Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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Dame al Jesús doblemente ofensivo, por favor

Dame al Jesús doblemente ofensivo, por favor

El Jesús de los evangelios es ofensivo debido a cuan inclusivo es Él.

El Jesús de los evangelios es ofensivo debido a cuan exclusivo es Él.

La Iglesia se siente ofendida por su inclusividad, y el mundo se siente ofendido por su exclusividad.

Por lo tanto nos inclinamos a minimizar la ofensa, ya sea reduciendo al mínimo su llamado inclusivo o restando importancia a sus afirmaciones exclusivas. Por desgracia, cada vez que amputamos un lado o el otro, terminamos con un Jesús en nuestra propia imagen.

En cambio, deberíamos celebrar tanto la inclusividad de Jesús como su exclusividad, porque esta es la polaridad que hace a Jesús tan irresistiblemente convincente.

La inclusividad ofensiva de Jesús

Los Evangelios retratan a Jesús como un Mesías que enfureció constantemente y deliberadamente a muchos de los más religiosos en su día. Su mensaje presenta esperanza; sus milagros proclaman el reino.

Pero Él celebra con todas las personas equivocadas.

Jesús no le rinde pleitesía a la élite religiosa. Él no se rige por sus categorías de quién está adentro y quién está fuera. Él no se les va a unir para descartar a los pecadores comunes. Él come con los publicanos y las prostitutas. No tiene miedo de sus casas. No está disgustado por su impureza.

La inclusividad de Jesús sorprende a los líderes religiosos. Él le abre las puertas del reino a los pecadores de todos los colores, y les reclama a los religiosos por su piedad farisaica de exclusividad.

Los evangélicos a menudo hablan de cómo las afirmaciones exclusivas de Cristo son ofensivas en nuestra cultura de hoy, pero a veces pasamos por alto cómo la inclusión de Cristo era tan ofensiva en su contexto del siglo primero. Y al pasar por alto esa verdad, es poco probable que detectemos las formas en que hemos puesto barreras y muros alrededor del evangelio.

Decimos que somos como Jesús en llamar a todos al arrepentimiento, pero a menudo, en realidad estamos diciendo, “Sé como nosotros”.

La postura inclusiva de Jesús hacia las mujeres, hacia los enfermos, a los marginados, a los peores pecadores supone un desafío para la iglesia de hoy, tal como lo hizo para los fariseos hace dos mil años.

La prostituta en la iglesia puede estar más cerca de Dios que el mojigato santurrón, C. S. Lewis escribió, recordándonos de las palabras de Jesús, de que los publicanos y las prostitutas estaban entrando en el reino antes que los fariseos. Hasta que la inclusividad radicalmente ofensiva de la gracia de Dios se filtra en tus huesos, nunca te vas a unir a Jesús en los márgenes de la sociedad, dando la bienvenida y bendiciendo a pecadores arrepentidos de todo tipo.

La exclusividad ofensiva de Jesús

El mismo Jesús que llama a los cansados ​​a venir a Él para el descanso es el que demanda que nos neguemos a nosotros mismos y lo sigamos hasta nuestra muerte.

Este mismo Jesús dice que Él es el camino a Dios, la Verdad y la Vida. Nadie llega a Dios sino por medio de Él. ¿Entiendes esto? Su camino es estrecho. La puerta es pequeña. Él es el Pan del Cielo, y a menos que lo consumas, perecerás. Si estás ofendido por la naturaleza impactante de estas afirmaciones exclusivas, entonces puedes abandonarlo, al igual que las multitudes hicieron en Juan 6.

Así, con una mano, Jesús está llamando a todos en todas partes a venir a Él. Con la otra mano, está apartando a la gente. ¿Has calculado el costo? ¡A menos que te arrepientas, perecerás! ¿Estás dispuesto a renunciar a tus derechos y doblar la rodilla?

Seamos honestos. La exclusividad es ofensiva cuando estamos acostumbrados a tener opciones, cuando pensamos que la tolerancia debe significar variedad. Jesús parece pensar que Él es especial, que la gracia de Dios viene solo por medio de Él.

El único corazón que puede recibir tal gracia es el corazón arrepentido. El arrepentimiento es el intercambio de tu agenda personal del reino por la agenda del reino de Jesucristo, y esa es una agenda que incluye todas las esferas de tu vida: cómo vives, cómo amas, cómo das, cómo adoras, cómo te comportas sexualmente, cómo hablas, cómo lo sigues como Señor.

El Jesús doblemente ofensivo

Jesús dijo que Él vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento. La iglesia se ofende de que el llamado de Jesús sea para pecadores. El mundo se ofende de que Él los llame al arrepentimiento.

Es por eso que el mundo minimiza Sus afirmaciones exclusivas hasta que Jesús se reduce a un guerrero de la justicia social que afirma a las personas tal y como son. Y por eso la iglesia minimiza su llamado inclusivo hasta que Jesús se reduce a una insignia de honor para la gente de la iglesia que piensan que su obediencia los hace estar bien con Dios.

La buena noticia es que Jesús nos quiere cambiar a todos, y cambiarnos del todo. En la gracia, Él abre el puño afianzado del religioso hipócrita, y estrecha la visión del pecador “de mente abierta” hasta que Él es el único a la vista.  ¿Cómo? Destruyendo el farisaísmo a través de su muerte y resurrección.

La iglesia es farisaica cuando condena el llamado inclusivo a los pecadores. Y el mundo es farisaico cuando condena el llamado exclusivo al arrepentimiento. Pero los Evangelios nos da un Jesús que explota el farisaísmo en todas sus formas cuando Él da su cuerpo para ser maltratado y golpeado y colgado de un madero.

Así que no comprometas el reto inclusivo o exclusivo de Jesús. Es lo que lo hace diferente de los demás. Es lo que es tan atractivo acerca de Él. Es la señal de que Él es verdaderamente Dios, que nos ama tanto que no nos deja solos.

En un día en que es probable que la Iglesia ofrezca a un Jesús exclusivo sin Su inclusividad y es probable que el mundo ofrezca a un Jesús inclusivo sin Su exclusividad, digo, “Dame al Jesús doblemente ofensivo, por favor. Quiero todo de Él”.

Publicado originalmente para The Gospel Coalition. Traducido por Kevin Lara.
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8 MENTIRAS QUE LOS CRISTIANOS CREEN SOBRE EL ÉXITO

8 MENTIRAS QUE LOS CRISTIANOS CREEN SOBRE EL ÉXITO

Emily Wierenga

 He pasado toda mi vida tratando de ser exitosa. Pensé que era lo que debíamos hacer. Peor que eso, pensé que el éxito era la marca de un cristiano bendecido.

Si Dios te ama, te bendecirá. Así dice la oración de Jabes y el verso preferido de toda América,Jeremías 29:11. Su deseo es de prosperarnos, no dañarnos. Para darnos esperanza y un futuro.

Basta con mirar a todas esas mega-iglesias, con sus santuarios de millones de dólares. Mira todos esos autores con éxitos de venta, con sus conferencias y sus sonrisas.

Pero luego están los 21 egipcios, o los 30 etíopes, martirizados recientemente por su fe cristiana. Ahí están los pastores fieles que no tienen las mega-iglesias, que sufren angustia y dificultades. Y ahí está mi propio viaje como un autor cristiano, a través de la anorexia, el aborto involuntario, y la ansiedad. Y hay un sinnúmero de otros creyentes que hacen lo correcto, que dicen las oraciones correctas, que creen, y sin embargo, que conocen la angustia de Job.

En algún momento de mi vida, el cristianismo se había convertido en una varita mágica en lugar de una postura humilde.

Estas son algunas de las mentiras que en la iglesia a menudo creemos en cuanto al éxito.

1. Mientras más grande, mejor.

No, de hecho, lo pequeño es bueno. Pequeño es la única manera de entrar en el reino de los cielos. Tenemos que llegar a ser como un niño. Un niño está indefenso, dependiente. Un niño no tiene “status” en el mundo actual. Él o ella no lucha: permanece. “Si no se hacen como uno de ellos”, dice Jesús, “no entrarán en el reino” (Mat. 18:3).

2. La bendición de Dios es palpable.

Bienaventurados los pobres, bienaventurados los mansos, bienaventurados los que lloran, bienaventurados los que tienen hambre y sed, bienaventurados los limpios de corazón. Estas bienaventuranzas no tienen nada que ver con las bendiciones físicas o materiales, y todo que ver con la participación en la vida eterna desde ya al conocer a Cristo plenamente.

3. Ayúdate que yo te ayudaré.

Cuando Dios nos dice que debemos ser como un niño, no significa “sé como un niño emocionalmente pero asegúrate de tener un seguro de vida y pensiones y una despensa llena”. No, significa buscar primero el reino de los cielos, y todas estas cosas –la comida, la ropa, el futuro– serán añadidas. Él quiere cuidar de nosotros mientras nos dedicamos a él. Y probablemente significará lucir como tontos para el resto del mundo.

4. Eres lo que haces de ti mismo.

Hay mucha presión de levantar nuestra voz, ser asertivo, y hacer un nombre que no se pierda en un mar de píxeles. Pero Jesús dice: los últimos serán los primeros. A pesar de ser Dios, Él se humilló a sí mismo, tomando forma de siervo, y se hizo obediente hasta la muerte, incluso una muerte maldita de cruz (Fil. 2:5-11). Él confió en Dios que Dios le glorificaría, mientras se despojaba a sí mismo de gloria. Estamos llamados a hacer lo mismo.

5. Sufrir es señal de fracaso.

¿Cuándo se convirtió nuestra cultura en aversiva al dolor? Si nos sentimos incómodos, buscamos una pastilla. Si luchamos con la depresión o el desánimo, o si nos encontramos con un diagnóstico terrible, nos apresuramos a la terapia o al médico, en vez de ir primero al Padre y preguntarle qué quiere que aprendamos a través de este sufrimiento. Dios usa el sufrimiento para nuestro bien, aunque termine en muerte. Cargamos con nosotros la muerte de Cristo, y nunca conoceremos el poder de la resurrección de Cristo si no atravesamos por el sufrimiento.

