Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

By

El Argumento Contra el Matrimonio Entre Personas del Mismo Sexo


bandera gay

Por Jesse Johnson

El mes pasado hice esta pregunta: ¿Se debe permitir casarse a parejas del mismo sexo? O, más concretamente, en los estados que han seguido el proceso democrático por definir el matrimonio como exclusivamente entre un hombre y una mujer, ¿deben intervenir jueces y anular esas leyes? En los lugares donde se llevan a cabo nuevas elecciones, ¿deben votar los cristianos para permitir que las parejas LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales) se casen legalmente?

Respondí esta pregunta diciendo que en tanto dependa de los votantes, las legislaturas, o los jueces, que no, que el matrimonio no debe ser redefinido. Hay tres partes en esta respuesta:

 

  1. El gobierno regula correctamente el matrimonio, y entonces sí: el gobierno necesita decidir qué constituye un matrimonio legal ( se puede leer ese post aquí ).
  2. Dios inventó el matrimonio, y la esencia del matrimonio es vista en un compromiso entre dos personas de sexos opuestos. Así, el matrimonio entre personas del mismo sexo es un oxímoron, y representa un ataque pecaminoso sobre la identidad del matrimonio ( se puede leer ese post aquí ).
  3. Porque lo que Dios ordena es también bueno para la sociedad, en efecto, es en la mejor forma de servir a la sociedad mantener la definición tradicional del matrimonio.

 

Hoy quiero escribir sobre esto en esta tercera parte.

Si bien existen argumentos bíblicos contra el ver la unión del mismo sexo como matrimonio – y encuentro esos argumentos convincentes-vivimos en una sociedad pluralista y argumentos bíblicos así solos no lograremos llevar el día.

Afortunadamente, si alguna perspectiva es bíblica, también será beneficiosa para la sociedad. Por lo tanto, los cristianos deben ser capaces de hacer ambas categorías de argumentos. Debemos ser capaces de explicar nuestra oposición al matrimonio del mismo sexo utilizando tanto el lenguaje secular, así como el razonamiento bíblico. Después de todo, la verdad debe ser victoriosa, no importa en qué arena se combata.

Así que, ¿por qué el gobierno debe negarse a redefinir el matrimonio?

El matrimonio está relacionado de manera intrínseca a las familias

Tanto en la teología y la antropología, el concepto de matrimonio es el fundamento de la familia. Una lleva a la otra. De hecho, la única razón de porque el gobierno se preocupa por el matrimonio es porque el gobierno se preocupa por las familias.

El gobierno utiliza la estructura de impuestos para promover el matrimonio, ya que está promoviendo familias. Estudio tras estudio demuestra que la estructura familiar de una persona es la variable más grande por la riqueza, la salud, la seguridad laboral y la felicidad de las personas (en este caso es una de la Universidad de Nueva York , una más complicada del Diario de Desarrollo Infantil , y aquí está una del Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas ).

Así que la historia del mundo, la historia de EE.UU., y el proceso democrático están en gran parte en lo correcto cuando dicen que el gobierno debe ver el matrimonio como la creación de una unidad familiar.

Pero el interés del gobierno en el matrimonio no termina con la simple existencia de una familia:

Las familias son la piedra angular de la estructura de nuestra sociedad

Toda nuestra sociedad está construida sobre la piedra angular de la familia.

La herencia se transmite de padres a hijos. Los préstamos de coche, seguros, hipotecas, e incluso alquiler varían en función de la existencia de una familia.

 

Los cónyuges tienen restricciones sobre cómo pueden testificar contra otros en la corte. Las universidades utilizan el ingreso familiar y la historia de la familia en la determinación de la ayuda financiera. La propiedad de la tierra, las tasas de impuestos, cuentas bancarias, las decisiones de salud, etc. éstos se basan en el matrimonio.

 

Yo sé que las parejas del mismo sexo se ven a sí mismas como una familia también. Pero esto sólo es posible a la luz de esta verdad incómoda: las familias generalmente producen hijos.

 

La razón por la que gran parte de la sociedad está construida sobre el fundamento de las familias no se debe a que los legisladores vieron demasiadas especiales Hallmark y ven todo cursi y romántico. Más bien es porque las familias (en general) producen hijos, y las tasas de impuestos están diseñadas para beneficiar a los hijos, la herencia es para los hijos, las universidades saben que los padres pagan la matrícula, y así sucesivamente.

La versión más corta de este punto: el gobierno debe regular el matrimonio porque ninguna otra área de la vida humana que cae bajo su vista previa afecta tanto el bienestar de la sociedad.

Lo que nos lleva a:

Los hijos están mejor con una mamá y un papá

Este punto también podría ser llamado Psico Básica, Sociología Básica, Ed Básica, Antropología Básica, o Econ Básica. Los hijos les va mejor en las familias rodeados con una mamá y un papá. Casi todo el mundo concede este punto (American Psychological AssociationJournal for Social Science ResearchCitizenLink Public PolicyBrookings Institute, la historia humana, etc. Grudem también tiene una útil lista de estudios que muestran esto en las páginas 223 a 224 en Política).

Hay razones psicológicas, sociales, económicas y educativas de que a los hijos les va mejor cuando tienen una mamá y un papá. Este es un hecho biológico, y una realidad social. Pero es más que eso:

El gobierno tiene un interés en las familias, pero no un interés en la validación del amor

Esto es exactamente por qué el gobierno tiene un interés en la regulación del matrimonio. Estoy de acuerdo en que las parejas del mismo sexo quieren un socio con el que vivir sus vidas, compartir sus esperanzas y sueños, y estar comprometidos el uno al otro en la vejez, pero eso no viene del gobierno. No es asunto del gobierno la validación del amor superficial, y cualquier amor que requiere la validación del gobierno es, en efecto superficial.

 

El gobierno tiene un interés personal en la regulación de una sociedad que se crea de familias, ya que quiere proteger a los más vulnerables-es decir, los hijos. Tiene como objetivo el establecimiento de familias donde los niños son los más adecuados para prosperar. El gobierno no puede manejar las familias individuales, pero puede hacer cosas para maximizar el papel de la familia, tales como reconocer que el matrimonio crea familias, las cuales hacen hijos, que están mejor cuando hay una mamá y un papá.

Cuando el gobierno redefine el matrimonio, la libertad religiosa sufre

Debido al incómodo hecho de que el matrimonio viene de Dios, es en muchos aspectos intrínsecamente religioso. Pero parte de la gracia común es que usted no tiene que ser religioso para casarse.

Ahora, puede ser en el interés del gobierno permitir que parejas del mismo sexo alguna forma de reconocimiento. Es fácil ver cómo esto ayudaría a las decisiones médicas, las hipotecas, y similares. Pero esto no es lo que está sucediendo hoy en día. En su lugar, el gobierno está invalidando el concepto histórico del matrimonio y luego infringir la libertad religiosa. Cuando se redefine el matrimonio, las iglesias son entonces obligadas a seguirlo. Por esa razón una iglesia metodista en Nueva Jersey fue reprendida recientemente por un juez por negarse a permitir una misma boda del sexo en la propiedad de su iglesia –la iglesia entonces perdido su estatus de exención de impuestos por negarse a celebrar bodas similares (y ese vínculo tiene una lista de otras decisiones judiciales similares). Los cristianos han sido multados en varios estados (Nueva York, Nuevo México, Colorado, Washington y Oregon) por negarse a celebrar bodas del mismo sexo.

Hay momentos en que el gobierno, obviamente, tiene que obligar a la conducta individual de un interés nacional. Pero en este caso, el interés nacional no existe. La libertad religiosa es violada de modo que el amor se valide, y esto es algo que los tribunales y el gobierno no deben hacer.

