Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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Pensando en ti

Pensando en ti

Por Max Lucado.

 

Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4.6

El cielo no distingue entre el domingo por la mañana y el miércoles por la tarde. Dios anhela hablar con tanta claridad en el centro de trabajo como lo hace en el santuario. Anhela que lo adoremos también cuando nos sentamos en la mesa de comer y no solo cuando vamos a la mesa de la comunión. Puedes pasar días sin pensar en Él, pero no hay un momento en que Él no esté pensando en ti.

Sabiendo esto, entendemos el riguroso objetivo de Pablo: Llevar «cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo» (2 Corintios 10.5). Podemos comprender por qué nos insta a «orar sin cesar» (1 Tesalonicenses 5.17), a ser «constantes en la oración» (Romanos 12.12) y a «perseverar en la oración» (Colosenses 4.2).

 

La Gran Casa de Dios

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3 maneras de orar cada día

3 maneras de orar cada día

Por Tim Keller

Hay 3 maneras en que trato de orar cada día: meditación (o contemplación), petición, y arrepentimiento. Usualmente me concentro en las primeras 2 por la mañana y hago la última en la noche.

La meditación es en realidad un punto medio o mezcla entre lectura de la Biblia y la oración. Me gusta usar el método contemplativo de Lutero, que él describe en su famosa carta sobre la oración que escribió a su peluquero. El método básico es el siguiente: tomas una verdad bíblica y le haces 3 preguntas:

  1. ¿Cómo esto me lleva a alabar a Dios?
  2. ¿Qué me muestra de mí que tenga que confesar?
  3. ¿Qué me muestra que debería pedirle a Dios?

Adoración, confesión y súplica. Lutero propone que meditemos de esta forma hasta que nuestros corazones comiencen a calentarse y derretirse bajo el sentido de la realidad de Dios. No sucede frecuentemente. Está bien. No estamos orando principalmente con el fin de obtener sentimientos o respuestas, sino con el fin de honrar a Dios por quién es Él en sí mismo.

Hay dos formas en que trato de leer de la Biblia. Leo los Salmos cada mes utilizando el Libro de Oración Común. También leo la Biblia usando el calendario de lectura de Robert Murray M’Cheyne. Aprovecho la versión más relajada, dos capítulos al día, que te lleva a través del Antiguo Testamento cada dos años y en el Nuevo Testamento cada año. Hago la lectura de M’Cheyne y algunos de los Salmos en la mañana y algunos Salmos en la noche. Elijo una o dos cosas de los Salmos y capítulos de M’Cheyne para meditar, y así concluir mis oraciones matutinas.

Además de la oración de la mañana (M’Cheyne, salmos, meditación, y petición) y oración de la noche (salmos y arrepentimiento) intento lo más que sea posible tomar cinco minutos en la mitad del día para hacer un inventario espiritual, ya sea para recordar pensamientos espiritualmente radiactivos de mi devocional, o para echar un vistazo a mis pecados e ídolos más dominantes. Lo hago para ver si hasta ahora ese día me ha dado malas actitudes tales como orgullo, frialdad y dureza de corazón, ansiedad y falta de amabilidad. Si voy mal, la oración del mediodía puede ayudar arreglarlo. El problema con la oración del medio día es encontrar un tiempo para ello, ya que cada día es diferente. Todo lo que necesito es estar a solas por unos minutos, pero eso frecuentemente es imposible, y más frecuentemente lo olvido. Sin embargo, llevo una pequeña guía para la oración del mediodía en la billetera que puedo sacar y usar en cualquier momento.

El ultimo tipo de oración que hago todos los días es la oración con mi esposa, Kathy. Hace unos nueve años Kathy y yo estábamos contemplando el hecho de que habíamos fracasado en gran medida en el orar juntos a lo largo de los años. Entonces Kathy me exhortó así. “¿Qué pasa si nuestro médico nos dice que tenemos un problema cardíaco grave que en el pasado siempre fue fatal? Sin embargo, ahora hay una píldora que, si tomáramos todas las noches, nos mantendría con vida durante años y años. Pero no puedes dejar de tomarla ni una sola noche, si no morirías. Si nuestro médico nos dice esto y lo creemos, no se nos pasaría ni una píldora. Nunca diríamos, ‘Oh no pude tomarla’. La tomaríamos, ¿verdad? Bueno, si no oramos juntos cada noche, nos vamos a morir espiritualmente”. Me di cuenta que tenía razón. Y por alguna razón, ambos caímos en cuenta y no recuerdo haber olvidado orar una noche desde entonces. Aún cuando estamos muy lejos el uno del otro, siempre está el teléfono. Oramos de manera muy, muy sencilla, solo un par de minutos. Oramos por lo que estamos más preocupados como pareja, más que nada ni nadie en nuestros corazones ese día. Y oramos por las necesidades de nuestra familia. Allí está. Simple, pero muy, muy bueno.

Es muy difícil seguir con este régimen, especialmente cuando estoy viajando. Pero de vez en cuando me comprometo por un período de 40 días con esforzarme en orar cada día de esta forma. Esto crea hábitos de la mente y el corazón que se quedan conmigo e incluso cuando hay momentos muy ocupados, me doy cuenta que soy capaz de seguir con algunas de mis disciplinas y no enfriarme o endurecerme ante Dios. Por último, recordemos las palabras dirigidas a los pastores de Robert Murray M’Cheyne, “Lo que tu gente más necesita de ti es tu santidad personal”.

Este artículo fue publicado originalmente el 13 de julio 2013 en The Gospel Coalition. Traducido por Felipe Orellana.

​Tim Keller es el pastor senior de Redeemer Presbyterian Church (PCA) en Manhattan, Nueva York. También es el cofundador y vice presidente de The Gospel Coalition.

 

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El cristiano y la crisis: el gozo que viene de Dios

El cristiano y la crisis: el gozo que viene de Dios

Por David Barceló.

Con este artículo empezamos una serie sobre la actitud del cristiano frente a la crisis. En primer lugar reflexionaremos sobre la actitud de gozo que podemos expresar aun en medio de las dificultades. En segundo lugar, pensaremos sobre nuestra perspectiva del dinero y de los bienes materiales. Finalmente, nos preguntaremos en qué consiste tener una visión cristiana del trabajo“Crisis” es la palabra que más escuchamos últimamente. Estamos en medio de una crisis económica mundial. Algunos expertos dicen que esto es cíclico, que después de las “vacas gordas” siempre vienen las “vacas flacas”. La verdad es que no sé qué pensar. Vemos a nuestro alrededor empresas que cierran, oímos de despidos masivos, de inflación, de recesión, de aumento del paro, de pobreza…

En este contexto muchas familias cristianas están pasando verdaderos momentos de prueba y los creyentes nos podemos llegar a hacer muchas preguntas: ¿por qué Dios permite que suframos una crisis como esta si somos sus hijos amados? ¿Por qué no hay prosperidad continua? ¿Por qué ha de haber escasez?

