tema sobre el tapete

En el tema de la homosexualidad, la sociedad ha respondido de múltiples formas. Por un lado hay un grupo de personas que han decidido ignorar el tema. Otros han tomado una posición homofóbica, de rechazo y odio hacia la persona homosexual, y otros han apoyado las iniciativas de la comunidad LGBT. Aquellos que han tratado de ignorarla están asumiendo una posición de negación del problema, y eso nunca es una reacción madura, como tampoco lo es la homofobia. Sin embargo, abrazar y estimular la homosexualidad no es una posición consistente con lo que Dios ha revelado.

Hay varias razones por la que el tema de la homosexualidad ha alcanzado las dimensiones de hoy día. Por un lado, la ciencia médica ha comenzado a ver algunos daños negativos de ese estilo de vida; desde la epidemia del VIH hasta la mayor frecuencia de infecciones venéreas en la población homosexual, que tiene de por sí una expectativa de vida mucho menor (8-20 años menos) que la de la población general (International Journal of Epidemiology; 26, 1997:657). Creo que esto, junto con la amplia diseminación de las prácticas homosexuales en los 5 continentes, y la amplia aceptación de estas prácticas a nivel de libros, revistas y películas, ha generado todo este debate y la amplia aceptación de algo que 50 años atrás hubiese sido inconcebible.

 

Hoy día, según nos reporta la revista TIME en su edición del 10 de octubre del 2005, los niños que son conscientes de sus atracciones homosexuales no necesitan sufrir la combinación de la soledad y el rechazo que caracterizó la infancia de tantos adultos homosexuales. Esto así porque los niños homosexuales pueden ver adolescentes, en ficción y en vida real, ya sea en los programas de televisión como Desperate Housewives y Degrassi, como en el programa de citas Next. También en los medios literarios, las casas editoras como Arthur A. Levin (editorial de Harry Potter), y la división de niños de Simon and Schuster han publicado en los últimos años más de una docena de novelas de adolescentes homosexuales. Ni hablar de las páginas de Internet, donde los adolescentes con tendencias homosexuales tienen la oportunidad no solo de conectarse y conocer otros gays, sino que se les enseña cómo practicar ciertas actividades sexuales productoras de placer.

Esto es preocupante porque durante la adolescencia la persona está todavía definiendo lo que él es, lo que cree, y lo que va a perseguir en su vida. Y cuando tienes un bombardeo tan masivo como el que existe hoy día, puedes confundir fácilmente a ese adolescente, que se llega a creer que realmente nació homosexual.

¿Cómo surge la homosexualidad?

Es de conocimiento general que hay enormes diferencias entre el hombre y la mujer; diferencias que son por diseño y relacionadas a sus genes mismos. Cada individuo está equipado de forma diferente; para ver la vida y reaccionar ante la vida, y para dar amor y recibir amor de forma diferente. El niño desde su infancia necesita una visión balanceada del mundo y de las relaciones interpersonales para crecer con un correcto concepto de sí mismo y un sentido de aprobación sano. Sabemos por observación cuidadosa que el niño obtiene ese sentido de aprobación de la figura masculina, y cuando eso no se da, algunos niños se vuelcan hacia la figura femenina y terminan desviándose en los patrones de homosexualidad. Por su parte, algunas niñas pasan a ser muy promiscuas, buscando en los hombres la aprobación que nunca tuvieron de sus padres.

En otros casos, la niña que fue mal tratada por un padre masculino, con frecuencia concluye que los hombres no son dignos de confianza, y puede en un futuro comenzar a buscar en su mismo sexo la compañía, el cariño y la intimidad deseada; resultando en la práctica del lesbianismo. Por otro lado algunos se preguntan qué pasaría si se descubriera alguna predisposición genética para la homosexualidad. Creo que la siguiente comparación nos puede ayudar: Hoy en día se habla de que la diabetes tipo II, al igual que la obesidad, tiene un componente genético. Sin embargo, cuando alguien hereda la propensión a ser diabético no le damos rienda suelta para que haga lo que quiera, ni le decimos que viva su vida a plenitud y que coma lo que quiera y disfrute. ¡No! Lo primero que hacemos es que reconocemos la anormalidad de la diabetes, por las consecuencias que acarrea en comparación con los no diabéticos. Luego le daríamos dietas y recomendaríamos mantener su peso ideal, para tratar de prevenir aquello que es anormal.

De la misma forma, si mañana se descubriera un gen para la homosexualidad (lo cual no ha ocurrido), lo primero que debemos hacer es reconocer que la homosexualidad es anormal. ¿Cómo sabemos eso? Comparando a las personas homosexuales con los demás, que forman la mayoría. Al hacer esto nos damos cuenta que los hombres genéticamente están definidos por un par de cromosomas denominados XY y la mujer por otro par denominado XX. De igual manera podemos decir que el hombre no tiene un órgano receptor para tener relaciones con otro hombre, y que las mujeres no tienen un órgano de penetración para estar con otra mujer. Esta simple observación, en una mente sin prejuicios, nos comienza a hablar de la homosexualidad como algo completamente anormal. El órgano que usa el hombre como receptor es un órgano diseñado para evacuar desperdicios, altamente contaminado con heces. Las fibras musculares del órgano de evacuación están diseñadas para funcionar moviéndose hacia fuera y no hacia dentro, lo cual explica los desgarros, infecciones y hemorragias anales frecuentemente vistas en los pacientes homosexuales Si en algún momento se descubriera una predisposición genética a la homosexualidad, debiéramos aplicar los mismos consejos que aplicamos a los pacientes con predisposición a la diabetes.

Esto es, otorgar toda la educación necesaria para que tal homosexualidad no se desarrolle, de la forma que aconsejamos al paciente pre-diabético para que su diabetes no se desarrolle. Sin embargo dado lo que dice la palabra, creemos que la homosexualidad es un problema con una raíz espiritual.

Veamos lo que nos dice Romanos 1:22-28:

“Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, que es bendito por los siglos. Amén. Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza; y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío. Y así como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen”.

Esta explicación nos habla con más fuerza aún de la necesidad de orar por ese grupo de personas, porque para ellos también, solo el evangelio los puede sacar de su condición.

​Miguel Núñez es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

 

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