 

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

¿Cuánto Dinero Voy a Dar?

dinero

Por Tim Challies

Es una cuestión que cada pastor enfrenta regularmente. Es una pregunta que cada conferencista enfrenta en mesas redondas o sesiones de P y R: ¿Cuánto de mi dinero doy a la iglesia?¿Cuánto debo dar a la iglesia?

Mi respuesta es corta: Suficiente que importe. Voy a explicar lo que quiero decir con eso.

En Corintios 16:2 Pablo instruye a la iglesia a tomar una colecta semanal en la que cada persona debe dar “según haya prosperado.” Esto nos dice que habrá diferentes niveles de donación. Algunos dan más y algunos dan menos. Dios nos ha prosperado de manera diferente –que nos ha dado a todos los diferentes niveles de ingreso y de riqueza y con ello diferentes cantidades para devolverle.

(Aparte: Por varias razones no creo que se nos instruya o se nos obligue a dar el diezmo, el único del 10% de que era una expectativa mínima en el Antiguo Testamento. Aquellos que exigen el diezmo hoy en día por lo general no comprenden el contexto del Antiguo Testamento donde el diezmo era un impuesto tanto como una donación, que era un medio de proporcionar estructuras civiles y religiosas en la sociedad puesto que ya no estamos en una teocracia, el diezmo ya no es operativo. Puede ser un poco útil incluir información en la discusión, pero no es el lugar para comenzar.)

Cuando digo que vamos a dar lo suficiente que importe, me refiero a que debemos dar suficiente que haga una diferencia en nuestras vidas, para nuestras formas de vida. Erwin Lutzer dice así: “Los que dan mucho sin sacrificio son considerados como habiendo dado poco.” Estamos destinados a dar bastante que hay cosas que no podemos hacer y no podemos tener a causa de nuestra dedicación a la obra del Señor. Que quede claro que no me refiero a que debemos hacerlo sin comida ni debemos hacerlo sin tener que pagar nuestras cuentas. El sacrificio ha de ser nuestro y no del banco o del propietario. Dar “según haya prosperado” no nos llama a dar más allá de las formas en que el Señor nos ha prosperado. Hay tradiciones teológicas que insisten en el endeudamiento con el fin de que “plantar una semilla” asegurará la provisión de Dios a cambio. Dios puede optar por hacer eso, pero la sabiduría dicta que nos aseguremos de que estamos en condiciones de pagar nuestras cuentas y alimentar a nuestros hijos. Debemos ser generosos, pero vamos a ser sabios también.

Para algunas personas, entregar un 10% puede significar que están dando bastante que importa. Tal vez ellos no pueden tener las vacaciones que de otro modo tendrían, tal vez están comprando un auto usado en lugar de uno nuevo, tal vez ellos están ahorrando para un extra par de años antes de arreglar la cocina o dar el pago inicial de esa casa. Para otros esto puede venir cuando se les da un 2% de sus ingresos. Para otros, puede venir cuando se les da un 75%. Mi ánimo es seguir aumentando la cantidad que dé hasta que lo sienta, hasta que realmente importe.

Estar dando de manera que no tenga impacto en nuestras vidas en todo, no es un sacrificio y, por lo tanto, no es suficiente. CS Lewis lo expresa de una manera útil: “Si nuestros gastos en comodidades, lujos, diversiones, etc, están por encima de la norma común entre los de mismos ingresos que el nuestro, probablemente estamos dando demasiado poco. Si nuestras obras de caridad no hacen en absoluto un pellizco o no nos dificultan, debo decir que son demasiado pocos. Tiene que haber cosas que nos gustaría hacer y no podemos porque nuestros gastos caritativos los excluyen.”

¿Cuánto debo dar? Suficiente para que importe. Basta que esté sacrificando algunas comodidades y experiencias que de otro modo disfrutaría. Lo que el Señor enseña a los que dan esta manera es el gozo de dar, ahora y eternamente, porque pesa más que lo que podría haber tenido en su lugar. No damos porque Dios necesita nuestro dinero, damos para mostrar nuestra gratitud y nuestra dependencia, y a cambio él lo vuelve en gozo. Así que muchos cristianos pueden dar fe de que hay una poderoso, humillante y de gran alcance tipo de gozo en añadir durante un año previo y dar gracias al Señor por permitir que tanto sea dado. Ese coche o cocina o casas palidece en comparación con la alegría de hacer un sacrificio tan pequeño a Aquel que sacrificó todo por nosotros.

 

PARTICIPA

Hay un Dios verdadero en tres personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

View Results

Cargando ... Cargando ...

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

¿Por qué Evangelizar Si Dios ya ha Elegido Quienes se Salvarán?

evangelismo

Por Mike Gendron

Esta cuestión ha llevado a realizar muchas discusiones y debates sobre la soberanía de Dios y la libre voluntad del hombre. En respuesta a la pregunta, soy consciente de la estricta condenación que me espera si manejo mal la palabra de Dios (Santiago 3:1). Mi pasión es siempre el honor y la gloria de Dios y no tergiversar su carácter. La Escritura revela que no sólo nuestro Señor soberano eligió salvar a determinados pecadores, sino que también ordenó el medio por el cual ha de convertirlos.Dios estableció su decreto eterno para salvar a su pueblo cuando escucharan y creyeran Su Palabra (Romanos 10:13-17). Es por esta razón que el Señor de la mies, encargó a su iglesia anunciar su Evangelio. A todo cristiano se le ha dado la tremenda responsabilidad y el más alto privilegio de llamar a la gente a arrepentirse y a confiar en Jesucristo para salvación.

Dios promete éxito en la Evangelización

Como evangelista, he llegado a amar la doctrina de la elección. Hay una sensación de alivio saber, que cuando evangelizo, el destino eterno de las almas no dependen de mi capacidad de persuasión para convertirlos. Dios nos garantiza el éxito cuando sus elegidos escuchan su Evangelio. Jesús prometió: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí” (Juan 6:37, 65). No uno, no la mayoría, sino todos. Este acto soberano de Dios finalmente se traducirá en la conversión de aquellos que Él ha dado al Hijo. Esto ocurrió cuando Pablo proclamó el Evangelio a los gentiles en Antioquía – “y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna” (Hechos 13:48). Los elegidos vendrán a Cristo cuando los cristianos proclamen la voz del Buen Pastor. Prometió que cuando sus ovejas oyen su voz, estas le seguirán (Juan 10:27). Cada vez que los cristianos siembran la semilla incorruptible de la Palabra viva de Dios, Él promete sacar la luz de la vida cuando las semillas caen en tierra fértil (1 Cor. 3:7; 1 Ped. 1:23). El éxito en la evangelización es, pues, asegurado por decreto soberano de Dios. Qué estimulante es saber que Dios hace que aquellos que Él ha elegido vengan a Él (Salmo 65:4). El hombre nunca puede desbaratar el plan predeterminado y el propósito de Dios.

La Doctrina de la Elección

La Elección, tal como se define en la Escritura, nos dice que Dios, en la eternidad pasada, antes de que todas las cosas fueran creadas, eligió a personas en particular para ser salvadas por su gracia inmerecida. Él escogió de acuerdo al buen placer soberano de su propia voluntad. Pablo escribió: “Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad” (2 Tes. 2:13). En otra epístola Pablo dijo: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4). El Padre ha elegido a sus escogidos, para ser justificados y totalmente glorificados (Rom. 8:29-30). En un sentido general, Dios desea que todos los hombres se salven (1 Tim. 2:4). Sin embargo, decretó el salvar sólo algunos, y luego escribió su nombre en el Libro de la Vida del Cordero (Apocalipsis 17:8).