La crisis actual nos pone en alerta, pero lo cierto es que siempre ha habido épocas de crisis y catástrofes naturales, y el creyente siempre ha enfrentado las adversidades confiando en el Señor. Recordemos la sequía en tiempos de José. Recordemos la viudez de Rut y Noemí. Recordemos la traumática experiencia de Job. Este hombre, Job, era un hombre rico en lo material y justo delante de Dios. Un día el diablo se presentó ante Dios y pidió su permiso para tocar todas sus posesiones. En el mismo día Job perdió a sus criados, murieron sus ovejas, robaron sus camellos, y un viento fuerte derribó la casa en la que estaban sus diez hijos y todos ellos perdieron la vida. ¿Y cómo reaccionó Job ante todo esto? Con estas increíbles palabras: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21).

¿Pero cómo pudo tener Job esa entereza, esa confianza en Dios, esa paz interior en medio de la tristeza más profunda? ¡Si lo había perdido todo! ¡Aun siendo un hombre justo! ¡Y sin embargo no abrió su boca para quejarse, sino para bendecir a Dios! Encontramos esa misma actitud en el profeta Habacuc, cuando escribe: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (Hab. 3:17-19). En medio de la crisis, ¿tienes tú, querido amigo, esa paz y esa confianza en Dios que mostró Job?

En tiempos de escasez, ¿vives con ese gozo de Habacuc? Dijo el pastor inglés John Wesley, que “la última parte del hombre que se convierte es su bolsillo”… Y eso no significa necesariamente que nos cueste ofrendar, sino más bien que nos cuesta tener una visión cristiana del dinero, una visión diferente a la que el mundo nos ofrece. ¿Cuál es tu percepción del dinero? ¿Cómo ves las posesiones materiales? Según sea, así será también tu visión de la vida en tiempos de crisis y escasez. Observa la diferencia entre Judas y Zaqueo. Judas guardaba la bolsa con las ofrendas, y robaba de ella porque amaba el dinero (Jn. 12:6); por otro lado, Zaqueo era un publicano que había estado robando a su propia gente cobrando de más con los impuestos, y al convertirse dijo: “Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” (Lc. 19:8). ¿Eres como Zaqueo? ¿Se ha convertido a Cristo también esa parte de tu corazón que manda sobre tu bolsillo? ¿O eres como Judas? ¿Pareces cristiano pero tu dios sigue siendo el amor al dinero? ¿Dónde está tu corazón con respecto a este tema? Como habrás visto nuestro enfoque es el contrario a lo que el mundo procura. En tiempos de crisis la gente está obsesionada por encontrar un trabajo que les dé el dinero necesario para poder tener gozo.

Pero el creyente se centra en primer lugar en el gozo, sabiendo que es el Señor quien proveerá del dinero y del trabajo necesario. Pero vayamos por partes. Primeramente meditaremos en 10 verdades sobre el gozo del cristiano, y en este primer artículo reflexionaremos sobre las tres primeras verdades, que tienen que ver con Dios como el origen de nuestro gozo. Habacuc nos habla del gozo diciendo que aún en tiempos de escasez… con todo… “yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (v.18).

Verdad 1: Todo es de Dios

Dice el Señor “mío es el mundo y su plenitud” (Sal. 50:12) y exclama el rey David “Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas” (1 Cr. 29:11). Tal vez hayáis oído que Dios creó todas las cosas para nosotros… Pero eso no es cierto. Si así fuera, ¿por qué entonces creó Dios miles de planetas que jamás veremos? ¿Y cientos de flores que jamás podremos oler en las montañas más altas? ¿Y corales y peces en mares tan profundos que no podremos explorar?

¿Y animales tan grandes y fieros que nunca podremos tocar? ¡Dios no creó todas las cosas para ti, sino para Él! ¡La Creación es para su gloria! De hecho nada es tuyo; ni tus hijos, ni tu coche, ni el aire que respiras, ni las uñas de tus pies. Todo lo creó Él, todo es suyo, y sigue siendo suyo, y puso al hombre y a la mujer como mayordomos de su Creación. Recordemos las palabras de ese hermoso himno que dice:

“El mundo es de mi Dios, su eterna posesión.

Eleva a Dios su dulce voz la entera Creación.

El mundo es de mi Dios. Conforta así pensar.

El hizo el sol y el arrebol, la tierra, el cielo y mar…”

 

Verdad 2: Dios es inmensamente generoso

La segunda verdad es tan espectacular como la primera. Dios es generoso, muy generoso. Dios es tan generoso, que permite que todo lo que es suyo, lo puedas llamar “mío”: Mi casa, mi esposa, mi vida, mi dinero… “Dios… nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos…” (1 Tim. 6:17). Es tan generoso, ¡que es generoso incluso con los incrédulos! ¡Aunque no le dan las gracias, y viven pensando que todo es suyo por mérito propio! Dios es quien “hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos” (Mt. 5:45).

Hemos de estar agradecidos a Dios por tantas cosas, y decir con el salmista: “Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios” (Sal. 103:1-2). ¡Todo lo que tienes lo tienes gracias a Dios!… ¡todo lo tuyo en realidad es suyo! ¡Pero lo deja todo a tu cuidado, como el amo que sale de viaje y deja su mansión al cuidado de su mayordomo y le permite vivir en ella con total libertad!

 

Verdad 3: Dios nos da lo mejor que tiene

 

¡Dios nos ha dado tantas cosas! Nos ha dado el ruido del mar, el aire fresco, las frutas jugosas, la risa de un niño, nos ha cubierto de bendiciones, pero no se ha reservado lo mejor para Él, como quien reparte bombones pero se queda con el más exquisito, y se lo come a escondidas. No, Dios nos ha dado también el tesoro más grande de su corazón, al Señor Jesucristo. Y si nos ha dado a Cristo, ¿qué no nos va a dar? “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Ro. 8:32) ¿Acaso no eres un hijo adoptado a la familia de Dios?