6. Si se siente bien, hazlo.

Somos grandes orando en buscar respuestas, pero no grande en esperarlas. Pensamos que si ya oramos por algo, nuestra oración fue escuchada y bendecida. Pero Dios a menudo nos pide esperar por Su tiempo, y esperar duele. Es tan difícil ser paciente cuando quieres algo ahora. El mundo, y el evangelio de la prosperidad, nos enseñan a aprovechar las oportunidades y seguir nuestros sueños. Pero la Biblia dice: “Pon tu delicia en el SEÑOR, Y El te dará las peticiones de tu corazón” (Sal. 37:4). Vuélvete maleable para el Señor, sométete a él, y entonces te dará las peticiones de tu corazón. ¿Por qué? Porque sus deseos se han convertido en tus deseos, no al revés.

7. Cree en ti mismo y todo es posible.

Por el contrario, somos como polvo. Aparte de Jesús, no somos nada (Jn. 15:5). En efecto, Dios “ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a lo que es fuerte. También Dios ha escogido lo vil y despreciado del mundo: lo que no es, para anular lo que es, para que nadie se jacte delante de Dios” (1 Cor. 1:27-29).

8. Solo confía en lo que se puede ver.

Nuestra fe depende de lo invisible. El valor verdadero y el éxito verdadero no se puede medir. No lo veremos o captaremos hasta que lleguemos al cielo. Solo mira Hebreos 11. Considera estos cristianos del pasado que “habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa, porque Dios había provisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos sin nosotros” (Heb. 11:39-40).

Ellos nunca recibieron lo que se les prometió, y sin embargo creyeron hasta el final, porque sabían que la vida no se trataba de ellos. Sabían que no eran más que un hilo en un hermoso tapiz de fe que Dios estaba tejiendo a través de su pueblo. Muchos de nosotros hemos perdido este sentido colectivo de la historia, tratando de dejar nuestra propia marca de forma independiente. ¿Qué pasaría si abandonamos nuestra vida por los demás, por la historia más grande, por el evangelio?

Pasé toda mi infancia pensando que el punto de la vida era convertirse en un adulto. Ahora voy a pasar mi vida adulta tratando de ser como un niño. Es ahí donde está la perla (Mat. 13:45-46).


Publicado originalmente en TheGospelCoalition. Traducido por Jairo Namnún.

Emily T. Wierenga es una periodista galardonada, blogger, artista, y columnista, y autora de seis libros. Las ganancias de los libros de Emily van a su fundación sin fines de lucro, El árbol de Lulu. Ella vive en Alberta, Canadá, con su esposo y sus tres hijos. Para más información, por favor visite www.emilywierenga.com. Encuéntrala en Twitter oFacebook.

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Cristiana criada por lesbianas le dice la cruda verdad a la comunidad homosexual

Cristiana criada por lesbianas le dice la cruda verdad a la comunidad homosexual

Joven criada por lesbianas dice que sintió la falta de padre y critica a los gays: “Sus hijos están sufriendo”

La militancia homosexual tiene, entre sus principales banderas, la adopción homoparental como uno de los símbolos de punto de su lucha por más leyes que lo beneficien.

Entre los opositores de estas cuestiones, la adopción de niños por parejas homosexuales es también uno de los puntos más estresantes.

Y esta semana, el debate ha ganado un capítulo muy curioso.

Una mujer estadounidense de 31, criada por una pareja de lesbianas, escribió una carta abierta a los activistas gays hablando de su experiencia de vida y de advertencia a los homosexuales que el modelo propuesto por ellos para criar a sus hijos trae efectos secundarios no deseados.

Bajo el título “Querida Comunidad Gay: Sus niños están sufriendo”, la letra de Heather Barwick es una crítica abierta y oportuna de la adopción homoparental: “No es porque eres gay. Te quiero mucho. Es la propia naturaleza de la relación entre personas del mismo sexo”, explica la autora de la carta.

En el texto, Heather dice que su madre dejó a su padre cuando tenía dos o tres años y se mudó con otra mujer, que la trató “como si fuera su propia hija”, pero echaba de menos a su padre en la infancia.

Heather explica que fue criada en un ambiente de mucha libertad, rodeada de amigos gays de su madre y su madrastra, sin embargo, sufrió de la falta de referencia masculina: “El matrimonio entre personas del mismo sexo, significa privar a un padre de un niño o madre diciendo que no importa, que todo es lo mismo. Pero no lo es”, señala.

Fuente: cristianosaldia.net

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Testimonio de la iglesia primitiva sobre el infierno

Testimonio de la iglesia primitiva sobre el infierno:

Ignacio de Antioquía

San Ignacio de Antioquía

Santo y Obispo de Antioquia, martirizado en Roma (devorado por los leones) en tiempos del emperador Trajano (98-117). Se conservan de él las siete cartas que escribió camino al martirio aproximadamente en el año 107. Pueden consultar la traducción protestante de las cartas de San Ignacio directamente AQUI la cual está basada en el libro Los Padres Apostólicos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE

San Ignacio habla de cómo aquellos que mueran en la impureza irán al fuego inextinguible:

“Hermanos míos, no os engañéis, los adúlteros no heredarán el Reino de Dios. Pues si los que obraron esto según la carne murieron ¡Cuánto más si corrompe en mala doctrina la fe de Dios por la que Jesucristo fue crucificado!. Éste, por ser impuro, irá al fuego inextinguible, así como el que lo escucha. Por eso el Señor tomó ungüento sobre su cabeza para inspirar a la Iglesia incorrupción. No os unjáis con la fétida doctrina del príncipe de este mundo para que no os lleve cautivos lejos de la vida que ha sido propuesta como recompensa. ¿Por qué no somos todos prudentes después de haber alcanzado el conocimiento de Dios que es Jesucristo? ¿ Por qué perecemos neciamente al desconocer la gracia que el Señor verdaderamente ha enviado? ”
Ignacio de Antioquía, Carta a los efesios, 16-17: FuP 1, 119-121

Justino Mártir

San Justino Martir

Mártir de la fe cristiana hacia el año 165 (decapitado), es considerado el mayor apologeta del Siglo II.

“Porque entre nosotros, el príncipe de los malos demonios se llama serpiente y Satanás y diablo o calumniador, como os podéis enterar, si queréis averiguarlo, por nuestras escrituras; y que él y todo su ejército juntamente con los hombres que le siguen haya de ser enviado al fuego para ser castigado por eternidad sin término, cosa es que de antemano fue anunciada por Cristo”
Justino Mártir, Apología I, 28; BAC 116, 209-210

“Y no se nos objete lo que suelen decir los que se tienen por filósofos, que no son más que ruido y espantajos lo que nosotros afirmamos sobre el castigo que los inicuos han de sufrir en el fuego eterno’
Justino Mártir, Apología II, 9; BAC 116, 271

Martirio de Policarpo

Es una carta de la Iglesia de Esmirna a la comunidad de Filomenio donde se narra el martirio de San Policarpo, discípulo directo del apóstol San Juan y obispo de Esmirna.

Fiándose de la gracia de Cristo, despreciaban los tormentos terrenos, librándose del castigo eterno, por medio de una hora. El fuego de los crueles verdugos les era indiferente, pues tenían ante sus ojos el escapar del (fuego) eterno que nunca se apaga, y contemplaban con los ojos de su corazón los bienes que aguardan a los que sufren pacientemente, los cuales ni el oído oyó, ni el ojo vio, ni al corazón del hombre subieron, pero el Señor se los mostró a ellos, porque ya no eran hombres, sino ángeles.”
Martirio de Policarpo, 2, 3-4: FuP 1,251

Discurso a Diogneto

Es un breve tratado apologético dirigido a alguien llamado Diogneto quien al parecer había preguntado algunas cosas que le llamaban la atención sobre las creencias y modo de vida de los cristianos: Es de autor desconocido y se estima fue compuesto a finales del siglo II

“Entonces, estando en la tierra, contemplarás que Dios ejerce su gobierno en los cielos; entonces comenzarás a hablar de los misterios de Dios; entonces amarás y admirarás a los que son torturados por no querer negar a Dios; entonces condenarás el engaño y el error del mundo, cuando conozcas la vida verdadera del cielo, cuando desprecies lo que aquí parece ser la muerte, cuando temas la verdadera muerte reservada a los condenados al fuego eterno, castigo definitivo de quienes sean entregados. Entonces admirarás y considerarás bienaventurados a quienes soportan el fuego terreno por causa de la justicia, cuando conozcas aquel fuego…”
Discurso a Diogneto, 10,7-8: BPa 52, 568

Atenágoras

Reconocido apologeta cristiano primitivo del siglo II.

“Porque si creyéramos que no hemos de vivir más que la vida presenta, cabría sospechar que pecáramos sometidos a la servidumbre de la carne y de la sangre, o dominados por el lucro y el deseo; pero sabiendo como sabemos que dios vigila nuestros pensamientos y nuestras palabras de noche como de día, y que El es todo luz y mira aun dentro de nuestro corazón; creemos que, salidos de esta vida, viviremos otra mejor, a condición de que permanezcamos con Dios y por Dios inquebrantables y superiores a las pasiones, con alma no carnal, aun en la carne, sino con espíritu celeste; o cayendo con los demás nos espera vida peor en el fuego (porque Dios no nos creó como rebaños o bestias de carga, de paso, y sólo para morir y desaparecer); con esta fe, decimos, no es lógico que nos entregamos voluntariamente al mal y nos arrojemos a nosotros mismos en manos del gran juez para ser castigados”.
Atenágoras, Legación a favor de los cristianos, 31: BAC 116,701-702

Ireneo de Lyon

San Ireneo de Lyon

Fue consagrado obispo de Antioquia por las mismas manos de San Pedro y San Pablo San según San Crisóstomo (aunque las Constituciones Apostólicas afirman que Pedro consagró a Evodio y Pablo a Ignacio). Eusebio de Cesárea afirma (HE III,22) que sucedió a Evodio (primer obispo de Antioquia) y en su Crónica fija el tiempo de su episcopado entre el ano primero de Vespasiano (70 d.C.) y el décimo de Trajano (107 d.C.).