Si la elección se dejara al hombre, nadie escogería Dios. Pablo deja esto en claro, sin excepción: “No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios” (Romanos 3:11; Sal. 14:2-3). Evidentemente, los pecadores rebeldes no podían elegir a Cristo en su libre albedrío, sino que escogen a Cristo, porque Él los eligió primero a ellos (Juan 15:16). ¿Por qué Dios elige a algunos y pasar por encima a los demás? Su propósito está oculto en el consejo secreto de Su voluntad (Efesios 1:11). El propósito de Dios se ha establecido, y Él cumplirá todo por su buena voluntad (Isaías 46:10).

La Incapacidad del Hombre para Elegir a Dios

La Escritura presenta un claro contraste entre Dios quien es capaz de salvar y el hombre no lo es. La incapacidad del hombre se debe a la corrupción de su naturaleza y su rebelión y odio a Dios (Hebreos 7:25; Rom. 8:7; Ef. 2:1-7). Dios incluye a todos en sus invitaciones, pero los pecadores se excluyen a causa de su esclavitud al pecado. Su esclavitud al pecado les impide llegar a Dios. La Biblia enseña que todos nacemos muertos espiritualmente, con una naturaleza de pecado que corrompe a nuestros sentidos y los límites de nuestro “libre albedrío”. Los opositores de la elección divina lo niegan y enseñan que el hombre tiene el libre albedrío para escoger a Dios y venir a Él para la salvación. Sin embargo, la Escritura demuestra que esto es humanamente imposible. No podemos conocer a Dios (Mateo 11:27), no podemos agradar a Dios (Ro. 8:8), no podemos ver la luz del Evangelio (2 Cor. 4:4), no podemos entender las verdades espirituales (1 Cor. 2:14), y no podemos escuchar las palabras de Cristo (Juan 8:43), y no podemos venir a Jesús (Juan 6:44).

El hombre no regenerado vive en los deseos de su carne, dando rienda suelta a los deseos de la carne y de la mente, y son por naturaleza hijos de ira (Efesios 2:3). Sólo cuando Dios hace que los muertos espiritualmente cobren vida en Cristo pueden ver, oír, conocer y entender el Evangelio, y por lo tanto, ven a Jesús en la fe (Col. 2:13). Nadie puede convertirse en un hijo de Dios por su propia voluntad o por la voluntad de su carne (Juan 1:13). No hay nada que el hombre pueda hacer por su cuenta para ser adoptados en la familia de Dios. Sólo por la voluntad de Dios que alguien puede ser nacer a través de la palabra de verdad (Stgo. 1:18). “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16). La elección soberana subraya no sólo la incapacidad del hombre, sino también la libertad de Dios para salvar a los pecadores de acuerdo a su propio propósito y gracia (Tito 3:5, 2 Tim. 1:9). Los que no son beneficiarios de su gracia, permanecerán en la esclavitud del pecado, cautivaos a sus propios deseos carnales y hostiles hacia Dios (Rom. 8:7).

Una Doctrina Apasionadamente Disputada

Aunque la elección divina se presenta claramente en toda la Escritura, sigue siendo una de las doctrinas más debatidas en la historia de la iglesia. Los cristianos que rechazan la doctrina bíblica de la elección lo hacen por una de las siguientes razones: 1) orgullo – creen que el hombre tiene el libre albedrío para liberarse de la esclavitud y el poder del pecado, y luego venir a Jesús, 2) un evangelismo centrado en el hombre – gozan de atribuirse el mérito de persuadir a la gente a “aceptar” a Jesús, 3) temor – se niegan a aceptar que sus seres queridos no pueden pertenecer a los elegidos, y 4) una visión distorsionada de Dios – Dicen que Dios es injusto al elegir salvar a algunos y dejar pasar a los demás. Pablo anticipando estas objeciones escribió: “Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?… ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Romanos 9:19-21). ¿Es el hombre tan orgulloso que, como un pecador depravado, tiene un plan mejor que un Dios infinitamente santo y eternamente justo? ¡La Escritura reprende profundamente esta idea necia! “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9). Aquellos que niegan la elección están usurpando a Dios de su control absoluto sobre su creación y el derecho a elegir a su propia familia. Consciente o inconscientemente roban a Dios de su gloria, que es una posición peligrosa de tomar.

Dios no trata a todos por igual, sino que trata a todos con justicia. Algunos reciben la justicia que se merecen, y algunos reciben la misericordia, que no merecen (Rom. 9:15). La Elección no significa que Dios escogió a algunos para ir cielo y algunos para ir al infierno. Cada pasaje de la Biblia que revela la elección divina la presenta en el contexto de la salvación y no de la condenación. En ninguna parte nadie elegido para el infierno. El único apoyo de esa opinión es la lógica humana, no la Escritura. Evidentemente, todos nosotros, merecemos el fuego eterno del infierno como el justo castigo por nuestros pecados. Las personas terminan en el infierno porque se rebelaron contra Dios y contra su Santo Creador. No es el amor del hombre por Dios, el factor de motivación detrás de alguien que se salvó, sino el admirable e insondable amor de Dios por el hombre caído (Romanos 5:8, 1 Juan 3:1). No debemos olvidar nunca que Dios es glorificado tanto cuando su justicia justa se ejecuta contra los pecadores, así como cuando Su misericordia es concedida a los elegidos. “¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado” (Apocalipsis 15:4).

La Soberanía Divina y la Responsabilidad Humana

Dios es soberano, pero Dios hizo al hombre responsable de sus actos. Para algunos, esto parece ser una paradoja. Los dos temas son a menudo colocados en oposición entre sí en lugar de armonizarlos. Ambas cosas son ciertas, y ambas se encuentran en la Palabra de Dios. Vemos que todos los hombres son responsables de lo que creen. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna… El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:16, 18). Sin embargo, también escuchamos a Jesús diciendo: “pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas” (Juan 10:26).

La armonía de estos dos temas está oculta en algún lugar de la mente infinita de Dios. Sobrepasa a la capacidad del hombre para comprender el propósito perfecto de Dios (Ecl. 11:5). Esto es bueno, porque nos da un mayor deseo de conocerlo y, a su vez, nos hace profundizar en Su Palabra. Tenemos que alabar a Dios por lo que Él es y honrar a Dios por su gracia soberana.

Motivaciones para Proclamar el Evangelio

Debemos ser diligentes en proclamar el Evangelio, porque Dios se complace en salvar a los creyentes cuando su Espíritu obra en sus corazones. El cristiano fiel sabe que Dios está en control y Él nos mueve a hacer la obra que Él ha preparado para nosotros. Evangelizamos porque somos enviados por Dios para reconciliar al mundo consigo mismo por Cristo. ¡Qué privilegio real es la de representar al Rey de reyes como sus embajadores a un mundo perdido y moribundo. Como Pablo, debemos “todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna” (2 Tim. 2:10). Es cierto que no sabemos quiénes son los elegidos, pero sí sabemos esto: “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). También sabemos que la gente va a creer el Evangelio cuando el Espíritu de Verdad revele Su gloria les ilumina la Palabra.

La respuesta al “¿por qué evangelizar?” es muy simple – ¡obediencia! Dios ha encargado a Sus santos a llamar a las ovejas perdidas para el Pastor. Ya no más un estruendo de la montaña o de la zarza ardiente, Él usa a los cristianos para cumplir su tarea de llevar su Palabra a los elegidos. Para terminar, motivémonos con este pensamiento alentador: la elección divina es como una red echada en el mar – no aleja a los peces, sino que los atrae. ¡Esto debe inspirarnos a todos a sacar la red del Evangelio con mayor fidelidad para la gloria de Dios!