¡Acércate a tu Padre Celestial y pídele con confianza y sinceridad! Él es bueno y tremendamente generoso. ¿Acaso vendrá a mí uno de mis hijos y me dirá “Papa, tengo hambre” y no le daré de comer?; ¿o dirá “Papa, tengo frío” y no le taparé? “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:10-11) Gracias al Señor que nuestro gozo está sustentado en la generosidad y la gracia de Dios. En el siguiente artículo meditaremos en las verdades que nos conducen a una actitud de gozo en nuestra vida cotidiana. Que Dios te bendiga.

David Barceló es pastor de la Iglesia Evangélica de la Gracia en Barcelona, España, desde sus inicios en el año 2005. Conferencista en varias ciudades de España y Latinoamérica. Felizmente casado con su esposa Elisabet, son padres de cuatro hijos, Moises, Daniel, Elisabet y Abraham.

 

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CUIDÁNDONOS DEL CHISME

CUIDÁNDONOS DEL CHISME

Por: Pilar Herrera

Cuántas veces ha venido alguien a nosotras –o nosotras mismas hemos ido donde alguien– y hemos dicho: “Lo que te voy a decir es muy confidencial”, “Esto no es asunto mío, pero…”, “Se dice que…”, “He escuchado que…”, “Te cuento esto y luego tú saca tus propias conclusiones”, o, “¿Te has enterado de lo que ha hecho María?”.

Casi siempre de estas maneras inicia una conversación de chisme. Hasta el tono de voz cambia; se vuelve más liviano y con intriga. Entra como bocados muy suaves (Proverbios 26:22), y con toda disposición ponemos el oído para escuchar. Nos deleitamos en saber y tener información sobre los demás que no todos tienen.

¿Qué es el chisme?

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el chisme es: “La noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas contra otras o se murmura (conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones) de alguna”. Es decir: el propósito del chismoso es hablar mal de alguien, o traer enemistad entre personas.

Tristemente, tenemos que confesar que la práctica del chisme es muy común entre los creyentes.

Practicar el chisme alimenta nuestro ego pecaminoso, porque comparados con la persona de la que estamos hablando, nos sentimos muy justos y muy espirituales. Al rebajar al otro pensamos que nos ensalzamos a nosotros. También lo hacemos para vengarnos de alguien que nos ha hecho daño. Pero tenemos que afirmar con toda contundencia que detrás de todo chisme hay un corazón de pecado, y la lengua es tan solo el instrumento que revela lo que hay en él, “Porque de la abundancia del corazón habla la boca”, Mateo 12:34.

Muchos se escudan en que lo que van a decir es cierto, que no están mintiendo. Pero tenemos que preguntarnos si es necesario decirlo, y cuál es el propósito detrás.

¿Qué dice la Palabra de Dios sobre el chisme y el chismoso?

En el Antiguo Testamento, la palabra “chismoso” es traducida como el que descubre los secretos de los demás y los va contando a otros. Esta práctica ocasiona un terrible perjuicio para la persona de la que se está hablando. El daño es casi irreparable. Cuando alguien roba algo, es fácil restituirlo, pero cuando alguien cuenta un chisme sobre otras personas es imposible restaurar todo el daño cometido, porque ¿cómo restauras el buen testimonio y la honra de una persona?

Alguien lo puso de esta manera: Una mujer en su iglesia empezó a chismear sobre el pastor. Luego ella al cabo de un tiempo se dio cuenta de su pecado y se arrepintió, y pidió perdón al pastor. El pastor le dijo que la perdonaba, pero le pidió que hiciera algo. Rompió una almohada de plumas y las esparció por el aire, luego le pidió a la mujer que recogiera todas las plumas. Ella le dijo que eso era imposible, que muchas plumas ya se las había llevado el viento. El pastor le hizo ver que así es el daño que había hecho, un daño irreparable que se le hace a la persona, a su reputación, son como plumas envenenadas llevadas por el viento.

La Palabra de Dios es muy clara en cuanto a este asunto. Algunos ejemplos:

  • Levítico 19:16: “No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo. Yo soy el SEÑOR”.
  • Salmo 15:1-3: “SEÑOR, ¿quién habitará en Tu tabernáculo? ¿Quién morará en Tu santo monte? El que anda en integridad y obra justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, No hace mal a su prójimo, Ni toma reproche contra su amigo”.
  • Proverbios 11:12-13: “El que desprecia a su prójimo carece de entendimiento, Pero el hombre prudente guarda silencio. El que anda en chismes revela secretos, Pero el de espíritu leal oculta las cosas”.
  • Proverbios 16:28: “El hombre perverso provoca pleitos, Y el chismoso separa a los mejores amigos”.
  • Proverbios 26:20-22: “Por falta de leña se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, se calma la discusión. Como carbón para las brasas y leña para el fuego, Así es el hombre rencilloso para encender pleitos. Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, Y penetran hasta el fondo de las entrañas”.
  • 2 Corintios 12:20: “…Porque temo que quizá cuando yo vaya, halle que no son lo que deseo, y yo sea hallado por ustedes que no soy lo que desean. Que quizá haya pleitos, celos, enojos, rivalidades, difamaciones, chismes, arrogancia, desórdenes”.
  • 1 Timoteo 5:13: “Y además, aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa. Y no sólo son ociosas, sino también charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas”.
  • Encontramos también la gran porcíon de Santiago 3:1-12enseñándonos sobre los peligros y dolores de la lengua.

Dios nos deja ver en su misma Palabra cuánto Él aborrece el chisme por el daño que causa y las consecuencias que trae sobre todas las personas que están envueltas.

Tenemos que tomar muy en serio el pecado del chisme porque los que practican este pecado caracterizan a los que están bajo la ira de Dios (Romanos 1:29-32). Muchas veces le damos más importancia a algunos pecados e ignoramos otros, como el chisme. No hay tal diferencia delante de Dios.

¿Cómo nos cuidamos?

Según Santiago 3:8, “Ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”. Por lo tanto, ¿cómo podemos cuidarnos del chisme?

Requiere la ayuda del Espíritu Santo en nosotras. Si somos creyentes genuinos, si hemos creído el evangelio de nuestro Señor Jesús, Dios en su misericordia no solo nos ha salvado, sino que quiere y puede cambiarnos.No solo nos justifica, sino que también nos santifica. Él nos ha hecho nuevas criaturas, donde el pecado y Satanás ya no reinan en nosotros. Por la gracia de Dios, y con los medios de gracia que Dios ha puesto a nuestro alcance, podemos cuidarnos del chisme en nuestros corazones y nuestra lengua.

