Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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Difícil de creer del pastor John MacArthur (Parte 4).

 

Notas extraídas del libro:

 

  • Jesús quiere llevarnos al punto en que nos demos cuenta de nuestra absoluta incapacidad de agradar a Dios en nuestra carne y clamemos en desesperación la justicia de Dios con espíritu quebrantado, manso y adolorido.

 

  • No basta oír predicar sobre la puerta: no basta respetar la ética; hay que entrar por la puerta. No se puede entrar a menos que uno abandone la justicia propia, se vea como un mendigo en espíritu, lamente su pecado, sea manso ante un Dios santo, sin orgullo ni jactancia, con hambre y sed de justicia, y sin creer que la tiene.

 

  • No puede quedar afuera y admirar la puerta estrecha, tiene que dejarlo todo y pasar por ella. Allí está de nuevo la negación de uno mismo.

 

  • Si Dios dijera que hay cuarenta y ocho caminos para la salvación, predicaría y escribiría sobre los cuarenta y ocho. Pero no los hay: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvo”, nos recuerda Hebreros 4.12. No hay otro nombre, sino Jesús.

 

  • El Dios santo tiene todo el derecho a determinar la base de la salvación, y ha determinado que es Jesucristo y sólo Él. Usted puede entrar sólo por Él, por fe.

 

  • Como los judíos a los que predicaba Jesús, muchos hoy creen que cuando van a la iglesia, automáticamente se embarcan en el autobús que se dirige al cielo, y que simplemente entrarán con el grupo. Pero no hay grupos en un torniquete. Hay que pasar individualmente. La salvación es individual.

 

  • Asistir a la iglesia no le hace a uno cristiano más que el estar en una cochera le hace a uno un automóvil. Usted tiene que acudir a Jesús como individuo, en una entrega individual a una fe de arrepentimiento y negación propia.

 

  • Sé que esto va a aturdir a algunos, porque siempre oigo que alcanzar la salvación es fácil. “¡Simplemente llene esta tarjeta¡” “¡tan solo alce la mano¡” “Simplemente  pase al frente mientras el coro entona una estrofa más¡” “¡Solo repita esta oración¡” “¡Simplemente pídale a Jesús que entre en su corazón¡”. Suena tan sencillo. El único problema es que ninguna de esas acciones tiene nada que ver con la salvación verdadera ni con pasar por la puerta estrecha. Esta clase de invitacionalismo implica que Jesús es un Salvador lastimero y pobre que espera a que demos el primer paso que le permita hacer su obra. Implica que la salvación depende de la decisión humana, como si el poder que nos salva fuera el poder del “libre albedrío” humano.

 

  • El Reino es para los que agonizan por entrar en él, cuyos corazones están destrozados por el pecado, que lloran con mansedumbre, que tienen hambre y sed de Justicia y anhelan que Dios cambie sus vidas.

 

  • Una de las mentiras más persistentes de Satanás en el mundo actual es que es fácil convertirse en creyente. No es nada fácil. Es una puerta muy estrecha la que usted tiene que hallar y pasar por ella solo, angustiado por sus pecados y anhelando perdón.

 

  • Cuando uno llega al quebrantamiento, al reconocimiento de que por sí mismo no puede pasar por la puerta estrecha, Cristo derrama en usted gracia sobre gracia que le fortalece para que entre. En su quebrantamiento, el poder de Cristo se vuelve su fuente. Nuestra parte es reconocer nuestro pecado e impotencia y suplicar misericordia y poder de lo alto.

 

  • Para pasar por la puerta estrecha que lleva al cielo, hay que dejar todas las posesiones detrás y pasar con las manos vacías. No es la puerta del que se cree mucho, del que quiere llevar consigo todo lo que tiene. Es la puerta del que se niega de sí mismo, del que se despoja de toda justicia propia y autosuficiencia. Rechazando todo lo que haya sido, deja atrás su vida anterior. Si no, no puede pasar por la puerta. Ni tampoco lo puede nadie.

 

  • La fe que salva es más que una acción de la mente; es un desdén del yo pecador, una confesión de indignidad. Una súplica desnuda: “Señor, ten misericordia de mí, pecador”.

 

  • No hay nada de malo en levantar la mano o repetir una oración, pero esas cosas no dan salvación verdadera aparte de la auténtica fe en Cristo. Jesús pidió una confesión dramática, estrecha, difícil, radical de nuestro pecado, un reconocimiento de que no somos nada y no tenemos nada con qué recomendarnos delante de Dios. La fe empieza cuando nos entregamos a su misericordia pidiendo perdón.

 

  • Para pasar por la puerta estrecha uno tiene que venir con corazón arrepentido de su pecado, listo para dejar de amar su pecado y empezar a amar al Señor.

 

  • El mensaje entero de 1 Juan es que si usted está verdaderamente redimido, ello se manifestará en una vida transformada en la que usted confiesa su pecado, obedece sin condiciones al Señor, y manifiesta su amor por el Señor y por otros.

 

  • El milagro divino de una vida cambiada revela la salvación verdadera, lo que resulta en un corazón que desea obedecer al Señor.

 

  • Si alguien que se llama cristiano no piensa y actúa como cristiano genuino, no está en el camino que piensa que está. Probablemente se ha unido a la poderosa bandada que pasa a mares por la puerta ancha de la religión falsa.

 

  • Muchos aducen ser cristianos y sin embargo son totalmente indulgentes consigo mismos. Jamás pasarán por la puerta estrecha con todo ese equipaje. Aunque tal vez no lo sepan, se hallan en el camino amplio a la destrucción.

 

Próximamente estaré publicando más notas que extraje de este libro, así que estén pendientes. Ya puedes leer la Primera Parte, Segunda Parte y Tercera Parte de estas notas, si te han sido de bendición te animo a compartirlas para que otros hermanos puedan también ser bendecidos.

John MacArthur es el presidente de The Master’s Seminary y pastor de la iglesia Grace Community Church. Sus predicaciones en el programa de radio Gracia A Vosotros son escuchados alrededor del mundo. Él y su esposa Patricia tienen cuatro hijos y quince nietos.

 

 

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