Mike Gendron

Proclaiming The Gospel

http://www.pro-gospel.org

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

La marca de la bestia

La marca de la bestia

Por John MacArthur

(Apocalipsis 13)

Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en Ia mano derecha, o en Ia frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese Ia marca o el nombre de Ia bestia, o el número de su nombre. (Apocalipsis 13:16-17) Como parte de su plan de imponer la adoración del anticristo, el falso profeta exigirá que a todos los incrédulos, resumiendo a los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en Ia frente. Marca (charagma; de charassō, “Yo grabo”) era el término para las imágenes o nombres del emperador en las monedas romanas. En el mundo antiguo, tales señales (tatuajes o marcas) las tenían por lo general los esclavos, los soldados y devotos de sectas religiosas (cp. Gá. 6:17).

Dios selló, con una marca en la frente, a los ciento cuarenta y cuatro mil para preservarlos de Su ira contra el mundo incrédulo (7:2-3); el falso profeta marca a los no salvos para preservarlos de la ira del anticristo contra el pueblo de Dios. La marca significa que la persona que la tiene es un adorador y leal seguidor del anticristo. Casi de la misma manera, los emperadores romanos requerían que sus súbditos probaran su lealtad al ofrecer sacrificios al César. Los que lo rechazaban, tal como los que rechazarán recibir la marca del anticristo, eran sujetos a ejecución.

Además de la constante amenaza de muerte, el rechazo de la marca de la bestia tendrá horrendas consecuencias prácticas en la vida diaria: ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese Ia marca. El imperio del anticristo mantendrá estricto control económico sobre el mundo. La comida, la ropa, los suministros médicos y otros productos indispensables de la vida, potencialmente en demanda en la devastada tierra, que ha experimentado el juicio de Dios (6:5-6), serán imposibles de obtener para los que no tienen Ia marca. Es probable que el dinero carezca de valor y se sustituya por créditos controlados. En vez de tarjetas de crédito, que pueden perderse, las personas tendrán una marca (po-siblemente un código de barra) en Ia frente o en las manos. AI leer electrónicamente Ia frente o las manos de las personas, se les identificaría en una computadora central. La vida bajo gobiernos totalitarios en nuestros tiempos brinda un débil reflejo de lo que está por venir. Un hombre que vivió bajo el régimen comunista de Bulgaria comentaba: Usted no puede comprender y no puede saber que el más terrible instrumento de persecución que jamás se haya ideado es una inocente tarjeta de racionamiento. Usted no puede comprar y no puede vender salvo de acuerdo con esa pequeña e inocente tarjeta. Si a ellos les place, usted puede morir de hambre; y si a ellos les place, lo pueden desposeer de todo lo que usted tiene; ya que usted no puede comerciar, y no puede comprar y no puede vender, sin su permiso. (Citado en W. A. Criswell, Expository Sermons on Revelation [Sermones expositivos sobre Apocalipsis] [Grand Rapids: Zondervan, 1969], 4:120-21)

La presión para rendirse a la adoración del anticristo será peor que cualquier otra cosa que se haya experimentado en la historia humana. La vida será prácticamente insufrible, ya que las personas se verán obligadas a inclinarse ante el satánico rey, no impulsados simplemente por la farsa religiosa, sino también por la necesidad económica. Añadiendo a la descripción de la marca, Juan observa que será el nombre de Ia bestia o el número de su nombre. El anticristo tendrá una designación universal, su nombre dentro de un sistema numérico. No es clara la identificación precisa de esa frase. Lo que sí está claro es que a todo el mundo se le exigirá que tenga la marca identificadora o sufrirá las consecuencias. Pg. 73-74

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

Preguntas y Respuestas: Justificación y Santificación

pregunta

El artículo del día de hoy es una adaptación de uno de los puntos de nuestra Declaración doctrinal en donde puede leer el resto de nuestra declaración doctrinal, la cual cubre cada uno de nuestras creencias doctrinales de manera sistemática.

¿Qué es la justificación?

La justificación delante de Dios es un acto de Dios (Romanos 8:33) por medio del cual él declara justos a aquéllos a quienes, a través de la fe en Cristo, se arrepienten de sus pecados (Lucas 13:3; Hechos 2:38; 3:19; 11:18; Romanos 2:4; 2 Corintios 7:10; Isaías 55:6, 7) y lo confiesan como Señor soberano (Romanos 10:9, 10; 1 Corintios 12:3; 2 Corintios 4:5; Filipenses 2:11). Esta justicia es independiente de cualquier virtud u obra del hombre (Romanos 3:20; 4:6) e involucra la imputación de nuestros pecados a Cristo (Colosenses 2:14; 1a Pedro 2:24) y la imputación de la justicia de Cristo a nosotros (1 Corintios 1:30; 2 Corintios 5:21). Por medio de esto Dios puede ser “el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 3:26).

¿Qué es la santificación?

Todo creyente es santificado (apartado) para Dios por la justificación y por lo tanto declarado santo y por lo tanto identificado como un santo. Esta santificación es posicional e instantánea y no debe ser confundida con la santificación progresiva. Esta santificación tiene que ver con la posición del creyente, no con su vida práctica actual o condición (Hechos 20:32; 1 Corintios 1:2, 30; 6:11; 2 Tesalonicenses 2:13; Hebreos 2:11; 3:1; 10:10, 14; 13:12; 1 Pedro 1:2).

Por la obra del Espíritu Santo también hay una santificación progresiva mediante la cual el estado del creyente es traído a un punto más cercano a la posición que disfruta por medio de la justificación. A través de la obediencia a la Palabra de Dios y la capacidad dada por el Espíritu Santo, el creyente es capaz de vivir una vida de mayor santidad en conformidad a la voluntad de Dios, volviéndose más y más como nuestro Señor Jesucristo (Juan 17:17, 19; Romanos 6:1-22; 2a Corintios 3:18; 1 Tesalonicenses 4:3, 4; 5:23).

Con respecto a esto, toda persona salva está involucrada en un conflicto diario—la nueva naturaleza en Cristo batallando en contra de la carne—pero hay provisión adecuada para la victoria por medio del poder del Espíritu Santo quien mora en el creyente. No obstante la batalla permanece en el creyente a lo largo de esta vida terrenal y nunca es terminada en su totalidad. Toda afirmación de que un creyente puede erradicar el pecado en esta vida, no es Bíblica. La erradicación del pecado no es posible, pero el Espíritu Santo provee lo necesario para la victoria sobre el pecado (Gálatas 5:16-25; Efesios 4:22-24; Filipenses 3:12; Colosenses 3:9, 10; 1 Pedro 1:14-16; 1 Juan 3:5-9).

Tomado de: The Master’s Seminary en Español

 

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

Cuando los científicos hablan de Dios

Copérnico

Copérnico, Newton, Ampére, Gauss, Kleper, Edison, Plank, Einstein …. Voces autorizadas de la ciencia se expresaronsobre Dios y su inmensa sabiduría.

NICOLÁS COPÉRNICO (1473 -1543) astrónomo: ¿Quién vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas las cosas?

JOHANNES KEPLER (1571 – 1630), astrónomo: “Dios es grande, grande es su poder, infinita su sabiduría. Alábenle cielos y tierra, sol, luna y estrellas con su propio lenguaje. ¡Mi Señor y mi Creador¡ La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla a los hombres en la medida en que mi limitada  inteligencia puede comprenderla”

ISACC NEWTON (1643 – 1727), fundador de la física teórica clásica: “Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo, no ha podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”

CARLOS LINNEO (1643 – 1727), fundador de la botánica sistemática: “He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente y me he postrado de hinojos en adoración”

ANDRÉ – MARIE AMPERE (1775-1836), descubrió la ley fundamental  de la corriente eléctrica: “¡Cuán  grande es Dios, y nuestra ciencia una moneda”¡

CARL FRIEDRICH GAUSS (1777 – 1855), uno de los más grandes matemáticos y científicos alemanes: “Cuando suene nuestra última hora, será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en todo nuestro quehacer solo hemos podido vislumbrar”.