Aquí algunos consejos prácticos que pueden sernos de ayuda:

  • Reconocer el chisme como pecado y no excusarnos.
  • Pedir perdón a Dios por este pecado concreto en nuestras vidas.
  • Poner guardas a nuestra boca: pedir en oración a Dios de manera constante, como lo hizo David, “Pon guarda a mi boca, oh Señor; guarda la puerta de mis labios” (Salmo 141:3).
  • Preguntarnos si lo que vamos a decir es realmente necesario que se diga. Si no lo es, callar.
  • Lo que voy a contar de alguien, ¿estaría dispuesto a escribirlo y firmarlo con mi nombre?
  • Seamos sabios y llenos de gracia a la hora de hablar: Colosenses 4:6“Que su conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepan cómo deben responder a cada persona”.
  • Hablemos para edificar: Efesios 4:29“No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala (corrompida), sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan”. ¿Serán beneficiados los que me escuchen con lo que voy a decir?
  • Cuando alguien venga a ti con un chisme pregúntale si está dispuesto a decirlo ante esa persona. No solo peca aquel que cuenta el chisme, sino quien lo escucha. Corta de raíz el chisme, no pongas oído a él.
  • Apartarnos del chismoso. “Por tanto no te asocies con el chismoso”, nos dice Proverbios 20:19. Apartarse de esas personas, no intimar con ellas.
  • Recordar el evangelio. He sido comprado por precio de sangre, y ya no me pertenezco: ¿por qué quisiera deshonrar a aquel que me amó hasta la muerte?

Que Dios nos ayude con su gracia cada día a ser de edificación en lo que hablamos e incluso pensamos. Tenemos a nuestro ejemplo supremo, al Señor Jesucristo, que nunca tuvo que retractarse de nada de lo que dijo. Por el poder del Espíritu que habita en nosotros, esa es nuestra meta.

Hija y sierva de Dios por pura gracia. Esposa del pastor Luis Cano desde 1985, madre de Bequi y Débora. Junto a su esposo sirve en la “Iglesia Cristiana Evangélica” de Ciudad Real, España. También es maestra de inglés en un colegio público de infantil y primaria. Desde hace 30 años participa activamente en la “Asociación de Campamentos Cristianos Castilla La Mancha” para niños y adolescentes.

 

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La Seducción de la Pornografía y la Integridad del Matrimonio Cristiano, 1ª. Parte

La Seducción de la Pornografía y la Integridad del Matrimonio Cristiano, 1ª. Parte

Por Albert Mohler

La intersección de la pornografía y el matrimonio es uno de los temas más problemáticos entre muchas parejas hoy en día-incluyendo las parejas cristianas. La plaga invasiva de la pornografía representa uno de los grandes retos morales que enfrenta la iglesia cristiana en la era posmoderna. Con el erotismo tejido en el corazón de la cultura, celebrado en su entretenimiento, y promocionado como una mercancía, es prácticamente imposible escapar a la omnipresente influencia de la pornografía en nuestra cultura y en nuestras vidas.

Al mismo tiempo, el problema de la pecaminosidad humana está fundamentalmente sin cambios desde el momento de la Caída hasta el presente. No hay ninguna base teológica para el supuesto de que los seres humanos son más lujuriosos, más indefensos ante la tentación sexual, o más susceptibles a la corrupción del deseo sexual que en el caso de cualquier generación anterior.

Dos distinciones marcan la época actual de las eras anteriores. En primer lugar, la pornografía ha sido tan incorporada a través de la publicidad, las imágenes comerciales, el entretenimiento, y la vida cotidiana, que lo que hubiera sido ilegal sólo hace unas pocas décadas pasó a convertirse en vestido común, entretenimiento común, y sensualidad sin complicaciones. En segundo lugar, el erotismo explícito –completo con imágenes pornográficas, narrativa, y simbolismo –se celebra como un bien cultural en algunos sectores de la sociedad. La pornografía, ahora informa ser el séptimo negocio más grande en Estados Unidos, afirma sus propios iconos y figuras públicas. HughHefner, fundador dePlayboy, es considerado por muchos estadounidenses como un modelo de éxito empresarial, placer sexual, y un estilo de vida liberada. El uso de HughHefner como portavoz de una cadena de hamburguesas basada en la familia en California indica algo de cómo la pornografía se ha integrado en la cultura.

El crecimiento de esos dos acontecimientos es una tercera realidad, a saber, que una mayor exposición a la estimulación erótica crea la necesidad de cada vez mayor estimulación a fin de exigir ser considerada, despertar el interés sexual, y retener la atención. En un extraño giro, la hiper-exposición a la pornografía lleva a una menor rentabilidad de la inversión neta-es decir, que entre más pornografía se ve, más explícito deben ser las imágenes con el fin de despertar el interés. Mientras el postmoderno lo explica, con el fin de “transgredir”, los pornógrafos deben seguir presionando el sobre.

Una calificación adicional debe ser añadida a esta imagen. La pornografía es principalmente, aunque no exclusivamente, un fenómeno masculino. Es decir, los usuarios y consumidores de pornografía son abrumadoramente masculinos niños y hombres. En nombre de la liberación de la mujer, algo de pornografía dirigida a un público femenino ha surgido en los últimos años. Sin embargo, esta es decididamente un “nicho” de mercado en la economía más grande pornográfica. El hecho es que muchos hombres pagan una gran cantidad de dinero y gastan una gran cantidad de tiempo mirando y buscandoimágenes pornográficas con el fin de excitarse sexualmente.

¿Por qué es la pornografía tan gran negocio? La respuesta a esta pregunta radica en dos realidades fundamentales. En primer lugar, la respuesta más fundamental para la cuestión debe basarse en una comprensión bíblica del ser humano como pecadores. Hay que tener plenamente en cuenta el hecho de que el pecado ha corrompido todo lo bueno en la creación, y los efectos del pecado se extiende a todas las dimensiones de la vida. El impulso sexual, que debe apuntar hacia la fidelidad del pacto en el matrimonio y todos los bienes relacionados con la institución más básica, en cambio, ha sido corrompido a efectos devastadores. En lugar de dirigirse hacia la fidelidad, el compromiso del pacto, la procreación, y la maravilla de una relación de una sola carne, el deseo sexual se ha degradado en una pasión que le roba la gloria a Dios, celebrando la sensualidad, a expensas de lo espiritual, y el establecimiento de lo que Dios había destinado para bien en un camino que conduce a la destrucción en nombre de la realización personal. La respuesta más importante que podemos dar a la subida de la popularidad de la pornografía tiene sus raíces en la doctrina cristiana del pecado. Como pecadores, corrompemos lo que Dios ha diseñado perfectamente para el bien de sus criaturas, y hemos convertido el sexo en un carnaval de placeres orgiásticos. No sólo hemos separado el sexo del matrimonio, sino como una sociedad, ahora vemos el matrimonio como una imposición, la castidad como una vergüenza, y la restricción sexual como un complejo psicológico. La doctrina del pecado explica por qué hemos cambiado la gloria de Dios por el concepto de Sigmund Freud sobre la perversidad polimorfa.