“En el Nuevo Testamento [1062] creció la fe de los seres humanos en Dios, al recibir al Hijo de Dios como un bien añadido a fin de que el hombre participara de Dios. De modo semejante se incrementó la perfección de la conducta humana, pues se nos manda abstenernos no sólo de las malas obras, sino también de los malos pensamientos (Mt 15,19), de las palabras ociosas, de las expresiones vanas (Mt 12,36) y de los discursos licenciosos (Ef 5,4): de esta manera se amplió también el castigo de aquellos que no creen en la Palabra de Dios, que desprecian su venida y se vuelven atrás, pues ya no será temporal sino eterno. A tales personas el Señor dirá: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno» (Mt 25,41), y serán para siempre condenados. Pero también dirá a otros: «Venid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el reino preparado para vosotros desde siempre» (Mt 25,34), y éstos recibirán el Reino en el que tendrán un perpetuo progreso. Esto muestra que uno y el mismo es Dios Padre, y que su Verbo siempre está al lado del género humano, con diversas Economías, realizando diversas obras, salvando a quienes se han salvado desde el principio -es decir, a aquellos que aman a Dios y según su capacidad siguen a su Palabra-, y juzgando a quienes se condenan, o sea a quienes se olvidan de Dios, blasfeman y transgreden su Palabra.”
San Ireneo, Contra los herejes IV,28,2

Tertuliano

Estrictamente hablando Tertuliano no es considerado un padre de la Iglesia, sino un apologeta y escritor eclesiástico, ya que al final de su vida cae en herejía abrazando el montanismo. Sin embargo fue muy leído antes de su abandono de la Iglesia Católica. Tanto en su periodo ortodoxo como en su periodo herético tenemos en Tertuliano un testigo sin igual que nos informa sobre la práctica primitiva de la penitencia en la Iglesia.

Cuando escribe De paenitentia (aproximadamente en el año 203 d.C. siendo todavía católico) habla aquí de una segunda penitencia que Dios “ha colocado en el vestíbulo para abrir la puerta a los que llamen, pero solamente una vez, porque ésta es ya la segunda”, pero para quienes rechazan esta penitencia describe la condenación eterna en el infierno, castigo de quienes no quisieron arrepentirse y confesar sus pecados.

“Si rehúsas la penitencia pública, medita en tu corazón acerca de la gehena que para ti ha de ser extinguida mediante la penitencia. Imagínate ante todo la gravedad de la pena, a fin de que no vaciles en asumir el remedio. ¿Cómo debemos considerar esta caverna del fuego eterno, cuando a través de algunas de sus chimeneas se producen tales erupciones de vigorosas llamas, que han hecho desaparecer las ciudades cercanas o están a la espera de que esto les ocurra cualquier día? Montes altísimos saltan hechos pedazos a causa del fuego que encierran, y resulta para nosotros un indicio de la perpetuidad de este fuego el hecho de que, por más que estas erupciones quebranten y destrocen las montañas, nunca cesa esta actividad. ¿Quién ante estas conmociones de los montes podrá dejar de considerarlas como un indicio del amenazante juicio? ¿Quién podrá pensar que tales llamaradas no sean una especie de armas arrojadizas que provienen de un fuego colosal e indescriptible?
Tertuliano, De la penitencia, 12: PL 1,1247

Cipriano de Cartago

San Cipriano de Cártago

San Cipriano nació hacia el año 200, probablemente en Cartago, de familia rica y culta. Se dedicó en su juventud a la retórica. El disgusto que sentía ante la inmoralidad de los ambientes paganos, contrastado con la pureza de costumbres de los cristianos, le indujo a abrazar el cristianismo hacia el año 246. Poco después, en 248, fue elegido obispo de Cartago. Al arreciar la persecución de Decio, en 250, juzgó mejor retirarse a un lugar apartado, para poder seguir ocupándose de su grey.

“Que gloria para los fieles habrá entonces, qué castigo para los no creyentes, qué dolor para los infieles no haber querido creer en otro tiempo en este mundo y no poder volverse ahora atrás y creer. La gehena siempre en llamas y un fuego devorador abrasará a los que allí vayan, y no tendrán descanso sus tormentos ni fin en ningún momento. Serán conservadas las almas con los cuerpos para sufrir con inacabables suplicios. Allí veremos siempre al que aquí nos miró por un tiempo, y el breve placer que tuvieron los ojos crueles en las persecuciones será contrapesado por el espectáculo sin fin, según el testimonio de la Sagrada Escritura, cuando dice> Su gusano no morirá, y su fuego no se extinguirá, y servirán de espectáculo a todos los hombres..Entonces será baldío el arrepentimiento, vanos los gemidos y sin eficacia los ruegos. Tarde creen en la pena eterna los que no quisieron creer en la vida eterna”
Cipriano, A Demetriano, 24: BAC 241, 292-293

Basilio de Cesárea

Santo y padre de la Iglesia. Nació en una familia profundamente cristiana Su abuelo materno había sufrido el martirio. Su padre, junto a una verdadera piedad, transmitió a los diez hijos una sólida formación doctrinal. En el 364 fue ordenado sacerdote, y seis años más tarde sucedió a Eusebio como Obispo de Cesarea, metropolitano de Capadocia, y exarca de la diócesis del Ponto. Falleció en el año 379.
Dedicó sus mayores energías a defender la doctrina católica sobre la consubstancialidad del Verbo, definida solemnemente en el Concilio de Nicea (año 325).

Es evidente que las obras son la causa de que uno acabe por ser condenado al suplicio, puesto que somos nosotros mismos los que nos disponemos para ser merecedores de la combustión, de modo que los vicios del alma son como chispas de fuego que producimos para encender las llamas de la gehena, como en el caso de aquel rico que se quemaba en el fuego de sus propios placeres que lo abrasaban. En efecto, la intensidad del fuego devorador será mayor o menor, según sean los dardos lanzados sobre cada uno por el maligno.
Basilio de Cesárea, Comentario a Isaías 1,64: PG 30,229

“…no está presente en el infierno quien alabe, ni en el sepulcro quien se acuerde de Dios, porque tampoco está presente el auxilio del Espírito. ¿Cómo se puede, pues, pensar que el juicio se efectúa sin el Espíritu Santo, siendo así que la Palabra muestra que él mismo será también la recompensa de los justos cuando, en vez de las arras, se entregue a la totalidad, y que será la primera condenación de los pecadores cuando se les despoje de lo mismo que parecían tener?
Basilio de Cesárea, El Espíritu Santo, 16,40: BPa 32,175-176

Gregorio Nacianceno

Arzobispo de Constantinopla y doctor de la Iglesia, nacido en Nacianzo, Capadocia en el año 329, y fallecido en el 389. Célebre por su elocuencia y por su lucha en su colaboración en la lucha contra el arrianismo, junto con padres como San Basilio y San Gregorio de Nicea. Es reconocido como uno de los cuatro grandes Doctores de la Iglesia Griega.

“Conozco el temblor, la agitación, la inquietud y el quebranto del corazón, la vacilación de las rodillas y otras penas semejantes con que son castigados los impíos. Voy a decir, en efecto, que los impíos son entregados a los tribunales de la otra vida por la justicia parsimoniosa de este mundo, de modo que resulta preferible ser castigados y purificados ahora, que ser remitidos a los suplicios del más allá, cuando sea ya el tiempo del castigo y no de la purificación”
Gregorio Nacianceno, Discursos, 16,7: PG 35,944

Gregorio de Nisa

San Gregorio de Nisa

Nacido entre el 331 al 335 d.C. Fue consagrado obispo en el 371 y fallece en el 394.

Gregorio de Nisa también habla repetidas veces del “fuego inextinguible” y de la inmortalidad del “gusano” de una sanción eterna y amenaza al pecador con sufrimientos eternos y eterno castigo, sin embargo, al igual que Orígenes cae en el error de pensar que las penas del infierno no eran eternas.

“Y la vida dolorosa de los pecadores tampoco tiene comparación con las sensaciones de los que sufren acá. Pero incluso en el caso de que se aplique a algún castigo de allá el nombre con que se le conoce acá, la diferencia no es pequeña. Efectivamente, al escuchar la palabra fuego, has aprendido a pensar algo distinto del fuego de acá, porque en él se encuentra una cualidad que no hay en éste: aquel, efectivamente, no se extingue, mientras que éste de acá puede ser extinguido por los múltiples medio que enseña la experiencia, y la diferencia es grande entre un fuego que se extingue y otro que es inextinguible. Por tanto, es otro, y no el mismo que el de acá. Y también cuando uno oye la palabra gusano, que por la semejanza del nombre no se deje arrastrar a pensar que este animalito terrestre, porque la añadidura del calificativo «eterno» supone que se ha de pensar en otra naturaleza diferente de la que conocemos”
Gregorio de Nisa, La Gran Catequesis, 40, 7-8: bPa 9, 139

Jerónimo

San Jerónimo

Reconocido como uno de los cuatro Doctores originales de la Iglesia Latina. Padre de las ciencias bíblicas y traductor de la Biblia al latín. Presbítero, hombre de vida ascética, eminente literato. Nació en el año 347 y murió en el 420.

“Son muchos los que dicen que en el futuro no habrá suplicios por los pecados ni se les aplicarán castigos que vengan del exterior, sino que la pena consistirá en el pecado mismo, y en el tener conciencia del delito, no muriendo el gusano en el corazón y ardiendo el fuego en el alma, de un modo semejante a la fiebre, que no atormenta al enfermo desde fuera, sino que, apoderándose de los cuerpos, castiga sin emplear ningún instrumento externo de tortura. Estas persuasiones son lazos fraudulentos, palabras vacuas y sin valor, que deleitan como flores a los pecadores, pero que les infunden una confianza que les conduce a los suplicios eternos”
Jerónimo, Comentario a la Carta a los efesios, 3,5,6: PL 26, 522

Juan Crisóstomo

San Juan Cristóstomo

Sato, Patriarca de Constantinopla y doctor de la Iglesia, nacido en Antioquía, Siria en el año 347, es considerado uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia de Oriente. En la Iglesia Ortodoxa griega es reconocido como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres Pilares de la Iglesia, juntamente con San Basilio y San Gregorio.

