El Evangelio Segun Jesucristo -John MacArthur (Pensamientos)
El Evangelio Segun Jesucristo -John MacArthur (Pensamientos)
Autor: Mayconlj Ramirez
Extractos tomados del Libro del Dr. -John Fullerton MacArthur (El evangelio según Jesucristo)
La diferencia entre el evangelio de Cristo y “otro evangelio” (Gálatas 1:6) es la diferencia entre los benditos y los condenados, las ovejas y las cabras, los salvos y los perdidos, la iglesia auténtica y las sectas, la verdad y la mentira. El evangelio que predicamos puede llevar personas a la “familia de la fe” (Gal 6:10), o entregarlas para siempre a la familia del diablo (Juan 8:44)
El dispensacionalismo es un sistema fundamentalmente correcto de entender el programa de Dios a través de las eras. -John MacArthur (Pág. 26)
Cualquier otro evangelio esta bajo la maldición de Dios (Gálatas 1:6-8) -John MacArthur (Pág. 27)
Nosotros no “hacemos” a Cristo Señor ¡El es Señor! Quienes no le reciben como Señor son culpables de rechazarle. Una “fe” que rechaza su soberana autoridad es realmente incredulidad. Por lo contrario, el reconocimiento de su señorío no es mas una obra humana de lo que es el arrepentimiento (2Timoteo 2:5) o la fe misma (Ef. 2:8,9). De hecho es un elemento importante de la fe que salva, no algo añadido a la fe. -John MacArthur Pg. 28
La fe, como la gracia, no es estática. La fe que salva es más que un simple entendimiento de los hechos y una aquiescencia mental. Es inseparable del arrepentimiento, de la entrega y un ansia sobrenatural de obedecer. El concepto de la fe que salva incluye todos estos elementos. -Pg. 31
La fe verdadera no se considera nunca como pasiva, es siempre obediente…La Biblia equipara frecuentemente fe con obediencia (Juan 3:36; Romanos 16:26 2 Ts 1:8) -Pg. 32
La salvación no fue nunca un premio a las obras humanas; siempre ha sido un don de gracia para pecadores arrepentidos, hecho posible por la obra de Cristo -John MacArthur. –Pg. 40
La incredulidad siempre engendra ignorancia -John MacArthur -Pg. 41
La iglesia contemporánea tiene la idea de que la salvación es solo la garantía de vida eterna, no necesariamente la liberación de un pecador de la esclavitud de su iniquidad. Decimos a las personas que Dios las ama y que tiene un plan maravilloso para sus vidas, pero esto solo es media verdad. Dios también odia el pecado y castigara con eterno tormento a los pecadores no arrepentidos. Ninguna presentación del evangelio esta completa si elude o esconde estos hechos. Cualquier mensaje que se deje de definir y de enfrentarse a la gravedad del pecado personal es un evangelio deficiente. Y cualquier “salvación” que no cambie una forma de vida pecaminosa y transforme el corazón del pecador no es una salvación Autentica –John MacArthur Pág. 60
Dios nunca se agrada de las formas de la religión separadas de la rectitud personal –John MacArthur Pág. 65
El tema del Evangelio Según Jesucristo es este: El vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento – John MacArthur Pág. 65
El hombre ciego de Juan 9 no consiguió su vista por estar expuesto a la luz. Ninguna intensidad de luz afecta la ceguera. Un ciego lo es tanto a la luz del día como en la oscuridad. Ni toda la luz del mundo hará ver a los ojos ciegos. Las únicas cosas que pueden curar la ceguera física son la cirugía o un milagro. La única cosa que puede cambiar la ceguera espiritual es un milagro divino, no la simple exposición a la luz. Enseñarle teología a un perdido no lo llevara a la fe en Cristo. Puede aprender el vocabulario evangélico y declarar de palabra la verdad. Puede aceptar la realidad de una lista de hechos del evangelio. Pero sin un milagro divino que abra sus ojos ciegos y le de un nuevo corazón solo será un pagano con conocimientos teologías; no un cristiano verdadero. –John MacArthur pág. 73
