“La gente no nace gay”, asegura el Colegio Real de Psiquiatras del Reino Unido
La principal organización profesional de la psiquiatría en el Reino Unido con sede en Londres que representa a más de 15.000 psiquiatras, dice que la atracción del mismo sexo no siempre se basa en el nacimiento y puede cambiar.
Una declaración por el Colegio Real de Psiquiatras – Royal College of Psychiatrists- asegura que “la gente no nace gay”. Las declaraciones han sido “muy bien bienvenidas” por una obra de caridad cristiana que ayuda a hombres y mujeres a que cambien sus sentimientos homosexuales no deseados.
La principal organización profesional de la psiquiatría en el Reino Unido con sede en Londres que representa a más de 15.000 psiquiatras, dice que la atracción del mismo sexo no siempre se basa en el nacimiento y puede cambiar.
Sin embargo, Core Issues Trust (CIT), una organización que está haciendo una campaña en contra de las terapias cuyo objetivo es sacar a las personas de la vida homosexual dice que la última declaración del Royal College ha sido previamente negada.
“Ahora dicen que las causas de la homosexualidad son una combinación de” factores del entorno biológico y postnatales. Así que si un niño no se encuentra con este tipo de experiencias en la vida postnatal, él o ella va a crecer heterosexual “, dice el director del CIT, Mike Davidson.
Davidson dice que es incrédulo y que a pesar de ser gay considera que el colegio sigue apoyando la prohibición de la terapia de cambio.
Los tres estudios citados como evidencia para esta conclusión fueron publicadas hace al menos ocho años, a partir de 2000, 2005 y 2006. Sin embargo por otro lado el Colegio ha reiterado su oposición a la terapia de conversión, diciendo que lesbianas, gays y bisexuales tienen derecho a la protección de las terapias que tratan de cambiar la orientación sexual de una persona.
“No hay evidencia científica sólida de que la orientación sexual se puede cambiar… el Colegio sigue estando a favor de los esfuerzos legislativos para prohibir este tipo de terapias de conversión”, dijo una portavoz a Gay Star News.
El porcentaje de estadounidenses que piensan que la gente se vuelve gay debido a su educación o medio ambiente aumentó el año pasado, según un estudio publicado por Gallup la semana pasada.
La creencia de que la gente nace gay cayó un 5 por ciento el año pasado, pasando de un 47 a un 42 por ciento, mientras que la creencia de que la gente es gay debido a la educación y el medio ambiente, aumentaron a un 4 por ciento el año, pasando de un 33 a un 37 por ciento.
Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra Mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. (Juan 19:11)
Uso la palabra abrazar porque la elección incondicional no es solo verdadera, sino también valiosa. Evidentemente, no puede ser valiosa si no es verdadera. Así que esa es la principal razón por la que la aceptamos. Pero empecemos con una definición:
La elección incondicional es la elección libre de Dios antes de la creación, no en base a la fe prevista, otorgando fe y arrepentimiento a los traidores, perdonándolos, y adoptándolos en el seno de su familia eterna de gozo.
El Dios de las sorpresas se manifiesta otra vez… Dios lo hace a los que son fieles. Justo en el momento que la matriz es demasiado vieja para concebir, Sarai queda embarazada. Justo en el momento que el fracaso excede a la gracia, David recibe el perdón…
¿La lección? Tres palabras. No te rindas…
¿Es largo el camino? No te detengas…
¿Está negra la noche? No abandones.
Dios está mirando… Y puede que sin que lo sepas… Tal vez el cheque está en el correo.
Quizá una disculpa esté en proceso de elaboración.
A lo mejor el contrato de trabajo está sobre el escritorio.
No te rindas. Si lo haces, es posible que pierdas la respuesta a tus oraciones.
Todavía Remueve Piedras
Lucado, Max ; Gibbs, Terri A.: Gracia Para Todo Momento. Nashville : Caribe-Betania Editores, 2000, S. 20
Durante el segundo discurso de despedida de Jesús a Sus discípulos Él dijo: “Y cuando Él [el Espíritu Santo] venga, convencerá al mundo de pecado” (Jn. 16:8). El pecado del que convencerá a los hombres es el pecado de no creer en Jesucristo (v. 9). Ese es el pecado de separación, el pecado que ocasiona y refleja la alienación del hombre frente a Dios. Es el pecado de no aceptar a Dios como Dios y a Cristo como Salvador, el pecado de rechazo. No se trata de actos o declaraciones particulares de rechazo sino la esfera de rechazo en la que existen los no salvos y les mantiene separados de Dios. Ese es el estado de muerte espiritual, la condición de los seres humanos que están muertos en… delitos y pecados.
