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“Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 6)

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Leonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.

Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.

Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento”, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.

 

Notas extraídas de la lectura (Parte 6)

– DIOS DE MISERICORDIA, ¡cuán poco recibes de todo esto! ¿Por qué no cumples tu amenaza y no nos vomitas de tu boca? ¡Hemos faltado! ¡Estamos sucios! ¡Amamos la alabanza de los hombres! ¡Señor, levántanos de esa caída! ¡Bendícenos con quebrantamiento! El juicio debe empezar con nosotros los predicadores.

– Creo que nadie ha expresado mejor el sentimiento de la magnitud de la tarea de un predicador del Evangelio que Ricardo Baxter Kidderminster, de Inglaterra, cuando dijo: «Lo peor que os puede ocurrir es que pudierais cambiar vuestros oficios por el mío; considero las tareas de los obreros de esta ciudad una verdadera diversión, al lado de la mía; sin embargo, yo no la cambiaría por la del más encumbrado príncipe. La tarea de los obreros manuales preserva su salud; la mía la consume. Su tarea es fácil, la mía es un dolor continuo. Ellos tienen horas y días de recreo: yo apenas tengo tiempo para comer y beber. A ellos nadie les inquieta cuando han terminado su tarea, pero yo cuanto más hago, más odio y encono levanto contra mí.»

 – Podemos tener un alto porcentaje de asistencia a la iglesia, con un bajo nivel de espiritualidad. Antes se echaba la culpa a los predicadores modernistas, hoy la aplicamos a la televisión, y aun cuando sé que ambas cosas son ciertas, quisiera preguntar a los predicadores: ¿No ha llegado el momento de confesar como aquel antiguo senador romano: «La falta, Bruto, está en nosotros»? ¿No es cierto que los grandes predicadores se han acabado y que la predicación ardorosa es un arte perdido? Hemos permitido que sermones de snack-bar, colmados de graciosos chistes, sustituyan el mensaje de vida o muerte a almas que están entrando perdidas cada día a la eternidad. ¿Procuramos traer en acción «los poderes del mundo venidero» en cada uno de nuestros cultos?

– Los artistas de ayer son hoy nuestros evangelistas. Conozco a un evangelista de fama que rehusó un contrato de cuatro sermones de cultos especiales a 500 dólares por sermón. No es extraño que un pastor modernista dijera que estos evangelistas «lloran en el púlpito cuando la paga es suficiente»; pero, ¡ay!, ¡lo cierto es que florarán como Judas cuando sea demasiado tarde! Los endebles auditorios ¿significarán púlpitos algo más que débiles?

– Hermanos predicadores, es tiempo de avergonzarnos de que no tenemos vergüenza; tiempo de llorar nuestra falta de lágrimas; tiempo de humillarnos reconociendo que hemos perdido nuestra característica de servidores; tiempo de gemir por nuestra falta de gemidos por las almas; tiempo de odiarnos a nosotros mismos porque no odiamos del modo debido al monopolio de Satanás que es este mundo; tiempo de reprobarnos el que nos portemos tan bien con el mundo, que el mundo no tiene motivos para tildarnos de fanáticos.

– Pentecostés significa pena, y nosotros tenemos placer; significa carga, y nosotros deseamos la comodidad. Pentecostés significa cárcel, y nosotros lo haremos todo antes de entrar en una cárcel por amor de Cristo. Quizá si viviésemos la vida de Pentecostés, más de uno de nosotros tendría que ir a la cárcel.

– El diablo quiere que nos ocupemos en frivolidades. Muchos de nosotros que preconizamos la «vida consagrada» nos entretenemos en cazar ratones mientras leones destruyen la heredad.

– Pablo, el esclavo de Jesucristo, el alma más endurecida que Dios pudo alcanzar, conmovió provincias enteras de tres continentes para Dios. Movió «los poderes del mundo venidero», desafió a Satanás; nos sobrepasó a todos en sufrimientos, en desprecios y en oración. Hermanos, otra vez de rodillas a recuperar la piedad apostólica y el poder apostólico. Basta de sermones inocuos y sin vida.

– ¿Cómo me sentiré en el juicio cuando desfile ante mi innumerables oportunidades perdidas, y todas mis excusas se descubran ser disfraces de mi cobardía y orgullo? – Dr. W. E. Sangster

– Hemos adoptado la comodona teoría de que la Biblia es un libro para ser explicado, cuando es, ante todo y en primer lugar, un libro para ser creído (y después obedecido).

– Quizá Dios no ha tenido jamás, en el mundo, un grupo tan numeroso de creyentes incrédulos como el que tiene en estos días. ¡Qué vergüenza!

– Fe es creer que Dios hará lo que le pedimos, sea lo que sea.

– Nos gusta citar: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta» (tremenda promesa); pero ¿lo creemos realmente?

– Dios honra, no la sabiduría ni la personalidad, sino la fe. Dios va donde va la fe, y la fe va donde está Dios. La fe localiza a Dios, en un sentido que creo comprenderéis. La fe une nuestra impotencia a su Omnipotencia.

– Lo que sabemos acerca de Dios en estos días, ha producido grandes hileras de libros que llenan nuestras bibliotecas (al decir esto no desdeñamos la cultura y, sobre todo, la sabiduría que viene de arriba); pero una cosa es conocer acerca de una persona y otra es conocerla a ella. Pablo, no teniendo nada, lo poseía todo. ¡Sublime paradoja! ¡Bendita pobreza!

– Poco importa lo que uno es ante los hombres, ni lo que sabe, sino lo que es ante los ojos inescrutables de Dios. Si desagradamos a Dios, ¿qué importa agradar a otros?

– Si alguno de nosotros conoce verdaderamente a Dios, ¡prepárate, Lucifer!

– Hasta que el Liderazgo espiritual no esté ocupado otra vez por hombres que se anulen a sí mismos, tenemos que esperar una determinación progresiva en la calidad del cristianismo popular, año tras año, hasta que lleguemos al punto en que el Espíritu Santo, contristado, se separe totalmente —como la «Shequináh» se ausentó del templo judío. – Dr. A. W. Tozer

Puedes leer además la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte, Cuarta Parte y la Quinta Parte de las notas.

Próximamente publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, lo puedes descargar aquí: “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL

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One Response to “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 6)

  1. Nelson gabriel jerez soto says:

    De edificación y mucha enseñanza Dios nos ayude en estos tiempo y escuche con misericordia nuestras oraciones

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