La visión espiritual es un don de Dios que le hace a uno desear y ser capaz de creer. –John MacArthur Pág. 74
La mayor parte de nuestro trabajo de evangelización consiste en llevar a las personas al punto en que sientan la necesidad de salvación –John MacArthur Pág. 79
Falso. Nuestras ideas acerca de la evangelización no pueden acusar a Jesús; al contrario, es el quien debe juzgar nuestros métodos contemporáneos de evangelización. El evangelismo moderno no se preocupa por las decisiones, estadísticas, el pasar al frente, trucos, presentaciones prefabricadas, manipulaciones emocionales e incluso intimidación. Su mensaje es una cacofonía de credulismo fácil y llamamientos simplistas. –John MacArthur Pág. 79
A los no creyentes se les dice que todo lo que necesitan hacer es invitar a Jesús a entrar en su corazón, aceptarlo como su Salvador personal o creer los hechos del evangelio. El resultado es un tremendo fracaso, como se ve en las vidas de multitudes que han hecho profesión de fe en Cristo si la repercusión correspondiente en su comportamiento. Quien sabe cuantas personas viven engañadas creyendo que son salvas y no lo son. –John MacArthur Pág. 79
Bíblicamente, vida eterna habla no solo de la promesa de vida en el tiempo que ha de venir, sino también de la calidad de vida que es característica de las personas que vivirán en esa era. Quiere decir calidad tanto como duración (ver Juan 17:3). No es solo vivir para siempre. Vida eterna es estar vivo para el reino que es morada de Dios. Es andar con el Dios vivo en una comunión sin fin. –John MacArthur Pág. 80
Buenos deseos, pero ellos no constituyen una razón suficiente para entregarse a Cristo –John MacArthur Pág. 83
No se puede acudir a Jesús en busca de salvación basándose en necesidades sicológicas, ansiedades, falta de paz, sentimiento de desesperanza, carencia de gozo o cualquier anhelo de felicidad solamente. La salvación es para las personas que odian el pecado y desean apartarse de las cosas de esta vida. En para los individuos que entienden que han vivido en rebeldía contra un Dios Santo. Es para quienes desean arrepentirse y vivir para la gloria de Dios. La salvación no es un mero fenómeno sicológico. –John MacArthur Pág. 84
La evangelización debe tomar al pecador y medirlo con la ley perfecta de Dios para que pueda ver sus deficiencias. Una evangelización que trata solo con las necesidades humanas, los sentimientos humanos, los problemas humanos, carece de verdadero equilibrio. –John MacArthur Pág. 84
La ley precede siempre a la gracia –John MacArthur Pág. 84
Tenemos que cambiar nuestra presentación del evangelio. No podemos dejar a un lado el hecho de que Dios odia el pecado y castiga a los pecadores con tormento eterno. ¿Cómo podemos iniciar una presentación del evangelio a las personas que van camino del infierno diciendo que Dios tiene un plan maravilloso para sus vidas? La Biblia dice que “Dios emite sentencia cada día” (Sal. 7.11). Un Dios justo, santo y puro no puede tolerar el pecado. No salvara a quienes traten de acercarse a el conservando su pecado. –John MacArthur Pág. 85
El evangelio de la gracia no puede predicarse a quien no haya oído que Dios demanda obediencia y castiga la desobediencia. –John MacArthur Pág. 85
La salvación no es para personas que desean un estimulo emocional, sino para pecadores que acuden a Dios en busca de perdón. A menos que una persona se avergüence de su pecado, no hay salvación. –John MacArthur Pág. 86
Un mensaje que ofrece alivio sicológico pero no requiere arrepentimiento de los pecados y afirmación del Señorío de Cristo, es un evangelio falso que no salva. Para acudir a Cristo debemos estar dispuestos a aceptarlo totalmente. Esto significa que Jesús tiene prioridad y se convierte en el Señor de nuestra vida. –John MacArthur Pág. 88