En la condición de muerte espiritual, la única manera de andar o de vivir que una persona puede tener es siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Kosmos (mundo) no representa aquí simplemente la creación física sino el orden de cosas propio del mundo, el sistema mundano de valores y la manera de hacer las cosas en el mundo, la corriente de este mundo. Como Pablo deja en claro, la corriente de este mundo sigue el liderazgo y designio de Satanás, el príncipe de la potestad del aire.
Lo que llamamos con frecuencia “el espíritu de la época” refleja esa corriente o tendencia general de este mundo, una corriente en la cual los hombres mantienen un acuerdo básico acerca de lo que es correcto e incorrecto, valioso y carente de valor, importante e irrelevante, etc. Los hombres pecadores tienen muchas ideas y normas diferentes, pero están en acuerdo total en el sentido de que la operación conjunta de las cosas propias de este mundo es más importante que la perspectiva divina de Dios. En este marco básico y global del mundo, todos tienen una sola mentalidad. Trabajan con resolución para alcanzar las metas y realizar los valores de su sistema, aunque desafíen a Dios y siempre les lleve a la autodestrucción. Los pecadores son persistentes en su rechazo y cuanto peor sea su sistema, mayores serán sus intentos para tratar de justificarlo y condenar a quienes pronuncian la Palabra de Dios en su contra. Son de una sola mente porque tienen un líder y señor común, el príncipe de la potestad del aire. Satanás es ahora el “príncipe de este mundo”, y hasta que el Señor le eche fuera (Jn. 12:31) seguirá actuando como tal. La potestad [o autoridad] del aire es una referencia a las hordas de demonios de Satanás que existen en la esfera celeste. Pablo tiene esto en mente en Efesios 6:12, donde advierte acerca de “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Durante el tiempo presente él y su hueste demoníaca dominan, presionan y controlan a toda persona que no sea salva. Es la personificación de la muerte espiritual porque es la personificación de la rebelión en contra de Dios, y así también es el sistema que ha forjado.
Los tres elementos que más caracterizan el sistema actual de este mundo son humanismo, materialismo y sexo ilícito. El humanismo coloca al hombre por encima de todo lo demás. El hombre es la medida y el fin de todas las cosas. Cada hombre es su propio jefe, su propia norma de rectitud y su propia fuente de autoridad. En resumen, cada hombre es su propio dios. El materialismo atribuye un alto valor a cosas físicas, en especial el dinero porque es el medio para adquirir todas las demás cosas físicas. La perversión sexual domina la sociedad occidental moderna como no ha dominado a otras sociedades desde los períodos más envilecidos de las antiguas Grecia y Roma. Al lado de la apelación humanista al interés egoísta y la apelación materialista al engrandecimiento individual, la corrupción sexual se utiliza para fomentar y persuadir prácticamente en todos los campos de la mercadotecnia a partir de la indulgencia en todos los apetitos de la carne. Ese triunvirato representa el espíritu de nuestra época y la corriente actual de este mundo.
Satanás es el archon, el príncipe que gobierna sobre este sistema del mundo. No es que necesariamente todas las personas no salvas tengan a Satanás en su interior todo el tiempo o estén poseídas por demonios, pero tanto de manera consciente como inconsciente, están sujetas a la influencia de Satanás. Puesto que participan de su naturaleza de pecaminosidad y existen en la misma esfera de rebelión contra Dios, responden de manera natural a su dirección y a la influencia de sus demonios. Se encuentran sintonizados en la misma longitud de onda espiritual.
Al igual que el mundo, el aire sobre el que Satanás tiene potestad y control representa la esfera donde se movilizan los demonios. Aire puede utilizarse aquí en sentido metafórico, como cuando hablamos de un “aire de expectación”. En este contexto mundo y aire serían casi sinónimos porque ambos representan un reino, una esfera o campo de acción e influencia. En ese caso sería una referencia al campo de las ideas, las creencias y las convicciones sobre las que Satanás opera en la actualidad como príncipe. Sin embargo, no es lo que Pablo tiene en mente aquí o en 6:12. Está pensando más bien en el hecho de que Satanás gobierna sobre la potestad (los demonios) que ocupan el aire (la esfera celeste alrededor de la tierra). Los hombres no son libres e independientes, sino que son objeto de un dominio total por parte de las huestes del infierno.
Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
Juan 13.5
Colocar nuestros pies en el lebrillo de Jesús es colocar las partes más sucias de nuestra vida en sus manos. En el antiguo Oriente, los pies de las personas se embarraban de lodo y suciedad. Al sirviente en una fiesta le correspondía hacer que los pies estuviesen limpios. Jesús asume el papel del sirviente. Él lavará la parte más sucia de tu vida.
Si se lo permites. El agua del Sirviente viene solo cuando confesamos que estamos sucios. Solo cuando confesamos que estamos embarrados de inmundicia, que hemos andado por caminos prohibidos y que hemos seguido sendas equivocadas.
Nunca estaremos limpios mientras no confesemos que estamos sucios. Nunca seremos puros hasta que reconozcamos que estamos mugrientos. Y nunca podremos lavar los pies de quienes nos han herido mientras no permitamos a Jesús, a quien hemos herido, que nos lave los nuestros.
El Trueno Apacible
[1]Lucado, Max ; Gibbs, Terri A.: Gracia Para Todo Momento. Nashville : Caribe-Betania Editores, 2000, S. 22
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra Ia carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo Ia ley. (Gálatas 5:17-18)
Al lado de muchos otros en el Nuevo Testamento, estos dos versículos hacen obvio que andar en el Espíritu no es un simple asunto de rendición pasiva. La vida guiada por el Espíritu es una vida de conflicto, porque está en combate constante con las costumbres viejas de Ia carne que todavía tientan y seducen al creyente: el deseo de Ia carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra Ia carne.
Los creyentes que no participan de manera activa en resistir el mal y procurar el bien, no han permitido ser guiados por el Espíritu, sin importar cuánto crean que han “rendido” sus vidas. El creyente fiel no es un observador sino un “buen soldado de Jesucristo” que mantiene un servicio activo a su Señor (2 Ti. 2:3-4).
Como una advertencia reiterada a los creyentes que eran influenciados por los judaizantes, Pablo añadió: Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo Ia ley. Vivir bajo Ia ley es vivir por la carne así uno no cometa un pecado como tal, porque es la única vía disponible para el legalista. La carne es impotente para cumplir Ia ley; y Ia ley carece de poder para conquistar la carne. Más bien, “el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mi toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mi me resultó para muerte; porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó y por él me mató” (Ro. 7:8-11).
En su libro El progreso del peregrino, Juan Bunyan describe la casa de Intérprete, a la cual entró Peregrino durante su periplo hacia la ciudad celestial. La sala estaba cubierta de polvo por completo, y cuando un hombre tomó una escoba y empezó a barrer, él y los demás que estaban en la casa empezaron a asfixiarse por las nubes de polvo que se levantaron. Cuanto más barría, más difícil se hacía respirar. Intérprete ordenó a una criada que rociara la habitación con agua; y de esa manera se pudo sacar la suciedad con rapidez y facilidad. Interprete explicó a Peregrino que la sala representaba el corazón de un hombre no salvo, el polvo era el pecado original, el hombre con la escoba era la ley y la criada con el agua representaba el Evangelio. Su mensaje fue que lo único que puede hacer la ley con respecto al pecado es agitarlo un poco tan solo para dejarlo en el mismo lugar. Sólo el Evangelio de Jesucristo puede llevárselo por completo. “El poder del pecado [es] la ley”, declaró Pablo. “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 15:56).
Ser guiados por el Espíritu es lo mismo que andar en Él (vv. 16, 25) pero hace más hincapié en Su liderazgo. No andamos con Él como un igual, sino que seguimos Su dirección como nuestro Guía soberano y divino. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14). También es cierto lo inverso: aquellos que son hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. Los creyentes no necesitan orar pidiendo la dirección del Espíritu porque Él ya hace eso en sus vidas. Lo que necesitan es buscar la disposición y la obediencia para seguir su dirección.
Tan pronto Cristo entra en la vida de una persona, el Espíritu Santo lo hace también de forma simultánea (cp. Ro. 8:9). En el mismo momento de su entrada empieza a guiar al hijo recién nacido de Dios en el camino de Ia libertad (Gá. 5:1), Ia santidad (5:16), Ia verdad (Jn. 16:13-15), el dar fruto en abundancia (Gá. 5:22-23), el acceso a Dios en oración (Ef. 2:18), Ia seguridad (Ro. 8:16), el dar testimonio (Hch. 1:8) y el gozo sumiso (Ef. 5:18-21). No es de sorprenderse que Pablo se regocijara “porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por Ia carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en Ia carne; para que Ia justicia de Ia ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Ro. 8:3-4). Pg. 199-203
Notas extraídas de la lectura del libro “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 5)
¿Quién fue Leonardo Ravenhill?
Leonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.
Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.
Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento”, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.
Notas extraídas de la lectura (Parte 5)
Un clamor repetido de Livingstone era: «Señor, ¿cuándo serán curadas las llagas de este mundo?» Pero nosotros, ¿nos sentimos apesadumbrados al orar? ¿Empapamos nuestros almohadones de lágrimas como lo hacía Juan Welch?
El erudito Andrew Bonar estaba en su cama un sábado por la noche, cuando oyó a altas horas de la madrugada el ruido de la gente que venía de una taberna cercana. Movido por un sentimiento irresistible de compasión empezó a gritar con toda la fuerza de sus pulmones: «;Oh, .oh, esta gente se pierde, se pierde!» ¡Ay, hermanos, nosotros nos hemos aprendido así de Cristo! Muchos de nosotros no tenemos sino un ligerísimo sentimiento de simpatía, sin lágrimas, sin pasión alguna, por las almas que nos rodean.
Los grandes pensadores de la Iglesia cristiana han designado siete formas de pecar a las que llaman «pecados mortales», dejando a otros como «pecados veniales»; pero es un gran error, pues todo pecado es mortal.
¡Cristianos, de rodillas!, desistid del loco intento de mejorar la sociedad rociando la iniquidad individual e internacional con agua de rosas. Arrojad sobre su podredumbre los poderosos ríos de lágrimas y oración y de predicación ungida con el poder del Espíritu Santo, hasta que todo sea limpio.
Abstente de discutir acerca de la Palabra de Dios. Obedécela. Oswald Chambers
¡Oh, que los creyentes pudieran llegar a ser de veras conscientes de lo que significa la Eternidad! Si supiéramos vivir cada momento de cada día bajo la mirada de Dios; si cada acto lo realizáramos a la luz del juicio que ha de recaer sobre nuestras acciones; si vendiéramos cada artículo, eleváramos cada una de nuestras oraciones, diezmáramos hasta la última de nuestras posesiones, predicáramos (los que somos predicadores) cada uno de nuestros sermones con un ojo a la humanidad condenada y con el otro al tribunal de Dios, entonces tendríamos un despertamiento del Espíritu Santo que conmovería la tierra y en muy poco tiempo salvaríamos a millones de preciosas almas.
Sodoma, que no tenía Biblia, ni tratados, ni reuniones de oración, ni iglesias, y apenas un solo predicador, fue hallada responsable delante de Dios y fue destruida. ¿Cómo pensáis que escaparán América e Inglaterra de la ira del Todopoderoso?
El hecho es que la gente hoy día edifica iglesias, pero no las llena; se imprimen millones de Biblias, y muy pocos las leen; hablan de Dios, y no creen en El; hablan de Cristo, y no confían en su salvación; cantan himnos, y sólo se recrean en la música, no fijándose ni un ápice en las palabras. ¿Cómo tiene que terminar todo esto?
Dejemos de buscar excusas. La causa del descenso de la moral no es la radio ni la televisión. La culpa de la presente degeneración y corrupción internacional radica en la Iglesia.
¿Por qué tarda el despertamiento? La respuesta es muy sencilla: Porque el Evangelio está altamente comercializado.
Gentes engañadas dan pensando que los receptores de las ofrendas hacen la obra de Dios, mientras que lo que están haciendo es mantener una alta reputación para predicadores de pequeño corazón que viven al estilo de Hollywood.
El despertamiento tarda porque se ha puesto el Evangelio demasiado barato.
Los púlpitos se han convertido en escaparates de habilidades, hermanos, y el grupo de visitantes se asemeja, muchas veces, a una exposición de maniquíes.
Sería más fácil oír a una rana entonar el «Claro de Luna» de Beethowen que a un predicador de nuestros días predicar con aquella unción del Espíritu Santo que ponía a temblar a los oyentes. Los evangelistas hoy día están dispuestos a todo, con tal de lograr que unas pocas personas se levanten y vengan al púlpito. Evitando mencionar el pecado y la condenación gritan: ¿Quién desea ayuda? ¿Quién quiere más poder? ¿Quién se propone andar más cerca de Dios? Esta fe fácil que hoy día se predica deshonra al Redentor y mancilla el altar. No se dice que el altar es un lugar para morir al mundo y a su pecado. ¡Hay que hacerlo fácil, no difícil! Allá se queden los que no quieren pagar el precio de una verdadera conversión a Dios.