AUGUSTIN LOUIS CAUCHY (1789-1857), insigne matemático: “Soy cristiano, o sea, creo en la divinidad de Cristo, como todos los grandes astrónomos, todos los matemáticos del pasado”.

JUSTUS von LIEBIG (1803-1873), célebre químico: “La grandeza e infinita sabiduría del Creador la reconocerá solo el que se esfuerce por extraer del gran  libro que se llama naturaleza”.

ROBERT VON MAYER (1814-1878), científico naturalista (Ley de la conservación de la energía): “Acabo mi vida con una convicción que brota desde lo más hondo de mi corazón: la verdadera ciencia y la verdadera filosofía no pueden ser otra cosa que una propedéutica de la religión cristiana”

PIETRO ANGELOSECHI (1818-1895), célebre astrónomo: “De contemplar el cielo a Dios hay un trecho corto”.

THOMAS ALBA EDISON (1847-1931), el inventor más fecundo, 1200 patentes: “Mi máximo respeto y máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mejor de ellos: Dios”.

MAX PLANCK (1858-1947), fundador de la física cuántica, premio Nobel en 1918: “Nada pues nos lo impide, y el impulso de nuestro conocimiento lo exige … relacionar mutuamente el orden del universo y el Dios de la religión. Dios está para el creyente en el principio de sus discursos; para el físico, en el término de los mismos”

K. L. SCHLEICH (1859 -1922), célebre cirujano: “Me hice creyente a mi manera por el microscopio y la observación de la naturaleza, y quiero, en cuanto está a mi alcance contribuir a la plena concordia entre la ciencia y la religión”.

ROBERT ANDREWSMILLIKAN (1868 – 1953), físico, premio nobel en 1923: “Puedo de mi parte aseverar con toda decisión que la negación de la fe carece de toda base científica. A mi juicio jamás se encontrará una verdadera contradicción entre fe y ciencia”.

GUILLERMO MARCONI (1874-1937), inventor de la telegrafía sin hilos, premio Nobel en 1909: “Lo declaro con orgullo: soy creyente. Creo en el poder de la oración, y creo, no solo como católico, sino también como científico”

ALBERT EINSTEIN (1879 -1955), fundador de la física contemporánea , premio nobel en 1921: “ Todo aquel que esté seriamente comprometido con el cultivo de la ciencia, llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre, y ante el cual, nosotros con nuestros poderes debemos sentirnos humildes”.

ARTHUR STANLEY EDDINGTON (1882-1944), astrónomo: “Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturalista, todos ellos fueron filósofos muy mediocres”.

ERWIN SCHRODINGER (1882-1961), creador de la mecánica ondulatoria, premio nobel en 1933: “La obra maestra más fina es la hecha por Dios, según los principios de la mecánica cuántica”.

HOWARD HATHAWAYAIKEN (1900-1973), matemático e ingeniero: “La moderna física me enseña que la naturaleza no es capaz de ordenarse a sí misma. El universo supone una enorme masa de orden. Por eso requiere una “Causa Primera” grande, que no está sometida a la ley de la transformación de la energía  y que, por lo mismo, es sobrenatural”.

WERNHER VON BRAUN (1912 -1977), ingeniero aeroespacial: “Por encima de todo está la gloria de Dios, que creó el gran universo, que el hombre y la ciencia van escudriñando e investigando día tras día en profunda adoración”.

CHARLES HARDTOWNES (1915-2015), físico, premio Nobel de Física en 1964: “Como religioso, siento la presencia e intervención de un ser creador que va más allá de mí mismo, pero que siempre está cercano… la inteligencia tuvo algo que ver con la creación de las leyes del universo”.

ALLAN SANDAGE (1926-2010), astrónomo, calculó la velocidad de expansión del universo  y la edad del mismo por la observación de estrellas distantes: “Era casi un ateo prácticamente en la niñez. La ciencia fue la que me llevó a la conclusión de que el mundo es mucho  más complejo de lo que podemos explicar. El misterio de la existencia solo puedo explicármelo mediante lo sobrenatural”.

Tomado de la revista “Impacto evangelístico” Edición 736 de Mayo de 2015 p. 22- 23

Click para agrandar

Click para agrandar

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

¿Cómo Estar Absolutamente Seguro de la Salvación?

¿Cómo Estar Absolutamente Seguro de la Salvación?

Por Steve Lawson

Hace algún tiempo, en un vuelo a Oregón, me senté junto a una mujer que me preguntó a dónde iba. “Sisters, Oregón,” le contesté. “¿Sabes dónde está?”

Me aseguró que si, y la mujer preguntó: “¿Cuál es la razón de ir allí?”

Después de decirle que yo estaba escribiendo un libro acerca de cómo podemos estar seguros de que vamos al cielo, se maravilló, “¿Quiere decir que usted puede saber que usted va al cielo?”

Al darme cuenta de que Dios me había abierto una puerta para que le hablara acerca de Cristo, le recalqué que sí podemos conocer nuestro destino determinado eterno, diciendo: “Podemos darnos el lujo de equivocarnos en ir a Sisters, Oregon, pero no de ir al cielo”.

¿Cómo podemos estar seguros? La verdad es que podemos estar seguros acerca de dónde pasaremos la eternidad. Podemos saber con certeza que cuando muramos, vamos a ir al cielo. Pero, ¿cómo podemos estar seguros? Muchas personas luchan con la certeza de su salvación, especialmente los nuevos creyentes.

¿Cómo podemos saber cómo estamos con Dios? La Biblia enseña que la seguridad de la salvación se basa firmemente en cuatro pilares inamovibles:

Pilar # 1 ¡Dios no Puede Mentir!

En primer lugar, la garantía se basa en la fiabilidad absoluta de la Escritura. En todo el Nuevo Testamento, leemos las promesas de Dios de salvar a todos los que creen en su Hijo. La Biblia dice: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” (Romanos 10:13) ¡Esta es una promesa! Todos los que han comprometido sus vidas a Jesucristo pueden tener la firme confianza de salvación basada en la infalibilidad de la Palabra de Dios.

Jesús dijo: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” (Juan 6:37) Si usted viene a Jesús con verdadero arrepentimiento y fe, Él promete que Él le salvará. Podemos saber que Jesús nos ha recibido, porque, sencillamente, ¡lo dijo! Cuando la Biblia habla, Dios habla. Y lo que Dios dijo, seguro Él hará. Él salvará a todos los que invocan a Jesucristo. Usted tiene Su palabra allí.

Pilar # 2 Jesús Pagó Todo

En segundo lugar, la garantía se basa en la obra terminada de Jesucristo. Cuando Jesús murió en la cruz, Él llevó nuestros pecados, sufriendo la ira de Dios, y clamó: “¡Consumado es!” (Juan 19:30) Con ello, quería decir que la expiación completa de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros se ha hecho. Su obra de redención ya ha concluido, nuestra deuda del pecado se ha pagado en su totalidad.

Así como la salvación viene del creer en Cristo solamente, también la seguridad. Al confiar en el perfecto sacrificio de Cristo por nuestros pecados, la certeza de la vida eterna fluye de nuestros corazones. No importa lo grande de su pecado, la gracia de Dios es aún mayor. La Biblia dice: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18)

Pilar # 3 El Gran Convencedor

En tercer lugar, la seguridad viene a través del testimonio interno del Espíritu Santo. Un regalo divino producido, la seguridad es otorgada por el Espíritu de Dios a todos los verdaderos creyentes. Es el ministerio del Espíritu Santo convencer a nuestros corazones de nuestra salvación. En la actualidad, ningún predicador, evangelista, padre o amigo puede darnos seguridad. Tampoco podemos hacer nada dentro de nosotros mismos. Sólo el mismo Espíritu Santo nos puede dar la absoluta certeza de nuestra salvación eterna.

