Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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“Intenso” del Autor A. W. Tozer. Parte 4.

 Notas personales del Libro “Intenso” del Autor A. W. Tozer. Parte 4.

Portada del Libro

Portada del Libro

 

Hemos caído tan bajo en nuestro presente como resultado de un énfasis casi fanático en la gracia y por la total exclusión de la obediencia, la autodisciplina, la paciencia, la santidad personal, la carga de nuestra cruz, el discipulado y tantas otras preciosas doctrinas del Nuevo Testamento.

 

La gracia que asombró a nuestros padres -que los hizo caer sobre sus rodillas en llanto y temblando en adoración- por la familiaridad mortal se ha vuelto tan mundana que apenas nos afecta hoy. Aquello que era tan extraordinariamente precioso para los moravos y los metodistas, y para sus descendientes espirituales inmediatos se ha convertido en algo barato para una generación de cristianos fieles a sus propias búsquedas y absortos en sus propios placeres.

 

¿Por qué el Pueblo de Dios no salta directamente hacia afuera y comienza a avanzar, a levantarse, a subir, a elevarse y a trepar? ¿Por qué tienen que ser mimados, abrazados, cuidados, guiados y sostenidos? La razón es que nunca adquirieron piernas espirituales y el rostro de Dios se ha ido lejos de ellos.

 

La expiación de Cristo fue tan perfecta y total que convierte todo lo que está contra nosotros en algo que es para nosotros. Convirtió todos nuestros deméritos en méritos. Movió todo lo que estaba del lado deudor del libro contable al lado del crédito. Todo lo que estaba contra nosotros fue movido a nuestro lado. Esa es la maravillosa expiación que tenemos en Jesucristo.

 

¿Por qué no nos esforzamos por ser santos? El problema principales que nos gusta demasiado cómo somos. Luchamos por mantener una buena imagen.

 

Los norteamericanos gastan mil millones de dólares cada año solo para mantener una buena apariencia. Si derriba la fachada de una persona común, encontrará que es un pobre vagabundo en su espíritu, en su mente y en su corazón. Tratamos de ocultar ese estado interior, disfrazar nuestra pobreza y conservar nuestra reputación para mantener alguna autoridad en nosotros mismos. Queremos tener un poco de autoridad en el mundo. No queremos entregarla toda. Pero Dios quiere quitar toda la autoridad de nuestras manos y llevarnos al punto en que no tengamos ninguna en absoluto. Él quiere llevársela toda bien lejos, y nunca nos bendecirá hasta que nos haya quitado toda esa autoridad nuestra.

 

Mientras usted esté al mando, mientras diga: “Ahora escucha, Dios: te diré cómo hacer esto”, usted solo será un cristiano mediocre, tardo para oír, que asiste a reuniones en campamentos, en iglesias y que teniendo todos los medios de la gracia a su disposición, nunca logra llegar a ninguna parte.

 

Nunca podrá ser más que un cristiano común hasta que abandone su propio interés y deje de defenderse a sí mismo. Póngase en manos de Dios y déjelo solo. Deje de intentar ayudar a Dios.

 

Cada vez que viajo en avión, instintivamente intento ayudar al piloto inclinándome a la izquierda y luego a la derecha. Somos así, tan tontos, también cuando se trata de las cosas de Dios. Queremos darle una mano a Dios. No. Entréguese a Él. Vuélvase a Él y diga: “Padre, estoy cansado de serun cristiano común. Estoy harto de esta mediocridad, de estar a mitad de camino de donde debería estar, de ver a otros cristianos felices cuando yo no lo soy. Estoy cansado de todo eso. Quiero seguir y quiero conocerte”.

 

La mayoría de los cristianos están satisfechos de vivir toda su vida como cristianos comunes. Nunca experimentan la riqueza de lo que realmente quiere decir ser cristianos.

 

La condición de la Iglesia cristiana de hoy es el resultado de demasiados cristianos comunes en los roles de liderazgo.

 

Quizá nunca hubo una generación de cristianos que estuviesen más enamorados de la diversión que la presente.

 

Los grandes reformadores de la Iglesia sacrificaron su diversión para hacer lo que Dios había puesto delante de ellos. Llegue hasta este punto: cuelgue su diversión o cámbiela por el progreso hacia la perfección espiritual.

 

Muchos hoy tratan de hacer el cristianismo popular comercializándolo como si fuera un producto sobre una góndola de supermercado.

 

En la mayor parte de los casos, para moverse hacia adelante, los más grandes hombres y mujeres de Dios tuvieron que inclinarse en contra del viento de la popularidad. El costo para avanzar fue su popularidad.

 

 A. W. Tozer fue pastor, escritor y editor autodidacta, y sus poderosos mensajes siguen conmoviendo los corazones y despertando las almas de los creyentes de hoy en día. Fue autor de más de 40 libros, entre ellos Diseñador para adorar, Fe auténtica, Fe más allá de la razón y la verdadera vida cristiana.

 

En las próximas semanas estaré publicando las demás partes de las notas que tomé de este libro. Ya puedes leer la Primera Parte, la Segunda Parte y La Tercera Parte.
Puedes leer las notas personales que hice del libro “La raíz de los justos” de A. W. Tozer. Recuerda compartir con otros.

 

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