Además de esto, hay que reconocer que una economía capitalista de libre mercado premia a aquellos que producen un producto que es atractivo y apetitoso. Los proveedores de pornografía saben que tienen éxito al dirigir su producto al más bajo denominador común de la humanidad: una mente depravada sexual. Sin las restricciones legales comunes en las generaciones anteriores, la pornografía ahora es libre de vender sus productos prácticamente sin restricciones. Más allá de esto, basan su plan de marketing en el supuesto de que un individuo puede ser seducido por el uso de la pornografía y luego será “enganchado” en un patrón de dependencia de las imágenes pornográficas y la necesidad de material sexual más explícito que nunca como un medio hacia la excitación sexual.

La conclusión es que, en nuestra condición de pecadores, los hombres son atraídos hacia la pornografía, y un porcentaje alarmantemente elevado de hombres desarrollan una dependencia de imágenes pornográficas para su propia excitación sexual y por su concepto de la buena vida, la satisfacción sexual, e incluso el sentido de la vida . La investigación médica puede documentar el aumento del flujo de endorfinas, hormonas que provocan el placer en el cerebro, cuando las imágenes sexuales son vistas. Teniendo en cuenta la ley del efecto reducido, una mayor estimulación se necesita para mantener un flujo constante de endorfinas a los centros de placer del cerebro. Sin conciencia de lo que está sucediendo, los hombres son llevados a un patrón de pecado, más y más profundo, pornografía cada vez más explícita, y un racionalizar sin fin, y todo esto comenzó cuando el primer ojo comenzó su lectura de la imagen pornográfica y la excitación sexual era su producto.

La era posmoderna ha traído muchas maravillas, así como increíbles desafíos morales. A menudo, los logros tecnológicos y la complejidad moral van de la mano. Esto es más explícitamente el caso con el desarrollo de Internet. Por primera vez en la historia humana, un adolescente en su dormitorio tiene acceso a una serie innumerable de sitios web pornográficos, que atienden a todas las pasiones sexuales imaginables, la perversión y el placer. El adolescente de hoy, si no está atrapado en una isla desierta, es probable que sepan más sobre el sexo y sus complejidades que lo que su padre sabía cuando se casó. Por otra parte, lo que la mayoría de las generaciones sólo han conocido en la imaginación, en todo caso, es ahora por la visualización de sitios web, tanto comerciales como gratis. La Internet ha traído una autopista interestatal de la pornografía en cada comunidad, con rampas de salida en cada terminal o un ordenador personal.

La pornografía representa uno de los ataques más insidiosos sobre la santidad del matrimonio y de la bondad de las relaciones sexuales dentro de la relación de una sola carne. La celebración de libertinaje en lugar de la pureza, la elevación del placer genital sobre cualquier otra consideración, y la corrupción de la energía sexual a través de una inversión del mismo, corrompe la idea del matrimonio, conduce a un daño incalculable, y subvierte el matrimonio y el vínculo matrimonial.

 

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9 COSAS QUE HIJAS ADULTAS DESEAN QUE SUS MADRES SEPAN DE ELLAS

9 COSAS QUE HIJAS ADULTAS DESEAN QUE SUS MADRES SEPAN DE ELLAS

Por Gaye Clark

“Y mamá, para cuando cumpla mis 18 años … “.

Y ni pude entender lo otro que ella dijo… Anna habló con suficiente claridad, pero me quedé petrificada por la inminente realidad de esas últimas cinco palabras.

“¿Mamá? ¡Mamá!”.

Levanté la mirada hacia mi hija. “Lo siento. . . . “¿Qué? ¿Qué me decías?”

Ella sacudió su cabeza con ojos encogidos. “No me estabas escuchando, ¿verdad?”.

Anna, como muchas otras, es una autoproclamada “hija de papi”. Durante toda su vida, iba donde él para todo. “Yo soy igual que mi papá”, siempre responde. “Además, de todas formas Nathan es tu favorito”.

¡Eso sí que duele! Yo nunca hubiese querido que se me acusara de favoritismo. Con la reciente muerte de mi esposo, he tratado de estar más cerca de mis hijos que nunca. ¿Cómo podría mejorar la relación con mi hija, quien es ya toda una adulta, y conducirla a Cristo?

Recientemente, le pedí a Anna, ahora con 22 años y estudiante de último año en una universidad cristiana, que me dijera nueve cosas que una madre necesitaría saber acerca de su hija adulta. Sin hacerse esperar, ella y sus amigas se agruparon alrededor de la mesa del comedor. Mucho de lo que me dijeron me lucía como una aplicación de Efesios 6.

1. Las hijas absorbemos más de lo que se imaginan.

Ustedes fueron nuestras primeras maestras. Observamos cómo tratan a sus amigas y a los extraños, pero más importante aún, a nuestros papás. Aprendemos de ustedes cómo luce una esposa piadosa y cómo los hombres deben tratar a las mujeres. Sí, nosotras aprendemos de ustedes, no solo de nuestros papás, cómo los hombres deben tratar a las mujeres. Las madres que toleran relaciones destructivas a menudo acarrean que sus hijas entren en relaciones abusivas.

2. Escúchennos.

Guarden sus celulares, sus listas de quehaceres, y sus llaves. Siéntense y mírennos a los ojos cuando estemos hablando. Por supuesto, con frecuencia nos vamos a quejar, pero eso no significa necesariamente que lo tengan que arreglar todo. Por lo regular, nosotras necesitamos amor, no consejos. Escuchar es amar. ¿Acaso no le han explicado lo mismo a su esposo? Bueno, pues es igual con nosotras.

Ah, y sí, a veces nosotras tampoco sabemos escuchar, así que ¿qué tal si ambas tratamos de ser mejores oyentes y acordamos ayudarnos mutuamente en eso? ¿Está bien?