La Biblia dice: “Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado..” (1 Juan 3:24) … “En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.”(1 Juan 4:13)… “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”(Romanos 8:16) Esto significa que el Espíritu Santo quien convence, llama y nos convierte también nos convence de que pertenecemos a Cristo. Es el testimonio interno del Espíritu el que nos convence de la autenticidad de nuestra salvación.

Pilar # 4 La Nueva Vida en Cristo

En cuarto lugar, la seguridad viene a través de la evidencia de un cambio de vida. En última instancia, la seguridad se confirma dentro de nosotros cuando vemos a Dios que nos conforma a la imagen de Jesucristo. Todos los que han nacido de nuevo ven claras evidencias de una vida nueva en Cristo. A pesar de que nunca llegarán a ser perfectos en esta vida, sin embargo, nosotros experimentamos una vida transformada. Es esta transformación interna la que proporciona una fuerte de confirmación de nuestra salvación.

El libro de Primera de Juan detalla cuáles son las señales vitales de nuestra vida nueva en Cristo. El apóstol Juan escribe: “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.” (1 Juan 2:3) En otras palabras, podemos estar seguros de que conocemos a Cristo si podemos ver en nosotros un deseo y obediencia a la Palabra de Dios. Asimismo, Juan escribe, otras señales vitales como siguen: El amor a los demás, (1 Juan 2:9-11) el amor a Dios, (1 Juan 2:12-14) el rechazo al mundo, (1 Juan 2:15-17) comprender la verdad bíblica, (1 Juan 2:20-27) el comportamiento justo, (1 Juan 3:4-6) la oposición del mundo (1 Juan 3:13) y la oración contestada. (1 Juan 3:22-24) Si podemos ver este fruto espiritual producido en nuestras vidas, podemos estar seguros de que Cristo vive en nosotros.

La completa seguridad de la salvación aquí son los cuatro pilares sólidos sobre los que el testimonio de nuestra salvación descansa. Al dar “la plena certeza de la esperanza” (Hebreos 6:11) con respecto a nuestra relación personal con Jesucristo, estos pilares proporcionan la confianza inquebrantable de la vida eterna.

Como le dije a la mujer en el avión, podemos estar equivocados sobre algún rumbo terrenal, pero no sobre nuestro destino eterno. En cuanto a nuestra salvación, debemos estar seguros. La Seguridad de la salvación es un regalo de bendición de Dios para todos los que creen: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” (1 Juan 5:13)

¡Esté absolutamente seguro!

Artículo por Steven J. Lawson, para Decision Magazine, enero de 2001

Tomando de ReformationMinistries

 

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

Difícil de creer del pastor John MacArthur Parte 5

 

Notas extraídas del libro:

 

  • Todas las formas de religión de logro humano – desde la filosofía humanista y el ateísmo (la suprema religión del logro humano, en la que el hombre mismo es Dios) hasta el seudocristianismo – van a parar al mismo infierno.

 

  • No es suficiente admirarlo. Decir que usted aprecia a Cristo y que sirve a Cristo no es suficiente. Muchos de los que están en el camino ancho son los que han admirado a Jesús, pero que nunca pasaron por la puerta estrecha. No llegaron con corazones quebrantados y contritos. No llegaron aplastados por el peso de la ley de Dios, con una actitud de arrepentimiento, reconociendo que su condición verdadera es desesperada y merece castigo, y clamando por salvación de la única fuente: el Señor Jesucristo.

 

  • Si no te acercas a Él en arrepentimiento, con convicción de pecado, ni has abandonado tu ego con tal desesperación que imploras la salvación, la justicia y el cielo cueste lo que cueste, no has entrado por la puerta estrecha.

 

  • La única manera de escapar del lago de fuego es que el nombre de uno esté escrito en el Libro de la Vida. El que su nombre esté allí no quiere decir que usted nunca cometió pecado; lo que significa es que el sacrificio de Cristo cubrió y pagó por esas acciones.

 

  • Ayúdanos, Señor. Que tu Espíritu Santo nos despierte, para que podamos vernos nada menos que como el peor de los pecadores, mendigos paupérrimos dispuestos incluso a morir, sabiendo que si nos vemos así y nos aferramos a Cristo, seremos príncipes con Dios para siempre.

 

  • No le crea a quien le diga que es fácil convertirse en cristiano. La salvación para los pecadores le costó a Dios su propio Hijo, le costó al Hijo de Dios su vida, y a usted le costará lo mismo.

 

  • Acudir a Dios en los términos de Dios nos exige que reconozcamos nuestra total indignidad e incapacidad y eso quiere decir la muerte del orgullo y del yo. Esto es duro porque este mundo caído, con su prejuicio egoísta, constantemente nos dice que debemos amarnos a nosotros mismos.

 

  • Usted tiene que examinar su pecado y su motivación para hacer lo que hace. Créame, si usted de veras es salvo, Dios se lo confirmará mediante el testimonio de su Espíritu al suyo. Alzar la mano o pasar al frente no tiene nada que ver con esto.

 

  • El mundo está lleno de personas que viven como si no creyeran la Biblia, pero que insisten en que son creyentes. La verdad es que no están dispuestos a someterse al Señorío de Cristo según revela en su Palabra, y esa falta revela que su afirmación de que son cristianos es una ilusión trágica.

 

  • No significa absolutamente nada profesar que se cree en Cristo si la vida de uno no lo respalda.

 

  • La clase de “fe” que profesa verbalmente mientras el corazón sigue buscando el pecado no es fe en ninguna parte.

 

  • La fe salvadora verdadera es una fe penitente en Jesucristo, y eso produce buenas obras. Si no las hay, no importa lo que usted diga.

 

  • Obediencia es la palabra clave. La única evidencia visible que usted tendrá de su salvación es una vida que se vive en dirección de la obediencia. Es la prueba de que genuinamente se ha postrado ante el señorío de Jesucristo y que ha sido transformado por su gracia para ser siervo de la justicia del Señor.

 

  • Millones invocan el nombre del Jesús, pero su lealtad es superficial e inestable como arena movediza. Cuando ya no reciben de Jesús su estimulante instantáneo, no encuentran las diversiones que esperaban y su casa empieza a derrumbarse.

 

  • Los que entran corriendo, pero quieren salir de nuevo a la carrera tan pronto como uno empieza a señalar las normas para seguir a Cristo, no son aptos para el reino.

 

  • Demasiadas personas son así; profesan a Cristo pero no quieren oír todo lo que exige el verdadero cristianismo. Rechazan el llamado a negarse a sí mismos. Sostienen en alto sus propias ideas, metas y designios. Quieren hacerlo a su manera, y cuando uno trata de enseñarles el camino correcto, no quieren ni oírlo. No se debe a que sean cristianos que no se dejan enseñar; es que son falsos cristianos.

 

  • Toda presentación del evangelio debe terminar con una advertencia de condenación al que lo rechaza. Meramente decir y oír no es prueba de que la fe de la persona es auténtica; la fe real es visible en el que hace.

 

Próximamente estaré publicando más notas que extraje de este libro, así que estén pendientes. Ya puedes leer la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte y Cuarta Parte de estas notas, si te han sido de bendición te animo a compartirlas para que otros hermanos puedan también ser bendecidos.

