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Albert Einstein contra el ateísmo arrogante

El siglo XXI ha empezado con una moda literaria: los libros groseros de ateos arrogantes. Cuanto más groseros son y más tonterías…

Albert Einstein

El siglo XXI ha empezado con una moda literaria: los libros groseros de ateos arrogantes. Cuanto más groseros son y más tonterías históricas acumulan, más libros venden. En estos libros, la religión –especialmente la cristiana- es culpable del SIDA, la pobreza, la estupidez, el nazismo, el terrorismo mundial, el fracaso de tu matrimonio y que tus tostadas salgan siempre quemadas.

Michel Onfray en Francia con su Tratado de Ateología, Sam Harris con Carta a una nación cristiana, el biólogo Richard Dawkins con El Espejismo de Dios (The God Delusion), Steven Weinberg, Daniel Dennett… En España se ha apuntado al mini-boom del género Fernando Savater con un libro rutinario, poco pensado y menos trabajado, con el que sacarse un dinerito extra atizándole a la fe.

Grandes mentes

La fe cristiana, o al menos la deísta, puede que sea verdadera. O puede que no. Que muchos hombres inteligentes hayan militado a favor o en contra del deísmo puede hacer pensar en nuestra capacidad de buscar la verdad usando la inteligencia.

“¿Si el cristianismo es tan razonable por qué Celso, Plotino, Hobbes, Maquiavelo, Voltaire, Rousseau, Goethe, Melville, Jefferson, Shaw, Russell, Franklin, Sartre, Camus, Nietzsche, Marx, Freud y Skinner lo rechazaron?”, pregunta el Handbook of Christian Apologetics de Peter Kreeft y Ronald K. Tacelli.

Dejando aparte que parece que Voltaire sí murió católico y reconciliado y que Camus en sus últimos años redescubrió la fe cristiana, una respuesta rápida –aunque un poco anglocéntrica- puede ser que “el listado de no creyentes es fácil de superar con Pablo, Juan, Agustín, Tomás de Aquino, Anselmo, Buenaventura, Scoto, Lutero, Calvino, Descartes, Pascal, Leibniz, Berkeley, Galileo, Copérnico, Kepler, Newton, Newman, Lincoln, Pasteur, Kierkegaard, Shakespeare, Dante, Chesterton, Lewis, Solzhenitsin, Tolstoy, Dostoyevsky, Tolkien, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, T.S. Eliot, Dickens, Milton, Spenser y Bach, por no mencionar un tal Jesús de Nazaret”.

Y continua el manual de Kreeft y Tacelli:

“las mentes brillantes a menudo rechazan el cristianismo porque no quieren que sea verdad, porque no está de moda o simplemente porque el cristianismo pide obediencia, arrepentimiento y humildad”.

Einstein y los ateos

Es curioso que en ninguna de estas listas de mentes brillantes salga el genial físico y matemático Albert Einstein. Y es que Einstein era deísta. Creía en un Dios que daba orden y armonía al Universo. Siempre rechazó ser ateo, incluso rechazó ser panteísta. Dios no estaba en el Universo, sino detrás del Universo. Sin embargo nunca aceptó que fuese un Ser Personal. Y mucho menos que interviniese alterando las leyes naturales. Einstein no creía que Dios tuviese libre voluntad, pero es que tampoco creía que los hombres la tuviesen.

En EEUU se acaba de publicar una nueva biografía de Einstein a cargo de Walter Isaacson, que además ha publicado algunas líneas en TIME (www.time.com) sobre la fe de Einstein.

“A lo largo de su vida, Einstein fue constante al rechazar la acusación de ser ateo. ‘Hay gente que dice que no hay Dios, pero lo que realmente me enfada es que me citan para apoyar su punto de vista’, dijo a un amigo.

Al contrario que Sigmund Freud o Bertrand Russell o George Bernard Shaw, Einstein nunca sintió la necesidad de denigrar a los que creían en Dios. Al contrario, tendía a denigrar a los ateos: ‘lo que me separa de la mayoría de esos que se llaman ateos es un sentimiento de radical humildad hacia los secretos inalcanzables de la armonía del cosmos’, explicaba.

‘Los ateos fanáticos’, escribió en una carta, ‘son como esclavos que aún sienten el peso de las cadenas que arrojaron tras un duro esfuerzo. Son criaturas que en su pleito contra la religión tradicional como opio de las masas, no pueden escuchar la música de las esferas”.