3. Nosotras también tenemos cosas que compartir.

Mientras ustedes estén ocupadas compartiendo su sabiduría, recuerden que nosotras también tenemos mucho que enseñarles. ¿Ves ese vestido por el cual pagaste muchísimo dinero? Luce idéntico a uno que tienes en tu armario, y que por cierto, está fuera de moda. Es probable que sepas mucho acerca de vestir modestamente, pero nosotras sabemos acerca de la moda de hoy. Si unimos nuestros conocimientos, es posible que ambas terminemos luciendo mejor. Hablando en serio, al pedirnos nuestra opinión acerca de algo, aun cuando aparente ser de poca importancia, ustedes nos demuestran que valoran lo que pensamos y que nos creen inteligentes. A medida que nos sirven los zapatos de adultos, el pedir nuestra opinión ayuda a que les podamos llamar amigas, así como madres.

4. Confíen en nosotras.

Nos frustra en gran manera cuando nos rondan, nos critican, y se preocupan por la más mínima cosa. Si cada vez que esto sucede se hiciera un ladrillo, pudiéramos construir la Gran Muralla China. Para nosotras, eso no es amor. Lo vemos como una mamá que no confía en que podemos hacer las cosas bien, ni confían en que Dios nos puede guiar a hacerlo. Ya se trate de algo simple, como la limpieza de la cocina; o importante, como elegir una carrera, recuerden que ya nos han criado. Vamos a hacer lo correcto, por lo menos algunas veces; no se vuelvan unas maniáticas controladoras. Confíen en el Dios que siempre está en control. Él nos tiene en sus manos. Ustedes lo dicen, así que debe ser verdad.

5. Modelen el perdón.

Nosotras necesitamos aprender a perdonar al verlas pedir perdón. Ustedes nos han enseñado que todos somos pecadores, y que Jesús siempre está presto a perdonar. Si toman la delantera, nosotras las seguiremos. No tengan miedo de mostrarnos a la madre por la que Jesús murió para salvar. Sean valientes, y nunca teman en admitir que se han equivocado. Dicen que esa habilidad nos puede venir bien cuando nos casemos —si es que nos casamos— pero ya nos desviamos del tema. Eso lo cubriremos en el punto 7.

6. Necesitamos de su afirmación.

No importa la edad que tengamos, vivimos hambrientas de palabras de aliento. Ustedes no nos expresan con frecuencia que les hemos salido bastante buenas. Les parecerá que no le damos importancia a sus halagos cuando lo hacen, pero la verdad es que recordaremos sus palabras cuando los temores invadan nuestras almas. Y nos invaden, constantemente.

7. Dejen a los chicos tranquilos.

Si estamos solteras, no se preocupen, nosotras no lo hemos olvidado. Sabemos que ustedes desean vernos casadas, y la mayoría de nosotras también queremos casarnos. Pero presionar a que salgamos con chicos no nos garantiza un matrimonio piadoso, ¿ok? De hecho, su insistencia, aún bien intencionada, más bien podría ser dañina para una relación con un buen prospecto. Ah, y los comentarios y chistes de mal gusto duelen, mucho. Ya tenemos suficiente presión del mundo. Por favor, no le añadan más a ello.

8. Pregunten acerca de nuestro caminar espiritual.

Por favor, pregunten cómo va nuestra lectura de la Biblia, y coméntennos acerca de lo que ustedes están leyendo. Nos interesan sus experiencias y opiniones. El rendir cuentas funciona mejor cuando nos sentimos seguras. Ustedes fueron las primeras personas que nos ampararon y nos protegieron. Si hablan con nosotras sobre nuestro caminar espiritual ahora, serán las primeras a quienes acudiremos con nuestras preguntas y dudas. Y las tendremos, igual que las tuvieron ustedes. Sobre todo los domingos.

9. Con frecuencia olvidamos agradecerles.

Nosotras sabemos que las madres son seres humanos maravillosos, y fallamos en no darles las gracias como se merecen.  Así que… gracias por las largas noches de espera, por ser la taxista, la cocinera, la sirvienta, y nuestros paños de lágrimas. Un día, cuando nos convirtamos en madres, vamos a darles las gracias una y otra vez, al igual que se las darán sus nietos.

Un comentario final

En su comentario de la carta de Efesios, John Stott señala que el énfasis de la instrucción de Pablo no recae en que los padres ejercen la autoridad sobre los hijos, sino más bien en la restricción de esa autoridad. Él escribe, “Los hijos deben obedecer a sus padres… pero tengan en cuenta que ellos tienen una vida y una personalidad propia”. Me pregunto si estas jóvenes y Stott no estarán de acuerdo.

Madres, ahí lo tienen, de la generación más joven a la nuestra, más experimentada. Ójala las podamos escuchar y tomar sus palabras en serio.


Publicado originalmente para The Gospel Coalition. Traducido por Andreina Lopez.

Gaye Clark trabaja como enfermera de la unidad de cardiología en el Hospital de la Universidad de Augusta, Georgia, y escribe en su tiempo libre.

 

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Carta Abierta a Pastores de The Master’s Seminary

Carta Abierta a Pastores de The Master’s Seminary

A propósito de la legalización del matrimonio gay en los EE.UU

Por John MacArthur

Estimados hombres de Masters,

El más alto tribunal de la tierra ha aprobado su juicio. Los titulares proclaman que una ligera mayoría de los jueces del Tribunal Supremo considera a la libertad de orientación sexual un derecho para todos los estadounidenses. Este intercambio de un conjunto de valores a favor de otro no viene como una sorpresa para nosotros que ya sabemos que el dios de este siglo cegó el entendimiento de los que no creen (2 Cor. 4:4). El 26 de junio 2015 se erige como un hito importante en la demostración americana de esta antigua realidad.

En los próximos días, se espera de usted como pastor proporcionar comentarios y consuelo a su rebaño. Este es un momento crítico para los pastores, y se erige como otro recordatorio de por qué una formación adecuada es crucial.

Estoy escribiendo este breve mensaje como un pastor a otro. Los medios de comunicación están llenos de actualizaciones, y yo no necesito sumar mi voz a la lucha general. En cambio, yo quiero ayudarle a pastorear su iglesia a través de este tiempo confuso. Además de los artículos útiles en el blog , también quiero comunicar los pensamientos siguientes que confío le ayudarán a encuadrar el tema de una manera bíblica.