John MacArthur es el presidente de The Master’s Seminary y pastor de la iglesia Grace Community Church. Sus predicaciones en el programa de radio Gracia A Vosotros son escuchados alrededor del mundo. Él y su esposa Patricia tienen cuatro hijos y quince nietos.

 

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

7 verdades sobre el infierno

7 verdades sobre el infierno

Por J.D. Greear

Respecto al infierno, C.S. Lewis escribió una vez: “No hay ninguna doctrina que con gusto eliminaría del cristianismo más que esta, si estuviera en mi poder”. En muchos sentidos, estoy de acuerdo con él. A nadie, incluyendo los cristianos, debería gustarle la idea del infierno. Aquellos de nosotros que creemos en el infierno no somos sádicos que disfrutamos de la idea de sufrimiento eterno. De hecho, la idea de que aquellas personas que conozco, que están fuera de Cristo, pasen una eternidad en el infierno es desgarradora. De joven, cuando comencé a aprender sobre el infierno y sus implicaciones, casi pierdo mi fe. Así de perturbador fue.

El infierno es una realidad difícil, pero es algo que la Biblia enseña, y no podemos comprender plenamente a Dios y su mundo a menos que lidiemos con ello. Estas siete verdades deben enmarcar nuestra discusión del infierno.

1. El infierno es lo que es porque Dios es quien Dios es. La gente habla con soltura acerca de “ver a Dios”, como si ver cara a cara a Dios fuera una experiencia cálida y difusa. Pero la Biblia explica que la santidad y la perfección de Dios son tan completas que si alguien fuera a verlo, moriría (Ex. 33:20). Aun el pecado más insignificante en su presencia conduce a la aniquilación inmediata. Cuando Isaías, el profeta de Dios, vio a Dios en su trono, se postró sobre su rostro, aterrorizado y seguro de que estaba a punto de morir (Is. 6:5).

La doctrina del infierno ha caído en desgracia entre muchos. Pero está ahí por una razón. Dios nos habla acerca del infierno para demostrarnos la magnitud de su santidad. El infierno es lo que es porque la santidad de Dios es lo que es. El infierno no es ni un solo grado más caliente de lo que nuestros pecados demandan que sea. El infierno debe dejarnos boquiabiertos ante la rectitud y justa santidad de Dios. Debe hacernos temblar ante Su grandeza y majestad.

Irónicamente, al minimizar el infierno, también se minimizan los medios que demuestran la justicia de Dios. Cuando una persona pasa por violación o abuso de menores, tiene que saber que hay un Dios reinando en tal santidad y belleza que no puede tolerar el mal.

2. Jesús habló sobre el infierno más que cualquier otra persona en la Escritura. Algunas personas tratan de evitar la idea del infierno diciendo: “Eso fue el Dios del Antiguo Testamento. Pero cuando Dios maduró en el Nuevo Testamento con Jesús –Jesús el manso y humilde– lo de Él era el amor y la compasión”.

El problema con este punto de vista es que cuando comienzas a leer los Evangelios, te encuentras con que Jesús fue la persona que más habló del infierno. De hecho, si cuentas los versículos, Jesús habló más sobre el infierno que sobre el cielo. Uno de los escépticos más famosos de la historia, Bertrand Russell, dijo en su libro ¿Por qué no soy un Cristiano?, que la enseñanza de Jesús sobre el infierno es “el defecto profundo en el carácter de Cristo”. Si queremos evitar la idea del infierno, no podemos ignorar el problema enfocándonos en el “Jesús manso y humilde”.

3. El infierno nos muestra la medida del amor de Dios al salvarnos. ¿Por qué Jesús habló sobre el infierno más que otra persona en la Biblia? Porque Él quería hacernos ver lo que iba a sufrir en la cruz por nosotros. En la cruz, el castigo de Jesús era indescriptible: a este remanente de un hombre ensangrentado y desfigurado se le dio una cruz probablemente reciclada, probablemente cubierta de la sangre, heces y orina de los otros hombres que la habían usado previamente. Colgado allí en un inmenso dolor, asfixiado lentamente hasta la muerte.

La peor parte fue la separación del Padre que Jesús sintió, separación que era el mismo infierno. “Dios mío, Dios mío”, clamó: “¿Por qué me has abandonado?” (Mt. 27:46) Durante todo esto, Jesús estaba tomando el infierno de nuestros pecados en Su cuerpo.

Frecuentemente la gente siente que el infierno es una gran mancha en el amor de Dios. La Biblia lo presenta como todo lo contrario. El infierno magnifica el amor de Dios al mostrarnos cuán lejos fue Dios y todo lo que pasó para salvarnos.

4. Las personas son eternas.C.S. Lewis señaló una vez que el infierno es una conclusión necesaria de la creencia cristiana que los seres humanos fueron creados para vivir eternamente. Así lo dijo:

El cristianismo afirma que cada ser humano como individuo va a vivir para siempre, y esto debe ser cierto o falso.  Ahora bien, hay un buen número de cosas que no vale la pena preocuparse si solo voy a vivir 70 años, pero que deben preocuparme seriamente si voy a vivir para siempre. Tal vez mi mal carácter o mi envidia van empeorando, pero de forma tan gradual que el aumento en 70 años no va a ser muy notable. Pero podría ser absolutamente infernal en un millón de años: de hecho, si el cristianismo es cierto, el infierno es el término técnico preciso y correcto para lo que eso sería.

5. En un sentido, Dios no envía a nadie al infierno; nos enviamos nosotros mismos. El infierno es la culminación de decirle a Dios que nos “deje tranquilos”. Sigues diciéndole a Dios que te deje en paz, y, finalmente, Dios dice: “Está bien”. Es por eso que la Biblia lo describe como oscuridad: Dios es luz; su ausencia es la oscuridad. En la tierra experimentamos la luz y cosas como el amor, la amistad, y la belleza de la creación. Estos son todos remanentes de la luz de la presencia de Dios. Pero cuando le dices a Dios que no lo quieres como el Señor y centro de tu vida, con el tiempo consigues ese deseo, y con Dios se van todos Sus regalos.

Tenemos dos opciones: vivir con Dios o vivir sin Dios. Si dices: “Yo no quiero la autoridad de Dios. Yo prefiero vivir para mí mismo”, ese es el infierno. En El Gran Divorcio y El problema del Dolor, Lewis lo expresó así:

A largo plazo la respuesta a todos aquellos que se oponen a la doctrina del infierno es en sí mismo una pregunta: “¿Qué están pidiendo a Dios que haga?”. . . ¿Qué los deje solos? Por desgracia, me temo que eso es lo que hace. . . . Al final, solo hay dos tipos de personas: los que dicen a Dios “hágase tu voluntad” y aquellos a los que Dios les dice al final “hágase tu voluntad”.

6. En otro sentido, Dios envía a la gente al infierno, y todos sus caminos son verdad y justos. Podemos estar tentados a estallar en rabia contra Dios y corregirle. Pero, ¿cómo podemos encontrar una falta en Dios? Como dice Pablo en Romanos 9, ¿quiénes somos nosotros, como simples pedazos de barro, para cuestionar al alfarero divino?

No somos más misericordiosos que Dios. Isaías nos recuerda que todos aquellos que están actualmente “enojados contra Dios” llegarán ante Él en el último día y serán avergonzados, no reivindicados (Is. 45:24), porque entonces se darán cuenta de lo perfecto que son los caminos de Dios. Cada vez que Dios es comparado con un ser humano en la Escritura, Dios es el más piadoso de los dos.

Cuando miramos hacia atrás en nuestras vidas desde la eternidad, estaremos sorprendidos no por la severidad de Su justicia, sino por la magnanimidad de Su misericordia.