Si fuéramos la mitad de los cristianos que profesamos ser y tuviéramos una décima parte del amor a la verdad y a las almas que decimos poseer, nuestro pueblo cristiano se vería bañado en sangre a causa de la persecución, pero asimismo lo seria en el fuego del Espíritu Santo.
Wesley no temió la burla. Desafió a los hombres y a los demonios. Si Whitefield fue asimismo ridiculizado del modo más bajo y ruin, y si los cristianos del Nuevo Testamento fueron apedreados y hechos objeto de ignominia por todas partes, puesto que el pecado y los pecadores no han cambiado, ¿por qué los predicadores actuales no desatamos las iras del infierno? ¿Por qué somos tan normales y tan espléndidamente nulos? Podemos tener tumultos sin despertamientos, pero a la luz de la Biblia y de la Historia, ¿podemos tener despertamiento sin tumultos de oposición?
El mayor factor que retrasa el despertamiento del Espíritu Santo es la falta de dolores de parto para el alumbramiento de almas regeneradas. Estamos sustituyendo la propagación de los tiempos primitivos por propaganda. ¡Qué locura!
No hemos resistido hasta la sangre combatiendo contra el pecado, ni tampoco «sudado con agonía de alma», como dijo Lutero. Oramos con una actitud de «lo toma o lo deja». Nuestras oraciones son de ocasión. Ofrecemos lo que nada nos cuesta; ni siquiera tenemos un «fuerte deseo» de aquello por lo cual oramos. Somos acomodaticios, blandos, espasmódicos
¿Quién asaltará las fortalezas del infierno?, ¿quién se negará buena comida, buena compañía o buen reposo para liberar cautivos de los lazos de Satanás y traer trofeos de almas lavadas por la sangre de Cristo?
¡Afuera con todo el chismorreo por la espalda: «Mi programa de radio…», «Mi iglesia…», «Mis libros…»! Estas presentaciones con el consabido y esperado: «Tenemos el privilegio de tener entre nosotros…», etc., etc. ¡Los predicadores que han recibido de gracia todo lo que tienen, no sólo aceptan tales halagos sino que los esperan!, y lo peor es que muchas veces, después de haberlos escuchado nos preguntamos si valen lo que ha sido dicho de ellos, si no hubiesen sido objeto del pomposo anuncio.
5 formas de encontrar gozo en un trabajo que no amas
Tener un trabajo que amas es algo maravilloso. Sin duda, todos los jardines de este lado de la caída tienen cardos y espinas; pero hacer un trabajo que te caiga como anillo al dedo, que te emocione, se siente diferente. Te llena, te da la sensación de que estás haciendo lo que Dios quería que hicieras. Pero, ¿qué haces cuando estás estancado en un trabajo que no amas? Cuando estás esperando que llegue uno mejor, te sientes llamado a permanecer en cierto trabajo, o no estás todavía calificado para un trabajo que piensas amarías más. ¿Es posible levantarse día tras día y realmente tener gozo en tu trabajo?
Las Escrituras prometen que podemos tener gozo en cualquier labor. Eclesiastés 2:24 nos dice que el trabajo es un regalo de Dios, y es bueno encontrar gozo en él- en hebreo literalmente dice, “Hacer que su alma vea lo bueno en él”. Algunos trabajos hacen este gozo fácil para nosotros, otros no. Pero Dios hará que nuestras almas vean lo bueno en nuestros trabajos, sea lo que sea que esto signifique. Quizás nunca andaremos dando saltos de felicidad por nuestros trabajos, pero es posible para nosotros encontrar gran gozo en él. Aquí tenemos 5 formas de cultivar gozo en algo que no es el trabajo ideal:
1. Arrepiéntete de tu “Idolatría al trabajo ideal”
Es un regalo tener un trabajo que realmente amemos. Pero si soñamos con nuestro trabajo ideal y comenzamos a decir, “yo seré verdaderamente feliz cuando esté haciendo_____”, estaremos elevando el trabajo a un salvador funcional, y dándole en nuestro corazón el lugar que solo le corresponde a Cristo. Ningún trabajo te hará feliz en sí mismo. Eclesiastés, como un balde de agua fría en nuestra cara, nos dice, “Pues, ¿qué recibe el hombre de todo su trabajo y del esfuerzo de su corazón con que se afana bajo el sol? Porque durante todos sus días su tarea es dolorosa y penosa…. Esto también es vanidad” (2:22-3). Cuídate a ti mismo de comenzar a idolatrar el trabajo ideal y arrepiéntete de eso. Recuérdate a ti mismo que el gozo depende entera y solamente de Cristo Jesús.