San Juan Crisóstomo da una explicación detallada de la diferencia entre la pena de daño y de sentido, y de cómo la primera es la principal pena del infierno por implicar la separación definitiva de Dios.

“La doble pena del infierno: El fuego y la privación de Dios
Aparentemente no hay aquí más que un solo castigo, que es el ser quemado por el fuego; sin embargo, si cuidadosamente lo examinamos, veremos que son dos, porque el que es quemado es juntamente desterrado para siempre del reino de Dios. Y este castigo es más grave que el primero. Ya se que muchos sólo temen al fuego del infierno, pero yo no vacilo en afirmara que la pérdida de la gloria eterna es más amarga que el fuego mismo. Ahora, que eso no lo podamos expresar con palabras, nada tiene de extraño, pues tampoco sabemos la naturaleza de los bienes eternos para podernos dar cabal cuenta de la desgracia que es vernos privados de ellos….Cierto, insufrible es el infierno y el castigo que allí se padece. Sin embargo, aun cuando me pongas mil infiernos delante, nada me dirás comparable con la perdida de aquella gloria bienaventurada, con la desgracia de ser aborrecido de Cristo, de tener que oír de su boca «no te conozco». De que nos acuse de que le vimos hambriento y no le dimos de comer. Mas valiera que mil rayos nos abrazaran, que no ver aquel manso rostro que nos rechaza, y que aquellos ojos serenos no pueden soportar mirarnos”
Juan Crisóstomo, Homilías sobre Mateo 23,8 BAC 141, 489-491

Agustín de Hipona

San Agustín

Obispo de Hipona y doctor de la iglesia, es reconocido como un de los cuatro doctores mas reconocidos de la Iglesia Latina. Nació en el 354 y llegó a ser obispo de Hipona durante treinta y cuatro años. Combatió duramente todas las herejías de la época y murió el año 430

“Habéis oído, pues, en el Evangelio que hay dos vidas: una presente, otra futura. La presente la poseemos: en la futura creemos. Nos encontramos en la presente; a la futura aún no hemos llegado. Mientras vivimos la presente, hagamos méritos para adquirir la futura, pues aún no hemos muerto. ¿Acaso se lee el Evangelio en los infiernos? Si de hecho fuera así, en vano le oiría el rico aquel, porque no podría haber ya penitencia fructuosa. A nosotros se nos lee aquí y aquí lo oímos, donde, mientras vivimos, podemos ser corregidos para no llegar a aquellos tormentos.”
Agustín de Hipona, Sermón, 113-A, 3: BAC 441, 829-830

“Por esto que sucede aquí, pudiera el entendimiento del hombre hacerse una idea de lo que nos está reservado en lo por venir. Sin embargo, ¡qué gran desproporción! Vive, no quiere morir; de ahí el amor a la vida inacabable, al querer vivir, al no querer morir nunca. Con todo eso, los que hayan de ir a las torturadoras penas del infierno han de querer morir y no podrán“
Agustín de Hipona, Sermón 127, 2: BAC 443, 106-107

Gregorio Magno

Papa y doctor de la Iglesia, es el cuarto y último de los originales Doctores de la Iglesia Latina. Defendió la supremacía del Papa y trabajó por la reforma del clero y la vida monástica. Nació en Roma alrededor del año 540 y murió en el 604.

“Si a los buenos les va mal y a los malos bien, quizá se deba a que los buenos, si pecaron en algo, reciben aquí el castigo para ser plenamente librados de la condena eterna, mientras que los malos encuentran aquí la recompensa por el bien hecho en esta vida a fin de que en la futura sólo sufran tormentos”
Gregorio Magno, Libros morales, V, : BPa 42, 300

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10 cosas que me preocupan de la iglesia

10 cosas que me preocupan de la iglesia

Por: Nathan Díaz

Al ver las tendencias de las diferentes corrientes de iglesias que existen hoy en día, veo ciertas características que me preocupan. No hablo como aquel que lo sabe todo. Pido a Dios constantemente que no me deje desviarme de tener su evangelio al centro de mi vida y ministerio (el que piense estar firme, mire que no caiga –1 Corintios 10:11-12). Mi preocupación no viene porque en mi iglesia hacemos las cosas diferentes, ni porque es algo de gustos. Es que estas cosas tienen la posibilidad de desviar el verdadero mensaje del evangelio a un cristianismo que no refleja el mensaje de la Biblia correctamente. El orden de los siguientes puntos no refleja necesariamente el orden de importancia.

1. Predicación temática (2 Timoteo 4:2-4)

La predicación temática no es mala en sí misma. Pero una iglesia acostumbrada a que el predicador decida el tema y busque versículos que apoyen sus ideas es más propensa al error que una iglesia donde se comience con el pasaje y se estudie el texto en su contexto. Esto también establece el ejemplo a seguir para la congregación sobre la manera de estudiar, interpretar y aplicar la Biblia.

2. Incremento en Divorcios (Malaquías 2:14-16; Mateo 19:6)

Aunque sé que muchos cristianos tienen muchos puntos de vista sobre el divorcio, me preocupa la manera en que cada vez más se justifica el divorcio como algo aceptable y de acuerdo a la voluntad de Dios. El punto principal aquí es que el matrimonio está diseñado para ser reflejo de la relación de Cristo con la iglesia. Si aceptamos el divorcio como algo normal, estamos comunicándole al mundo que hay razones aceptables por las que Dios abandona a su esposa.

3. Enfoque antropocéntrico (Romanos 11:36)

Yo me considero un calvinista, no porque me guste defender un sistema teológico o un club eclesiástico, sino porque me gusta tener a Dios al centro de la doctrina que creo y enseño y no al hombre. ¿Quién tiene el verdadero control de todas las cosas? ¿Quién hace todas las cosas para su gloria? ¿Quién escribió el principio y final de la historia? Cuando una iglesia está demasiado enfocada en la autonomía humana, y todo gira en derredor del hombre, es fácil perder de vista la gran importancia que tiene el estudio de la teología propia (el estudio de Dios). Tenemos que comenzar con Dios siempre para comenzar a entender algo sobre nosotros. ¿No es Dios realmente el protagonista de la Biblia?

4. Falta de confrontación al pecado (1 Corintios 5:9-13)

Cada vez más encontramos en las iglesias gente que vive de la misma manera que el mundo que no conoce a Cristo: unión libre, pornografía, una obsesión por las cosas materiales, glotonería, chisme, amargura y una falta de urgencia sobre la Gran Comisión. Estos son algunas de las cosas que sé que son una lucha real en la iglesia que yo pastoreo. Cada vez es más difícil y más rara la confrontación que se debe hacer en amor y en el contexto de la rendición de cuentas en una iglesia.

5. Falta de enfoque en las misiones (Filipenses 4:10-20)

Está bien que una iglesia desarrolle un enfoque local y sobre la labor que se tiene que hacer en la comunidad donde se encuentra, siempre y cuando no pierda de vista el privilegio y responsabilidad dados por Dios de ser parte de lo que Dios está haciendo en todo el mundo.  ¿Cuántos misioneros apoyan? ¿Qué tan seguido oran por misioneros en otras partes del mundo?  ¿Qué tanto contacto tienen con los misioneros para animarlos y tener noticias sobre la obra que Dios está haciendo?

6. Falta de hospitalidad (Romanos 12:10-13)

Todos quisiéramos tener una iglesia más grande, pero ¿estamos conscientes del reto que eso representa?  Entre más “megaiglesias” tenemos hoy en día, es más difícil establecer un sistema que muestre la gran importancia de abrir las puertas de nuestros hogares para tener una comunión más íntima con nuestros hermanos y hermanas de una manera que propicie la edificación mutua y la rendición de cuentas.

7. Turismo eclesiástico (Hebreos 13:17)

La solución más sencilla para muchos cuando se encuentran con un problema en la iglesia es simplemente buscar una iglesia nueva. Después de todo, ¡hay una iglesia en cada esquina! El reto para todo pastor es poder cuestionar sabiamente a los que llegan de otra congregación para saber cuál es la raíz del cambio y  para ayudarles a ver que, a menos que haya sido una falta doctrinal seria, el problema que tuvieron con otros en su iglesia anterior, probablemente lo tendrán en esta iglesia también.

8. Enfoque en los inconversos (Hechos 2:42; Hebreos 5:13-14)

¡La iglesia es para los cristianos! Cuando una iglesia está tan preocupada por la gente nueva que nunca estudia los temas difíciles y siempre está buscando simplificar todo, lo único que están haciendo es crear cristianos anémicos. El evangelismo debe ser principalmente el resultado de una iglesia fortalecida por la palabra y la comunión con otros cristianos y la adoración para compartir el evangelio durante la semana en los lugares donde los miembros trabajan, estudian y desarrollan sus actividades semanales.

9. Indiferencia hacia la lectura y el estudio (1 Tesalonicenses 5:12-13; 1 Timoteo 4:13)

¿Estamos motivando a la iglesia a leer y a pensar? ¿Es el domingo el único día en que abren sus Biblias y tratan de aprender algo de valor eterno? Creo que todo pastor y líder debe de ser ejemplo de alguien que tiene hambre de la Palabra de tal manera que busca y considera la opinión y consejo de autores antiguos y contemporáneos. La lectura de buenos maestros de la Biblia es algo que toda iglesia debe fomentar. Abordemos las preguntas difíciles de la apologética y de la doctrina bíblica con la guía del Espíritu y con la ayuda de grandes hombres y mujeres de Dios que nos dejaron su legado en un libro.

10. Adoración sin base doctrinal (Nehemías 8-9)

La adoración y la vida cristiana deben de surgir de algún lugar. La Biblia nos dice que de la palabra de Dios viene el arrepentimiento, la adoración y la santidad en la vida cristiana. No me importa cuánto llores, alces las manos o te sientas conmovido: si no viene de un entendimiento claro y real de lo que Dios está diciendo en su palabra, dudo mucho que sea una manifestación genuina del Espíritu Santo. Basemos todo lo que hacemos y decimos en lo que Dios ha hecho y dicho a lo largo de la historia, revelado en su increíble libro.