7. Para Dios no es suficiente sacarnos del infierno; él debe sacar el infierno de nosotros. Algunas personas ven como un problema el uso del infierno como una forma de obligar a la gente a someterse al cristianismo. Es como si Dios está diciendo, “¡Me sirves o sufrirás las consecuencias!”. Y eso parece manipulación. Puede que le sorprenda, pero Dios está de acuerdo.

Si las personas se convierten a Dios simplemente porque tienen miedo, o porque Dios ha hecho alguna gran señal milagrosa (véase Lucas 16:31), podrían someterse, pero no habrá un cambio en la actitud de corazón hacia Dios. Si aceptas a Jesús solo para “salir del infierno”, entonces odiarías estar en el cielo, porque solo los que aman y confían en Dios disfrutarán del cielo. Si no amas al Padre, entonces vivir en la casa del Padre es como una esclavitud. Sería como obligarte a casarte con alguien con quien no te quieres casar. La única manera de que disfrutes del cielo es cuando aprendas a amar y confiar en Dios.

Solo una experiencia del amor de Dios puede reorganizar la estructura fundamental de tu corazón para crear amor por y confianza en Dios. No es suficiente que Dios nos saque del infierno; Él debe sacar el infierno de nosotros.


Publicado originalmente en TheGospelCoalition. Traducidopor Myrna Rodriugez.

J.D. Greear, Ph.D., pastorea la iglesia Summit Church en Raleigh-Durham, NC. J. D. es el autor de Gospel: Recovering the Power that Made Christianity Revolutionary y Stop Asking Jesus Into Your Heart: How to Know For Sure You Are Saved. El próximo 4 de Noviembre estará lanzando Jesus, Continued…: WhytheSpiritInsideYouIsGreaterthanJesusBesideYou.

 

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...

By

Alégrense las naciones de John Piper (Parte 5 y final )

Notas extraídas de la lectura del libro “Alégrense las naciones” de John Piper (Parte 5 y final )

Notas del libro Parte 5 y final:

La adoración es tener sentimientos correctos que brotan del corazón hacia Dios y que se arraigan en la mente con pensamientos correctos acerca de Dios, tornándose visibles en las correctas formas de reaccionar del cuerpo, reflejando a Dios.

 

Si  la “adoración” no proviene del corazón, está vana y vacía, y significa que no es adoración. Por lo tanto la esencia de la adoración no puede expresarse externamente. La esencia de la adoración es el sentimiento no la mera acción.

 

Jesucristo, el Hijo de Dios murió para redimir a un pueblo que adore a su Padre de entre todos los pueblos, tribus, lenguas y naciones. La obra misionera existe para establecer lo que Cristo adquirió: comunidades de redimidos que adoran y exaltan a Dios de entre todos los pueblos del mundo.

 

La incredulidad no sólo deshonra a Dios, sino que también destruye el alma.

 

La obra misionera no sólo es motivada por una pasión para restaurar la gloria de Dios a su verdadero lugar en el alma que le adora, sino también por una pasión para rescatar a los pecadores del dolor eterno.

 

“Un espíritu cristiano prepara a personas en humildad para soportar el mal que es recibido de otros, y para hacer el bien a los demás libre y alegremente Jonathan Edwards

 

La miseria de los impíos en el infierno será incuestionablemente eterna.

 

Quiero ser completamente fiel a la causa por la evangelización mundial, lo quiero ser en una manera que exalta a Dios y ama a la gente.

 

Es natural odiar el sufrimiento. Es sobrenatural odiar el pecado. Es natural amar el pecado y sobrenatural amar a Cristo.

 

La fe que salva supone recibir a Cristo como un tesoro preciado, no solo como una vía libre de librarse del dolor.

 

Hasta que el alma de usted no tenga sed de Cristo como el pan de vida y como el agua viva, usted usará a Cristo para tratar de saciar su sed para cualquier cosa que su alma busca.

 

Somos salvos por venir a Cristo, y aceptarle, no sólo como nuestro salvador, sino como nuestro tesoro— arrimándonos (a El) por todo lo que Dios es para nosotros en Jesús.

 

¿Qué es lo que tiene más valor para ti? ¿Jesús o los regalos que ofrece?

 

Nadie va al cielo si no ama a Cristo.

 

Para la adoración NO es necesario  contar con un edificio, un sacerdote o un sistema de ritos o sacrificios. Solo necesitamos al Jesús resucitado.

 

En el Nuevo Testamento, la adoración es significativamente des-institucionalizada, des-localizada y des-externalizada. Todo el sentido de adoración que se tenía está siendo quitado de la ceremonia, de las fiestas, de los lugares y de las formas; dándose un cambio a lo que está ocurriendo en el corazón—no sólo por lo que pasa el Domingo en el culto, sino por lo que pasa cada día y a cada momento en todo lo que comprende la vida.

 

Lutero expresa el adorar con libertad de lugar: “La adoración de Dios debe ser libre en la mesa, en tus habitaciones privadas, en las escaleras de abajo, en las escaleras de arriba, en la casa, en el extranjero, en todos los lugares y a todas horas. “Quien sea que le diga algo diferente le está mintiendo tan gravemente como lo hiciera el Papa y el mismo Diablo.

 

Lo esencial, vital, indispensable definiendo el adorar de corazón es la experiencia de estar satisfecho con Dios en Cristo

 

El objetivo primario de Dios en toda la historia es defender y mostrar Su gloria para deleite de los redimidos de cada tribu, lengua, pueblo y nación.

 

Dios es absolutamente supremo en la obra misionera. Él es el principio y el fin. Él es también el único que sostiene y capacita todo el proceso

 

El propósito de la oración es hacerles entender a todos los que participan en las misiones que la victoria le pertenece al Señor. “Se alista el caballo para el día de batalla pero la victoria depende del Señor” (Proverbio 21:31).

 

La oración es el medio designado por Dios para traer Su gracia al mundo y la honra a Sí mismo.

 

La oración pone a Dios en el lugar del todo-suficiente benefactor y a nosotros en el lugar de beneficiarios necesitados de manera que cuando la misión de la iglesia avanza mediante la oración, la supremacía de Dios se manifiesta y las necesidades de los misioneros cristianos son resueltas. En la oración Dios es glorificado y nosotros satisfechos

 

Dios en sí mismo es la plenitud sobre la cual vivimos y la fuente de vida sobre la cual nos encomendamos en la obra misionera. Él es nuestro tesoro.

 

El sufrimiento por sí solo, no prueba nada. Pero el sufrimiento que se acepta por “el incomparable valor de conocer a Cristo” (Filipenses 3:8), prueba que Cristo es supremamente valioso.

 

El alcance de nuestro sacrificio está asociado con la profundidad con la que nos gozamos ya que muestra el valor que le damos a la recompensa de Dios.

 

Pérdida y sufrimiento, gratamente aceptados para el Reino de Dios muestran la supremacía de Dios más claramente en el mundo que toda la oración y la adoración.

 

Dios dispone que la misión de la iglesia avance no solamente por el combustible de la adoración y el poder de la oración sino a costo del sufrimiento. “Si alguien quiere ser mi discípulo, les dijo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga” (Marcos 8:34).

 

  • ¿Podría la naturaleza u otras religiones guiar a la gente hacia la vida eterna y al gozo con Dios?  La respuesta bíblica que hemos visto es que ¡no!

 

Con esta Quinta Parte termino de publicar las notas que hice de este libro, espero que algunos de ustedes se hayan motivado a buscar y leer este libro, puedes leer la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte y Cuarta de estas notas.

 

John Piper es el pastor encargado de la predicación en la Iglesia Bautistade Bethelem de Minneapolis, Minnesota.Es autor de numerosos libros y sus predicaciones se emiten en el programa diario de radio Desiring God.

 

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!...