La señal de un verdadero discípulo no es que nunca peque, sino más bien que cuando peca acude al Señor para recibir el perdón y ser limpio. A diferencia del discípulo falso, el discípulo verdadero nunca se alejara por completo. Puede volver ocasionalmente a sus redes de pesca, pero finalmente volverá de nuevo al Maestro. Cuando Cristo le salga al encuentro, volverá a la vida de servicio al Salvador. –John MacArthur Pág. 103
El gran milagro de la redención no es que nosotros aceptamos a Cristo, sino que el nos acepte a nosotros. –John MacArthur Pág. 105
La fe y el arrepentimiento son dos lados de la misma moneda. Mientras el arrepentimiento habla de dar la espalda al pecado, la fe es volverse al Salvador. El objeto de la fe que salva no es un credo ni una iglesia, ni un pastor, ni un sistema de ritos y ceremonias. El objeto de la fe que salva es Jesucristo. –John MacArthur Pág. 111
El yugo de sumisión a Cristo no es gravoso, es gozoso. –John MacArthur Pág. 112
Cuidémonos de las conversiones que son todo sonrisas y alegrías sin ningún sentido de arrepentimiento y humildad. Esa es la señal de un corazón superficial –John MacArthur Pág. 121
Estos son los tres enemigos constantes del evangelio: el mundo, la carne y el diablo. –John MacArthur Pág. 122
..(El) corazón del creyente se rinde al Maestro con gran gozo. La gloriosa liberación del pecado y la bendiciones sin de la vida eterna exceden al costo de someterse a la autoridad divina. –John MacArthur Pág. 135
La salvación es gratuita como costosa. La vida eterna causa inmediata muerte de uno mismo –John MacArthur Pág. 136
La verdadera fe es una obediencia sumisa y humilde –John MacArthur Pag.137
Juan el Bautista exigió también ver buenas obras como prueba de arrepentimiento. Predico el mensaje aun antes que Jesús iniciara su ministerio (Ver Mat 3:1,2) La Biblia dice que cuando los religiosos hipócritas acudieron a Juan el Bautista para ser bautizados, “les decía” ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseño a huir de la ira venidera? Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mat 3:7,8) ¡Vaya saludo! Era muy distinto decir: “Señoras y caballeros, aquí están nuestros queridos lideres”-John MacArthur Pág. 163
La salvación de un alma no es la vieja transacción que a veces creemos. La redención no es un asunto de contabilidad divina en la que Dios lleva libros sobre quien esta dentro y quien esta fuera. Dios llora por los perdidos y celebra cuando alguien es salvo. Su dolor por la condición perdida del hombre es muy profundo y su gozo es pleno cuando un pecador se arrepiente. –John MacArthur Pág. 147
Dios busca a los perdidos. Aquellos que reconocen su pecado y se arrepienten le encontraran corriendo hacia ellos con los brazos abiertos. Los que creen que son los suficientemente buenos para merecer el favor de Dios se encontraran con que están excluidos de la celebración, incapaces de compartir el gozo eterno de un Padre amoroso. –John MacArthur Pág. 153
Arrepentimiento significa que uno se da cuenta de que es culpable, un vil pecador en la presencia de Dios, que merece la ira y el castigo de Dios; que se dirige hacia el infierno. Significa empezar a darse cuenta de que eso que se llama pecado esta en uno, que uno anhela verse libre de el y le da la espalda en todas formas. Uno renuncia al mundo cualquiera que sea el costo, el mundo en su mentalidad y perspectiva tanto como en la practica; y se niega a si mismo, toma su cruz y sigue a Cristo. Sus mas allegados e íntimos, y el mundo entero, pueden considerarle a uno necio, o decir que tiene una manía religiosa. Puede ser que uno tenga que sufrir perdidas financieras, pero no importa. Eso es arrepentimiento. –D. Martyn Lloyd-Jones. Citado por John MacArthur en su libro “El evangelio según Jesucristo” Pág. 161.