Mi crítica hacia estas tendencias de la iglesia contemporánea es principalmente un recordatorio y una exhortación para mí de lo que Dios ha dicho es lo más importante. ¡Que nuestra oración sea que la iglesia siempre refleje la voluntad de su Esposo con precisión y pasión!

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Las 70 Resoluciones de Jonathan Edwards

Las 70 Resoluciones de Jonathan Edwards

Estoy apercibido de la realidad de que soy incapaz de hacer cualquier cosa sin la ayuda de Dios, humildemente le pido que por su gracia que me permita mantener estas resoluciones, hasta el punto que estén de acuerdo con Su voluntad, por causa de Cristo.

Recuerda leer estas resoluciones una vez a la semana.

  1. Tomo la resolución de que voy a hacer todo aquello que piense que sea más para la gloria a Dios, y mi propio bien, beneficio y placer, durante mi tiempo; sin ninguna consideración del tiempo, ya sea ahora, tras millares de años. Me resuelvo hacer cualquier cosa que sea mi tarea, y deber para el bien y la ventaja de la humanidad en general. Tomo la resolución, de hacer esto sin importar cualquier dificultad que se me presente, ni cuantas ni que tan grandes puedan ser.
  2. Tomo la resolución de estar continuamente dedicado a encontrar algunas nuevas ideas o inventos para promover las resoluciones antes mencionadas.
  3. Resuelvo que si alguna vez caigo o me vuelvo perezoso de tal manera que falle para no mantener estas resoluciones, me arrepentiré de todo lo que pueda recordar, cuando recupere mi sensatez.
  4. Resuelvo, nunca hacer ninguna clase de cosas, ya sea en el alma o cuerpo menos o más, que tienda a aminorar la gloria de Dios.
  5. Resuelvo nunca perder ni un momento de tiempo, sino aprovecharlo en la forma que más redituable que sea posible.
  6. Resuelvo vivir con todas mis fuerzas mientras viva.
  7. Tomo la resolución de nunca hacer nada que me daría miedo hacer si se tratara de la última hora de mi vida.
  8. Resuelvo, actuar en todos los aspectos, tanto en lo que hablo o hago, como si nadie hubiera sido tan vil como yo, y como si hubiera cometido los mismos pecados, o hubiera tenido las mismas defectos o fallas que los demás; y permitiré que el conocimiento de sus errores promueva ninguna otra cosa sino vergüenza para mí y mostrara  sólo una ocasión para confesar mis propios pecados y miseria a Dios. Julio 30
  9. Tomo la resolución de pensar mucho, en todas las ocasiones, acerca de mi muerte, y estar atento a todas las circunstancias que van a ligadas a esa realidad.

10. Me resuelvo cuando sienta dolor, pensar en los dolores del martirio y del infierno.

11. Tomo la resolución Cuando pienso en cualquier teorema de la divinidad que haya que resolver, de inmediato hacer lo que pueda para resolverlo, si las circunstancias no me lo impiden.

12. Tomo la resolución de que si me deleito en algo como una gratificación para mi orgullo, o vanidad, o en cualquier medida, inmediatamente la rechazaré.

13. Me determino que me esforzaré por encontrar objetos adecuados para ser generoso y caritativo.

14. Me determino, a nunca hacer ninguna cosa por venganza.

15. Me determino a jamás permitirme ni la más mínima emoción de ira hacia seres irracionales.

16. Me determino a nunca hablar algo malo de alguien, que podría tender a la deshonra, ni menos o más, a excepción de hablar solo lo realmente bueno.

17. Tomo la resolución que viviré de tal forma que hubiera deseado hacerlo cuando me muera.

18. Estoy resuelto a vivir, en todo tiempo, como pienso es lo mejor en mis conceptos más devotos, y cuando tengo las nociones más claras de las cuestiones del evangelio, y del mundo por venir.

19. Estoy resuelto a nunca hacer nada que tuviera miedo hacer, si yo supera que no faltara más de una hora para escuchar la trompeta final.

20. Tomo la resolución de mantener la más estricta moderación en el comer y beber.

21. Estoy resuelto nunca hacer nada que yo podría ver en alguien más, me diera la ocasión para despreciarlo, o pensar en cualquier forma mal en cuanto a él.

22. Me determino a dedicarme a obtener tanta felicidad para mí en el otro mundo como me sea posible, con el poder, fuerza y vigor, la violencia, de que soy capaz de hacer, o puedo llegar yo mismo a ejecutar, en cualquier forma que se pueda pensar.

23. Estoy resuelto con frecuencia a tomar alguna acción deliberada, la cual parece ser lo más adecuado hacer, para la gloria de Dios, y rastrearla a su intención original, los diseños, y fines de ella; y si encuentro que no sea para la gloria de Dios, juzgarla como una violación de la Cuarta resolución.

24. Estoy resuelto, que cada vez que haga algo visiblemente malo, seguiré su rastro hasta llegar a la causa que la originó; y luego cuidadosamente dedicar todo mi esfuerzo a no hacerla más y luchar y orar con todas mis fuerzas contra la causa de eso.

25. Tomo la resolución de examinar cuidadosa y constantemente, que cosa en mí es la que me provoca duda en lo más mínimo del amor de Dios; y entonces dirigir toda mi fuerza contra ella.

26. Estoy resuelto a deshacerme de toda cosa que descubra que contrista mi certeza.

27. Me determino a nunca omitir voluntariamente alguna cosa, excepto que la omisión sea para la gloria de Dios; y frecuentemente examinar lo que dejo de hacer.

28. Estoy resuelto a estudiar las Escritura tan firmemente, constantemente y con frecuencia, al punto de que pueda encontrar y plenamente percibir, que estoy creciendo en el conocimiento de ella.

29. Estoy resuelto a nunca dejar de contar que una oración, ni dejarla que considere como una oración, ni como una petición de oración, la cual sea hecha que yo no pueda esperar que Dios responderá; ni una confesión en la cual no pueda esperar que Dios aceptará.

30. Estoy resuelto, a hacer todo lo posible cada semana para ser llevado más alto en la religión [vida cristiana], y a un más alto ejercicio de la gracia, de lo que fue la semana anterior.

31. Estoy resuelto a nunca decir nada en absoluto contra nadie, sino cuando está perfectamente de acuerdo con el más alto grado de honor cristiano, y el amor por la humanidad, agradable a la más baja humildad y al sentido por mis propias faltas y defectos, y de acuerdo con la regla de oro; a menudo, cuando diga algo contra cualquier persona, para llevarlo, e intentar que estrictamente pase por el examen de la presente resolución.

32. Estoy resuelto a ser estricta y firmemente fiel a la clase de confianza como la del hombre de Proverbios 20:6 “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” Y que no se cumpla solo parcialmente en mí.

33. Tomo la determinación a hacer siempre lo que pueda para hacer, mantener, y preservar la paz, cuando pueda ser realizado sin perder el equilibrio en detrimento de otros aspectos. Diciembre 26, 1722.

34. Estoy resuelto, que en las narraciones, nunca hablar otra cosa sino la verdad pura y simple.

35. Estoy resuelto, que toda vez que me cuestione si he cumplido con mi deber, de tal manera que mi tranquilidad y reposo estén perturbadas, que la tranquilizaré y también como resolver la cuestión. Diciembre 18, 1722

36. Estoy resuelto a nunca hablar mal de nadie, a menos que tenga alguna buena reconvención que comunicar. Diciembre 19, 1722

37. Estoy resuelto a indagar todas las noches, al ir a la cama, en que cosas he sido negligente, – que pecado he cometido, y en que me negado a mí mismo; también al fin de cada semana, mes y año. Diciembre 22 y 26, 1722

38. Estoy resuelto a nunca pronunciar ninguna cosa festiva, o asunto de risa, del día del Señor, tarde del sábado. Diciembre 23, 1722.

39. Estoy resuelto a nunca hacer nada, en lo que cuestione la legalidad, mientras que intento al mismo tiempo considerar y examinar después, si fue legal o no; a menos que dudara mucho de la legalidad de la omisión.

40. Tomo la resolución a investigar antes de ir a la cama, si he actuado de la mejor manera que podía hacerlo, con respeto a comer y beber. Enero 7, 1723.

41. Estoy resuelto a preguntarme a mí mismo, al fin de cada día, semana, mes y año, en donde podría posiblemente haberlo hecho mejor en cualquier aspecto. Enero 11, 1723

42. Estoy resuelto más frecuentemente a renovar la dedicación de mí mismo a Dios, la cual fue hecha en mi bautismo, el cual renové solemnemente cuando fui recibido a la comunión de la iglesia, y la cual solemnemente he vuelto a hacer el día de hoy 12 de Enero de 1723.

43. Estoy resuelto, de aquí en adelante, hasta que me muera, a nunca actuar como si fuera mi propio dueño, sino entera y completamente soy de Dios porque será agradable ser hallado así 12 de Enero de 1723

44. Hago la resolución que ningún otro fin sino la religión [relación con Dios] tendrá ninguna influencia en absoluto en mis acciones; y que ninguna acción se llevará a cabo, bajo ninguna circunstancia con un propósito que no sea este. Enero 12, 1723.

45. Hago la resolución de no permitir ningún placer o codicia, gozo o tristeza, ni ningún grado de afecto, ni ninguna circunstancia relativa a la misma, sino a aquellas que ayude a la religión (Vida cristiana). Enero 12 y 13 1,723.

46. Estoy resuelto a nunca permitir ni en una pequeña medida el entristecimiento o inquietud en cuanto a mi padre o madre. Resuelvo no permitir tales efectos aún ni en la alteración de la voz, o movimiento de mis ojos; y ser especialmente cuidadoso de ello en cuanto a cualquiera de nuestra familia.

47. Estoy resuelto a esforzarme hasta lo máximo para negar todo aquello que no sea sumamente agradable para un bien universal, dulce y benevolente, quieto, pacífico, satisfecho y tranquilo, compasivo y generoso, humilde y manso, sumiso y servicial, diligente y laborioso, caritativo y aún paciente, moderado, perdonador y sincero, con templanza, y hacer en todo tiempo aquello a lo que este tipo de carácter me guie; y a examinar estrictamente, al final de cada semana, si lo he hecho así. Sábado por la mañana, 5 de Mayo de 1723.