2. Llénate diariamente de las Escrituras y de la oración
Todos los cristianos deben practicar estas disciplinas, pero creyentes con ambientes de trabajo no placenteros necesitan de manera especial este recordatorio. Cada ambiente difícil es como un desierto del alma – nos drena, robando vida en vez de dárnosla. Jeremías 17:5-8 nos dice que aquel que hace de su carne su fortaleza tendrá un alma como un arbusto seco. Por el contrario, las raíces de “aquel que confía en el Señor”, aunque se enfrente al calor y a la sequía, serán plantadas junto a corrientes de vida y no se marchitará. Salmos 1:1-3 usa una imagen similar para describir específicamente nuestra relación con la Palabra de Dios. Gozarnos en su Palabra nos permite soportar climas espirituales áridos. Meditar en la Escritura, no solo leerla, sino digerirla en nuestros corazones cuidadosamente y en oración, provee a nuestras almas los nutrientes que pueden ayudarnos a atravesar nuestra difícil situación de trabajo. Orar durante el día nos conecta con Dios. Vuelve a meditar en tus meditaciones matutinas. Recuérdate a ti mismo el evangelio con una simple oración como “Abba Padre, yo pertenezco a ti” y “Jesús hijo de David, ten piedad de mi, pecador”.
3. Invierte en las tareas y relaciones de tu trabajo
Es fácil vernos tentados a descuidarnos en un trabajo que no disfrutamos. Sin embargo, estamos llamados a que “todo lo que hagamos lo hagamos de corazón, sabiendo que es del Señor de quien recibiremos la herencia de nuestra recompensa” (Col. 3:23-4). Cuando nosotros nos apropiamos de nuestros trabajos y nos esforzamos por dar lo mejor de nosotros, nos gozaremos más en él. Dios es su verdadero jefe. Recuérdate ti mismo que es Él en quien nuestra esperanza es recompensada. Invertir en nuestra comunidad de trabajo también puede cultivar nuestro gozo. Si usted trabaja con cristianos, esas relaciones pueden ser más fáciles. Si usted trabaja regularmente con no creyentes, déle gracias a Dios por esta forma natural de ministrar a sus vecinos fuera de la iglesia. Busque los medios de invertir de manera redentora en sus relaciones laborales. Si trabaja en una oficina donde la mayoría de las conversaciones están teñidas de quejas o chismes, resista la tentación de quedarse en silencio y desapruebe esto. Desafíese a encontrar las maneras de introducir conversaciones placenteras y caracterizadas por el amor en su lugar de trabajo.
4. Contempla las bondades de tu trabajo
Es fácil pensar en los aspectos no placenteros de nuestros trabajos, que realmente nos desagradan. Meditar en ellos refuerza nuestro descontento. Pero la mayoría de los trabajos, de alguna manera, armonizan con la obra redentiva de Dios en la creación. ¿Trae tu trabajo orden al caos? Entonces en efecto estás siendo mayordomo, en la línea del llamado de llenar la tierra y sojuzgarla. ¿Involucra tu trabajo el corregir errores? Entonces estás estableciendo justicia, que es parte del carácter de Dios. Aun cuando tu trabajo no resuene con lo que siente como su llamado, busque la manera de hacer algo bueno y conéctalo con las bondades de Dios.
5.Recuerde que tu identidad está en Cristo, no en tu trabajo
Tendemos a definir lo que somos por nuestro trabajo. “¿En qué trabajas?” es una de las primeras cinco preguntas que le hacemos a las personas que conocemos, y nos irrita tener que decir algo como “yo parqueo carros”. No debemos darnos (ni a los demás) una alta o baja estima en función de cómo percibimos nuestro trabajo (o el de los otros). Pablo le escribió a los Filipenses, “Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, y ser hallado en Él” (3:8-9). Si tu trabajo te hace sentir inferior, recuerda que tú perteneces a Dios solamente a través de la muerte sacrificial de Jesús. Tú tienes un infinito valor en Dios por Jesús. Encuentra tu identidad solo en Jesús, y hallarás gozo en cualquier circunstancia laboral en la que te encuentres.
Joseph Rhea recientemente completó su maestría en divinidad del Beeson Divinity School, en Birmingham, Alabama. Él y su esposa Allison son parte de la Redeemer Community Church, y él está buscando trabajo en el ministerio.
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