El arrepentimiento no es un acto de una sola vez. El arrepentimiento que tiene lugar en la conversión inicia un proceso de confesión progresivo de por vida (1 Jn 1:9). Esta actitud activa y continua de arrepentimiento produce la pobreza de espíritu, el llanto y la mansedumbre de que habla Jesús en las bienaventuranzas (Mat 5:3-5). Es una señal de un verdadero cristiano. –John MacArthur Pág. 162
El arrepentimiento ha sido siempre el fundamento del llamamiento bíblico a salvación. Cuando Pedro hizo la invitación evangélica en Pentecostés, en la primera evangelización publica de la era de la iglesia, el arrepentimiento estaba en el centro de su mensaje: “Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros en El nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados” (Hech 2:38) Ninguna evangelización que omita el mensaje de arrepentimiento puede llamarse con propiedad evangelio, porque los pecadores no pueden acudir a Jesucristo sin un cambio RADICAL DE CORAZON, MENTE Y VOLUNTAD.Esto requiere una crisis espiritual que lleve a un giro total y finalmente, a una transformación completa. Esta es la única clase de conversión reconocida por la Biblia. –John MacArthur Pág. 164
No hay salvación sin el arrepentimiento que rechaza el pecado.
Hay muchos hoy que oyen la verdad de Cristo e inmediatamente responden como el hijo que dijo que obedecería y no lo hizo. Su respuesta positiva a Jesús no les salvara. El fruto de sus vidas muestra que no se han arrepentido realmente. Pero hay algunos que dan la espalda al pecado, a la incredulidad y a la desobediencia y aceptan a Cristo con fe obediente. El suyo es arrepentimiento verdadero, que se manifiesta por los frutos de justicia que produce. Ellos son verdaderamente justos (1 Pedro 4:18). Esa es la meta final del evangelio Según Jesucristo –John MacArthur Pág. 165
El creyente autentico obedece. Dado que todos retenemos los vestigios de la carne pecaminosa, nadie obedece de forma perfecta (ver 2 Cor. 7:1; 1 Tes. 3:10) pero el deseo de hace la voluntad de Dios esta siempre en los creyentes verdaderos (Romanos 7:18) La fe produce siempre el deseo de obedecer. –John MacArthur Pág. 171
Todas las religiones de este mundo están basadas en los logros humanos. Solo el cristianismo bíblico reconoce los logros divinos, la obra de Cristo a favor del hombre, como base única de la salvación. La muerte de Cristo en la cruz pago el precio por nuestros pecados (1Cor. 15:3), y su resurrección demostró que había derrotado a la muerte (1Cor. 15:20). La salvación no es un sistema basado en meritos en que los hombres y las mujeres trabajan para ganar el favor de Dios. Nadie podría hacer nunca suficientes obras buenas para ser aceptable a Dios (Rom.3:10-18) Ni siquiera la ley de Moisés hizo justos a los hombres fue dada para mostrar a los pecadores y desobedientes que somos en realidad (Rom. 3:20). Dios declara justos a los creyentes por medio de su gracia, y los hace justos, atribuyéndoles la justicia de Cristo (Rom 3:21-24) –John MacArthur Pág. 177
Muchos de los que se acercan a la puerta se alejan después de averiguar el costo –John MacArthur Pag.178
No se puede pasar por un torniquete cargado de maletas. La puerta estrecha que describe Jesús no es lo suficientemente ancha para las superestrellas que quieren pasar con todas sus posesiones. El joven rico busco hasta que encontró la puerta; pero cuando vio que entrar significa dejarlo TODO ATRÁS, dio la vuelta y se alejo. Quienquiera que seamos, cualquiera que sea nuestro tesoro; cuando llegamos a la puerta estrecha podemos esperar perderlo todo. El equipaje de la justicia propia, el egoísmo, el pecado y el materialismo deben dejarse fuera, o no conseguiremos entrar nunca Las buenas nuevas son que, aunque la puerta estrecha, es lo suficientemente ancha como para dar cabida al mas grande de los pecadores (ver 1 Tim. 1:15) –John MacArthur Pag.179
