Hecho Para el Cielo
Hecho Para el Cielo
Mi reino no es de este mundo.
Juan 18.36
Por Max Lucado.
La infelicidad en la tierra fomenta el hambre del cielo. Impartiéndonos con su gracia una profunda insatisfacción, Dios despierta nuestra atención. La única tragedia, en este caso, es sentirse satisfecho prematuramente. Conformarse con la tierra. Estar contento en una tierra extraña.
No nos sentimos felices aquí porque aquí no estamos en casa. No somos felices aquí porque no podemos ser felices aquí. Somos «extranjeros y peregrinos en este mundo» (1 Pedro 2.11).
Nunca seremos completamente felices sobre la tierra porque no estamos hechos para la tierra. Claro, tendremos momentos de gozo. Captaremos vislumbres de luz. Conoceremos momentos y aún días de paz. Pero estos no pueden compararse con la felicidad que se halla más adelante.
Cuando Dios Susurra tu Nombre












Magistral y sencillo, la esperanza nos hace movernos en otra dimensión sobrenatural en nuestro caminar (no desde el punto de vista carismático), desde el punto de vista del amor, la entrega y el sacrificio, somos liberados del confinamiento en el yo, y eso presisamente porque nuestro yo ya ha sido satisfecho en la cruz y lo será completamente con esa esperanza que afirmamos.
Así me siento yo… Anhelo ir para el cielo, para mi verdadera casa… A veces en la tierra siento momentos de gozo pero yo quiero ir para donde está mi padre Dios… Jesús cada día espero por ti.. Dame fuerzas para hacer todos los días la voluntad de Dios