Otra de las cosas que distinguen a Einstein de los ateos modernos y groseros es que reconoce los logros históricos de la Iglesia, especialmente los que vivió en carne propia. Así, el 23 de diciembre de1940 declaraba en la revista TIME sobre la facilidad con que Alemania adoptó la cultura nazi:

“Cuando tuvo lugar la revolución en Alemania, miré con confianza a las universidades, pues sabía que siempre se habían enorgullecido de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron amordazadas. Entonces confié en los grandes editores de los diarios que proclamaban su amor por la libertad. Pero, al igual que las universidades, también ellos tuvieron que callar, sofocados en pocas semanas. Sólo la Iglesia permaneció firme, en pie, para cerrar el camino a las campañas de Hitler que pretendían suprimir la verdad. Antes nunca había experimentado un interés particular por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran afecto y admiración, porque la Iglesia fue la única que tuvo la valentía y la constancia para defender la verdad intelectual de la libertad moral.”

Albert Einstein

La juventud del genio

Einstein nació en una familia judía sin fe ni práctica religiosa. El único pariente que iba a la sinagoga era agnóstico y decía al joven Albert que acudía porque “nunca se sabe”.

A los 6 años, sus padres metieron al niño en una gran escuela católica. Era el único judío entre los 70 alumnos de su clase. Como todos ellos, hizo la asignatura de religión católica y según Walter Isaacson la disfrutó.

Un poco antes de los 10 el joven Albert decidió ser un judío devoto en oposición a sus padres: no comer cerdo, mantener el Sabbath, la pureza kosher, incluso componía sus propios himnos y los cantaba camino del colegio.

A los 10 años, un estudiante de medicina de 21 años llamado Max Talmud que cada semana comía en su casa le dejó unos libros de divulgación de ciencias naturales escritos por Aaron Bernstein, que insistían en la relación entre la biología y la física. Ahí despegó el intelecto de Einstein hacia la física y la matemática, un intelecto hasta entonces adormecido.

A los 12 años abandonó el judaísmo. “Leyendo libros de divulgación científica pronto alcancé la convicción de que muchas de las historias de la Biblia no podían ser ciertas. La consecuencia fue una orgía decididamente fanática de libre pensamiento con la impresión de que los jóvenes eran intencionadamente engañados por el estado con mentiras; un impresión aplastante”, cita Isaacson.

Uno no puede evitar pensar que los Onfray, Harris, Dawkins y Weinberg que hoy se presentan como pensadores maduros y adultos están en la fase radical que Einstein atravesó a sus 12 años.

Hay que dejar claro que los libros de Aaron Berstein no fueron culpables de esta falta de fe: sus libros de divulgación no veían incompatibilidad entre ciencia y fe. “la inclinación religiosa yace en la tenue conciencia que mora en los hombres de que toda la naturaleza, incluidos los humanos, no es un juego accidental sino un resultado de la ley de que hay una causa fundamental a toda la existencia.”

En 1929, en una cena en Berlín, teniendo casi 50 años, Einstein ya empezaba a establecerse en su postura deísta y se negó a comparar la religión con la superstición astrológica. “No puede ser, ¿no será usted religioso?”, le preguntaron. Y él respondió:

“Intente penetrar con nuestros medios limitados en los secretos de la naturaleza y encontrará que más allá de todas las leyes discernibles y sus conexiones, permanece algo sutil, intangible, inexplicable. Venerar esta fuerza que está más allá de todo lo que podemos comprender es mi religión. En ese sentido soy, de hecho, religioso.”

Es curioso que Sócrates y Platón consideraran que hasta los 50 años no se puede ser filósofo, que se necesita toda una vida de entrenamiento en las ciencias y en la vida misma para alcanzar la sabiduría básica, que el joven no puede ser sabio. Contagiaron de esta idea al pensamiento filosófico antiguo y medieval, en contraste con la vivencia cristiana de que jóvenes y niños pueden ser santos, es decir, sabios a la manera de Dios. Escándalos para griegos: Jesús niño enseñando en el templo, o el “te doy gracias Padre porque has enseñado a los pequeños lo que ocultaste a los sabios”.

