Soldado de Jesucristo

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La mortificación del pecado John Owen (Parte 5)

Notas extraídas de la lectura del libro “La mortificación del pecado”

de John Owen (Parte 5)

 

  • El pecado no mortificado contrista al bendito Espíritu Santo de Dios. Uno de los grandes privilegios que los creyentes tienen es que el Espíritu Santo mora dentro de ellos.

 

  • De la misma manera en que una persona amable y tierna es entristecida por la falta de bondad de un amigo, así también el Espíritu Santo es contristado cuando un creyente permite que los deseos no mortificados vivan en su corazón.

 

  • El Espíritu Santo es contristado cuando un creyente comparte su corazón (el corazón que el Espíritu ha venido a poseer) con sus enemigos (es decir, con nuestros deseos pecaminosos).

 

  • Avergüéncese de cada pecado no mortificado al que usted permite contaminar Su templo.

 

  • El pecado no mortificado hace inútil al creyente. El pecado no mortificado normalmente produce una enfermedad espiritual en la vida de un creyente. Su testimonio casi nunca es usado ni bendecido por Dios. Muchos creyentes permiten que los deseos pecaminosos que destruyen el alma vivan en sus corazones. Estos, como los gusanos, comen las raíces de su obediencia, la corrompen y la debilitan día tras día.

 

  • Nunca olvide la culpa, el peligro y la maldad del pecado. Piense mucho acerca de estas cosas. Permita que llenen su mente hasta que provoquen que su corazón tiemble.

 

  • Ore por la obra de convicción del Espíritu Santo a fin de que El use la ley de Dios para convencerle de la grandeza de su culpa. Permita que el terror de la ley de Dios penetre profundamente en su conciencia. Piense en cuán justo sería Dios si castigara cada una de las transgresiones que usted ha cometido contra su santa ley.

 

  • La ley de Dios tiene el propósito de despertar a los creyentes para que vean la culpa de sus pecados y para que se humillen a sí mismos y traten con él.

 

  • Si usted realmente quiere hacer morir sus deseos pecaminosos, permita que la ley de Dios inquiete su conciencia, hasta que usted sea convicto de la terrible culpa de sus deseos pecaminosos. No se contente hasta que pueda decir juntamente con David en su arrepentimiento: “Reconozco mis rebeliones y mi pecado está siempre delante de mí.” (Sal. 5 1:3)

 

  • Dígase a sí mismo: “Dios me ha mostrado tanta gracia, amor y misericordia y yo ¿cómo he respondido?” He menospreciado y pisoteado su bondad para conmigo. ¿Es de esta manera como demuestro mi agradecimiento por el amor del Padre y la sangre de su Hijo? ¿Cómo pude contaminar mí corazón el cual Cristo murió para limpiar y en el cual el bendito Espíritu vino a morar? ¿Qué puedo decir a mi querido Señor Jesús? ¿Es mi comunión con El de tan poco valor, que puedo permitir que mi corazón se llene tanto con deseos pecaminosos, que casi ya no queda ningún lugar para Él? ¿Cómo puedo entristecer cotidianamente al Espíritu Santo, Quien me ha sellado para el día de la redención? (Ef.4:30)

 

  • Piense acerca de la infinita paciencia y longanimidad de Dios para con usted. Piense cuán fácilmente Dios le pudiera haber expuesto a la vergüenza y el reproche en este mundo. Y no obstante, en su misericordia Él ha encubierto su pecado de los ojos del mundo y frecuentemente le ha detenido de pecar abiertamente. Cuán fácilmente Dios pudiera haber terminado su vida pecaminosa y haberlo enviado al infierno.

 

  • Piense en todas las formas en que Dios le ha bendecido. Después de todas estas muestras de la gracia de Dios hacia usted, ¿Puede continuar permitiendo que los deseos pecaminosos endurezcan su corazón en contra de la gracia? Inquiete su conciencia con la ayuda de tales pensamientos y no se detenga hasta que su corazón sea afectado por su culpa.

 

Te propongo estar alerta pues en los próximos días publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, ya puedes leer la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte y Cuarta Parte.

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2 Responses to La mortificación del pecado John Owen (Parte 5)

  1. Adriana Lopez says:

    que bendicion gracias por estos aportes continuen no se desanimen alguien como yo sera bendecido

  2. Cristian says:

    Muy buenas. Frases , la realidad de la vida de un creyente es así enfrentar el pecado cada día!! Saludos.

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