Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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“Diseñados para adorar” del pastor A. W. Tozer (Parte 4).

Por: Soldado de Jesucristo

Notas personales

– Cuando un hombre, creyendo y cediendo a la verdad de Dios, está lleno del Espíritu Santo, entonces su susurro más cálido y breve será adoración. Por lo tanto, podemos descubrir si adoramos a Dios por cualquier medio, si estamos llenos del Espíritu y cedemos a la verdad. Sin embargo, cuando no aceptamos la verdad ni estamos llenos del Espíritu, no hay adoración que valga. Dios no puede recibir en su corazón sagrado cualquier tipo de adoración.

– Tenga en cuenta que solo existe una manera de adorar a Dios:«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Jn. 14:6). Cuando somos amables y caritativos permitiendo que se sustente la idea de que Dios acepta la adoración de cualquiera, y en todo lugar, en realidad perjudicamos y ponemos en peligro el futuro del hombre o de la mujer a los que permitimos pensar eso. Todo aquello que sea incompatible con la naturaleza santa de Dios perjudica el alma humana y, en última instancia, la condena eternamente.

– El único que puede adorar a Dios de forma aceptable es el hombre redimido. Solo un hombre renovado puede adorar a Dios aceptablemente, y creer la verdad tal como Él la revela en su Palabra.

– El hombre debe ser renovado y recibir el Espíritu de verdad. Sin esa infusión del Espíritu Santo, no puede darse la verdadera adoración.

– Como cristiano evangélico, me siento profundamente inquieto y preocupado —hasta el punto de que me causa sufrimiento—al ver el estado en que nos encontramos los evangélicos hoy día.

– El motivo supremo por el que el Señor nació de la virgen María para padecer bajo Poncio Pilato, ser crucificado, morir y ser sepultado; el motivo por el que superó la muerte y resucitó de entre los muertos es para poder convertir a los rebeldes en adoradores. Somos los receptores de una gracia destinada a salvarnos de nuestro egocentrismo, para convertirnos en adoradores.

– A Dios le interesa muchísimo más tener adoradores que obreros.

– Creemos, equivocados, que Dios necesita obreros, de modo que decimos alegremente:«Iré a trabajar para el Señor». Ojalá pudiéramos recordar que, por lo que respecta a sus planes, Dios no nos necesita .Creo que debemos trabajar para el Señor, pero esto es cuestión de gracia por parte de Dios. Sin embargo, no creo que debamos trabajar hasta que no aprendamos a adorar.

– El Señor quiere adoradores antes que obreros. Nos llama devuelta a aquello por lo que fuimos creados: adorarlo y disfrutar de Él para siempre.

– Si el diablo tiene sentido del humor, creo que debe reír se sujetándose sus costados inmundos cuando ve una iglesia de cristianos muertos, que cantan un himno escrito por un compositor despierto espiritualmente y adorador.

– La genuina adoración, agradable a Dios, crea dentro del corazón humano un espíritu de expectación y de anhelo insaciable.

– Desde mi punto de vista, es improbable que alguien que adore a Dios haga algo inusual o fuera de lugar. Nadie que sea un verdadero adorador se entregará a proyectos religiosos carnales y mundanos.

– Si la adoración lo aburre, no está listo para el cielo. La adoración es la atmósfera misma del cielo, que se centra en la persona de Jesucristo.

– Creo en la justificación por la fe con tanta firmeza como Martín Lutero. Creo que solo podemos ser salvos por fe en el Hijo de Dios como Señor y Salvador. Pero lo que me preocupa es esa cualidad del proceso de ser salvos, vista hoy día, que lo convierte en algo automático. Funciona más o menos así: limítese a meter una moneda de fe en la ranura, baje una palanca, saque la pequeña moneda de la salvación y guárdesela en el bolsillo; listo, ya puede irse. Es así de sencillo. Después de eso, usted es salvo. Cuando le pregunten, limítese a decir: «Metí la moneda; acepté a Jesús y firmé en el papel». Muy bien, no tiene nada de malo poner nuestra firma para que sepamos quiénes somos. El problema es que esa sea la única manera de que sepamos si algunas personas son cristianas. Qué trágico.

– El cristianismo no es el resultado de venir a Dios y convertirse en un cristiano automático sacado del molde, al que se le imprime la frase «Talla única»; «Dios hará por usted lo que ha hecho por otros». Estas son expresiones maravillosas, que contienen cierto grado de verdad, pero nos alejan de la verdad absoluta. Nos acercamos a Cristo para ser redimidos individualmente, para ser hechos a su imagen; para ser cristianos vibrantes, individuos únicos que aman a Dios con todo su corazón y que lo adoran en la hermosura de la santidad.

– Algunas personas creen que están adorando cuando hacen mucho ruido, mucho escándalo. Nunca pueden adorar sin que haya ruido y conmoción. El ruido religioso y la adoración no significan necesariamente lo mismo.

– La adoración es un imperativo moral, sin embargo creo que es la joya ausente en los círculos evangélicos. Tenemos la corona, pero faltan las joyas. La Iglesia se ha vestido con todos los ornamentos, pero le falta una joya reluciente: la adoración.

 

*A. W. Tozer fue pastor, escritor y editor autodidacta, y sus poderosos mensajes siguen conmoviendo los corazones y despertando las almas de los creyentes de hoy en día. Fue autor de más de 40 libros, entre ellos Diseñador para adorar, Fe auténtica, Fe más allá de la razón y la verdadera vida cristiana.

En los próximos días estaré publicando las otras partes de este libro del pastor Tozer, recomiendo mucho su obra. Ya puedes leer la Primera ParteSegunda Parte y Tercera Parte de las Notas.

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