Pero es en 1929, a los 50 años,cuando Einstein formula su veneración por el misterio, que es algo más que una X en una ecuación o un enigma por resolver.

La figura luminosa del Nazareno

A esa edad concede una entrevista a George Sylvester Viereck, un alemán que vivía en EEUU desde niño. Einstein pensaba que Viereck era judío. En realidad, Viereck presumía de ser pariente del Kaiser y durante la Segunda Guerra Mundial le detendrían por ser propagandista de la causa alemana. En la época que entrevistó a Einstein se ganaba la vida entrevistando grandes hombres… y escribiendo poesía erótica.

– ¿Hasta qué punto está usted influido por el cristianismo?

– De niño recibí instrucción tanto en la Biblia como en el Talmud. Soy judío, pero estoy embelesado por la figura luminosa del Nazareno.

– ¿Acepta la existencia histórica de Jesús?

– Incuestionablemente. Nadie puede leer los evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad palpita en cada palabra. Ningún mito está lleno de tal vida.

– ¿Cree usted en Dios?

– No soy un ateo. No creo que pueda llamarme panteísta. El problema implicado es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. Estamos en la posición de un niño pequeño entrando en una gran biblioteca llena de libros en muchos idiomas. El niño sabe que alguien debe haber escrito esos libros. No sabe cómo. No entiende los idiomas en que están escritos. El niño tenuemente sospecha que hay un orden misterioso en la ordenación de los libros pero no sabe cuál será. Esta es, me parece, la actitud de incluso el humano más inteligente hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente ordenado y obedeciendo ciertas leyes, pero sólo tenuemente entendemos estas leyes.

– ¿Es este un concepto judío de Dios?

– Soy un determinista, no creo en el libre albedrío. Los judíos sí creen en el libre albedrío. Creen que un hombre modela su propia vida. Yo rechazo esa doctrina. En ese tema, no soy judío.

– ¿Es ése el Dios de Espinoza?

– Me fascina el panteísmo de Espinoza, pero admiro aún más su contribución al pensamiento moderno porque fue el primer filósofo que trató del cuerpo y el alma como un todo, no como dos cosas separadas.

– ¿Cree usted en la inmortalidad?

– No. Y una vida es bastante para mí.

La emoción del misterio

Einstein pronto vio que sus opiniones sobre estos y otros temas interesaban a muchos, así que en 1930 publicó un credo, “En qué creo”, apoyando a un grupo de derechos humanos. En él defendía la noción de misterio.

“La emoción más hermosa que podemos experimentar es lo misterioso. Es la emoción fundamental que está en la cuna de todo verdadero arte y ciencia. Aquel a quien esta emoción le es ajena, que ya no puede maravillarse y extasiarse en reverencia, es como si estuviera muerto, un candil apagado. Sentir que detrás de lo que puede experimentarse hay algo que nuestras mentes no pueden asir, cuya belleza y sublimidad nos alcanza sólo indirectamente: esto es la religiosidad. En esto sentido, y sólo en este, soy un hombre devotamente religioso.”

Posteriormente dio una charla en el Seminario de la Unión Teológica de Nueva York, del que salieron frases en los periódicos que se hicieron famosas. Allí es donde dijo que “la ciencia puede ser creada sólo por quienes están profundamente imbuidos por la aspiración hacia la verdad y el entendimiento”. Y que “la fuente de este sentimiento, sin embargo, brota de la esfera de la religión”. Su frase más famosa de ese día se cita a menudo: “la ciencia sin la religión es coja; la religión sin la ciencia es ciega”.

El Einstein determinista

Einstein aceptaba un Dios detrás de las leyes inmutables del cosmos. Lo que no aceptaba es un Dios con poder o voluntad de cambiar estas leyes. Para él, las leyes físicas estaban predeterminadas… y las acciones de los hombres también.

En su credo se adhirió a la frase de Schopenhauer: “un hombre puede hacer lo que quiera, pero no querer lo que quiera”. Los deseos, ilusiones, maldades y bondades de un hombre vienen dados, determinados, por leyes inmutables.

Eso no quiere decir que por razones prácticas no debamos encerrar a los asesinos, aunque filosóficamente creamos que, en realidad, no son responsables, que estaban “obligados” a asesinar.

“Sé que filosóficamente un asesino no es responsable de su crimen, pero prefiero no tomar el té con él”, declaró.