1. Ningún tribunal humano tiene la autoridad de redefinir el matrimonio, y el veredicto de ayer no cambia la realidad de que Dios ordenó el matrimonio. Dios no fue derrotado en esta sentencia, y cada matrimonio será juzgado de acuerdo a motivos bíblicos en el último día. Nada va a prevalecer contra Él (Proverbios 21:30), y nada va a impedir el avance de Su reino (Daniel 4:35).

2. La Palabra de Dios ha pronunciado juicio sobre cualquier nación que reclasifique lo malo como bueno, la oscuridad como luz, y lo amargo como dulce (Isaías 5:20). Como nación, Estados Unidos continúa colocándose en la mira del juicio. Como predicador de la verdad, usted es responsable de no claudicar en estos temas. En todos los sentidos usted debe mantenerse firme.

Ningún tribunal humano tiene la autoridad de redefinir el matrimonio, y el veredicto de ayer no cambia la realidad de que Dios ordenó el matrimonio.

3. Esta sentencia demuestra que estamos claramente en la minoría, y un pueblo apartado (1 Pedro 2: 9-11; Tito 2:14). Como escribí en el libro Por qué el Gobierno no Puede Salvarle , las normas que dieron forma a la cultura occidental y la sociedad estadounidense han dado paso al ateísmo práctico y el relativismo moral. Esta decisión sólo ha acelerado el ritmo del declive. Un país no se elevará por encima de la moralidad de sus ciudadanos, y la mayoría de los estadounidenses no tienen una cosmovisión bíblica.

4. La libertad religiosa no se promete en la Biblia. En Estados Unidos, la Iglesia de Jesucristo ha disfrutado de una libertad sin precedentes. Esto está cambiando, y la nueva normalidad puede incluir una persecución que es nueva para nosotros. Nunca ha habido un momento más importante para los hombres dotados de ayudar a dirigir la iglesia manejando hábilmente la espada del Espíritu (Efesios 6:17).

5. El matrimonio no es el campo de batalla final, y nuestros enemigos no son los hombres y mujeres que tratan de destruirlo (2 Corintios 10:4). El campo de batalla es el Evangelio. Tenga cuidado de no sustituir la paciencia, el amor y la oración con amargura, odio y política. Mientras usted guía cuidadosamente su rebaño en torno a las trampas peligrosas por delante, recuérdeles el poder indomable del perdón a través de la cruz de Cristo.

6. Romanos 1 identifica claramente la evidencia de la ira de Dios sobre una nación: la inmoralidad sexual seguida de la inmoralidad homosexual que culminó con una mente reprobada. Este paso más reciente nos recuerda que la ira de Dios ha llegado en su totalidad. Ahora vemos mentes réprobas a todos los niveles de liderazgo – en la Corte Suprema, la presidencia, el gabinete, la legislatura, la prensa y la cultura. Si nuestro diagnóstico está en línea con Romanos 1 entonces también debemos seguir la instrucción que se encuentra en Romanos 1 – no nos avergonzamos del evangelio, porque es poder de Dios para salvación! En este día es nuestro deber divino y llamado el fortalecer a la iglesia, las familias, y el testimonio del Evangelio desechando las tonterías pragmáticas que distraen a la iglesia de su misión dada por Dios. Los homosexuales –como todos los demás pecadores –necesitan ser advertidos del inminente juicio eterno y amorosamente ofrecerles el perdón, la gracia y la vida nueva a través del arrepentimiento y la fe en el Señor Jesucristo

En el análisis final, su mayor contribución a su pueblo será mostrar paciencia y una confianza constante en la soberanía de Dios, el señorío de Jesucristo, y la autoridad de la Escritura. Vuelva sus ojos hacia el Salvador, y recuérdeles que cuando El regrese, todo mal se acabará.

Estamos orando para su proclamación firme de la verdad, y su firmeza sin concesiones por Cristo.

 Puede leer la noticia de la legalización del matrimonio homosexual en EE.UU en este enlace.

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Señales de una verdadera conversión por Charles H. Spurgeon

A continuación transcribimos lo que Charles H. Spurgeon consideraba como señales de una verdadera conversión:

“Cuando la Palabra de Dios convierte a un hombre, le quita la desesperación, pero no le quita el arrepentimiento.

La verdadera conversión da al hombre el perdón, pero no le hace presuntuoso.

La verdadera conversión da al hombre seguridad, pero no le permite dejar de estar alerta.

La verdadera conversión da al hombre fortaleza y santidad, pero nunca le permite jactarse.

La verdadera conversión armoniza todos los deberes de la vida cristiana; equilibra todos los deberes, emociones, esperanzas y goces.

La verdadera conversión conduce al hombre a vivir para Dios. Todo lo hace a la gloria de Dios –comer, beber o cualquier otra cosa. La verdadera conversión hace vivir al hombre delante de Dios. Desea vivir en todo momento como aquél a quien Dios está mirando, y se alegra de que sea así. Y ahora este hombre viene a vivir con Dios. Tiene con Él bendita comunión; habla con Él como quien habla con su amigo” (*).

(*) Fuente bibliográfica:
“Spurgeon: Un príncipe olvidado” | “El arminiarismo y la degeneración de la Iglesia”; de Iain Murray. EL ESTANDARTE DE LA VERDAD, Edición 1984. Págs. 123-124. A su vez, tomado de: “Sermons”, Vol. L; pág. 79-80.

Puedes leer otros artículos de Charles Spurgeon en este enlace

 

 

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“Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 8)

Notas extraídas de la lectura del libro “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 8)

¿Quién fue Leonardo Ravenhill?

 

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Leonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.

Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.

Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento”, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.

 

Notas extraídas de la lectura (Parte 8)

Si la Iglesia tuviera algo vital que ofrecer y no estuviera espiritualmente muerta, estos hombres que escogen los clubes de golf durante el día y los night club por la noche, podrían ser arrancados del hoyo de su carnalidad.

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Este es un momento de la Historia que requiere corazones ardientes, labios desplegados y ojos húmedos. Si fuéramos una décima parte tan espirituales como pensamos ser, nuestras calles se llenarían cada domingo con multitudes de creyentes marchando a Sión, «vestidos de saco y ceniza», anunciando la calamidad que significa para el mundo el que la iglesia haya venido a ser esta cosa improductiva, inactiva y poco amada que es.

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Si lloráramos en la cámara de oración tan devotamente como lo hacen los judíos en la Muralla de las Lamentaciones de Jerusalén, estaríamos gozando de un irresistible despertamiento purificador.

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Evidentemente, necesitamos subir otra vez la cuesta del Calvario de rodillas para contemplar la maravillosa cruz en actitud de humillación y adoración.