Para aquellos que se empeñan en llevar su equipaje, la puerta ancha puede ser mas atractiva. Esta señalada “cielo”, puede incluso estar marcada “Jesús”, pero no conduce al cielo ni tiene nada que ver con Jesús. Es la puerta de la religión para las masas, una puerta ancha y abierta por la que cualquiera puede pasar sin desprenderse de su propia justicia, de su orgullo, de sus posesiones materiales, ni siquiera del pecado. Pero no hay salvación para quienes eligen esta puerta. RECIBIR A CRISTO NO SIGNIFICA SIMPLEMENTE QUE PODEMOS LIMITARNOS A AÑADIR A JESUS A LOS DESECHOS QUE LLEVAMOS ACUMULADOS. La salvación requiere una transformación total: “Si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron (2Cor.5:17). ¿Hay algo mas claro que esto? Las cosas viejas pasan. El pecado, el egoísmo y los placeres mundanos son reemplazados por cosas nuevas. Este es el objeto de la salvación: Produce un cambio de vida. –John MacArthur Pag.179
El evangelio Según Jesucristo demanda una decisión, no meramente una nueva opinión, sino una respuesta activa de obediencia. –John MacArthur Pag.190
Un cristiano no es alguien que compra simplemente un “seguro contra incendios” y firma lo imprescindible para evitar una vida desagradable en el más allá. Un cristiano, como hemos visto repetidamente, es alguien cuya fe se manifiesta en sumisión y obediencia. Un cristiano es uno que sigue a Cristo, alguien que ha dedicado sin condiciones a Cristo como Señor y Salvador, alguien que desea agradar a Dios. Su propósito básico es ser un discípulo de Cristo en todos los sentidos. Cuando falla, busca el perdón y desea ir hacia adelante. Este es su espíritu y su camino. –John MacArthur Pág. 194
Cuando en Mateo 10:38 dice: “El que no toma su cruz y sigue en pos de mi no es digno de mi”, no quiere decir llevar la cruz de una situación difícil, una enfermedad crónica o un cónyuge inaguantable. Todos hemos oído espiritualizar este pasaje en sermones devocionales para interpretar la cruz como cualquier cosa, desde una suegra caprichosa hasta un techo con goteras. Pero no es eso lo que significaba la palabra cruz para los que oían a Jesús en el siglo primero. Ni siquiera evocaban el Calvario puesto que el Señor no había sido aun crucificado y ellos no pensaban que podría serlo. Cuando Jesús les dijo: “toma su cruz”, ellos pensaron en un instrumento cruel de tortura y muerte. Pensaban en morir por el método más doloroso conocido por el hombre. Pensaban en los criminales condenados pendientes de cruces a los lados del camino. Sin duda habían visto hombres ejecutados de esta forma. Entendían que les estaba llamando a morir por el; sabían que les estaba pidiendo que hicieran el sacrificio final, rendirse a el como Señor en todos los sentidos. –John MacArthur Pág. 198
Este, pues es el evangelio que debemos proclamar: Que Jesucristo, que es Dios encarnado, se humillo a si mismo para morir por nosotros. Así se convirtió en el sacrificio sin pecado para pegar la pena por nuestra culpa. Resucito de los muertos para declarar con poder que es Señor de todos, y ofrece vida eterna gratuitamente a los pecadores que se sometan a el con fe humilde y arrepentimiento. Este evangelio no promete nada a los rebeldes altaneros, pero a los pecadores quebrantados y penitentes les ofrece en su gracia todo lo que pertenece a la vida y a la santidad (2Ped. 1:3) –John MacArthur Pág. 208
Revisado y compilado por Mayconlj Ramirez












Comentarios recientes