Vivir “como si fuésemos libres y éticos” (aunque no lo seamos) era la propuesta de Einstein para una sociedad más civilizada. Una especie de vivir una ficción… que funcione. Apoyó que EEUU desarrollara la bomba atómica para frenar el nazismo, pero luego luchó por el control de la energía nuclear. Ayudó a refugiados judíos, habló en defensa de la justicia racial, plantó cara al McCarthismo, intentó trabajar en defensa de la paz.

“Para Einstein fue la ausencia de milagros lo que reflejaba una providencia divina, el hecho de que el mundo fuese comprensible, que siguiese leyes… eso era digno de reverencia”, concluye su biógrafo Walter Isaacson.

 

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10 Responses to Albert Einstein contra el ateísmo arrogante

  1. jesuscacho says:

    Como quisieran ustedes que Einstein fuera cristiano!!!! Para ello no vacilan en falsificar su pensamiento y sus frases. Pero ahi esta su obra , magnifica , que tanto les mortifica. Para conocer mas sobre la verdadera posicion de Eintein sobre la religion , y lo que pensaban de el sus contemporaneos fundamentalistas( tan cercanos a los de hoy), acudir a este link

    http://huxley.cubava.cu/2016/05/10/einstein-y-dios/

    • alianjesus says:

      Si usted lee bien el artículo notará que en ningún momento se refiere que Einstein era creyente, pero definitivamente tampoco era un ateo arrogante, más bien su cosmovisión era un tanto panteísta y agnóstica 🙂

  2. jesuscacho says:

    Arrogante un ateo? Los ateso no somos arrogantes , solo exigimos evidencias. El el plano ceintifico existen millones de ellas , y ni una sola demuestra la existencia de uno solo de los 10 MIL mILLONES DE DIOSES QUE EXISTEN..
    Arrogantes si son los que proclama la infalibidad de su fe, y niegan todo lo que no encaje en su dogma.

    • alianjesus says:

      Y qué pasa cuando se les presentan evidencias?, sencillamente las niegan :), evidencias sobran mi amigo, pero sucede que la salvación no se alcanza a través del intelectualismo sino a través de la fe 🙂

    • Sarah says:

      Si creo que ser ateo es ser arrogante ,de un modo en que les falta humildad paa reconocer ,que leyes sutiles y ocultas a nuestro saber mueven nuestro entorno…arrogantes en el sentido de que niegan la incapacidad humana de entenderlo todo y resumir sus creencias ateas a la palbra EVIDENCIAS, la cual de por si es un parametro cuestionable…ya que profundamente y confiadamente no tenemos evidencias clares de casi nada….Decir que no crees en un Dios creador que lo hizo todo ,es negar algo que tienes ante tus ojos es como decir “en el borde del universe no hay diamantes”Como sabes si nuna has ido? y quizas nunca lleguemos? Todos basamos nuestros conocimiento en lo que dijeron otros que vieron a que precenciaron…no hay humano que haya visto una molecula o celula ,o virus o Alejandro el grande y tambien la muralla China….esa EVIDENCIAS ,son cosa quye han visto otros ….pero lo crremos …sin embargo vemos un mundo lleno de leyes,un cuerpo animal y humano lleno de organos que funcionan en armonia,un mundo cosmico que es predecible en cuanto al tiempo y muchos de sus fenomenos enriendase eclipse,cometas, per aunque hay leyes solo porque no vemos nuestro el Leguislado ,negaos su exostencia..entonces yo podria decir que tu no tienes higado porque no te lo veo …en fin ….creer no es para todos ..pero ;as EVIDENCIAS estan ahi…solo con un Corazon humilde podremos creer en la creacion..porque EVIDENCIAS sobran y estan al alcance de todos.

      • Jabberwocky says:

        “yo podría decir que tú no tienes hígado porque no te lo veo”
        ¡Qué frase tan fuerte, que poderosa e irrebatible! La cuestión es que si lo buscas lo encuentras, lo ves, lo palpas, lo saboreas si quieres, ¿Se ve, se palpa, se saborea dios si se quiere? No!!! Sobre las personalidades, hay suficientes escritos de la época de cada una de ellas que alude a cada una de ellas para declararlas reales, sin embargo, fuera de la biblia, fuera del documento que da origen al mito de Jesús, solo hay 3(4 si consideramos el ya tergiversado testimonio flaviano) escritores e historiadores de la época que hablan sobre él, en menos de cinco líneas cada uno, y sin dar crédito a su persona ni hablar sobre sus milagros.