48. Estoy resuelto a constantemente, con el mayor esmero y diligencia, y el escrutinio más estricto, observar detenidamente el estado de mi alma de manera que pueda saber si tengo verdaderamente un interés en Cristo o no; para que cuando yo muera, no sea encontrada ninguna negligencia con respecto a esto de lo que tenga que arrepentirme. 26 de Mayo de 1723.

49. Estoy resuelto a que esto nunca acontezca, si puedo evitarlo.

50. Estoy resuelto a que yo actuaré así, como pienso, de la misma manera juzgaré lo que haya sido mejor y más prudente cuando venga al mundo futuro. 5 de Julio de 1723.

51. Estoy resuelto a que actuaré así, en cada aspecto, de la forma en que pienso que yo desearía haberlo hecho, si yo fuera al final condenado. 8 de Julio de 1723.

52. Estoy resuelto a frecuentemente oír a personas de edad avanzada decir cómo hubieran vivido si pudieran vivir de nuevo sus vidas; Resuelvo .Que viviré así como pienso que yo desearía haberlo hecho, suponiendo que viva hasta una edad avanzada. 8 de Julio de 1723.

53. Estoy resuelto a mejorar cualquier oportunidad, cuando esté en el mejor y más feliz estado mental, para derramar y confiar mi alma en el Señor Jesucristo, para esperar y depositarme en él, y consagrarme completamente a él; que de esta manera yo pueda estar seguro de mi salvación, sabiendo que he confiado en mi Redentor. 8 de Julio de 1723.

54. Estoy resuelto a que siempre que oiga que se está hablando algo en alabanza para alguna persona, si yo pienso que eso sería en mí, digno de alabanza, yo debería esforzarme en imitarlo.

55. Resuelvo. Empeñarme al máximo, para actuar así, de la manera que pienso que debería hacerlo, si ya hubiera visto la felicidad del cielo y los tormentos del infierno. 8 de Julio de 1723.

56. Estoy resuelto a nunca detenerme, ni ablandarme en lo más mínimo en mi lucha con mis corrupciones, no importando si no he podido lograrlo.

57. Estoy resuelto a cuando tenga temor las desgracias y adversidades, deberé examinar si he realizado mi deber, y determinado el hacerlo y dejar que el evento sea solamente como la Providencia lo ordene, Yo, tanto como me sea posible, no me preocuparé por nada, sino por mi deber y mi pecado 9 de Junio y 13 de Julio de 1723.

58. Estoy resuelto a no solo refrenarme en la conversación, de un aire de desaprobación, enojo e ira sino manifestar un aire de amor, alegría y benignidad 27 de Mayo y 13 de Julio de 1723.

59. Estoy resuelto a cuando estoy más consciente de las provocaciones de la naturaleza enfermiza y de la ira, que lucharé con más fuerza para sentir y actuar con bondad natural; sí, en tales momentos, manifestar benevolencia, aunque yo pienso que en otros aspectos sería desventajoso, o imprudente. 12 de Mayo y 11 y 13 de Julio.

60. Estoy resuelto a que siempre, cuando mis sentimientos comiencen a aparecer fuera de orden, cuando esté consciente de la menor inquietud dentro de mí, o la más mínima irregularidad yo entonces me someteré a mí mismo al más estricto examen. 4 y 13 de Julio de 1723.

61. Estoy resuelto a que no daré ocasión a que la negligencia que encuentro en mí afloje mi mente de estar completamente llena y firmemente colocada en la religión [relación con Dios],  tampoco daré ocasión a cualesquier excusa que pueda yo buscar, y que mi negligencia me incline a pensar que es mejor hacer. 21 de Mayo y 13 de Julio de 1723.

62. Estoy resuelto a nunca hacer nada excepto mi deber, y hacerlo de acuerdo a Efesios 6:6-8, hacerlo voluntaria y alegremente, como delante del Señor y no de los hombres; sabiendo que el bien que cada uno hiciere ese recibirá del Señor. 25 de Junio y 13 de Julio de 1723.

63. Estoy resuelto a en el supuesto de que no hubiera sino un individuo en el mundo, que fuera apropiada y completamente un Cristiano, en todo aspecto, ya sea de un temple correcto, haré que cristianismo siempre brille con su verdadero esplendor siendo excelente y amable, desde cualquier punto de vista y carácter: Resuelvo: Actuar así como lo haría si luchara con toda mi fuerza para ser ese uno, quien viviera en mi tiempo. 14 de Enero y 13 de Julio de 1723.

64. Estoy resuelto a cuando sienta estos gemidos indecibles de los cuales habla el apóstol y aquellos suspiros del alma de desear sus juicios en todo tiempo de los que hace mención el salmista en el Salmo 119:20 que los alentaré con toda mi fuerza y no me cansaré de empeñarme encarecidamente en dar lugar a esos deseos, ni a continuar repitiendo  tales anhelos. 23 de Julio y 10 de Agosto de 1723.

65. Estoy resuelto a ejercitarme mucho en esto, toda mi vida, con la mayor apertura de que soy capaz, el declarar mis caminos a Dios y mantener mi alma abierta para él, todos mis pecados, tentaciones, dificultades, penas, temores, esperanzas, deseos, todas las cosas, y todas las circunstancias, de conformidad con el sermón sobre el Salmo 119 del Dr. Manton . 26 de Julio y 10 de Agosto de 1723.

66. Estoy resuelto a que siempre me esforzaré en mantener un aspecto benigno, una forma de actuar y hablar, en todos lugares, y en todas las compañías, excepto si sucediera que los deberes requieran que sea de otra manera.

67. Estoy resuelto a después de las aflicciones, inquirir, cuan mejor soy por ellas, qué es lo que obtuve de ellas y que podría seguir obteniendo de ellas.

68. Estoy resuelto a confesarme francamente a mí mismo, todo lo que encuentro en mí ser ya sea enfermedad o pecado; y si ello fuera algo concerniente a la religión, también confesarle todo el asunto a Dios y le imploraré que necesito su ayuda. 23 de Julio y 10 de Agosto de 1723.

69. Estoy resuelto a siempre hacer aquello que hubiera querido haberlo hecho cuando he visto a otros hacerlo. 11 de Agosto de 1723.

70. Estoy resuelto a siempre dejar que haya algo de benevolencia en todo lo que hable. 17 de Agosto de 1723.

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NO HAY TIEMPO PARA RELAJARSE

NO HAY TIEMPO PARA RELAJARSE
by David Wilkerson | April 7, 2015

Algunos de los que están leyendo este devocional han tomado unas vacaciones de “pelear la buena batalla”. Tienes el corazón cansado y te has dicho a ti mismo: “¡Tengo que ir más despacio o voy a colapsar! No voy a amar menos al Señor y voy a permanecer fiel, pero tengo que seguir mi corazón y mi corazón me está diciendo que me relaje”.

¡Amado, es el peor momento para relajarse! Relajarse espiritualmente o aflojar es la etapa final en la trampa del diablo, estás eligiendo la medianoche para ir de vacaciones. “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.” (Romanos 13:11-12).

Si la noche estaba muy avanzada y el día del Señor estaba cerca cuando esto fue escrito, entonces ¡Cuánto más cerca debe estar ahora! No puede haber relajo en estos últimos días de guerra. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe” (1 Pedro 5:8-9). Satanás no se relajará, sino que redoblará sus esfuerzos. ¡No nos atrevamos a dormir!

A través de todo el Nuevo Testamento, Dios nos llama a estar despiertos, velar, estar atentos, y ponernos toda la armadura de Dios. No debemos dormir como los demás, sino que tenemos que estar esperando y apresurando el día del Señor.

Relájate en esta guerra, y estás muerto. Relájate, y caerás en la trampa del diablo. ¡Esa llamada a relajarte viene del mismo infierno! Es el canto de sirena de Satanás mismo. ¡Alerta, porque ya es hora de despertar!

“Guárdame de los lazos que me han tendido, y de las trampas de los que hacen iniquidad” (Salmo 141:9).

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Carta de Prisión de Guido de Bres a su esposa Catalina Ramon

Carta de Prisión de Guido de Bres a su esposa Catalina Ramon

Guido de Bres (1522-31 de mayo 1567) fue uno de los reformadores en Bélgica. Es el padre de la llamada “Confesión belga de fe”. Pastor de la iglesia clandestina, teólogo y mártir del Señor Jesucristo. Un verdadero héroe de la fe.

Reproducimos íntegramente el texto de su carta de despedida a su esposa, Catalina Ramon, escrita en la prisión, a pocas semanas de su ejecución. No es mi estilo usar muchos adjetivos, pero se trata de un testimonio extraordinario, absolutamente conmovedor.

“Que la gracia y la misericordia de nuestro buen Dios y Padre Celestial y el amor de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, sea con tu espíritu, mi bienamada.

Catalina Ramon, mi querida y bienamada esposa y hermana en nuestro Señor Jesucristo, tu angustia y tu dolor perturban un poco mi gozo y la alegría de mi corazón. Te escribo esta carta, tanto para tu consolación como para la mía; especialmente para la tuya, puesto que siempre me has amado con ardiente afecto y que ahora le ha placido al Señor que seamos separados el uno del otro. Siento tu amargura por esta separación todavía más que la mía. Te ruego de todo corazón que no te dejes turbar en exceso, temiendo que Dios no sea ofendido por ello. Sabes bien que cuando te casaste conmigo, tomaste un marido mortal, que no sabía si iba a vivir un simple minuto más, y sin embargo le ha placido a nuestro buen Dios dejarnos vivir juntos durante cerca de siete años y darnos cinco hijos. Si el Señor hubiera querido dejarnos vivir más tiempo juntos, bien hubiera tenido los medios para hacerlo. Pero no fue tal su voluntad; por consiguiente, que se haga según su buena voluntad y que esta razón te pueda satisfacer.