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La Iglesia tiene primero que arrepentirse; entonces el mundo se doblará a la fe. La Iglesia debe llorar sus propias faltas; entonces nuestros púlpitos se verán rodeados de llorosos penitentes.

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Cristo es ahora «herido en la casa de sus amigos». El santo Libro del Dios viviente sufre más ahora de sus expositores que de sus opositores.

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Si hay grados en la muerte, entonces la peor muerte que conozco es predicar acerca del Espíritu Santo sin la unción del Espíritu Santo.

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En la mayoría de reuniones de oración el texto que más se emplea es: «Donde están dos o tres congregados en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos»; pero con demasiada frecuencia Elnoestá en medio, sino a la puerta. Cantamos sus alabanzas, pero rehusamos su persona.

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¡Oh creyentes en bancarrota, ciegos, y todavía alabándose de sus virtudes! Estamos desnudos y no nos damos cuenta de ello; somos ricos (nunca había tenido la iglesia mejores equipos que ahora), pero somos pobres (nunca había tenido menos unción espiritual que al presente). No tenemos necesidad de ninguna cosa (y, sin embargo, nos faltan casi todas las cosas que caracterizaron a la iglesia apostólica). ¿Puede El estar «en medio de nosotros» mientras nosotros mostramos sin ninguna vergüenza nuestra desnudez espiritual?

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Hoy día estamos mucho más interesados en tener iglesias con aire acondicionado que llenas del fuego del Espíritu Santo

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«Nuestro Dios es fuego consumidor». Dios y el fuego son inseparables. Todos tenemos que ver con el fuego: los pecadores, con el fuego del infierno; los creyentes, con el fuego del juicio. Porque la Iglesia ha perdido el fuego del Espíritu Santo, millones tendrán que ir al fuego del infierno.

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Hermanos, a la luz del «tribunal de Cristo» nos habría sido mejor vivir seis meses con un corazón hecho un volcán, denunciando el pecado en lugares altos y bajos y volviendo la nación del poder de Satanás a Dios (como dice Juan el Bautista), que morir cargados de honores eclesiásticos y de títulos teológicos, habiendo sido el hazmerreír del infierno por nuestra nulidad espiritual.

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Los profetas fueron martirizados por denunciar la religión, no en términos vagos, sino bien precisos. Y cuando vemos «religiones engañosas» estafando a los hombres en la vida y en la muerte, conduciendo multitudes al infierno bajo la bandera de una religiosidad nominal, deberíamos arder de santa indignación y traer una Reforma del siglo xx aun cuando tuviéramos que arder como los mártires.

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¡Oh Dios, envíanos predicación profética que sondee a las almas hasta lo más recóndito! ¡Envíanos una raza de predicadores mártires, hombres abrumados en sus corazones y quebrantados ante la visión del juicio que pende sobre un mundo impenitente que va a un infierno sin Cristo!

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¡Estamos cansados de hombres adornados con vestidos suaves y suave lengua, que usan ríos de palabras con unas gotas de espiritualidad, que saben más de competencia que de consagración, y de promoción que de oración! ¡Pastores que sustituyen la propaga­ción por propaganda y se cuidan más de la diversión de la iglesia que de su santidad!

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Los grandes predicadores hacen famosos los púlpitos, los profetas hacen famosas las prisiones. ¡Que el Señor nos envíe profetas, hombres terribles que alcen la voz y no callen, lanzando ungidos ayes sobre naciones corrompidas, hombres demasiado ardientes para ser aceptados, demasiado duros para ser oídos, demasiado justicieros para ser tolerados!

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Jesús dijo «id», pero también dijo «esperad». Que algún hombre se encierre por una semana, sin otra comida que pan y agua, ni otros libros sino la Biblia, ni otro visitante excepto el Espíritu Santo, y os garantizo, hermanos predicadores, que este hombre, o quebrantará su propósito o quebrantará los corazones. Después de esto, a semejanza de Pablo, hará sentir su influencia en el infierno.

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Las grandes águilas vuelan solas; los grandes leones cazan solos; las grandes almas andan solas —solas con Dios—. Esta soledad es difícil de soportar e imposible de gozar, a menos que exista la divina compañía.

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Juan era una «voz». La mayoría de los predicadores son solamente «ecos», pues si los escucháis con atención descubriréis cuál es el último libro que han leído y cuán poco citan de la Biblia. Para alcanzar las masas necesitamos una «voz», un profeta enviado del cielo a predicar a los predicadores.

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Se necesitan hombres quebrantados para quebrantar a los hombres. Hermanos, nosotros tenemos equipo pero no dotación, conmoción pero no creación, acción pero no unción, ruido pero no despertamiento. Somos dogmáticos pero no dinámicos.

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Cada época ha sido iniciada por fuego; cada vida, ya sea de un predicador o de una prostituta, terminará en el fuego: el fuego del juicio del tribunal de Cristo, para algunos: el fuego del infierno, para otros.

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Hermanos, solamente tenemos una misión, salvar almas; sin embargo, ¡éstas perecen! ¡Oh, pensadlo! Millones, centenares de millones, quizá más de dos mil millones de almas eternas, necesitan a Cristo; y sin Cristo ni vida eterna, perecen. ¡Oh, qué vergüenza! ¡Qué horror! ¡Qué tragedia!

 

Puedes leer además la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte, Cuarta Parte, Quinta Parte , Sexta Parte y la  Séptima Parte de las notas.

Próximamente publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, lo puedes descargar aquí: “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL

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Adoptados por Dios

Adoptados por Dios

 

Por Max Lucado

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Romanos 8.16

Cuando vamos a Cristo, Dios no solamente nos perdona, sino que nos adopta. Mediante una dramática serie de acontecimientos pasamos de huérfanos condenados y sin esperanza a hijos adoptivos sin temor. Así es como ocurre. Vamos ante el tribunal de Dios culpables de rebelión y de faltas. Conforme a su justicia no puede dejar de considerar nuestro pecado, pero conforme a su amor no puede dejar de considerarnos. Por eso, mediante un acto que dejó atónito a los cielos, se castigó a sí mismo en la cruz por tus pecados. La justicia y el amor de Dios quedaron igualmente satisfechos. Y nosotros, creación de Dios, somos perdonados. Pero la historia no termina con el perdón de Dios…

Bastaría solo que Dios limpiara nuestro nombre, pero Él hace más. El te da su nombre.

La Gran Casa de Dios

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