        “no hay humano que haya visto una molécula o célula, o virus”
        ¿Cómo que no? ¿Sabes acaso de lo que hablas?

        “Todos basamos nuestros conocimiento en lo que dijeron otros que vieron a que presenciaron”
        O en base a lo que vemos y presenciamos nosotros mismos, pero ya que es esa tu conclusión, ¿significa que tu conocimiento sobre dios es en base a lo que dice la biblia que presenciaron otros, o sea que no has tenido ninguna experiencia, o sea que solo intentas preservar la esperanza de que sea cierto lo de la mejor vida después de la muerte, la justicia divina, el amor incondicional y todas esas chorradas? Wow, qué necesitada.

        La existencia de leyes físicas que rigen el universo, leyes físicas que le hicieron autogenerarse, leyes que explican nuestra existencia, no hacen más que relegar a dios a un puesto en el que lo único que hace es observar desde el cielo ¿Cuál es la necesidad de un dios que solo mira desde el cielo?

        Es verdad lo que dices, evidencia se sobra, pero esa evidencia que se sobra no hace más que validar el punto de vista ateo.

  3. huxley says:

    Creo que el propio Albert dejó por escrito sus creencias: religiosas, políticas, sociales y pos supuesto científicas, esas que cambiaron la percepción del universo cmo no lo ha hecho ninguna religión jámas. Con esas “evidencias” que no están sujetas a la interpretación como el texto que encabeza estos comentarios, por demás bastante mal reconstruidos.

    Ahora, el tema de Cuba de hoy, está en la clara intención de muchos intereses foraneos, y sobre todo religiosos de deconstruir el Estado Laico. El propio jefe de la Iglesia Católico lo tiene bien claro. Lastima que no todos comprendan lo que realmente se trata…

    Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del aut or.

    (CNN Español) – “Con la iglesia hemos dado, Sancho”. Esa es acaso una de las frases más citadas del Quijote. Algunos la esgrimen como arma arrojadiza para intentar demostrar el sentido anticlerical de Cervantes cuando lo cierto es que el hidalgo se refiere a la iglesia del pueblo al que acaba de llegar y punto.

    El papa Francisco acaba de dejar de piedra a moros y cristianos por lo que ha dicho a la revista católica francesa La Croix: “Un Estado debe ser laico. Los Estados confesionales terminan mal”.

    Y para que no quedara una sola duda, Francisco ha rematado con otra frase: que el Estado confesional “va contra la Historia”.

    Es un acto de valentía intelectual y cívica que alguien sostenga que las instituciones políticas no deben bailar al son de ninguna religión y viceversa. El papa dijo además que el derecho a la objeción de conciencia debe ser reconocido como un derecho humano. “También para un funcionario público”, precisó Francisco.

    En un mundo en el que los fanáticos campean por su respeto, en el que en algunos países la blasfemia es un delito que se castiga de la peor manera posible y en otros se le exige a un funcionario público sumisión total hacia el Gobierno, me parece formidable poder exclamar una vez más: con el papa Francisco nos hemos topado.

    Es un acto de valentía intelectual y cívica que alguien sostenga que las instituciones políticas no deben bailar al son de ninguna religión y viceversa

  4. Junior says:

    No creo en ningun dios ni deidad, como tampoco en la existencia del alma, pero creo que cada cual tiene el derecho de pensar o creer en lo que quiera

  5. mAteo says:

    Se puede escribir mejor:
    El siglo XXI ha empezado con una moda literaria: los libros groseros de Cristiano arrogantes. Cuanto más groseros son y más tonterías…

    Muchos de esos libros de ateos arrogantes, son cientificos de respeto que se muelen los sesos estudiando y analisando cosas
    para nada me parece que Richard Dawkins sea arrogante es un biologo de renombre
    no alguien que con un libro dice saber lo que ha pasado por todas las generaciones

  6. A9X says:

    Ufff… hiba a dejar un comentario. Pero viendo lo tan caliente que ha estado las seccion de comentarios en este post… pues de que vale mi opinion!? jajaja
    Un saludo! Excelente blog, bien logrado. Fuerza! Sigan para adelante

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