Por otra parte, considera que no he caído en manos de mis enemigos por casualidad, sino por la providencia de mi Dios, quien conduce y gobierna todas las cosas, tanto grandes y como pequeñas, tal como Cristo nos lo dice: “No temáis, vuestros cabellos están todos contados. ¿Se venden dos pajarillos por un cuarto? Ninguno de ellos cae a tierra sin la voluntad de vuestro Padre celestial. No temáis. Vosotros valéis más que muchos pajarillos”. ¿Hay algo que estimemos menos que un cabello? Sin embargo, he aquí la boca de la sabiduría divina que dice que Dios mantiene el registro del número de mis cabellos. Entonces, ¿cómo el mal y la adversidad me pueden alcanzar sin que Dios lo haya ordenado en su providencia? No podría ser de otra manera, a menos que Dios ya no sea Dios. Es por eso que el profeta dice que no hay desgracia en la ciudad sin que el Señor sea el autor de ella.

Vemos que todos los santos que nos han precedido han sido consolados por esta doctrina en todas sus aflicciones y tribulaciones. José, que fue vendido por sus hermanos para ser llevado a Egipto, dijo: “Vosotros habéis hecho una mala acción, pero Dios la ha transformado para vuestro bien; Dios me envió delante de vosotros a Egipto para vuestro bien” (Gen. 50). David hizo lo mismo con Simei, quien lo maldijo. Job también, al igual que todos los demás.

Por ello, los evangelistas, cuando tratan con tanto cuidado acerca del sufrimiento y la muerte de nuestro Señor Jesucristo, añaden: “Y esto se hizo, a fin que se cumpliera lo que estaba escrito sobre él”. Lo mismo debe decirse de todos los miembros de Cristo.

Es bien cierto que la razón humana lucha contra esta doctrina y la resiste tanto como puede. Yo mismo he hecho la experiencia de ello. Cuando me arrestaron, me dije a mí mismo: “Hicimos mal de viajar tantos juntos. Hemos sido delatados por tal o cual; no nos debimos parar en ningún lugar”. En todas estas cavilaciones, me quedé ahí, totalmente hundido por mis pensamientos, hasta que me levante mi espíritu al cielo meditando en la providencia de Dios. Entonces, mi corazón empezó a sentir un descanso maravilloso. Empecé, entonces, a decir: “Dios mío, tú me hiciste nacer en el tiempo y a la hora que habías ordenado. Durante toda mi vida, me has guardado y preservado en medio de tremendos peligros y me has librado de todos ellos. Si ha llegado la hora para mí de pasar de esta vida a ti, que sea hecha tu buena voluntad; yo no puedo escaparme de tus manos. E incluso, si pudiera, no querría hacerlo, de tanto que mi felicidad es el conformarme a tu voluntad”. Todas estas consideraciones han llenado y llenan todavía mi corazón con un gran gozo y lo guardan en paz.

Te ruego, mi querida y fiel compañera, que te regocijes conmigo y que des gracias a este buen Dios por lo que hace, porque no hace nada que no sea justo y equitativo. Te debes regocijar, sobretodo porque es para mi bien y para mi reposo. Bien has visto y sentido los trabajos, las cruces, las persecuciones y las aflicciones que he sufrido. Has sido incluso participante de ellas cuando me has acompañado en mis viajes durante el tiempo de mi exilio. He aquí que ahora mi Dios quiere tenderme la mano para recibirme en su Reino bienaventurado. Yo me voy antes de ti, y cuando le placerá al Señor, tú me seguirás. No estaremos separados para siempre. El Señor te recibirá igualmente para que estemos unidos juntos a nuestra cabeza Jesucristo.

El lugar de nuestra habitación no se halla aquí, está en el cielo; aquí, es el lugar de nuestro peregrinaje. Por eso, aspiramos a nuestro verdadero país, que es el cielo, y sobretodo queremos ser recibidos en la casa de nuestro Padre celestial, para ver a nuestro Hermano, Cabeza y Salvador Jesucristo, así como a la muy noble compañía de patriarcas, profetas, apóstoles y tantos miles de mártires, entre los cuales espero ser recibido cuando haya acabado la obra que he recibido de mi Señor Jesús.
Te ruego, pues, mi bienamada, que halles tu consuelo en la meditación de estas cosas. Considera debidamente el honor que Dios te hace de haberte dado un marido que no es sólo ministro del Hijo de Dios, sino que también es de tal manera estimado y valorado por Dios que le ha placido hacerle participar de la corona de los mártires. Es un gran honor que Dios no concede ni siquiera a sus ángeles.

Estoy lleno de gozo, mi corazón está lleno de alegría, no me falta nada en mis aflicciones. Estoy lleno de la abundancia de las riquezas de mi Dios, y mi consolación es aun tan grande que tengo suficientemente para mí y para todos aquellos a los que puedo hablar. Así, ruego a mi Dios que siga manifestando Su bondad y misericordia hacia mí, Su prisionero. Tengo la seguridad de que lo hará, puesto que siento por experiencia que Él no abandona jamás a aquellos que esperan en Él. No habría pensado nunca que Dios hubiera podido ser tan bueno para con una tan pobre criatura como yo. Siento la fidelidad de mi Señor Jesucristo.

Ahora pongo en práctica lo que he predicado tantas veces a los demás. Sin embargo, debo confesar esto: que cuando yo predicaba, hablaba como un ciego que habla de colores, en comparación de lo que ahora siento en la práctica. Desde que he sido apresado, he progresado y aprendido más que en el resto de mi vida. Estoy en una escuela muy buena. El Espíritu Santo que me inspira continuamente y me enseña a manejar las armas en este combate. Por otro lado, Satanás, el adversario de todos los hijos de Dios, que es como un león rugiente y furioso, me rodea por todas partes para herirme. Pero el que dijo: “No temáis, yo he vencido al mundo” me hace victorioso. Veo que el Señor aplasta ya a Satanás bajo mis pies y siento el poder de Dios perfeccionado en mi debilidad.
Por un lado, nuestro Señor me hace sentir mi debilidad y pequeñez, que no soy más que un pobre vaso de barro extremadamente frágil, para que me humille y que toda la gloria de la victoria le sea dada. Por otro lado, Él me fortalece y me consuela de una manera increíble. Incluso me encuentro mejor que los enemigos del Evangelio. Como, bebo y descanso mejor que ellos. Estoy encerrado en la cárcel más terrible y mejor guardada que pueda haber, oscura y tenebrosa, a la que llaman Brunain por su oscuridad, y donde el aire no entra más que a través de un apestoso pequeño agujero, por el cual tiran los excrementos. Tengo cadenas en pies y manos, grandes y pesadas. Son un continuo infierno, que llegan hasta mis pobres huesos. El oficial encargado de la seguridad viene a verificar mis cadenas dos o tres veces al día, para que no me escape. Además, han puesto tres guardias de cuarenta hombres en la puerta de la prisión.

Recibo también la visita del señor de Hamaide, quien viene a verme para consolarme y exhortarme a la paciencia, como él dice. Pero viene de buena gana después de la cena, después de que el vino se le haya subido a la cabeza y que su estómago esté lleno. ¡Puedes imaginar cómo son estos consuelos! Me hace muchas amenazas y me dice que a la menor señal de intento de fuga por mi parte, me hará encadenar por el cuello, el cuerpo y las piernas, de manera que no pueda ni siquiera mover un dedo. Dice también muchas otras muchas palabras semejantes. Pero en todo esto, mi Dios no deja de guardar su promesa y consolar mi corazón, procurándome un contentamiento muy grande.

Dada la situación, mi querida hermana y esposa fiel, le ruego que halles consolación en el Señor, en medio de todas tus pruebas, y que te encomiendes a Él en todas las cosas. Él es el marido de las viudas fieles y el padre de los pobres huérfanos. No te abandonará, te lo puedo asegurar. Compórtate siempre como una mujer cristiana y fiel, en el temor de de Dios, como lo has hecho siempre, y honra de la mejor manera posible, por tu buena vida y tus palabras, la doctrina del Hijo de Dios que tu esposo ha predicado.

Al igual que siempre me has amado con tanto afecto, te ruego que sigas amando igualmente a nuestros niños tan pequeños. Enséñales el conocimiento del Dios verdadero y de su Hijo Jesucristo. Sé su padre y su madre y vela que sean tratados lo mejor posible con lo poco que Dios te ha dado. Si Dios, después de mi muerte, te da la gracia para vivir en viudez con nuestros hijos pequeños, harás muy bien. Si no lo puedes hacer, y tus recursos financieros se acaban, halla entonces a un hombre de bien, fiel y temeroso de Dios, de quien se dé buen testimonio. Cuando tenga los medios para hacerlo, escribiré a mis amigos para que cuiden de ti, porque no creo que te dejen en la necesidad. Podrás retomar tu primer nivel de vida después de que el Señor me haya quitado de esta vida. Tienes a nuestra hija Sara, que pronto será mayor. Ella te podrá hacer compañía, ayudarte en tus pruebas y consolar en tus tribulaciones. El Señor estará siempre contigo. Saluda a todos nuestros buenos amigos en mi nombre y pídeles que oren por mí, para que Él me dé la fuerza, las palabras y la sabiduría que me permitan mantener la verdad del Hijo de Dios hasta el final, hasta el último aliento de mi vida.

Adiós, Catalina, mi amiga excelente. Ruego a Dios que te consuele y te conceda el contentamiento en su buena voluntad. Espero que Dios me dará la gracia de volverte a escribir, si es su voluntad, para que pueda consolarte mientras esté en este pobre mundo. Guarda mi carta en recuerdo de mí. Está bastante mal escrita, pero lo hago como puedo, no como quiero. Te ruego que me encomiendes a mi buena madre. Espero poder escribirle una carta para consolarla, si Dios quiere. También saluda a mi querida hermana y que ella acepte su prueba como proveniente de Dios. Te deseo mucho bien.

Desde la cárcel, el 12 de abril de 1567.

Tu esposo fiel Guido de Bres, ministro de la Palabra de Dios, en Valenciennes, y actualmente preso en este lugar por el Hijo de Dios.

Traducido por Jorge Ruiz Ortiz.

La carta original se puede leer en Procédures tenues à l’endroit de ceux de la religion aux Pais Bas (1568), p. 356-367.

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El ateo francés que se convirtió en teólogo y hoy predica a Cristo

El ateo francés que se convirtió en teólogo y hoy predica a Cristo

Si los ateos franceses rara vez se convierten en cristianos evangélicos, cuánto más raro es que uno de ellos se convierta en un teólogo cristiano evangélico. Entonces, ¿qué pasó? Se podría argumentar que entre 66 millones de franceses, soy sólo una casualidad, una anomalía. Me inclino a ver esto como la obra de un Dios que dice: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia” (Ro. 9:15). Escuchar los hechos quizás le pueda ayudar a usted a decidir por sí mismo.   Crecí en una familia maravillosamente amorosa en Francia, cerca de París. Nosotros éramos católicos, una expresión religiosa que parecía surgir más por tradición y tal vez superstición que por convicción. Tan pronto como tuve la edad suficiente para decirles a mis padres que no creía nada de eso, dejé de ir a misa. Yo perseguí mi propia felicidad en todos los frentes, beneficiado por la dedicación amorosa de mis padres. Se me permitió asistir a una buena escuela, aprender a tocar el piano, y participar en muchos deportes. Estudié matemáticas, física, e ingeniería en la universidad, me gradué de una respetable escuela de ingeniería, y conseguí un trabajo como científico de la computación en el área de finanzas. En el área de los deportes, después de crecer y llegar a medir 6 pies 4 pulgadas, descubrí que podía saltar 3 pies de altura y terminé jugando voleibol en una liga nacional, viajando por el país cada fin de semana para los juegos. Una parte importante de los ideales de los jóvenes varones ateos franceses consistía en el logro de las conquistas femeninas. En este aspecto yo estaba empezando a tener suficiente éxito para satisfacer los bajos estándares de los vestidores del equipo de voleibol. En general, yo estaba muy contento con mi vida, y en una cultura completamente secular, las posibilidades de que alguna vez yo llegara a escuchar el evangelio—y mucho menos creer en él—eran increíblemente escasas.

Una nueva meta en mi vida

Cuando yo estaba a mediados de mis años 20s, mi hermano y yo estábamos de vacaciones en el Caribe. Un día, caminando de regreso de la playa, decidimos “pedir un aventón” y ver si alguien nos llevaba de regreso a casa. Un coche se detuvo. Dos mujeres jóvenes visitantes de Estados Unidos estaban perdidas y necesitaban ayuda para llegar a su hotel. Por cierto, el hotel estaba justo al lado de nuestra casa, así que nos invitaron a ir en su carro. Eran lo suficientemente atractivas que mi radar lo captó de inmediato, y empezamos el coqueteo. La chica en la que yo estaba interesado mencionó de paso que creía en Dios— lo que para mis estándares era un suicidio intelectual. También dijo que creía que el sexo pertenecía dentro del matrimonio—una creencia aún más problemática que el propio teísmo, si eso fuera posible. Sin embargo, una vez que las vacaciones terminaron, yo volví a París, ella a Nueva York, y empezamos a noviar. Mi nueva meta en la vida era desengañar a mi novia de sus creencias para que pudiéramos estar juntos sin esas nociones anticuadas acerca de Dios—y del sexo. Empecé a pensar:¿Qué buena razón había para pensar que Dios existe, y qué buena razón había para pensar que el ateísmo era cierto? Este paso era importante, porque mi propia incredulidad descansaba cómodamente en el hecho de que la gente inteligente a mi alrededor no creía en Dios tampoco. Era más una suposición razonable sobre la vida, que una conclusión basada en un argumento sólido. Pero, por supuesto, si yo iba a refutar el cristianismo, primero necesitaba saber lo que decía. Así que tomé una Biblia.   Al mismo tiempo, me di cuenta de que había por lo menos un experimento que podría llevar a cabo. Pensé: Si algo de esto es cierto, entonces podemos pensar que al Dios que existe le preocupa en gran medida este proyecto mío. Así que empecé a orar al aire: “Si hay un Dios, entonces aquí estoy. Estoy buscándote en esto. ¿Por qué no respondes y te revelas conmigo?” Estoy abierto. “Yo no lo estaba, pero me di cuenta de que si Dios existía, eso no lo iba a detener.”   Una o dos semanas después de mi oración incrédula, uno de mis hombros comenzó a fallarme—sin que mediara un accidente o lesión evidente. Mi hombro empezaba a arder después de diez minutos de iniciar cada práctica. Simplemente no podía clavar durante los juegos. El médico no podía ver nada mal, el fisioterapeuta no ayudó, pero me dijeron que tenía que descansar mi hombro y dejar de jugar voleibol durante un par de semanas. En contra de mi voluntad, yo estaba ahora fuera de la cancha de juegos. Con mis domingos disponibles, decidí que iba a ir a una iglesia para ver lo que hacen los cristianos cuando se reúnen. Me dirigí a una congregación evangélica en París, visitando como se visita un zoológico: con el fin de ver animales exóticos de los que había leído en los libros, pero que nunca había visto en la vida real. Recuerdo haber pensado que si alguno de mis amigos o familia me podía ver en una iglesia, me moriría de vergüenza. No recuerdo una palabra del sermón. Tan pronto como el servicio terminó, me levanté de un salto y corrí hacia la puerta de salida, eludiendo cualquier contacto visual, para evitar así el tener que presentarme. Llegué a la puerta trasera, la abrí, y, literalmente, tenía un pie fuera de la puerta cuando una ráfaga escalofriante subió desde mi estómago hasta mi garganta. Me oí a mí mismo diciendo: “Esto es ridículo. Tengo que resolver esto.” Así que puse mi pie otra vez dentro del templo, cerré la puerta y fui directamente al pastor. “Así que, ¿usted cree en Dios?” “Sí”, dijo, sonriendo. “Entonces, ¿cómo funciona esto?” le pregunté. “Podemos hablar de ello,” dijo. Después de que la mayoría de las personas se había ido, fuimos a su oficina y hablamos durante horas. Yo le bombardeé con preguntas, y nos volvimos a encontrar de nuevo por varias semanas. Él con paciencia e inteligencia explicó su visión del mundo. Y yo nerviosamente empecé a considerar que todo esto podría ser cierto. Mis oraciones incrédulas cambiaron a “Dios, si eres real, es necesario dejar en claro esto, para que yo pueda entrar y no hacer el ridículo.” Empecé a tener la esperanza de que Dios abriera el cielo y me enviara una luz de lo alto.

Por qué Jesús tuvo que morir

Lo que siguió fue menos teatral y más brutal: Dios reactivó mi conciencia. Esto no fue una experiencia agradable. Al mismo tiempo que había comenzado mis investigaciones sobre Dios, yo también había cometido un delito particularmente siniestro—incluso aún para los estándares ateos. A pesar de que sabía exactamente lo que yo había hecho, lo había empujado hacia lo profundo de mi interior. Pero Dios lo trajo de nuevo a mi mente con toda su fuerza, y finalmente vi mi acción tal y como era. Me azotó un intenso sentimiento de culpa, me paralizó un dolor en el pecho, y me disgustó la idea de lo que había hecho y las mentiras con las que lo había tratado de ocultar. Yo estaba tumbado de dolor en mi apartamento, cerca de París, cuando, de repente, por fin se me prendió el foco. Es por eso que Jesús tuvo qué morir: por mí. “El que no conoció pecado, se hizo pecado en mi nombre, para que en él fuésemos hechos justicia de Dios” (2 Co. 5:21). Él tomó sobre sí el castigo que yo merecía, para que en la justicia de Dios, mis pecados fuesen perdonados—por la gracia como un regalo, y no por mis buenas obras o rituales religiosos. Él murió para que yo pudiera vivir. Puse mi confianza en Jesús, y le pedí que me perdonara en la forma en que la Escritura prometió que lo haría.   Ahora que todo estaba aclarado, asumí que Dios quería que me casara con mi novia cristiana, y me mudé a Nueva York. Aprendimos rápidamente que no estábamos hechos el uno para el otro. Pero ahora, desarraigado y solo, con tiempo libre en mis manos, yo estaba apasionado por estudiar mi nueva fe con el fin de explicarla a mis amigos y familiares. Leí un libro tras otro, observé conferencias y debates, y me encantó cada momento. Eventualmente eso era todo lo que hacía en mi tiempo libre. Llegué a la conclusión de que si iba a pasar todo mi tiempo y energía estudiando el cristianismo, lo mejor sería obtener un título mientras lo hacía. Así que apliqué al seminario, y finalmente obtuve una maestría en estudios del Nuevo Testamento. En el proceso, conocí a una mujer maravillosa, nos casamos, tuvimos dos hijos y seguí mis estudios en un programa de doctorado en teología filosófica. Esta es la manera, en pocas palabras, cómo Dios toma un ateo francés y hace de él un teólogo cristiano. Yo no estaba buscando a Dios; ni lo busqué ni lo quería. Él extendió su mano, me amó cuando yo todavía era un pecador, rompió mis defensas, y decidió derramar su gracia inmerecida—para que su Hijo sea glorificado, y para que yo pudiera ser salvado de mi pecado por la gracia mediante la fe, y no por obras. Es el don de Dios, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9). Ese es el evangelio, y son buenas nuevas dignas de ser creídas. Fuente: ChristianityToday

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Frases para hoy

Estaré compartiendo en el blog muchas de las frases que durante años he copiado y guardado de mis lecturas de libros de autores cristianos, espero les sean útiles, y recuerden que la Biblia sigue siendo la única Palabra infalible e inerrante.

Entrando en materia:

“Las iglesias deben recuperar la centralidad y la urgencia de la enseñanza bíblica y predicación.” — Albert Mohler
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“Cuando las opiniones de los hombres toman el lugar de la verdad de Dios, entonces el evangelio ya no es Evangelio.” Martyn Lloyd-Jones
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«La mujer Cristiana puede ser una mujer de hierro, pero has de tratarla como a vaso MÁS frágil, recuérdelo siempre. No juegues con sus sentimientos, trátela con delicadeza, porque Dios cuida a sus hijas y no tendrá por inocente al culpable.»

Abraham Serey

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Ningún pecador jamás viene a Cristo hasta que el Espíritu Santo venga primero a él.

A. W. Pink

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