Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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11 frase selectas de Martyn Lloyd – Jones

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

1. La verdadera oración, no una mera expresión informal de nuestro deseo, no es algo superficial y poco entusiasta. La verdadera oración significa agarrar a Dios y no dejarlo ir.

2. La mitad de nuestros problemas en nuestras oraciones son debidos al hecho que fallamos en realzar la grandeza y el poder de Dios. Estamos turbados por los enemigos de la Iglesia, miramos su arrogancia y el poder del mundo, pero hay una profecía que un día debe de ser cumplida “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10). Éste día se acerca, que nadie se equivoque sobre esto, ese es el poder de Dios.

3. “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Cor 10:4-5). ¿Estamos claros acerca de este poder de Dios? ¿Estamos claros acerca de su carácter ilimitado? ¿Estamos realizando los cristianos modernos que “las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas”? ¿Sigue preocupado por todas las filosofías e ideologías y la política, y todo lo que se opone a Dios, los movimientos anti-Dios? ¿Por qué todas estas conferencias sobre el enemigo? ¿Hemos olvidado el poder de Dios? Nuestro Dios es un Dios que puede hacer que los mismos cielos, y las montañas se derritan y hacer el mar hervir, como si fuera agua en un recipiente. El Dios eterno.

4. Si usted y yo no miramos detrás de lo visible, somos novatos en el mundo espiritual.

5. Como podemos ver la lucha no es contra, la radio, la televisión, el carro y todas estas cosas, en ninguna manera, esa no es la batalla. Nuestra lucha no es contra los hombres. El apóstol Pablo lo pone claramente, él dice “nuestra lucha no es contra carne y sangre”, Efesios 6:12, ese no es el problema. Nuestra batalla no es con los hombres ni con lo que hacen, no peleamos contra carne ni sangre, ¿entonces contra qué? Luchamos en contra de “principados y potestades contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo contra huestes espirituales en las regiones celestes”. Estas cosas son simplemente peones, solo son los instrumentos y canales, es el diablo, es el infierno, los adversarios que odian a Dios. Así que la primera razón del porque tenemos que orar es para que Dios descienda y su nombre sea conocido entre sus adversarios.

6. La Iglesia ha sido ciega en esto. Ha intentado atraer la gente por cincuenta años o más levantando programas populares, dramas, música, esto y lo otro, ha tratado de atraer a la gente especialmente a los jóvenes, pero no vienen. Por supuesto que no. Ellos nunca vendrán al menos que conozcan su nombre, y después vendrán. La razón porque los hombres y las mujeres están afuera de la iglesia es porque no conocen a Dios, no conocen su nombre; “para que des a conocer tu nombre a los adversarios”, dice Isaías. Y nunca lo va a conocer hasta que ellos tengan una manifestación de él, es por eso que nosotros oramos, desciende, rompe los cielos para que los adversarios conozcan tu nombre. Nada los hará oír excepto eso. Hemos intentado todo lo demás, ¿no es así? La Iglesia nunca ha sido tan brillante en su organización como lo es en el tiempo presente, así ha caminado a través del siglo, ha usado todo medio que el mundo puede usar y le puede dar, pero las estadísticas se siguen repitiendo con su leyenda miserable. Conferencia tras conferencia reporta que una declinación seria en la membresía está en todas las denominaciones y así sigue. ¿Qué pasa? Esta gente no conoce el nombre del Señor, solo hay una cosa que podemos hacer, tenemos que orar para que los cielos se abran y Él dé a conocer su nombre y no sólo para que conozcan su nombre, sino que las naciones también “tiemblen ante su presencia”, así conociendo el nombre del señor puedan comenzar a temerle y a desistir del pecado.

7. Mientras que miramos a los hombres y las mujeres en sus galas y en sus harapos blasfemando el nombre del Dios santo, ¿acaso no sientes levantar esta oración para que Dios demuestre sólo una parte de su poder para silenciarlos y callarlos y así que tiemblen ante su santa presencia?

8. Los que oran por avivamiento y la condición de la Iglesia dicen “tenga misericordia de nosotros”. Mira lo que somos y recuérdate de lo que éramos en el pasado, piensa en tu heredad, tu iglesia, pon tu gloria en ella una vez más.

9. Mi querido amigo, no hay límite a lo que debes de pedir, no hay límite en lo absoluto.

10. ¡Debería darnos vergüenza por nuestras oraciones insignificantes, que ponen nuestros límites al poder ilimitado de Dios! “Pero”, la gente dice, “estamos en el siglo XX, es inútil hablar sobre 1859 y el siglo XVIII y la Reforma protestante y el Pentecostés. Mira nuestros problemas, mira el mundo sofisticado”, ¿de qué estás hablando? “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó… Mucho más abundantemente de lo que pedimos”, dice Pablo. “El cielo es el límite”, dice el hombre moderno, ¡pero estamos orando a Aquel que está por encima del cielo! Oh rompe los cielos, desciende, no hay límite, estamos orando al eterno y el Dios infinito.

11. ¡Debería darnos vergüenza por nuestras oraciones insignificantes, que ponen nuestros límites al poder ilimitado de Dios! “Pero”, la gente dice, “estamos en el siglo XX, es inútil hablar sobre 1859 y el siglo XVIII y la Reforma protestante y el Pentecostés. Mira nuestros problemas, mira el mundo sofisticado”, ¿de qué estás hablando? “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó… Mucho más abundantemente de lo que pedimos”, dice Pablo. “El cielo es el límite”, dice el hombre moderno, ¡pero estamos orando a Aquel que está por encima del cielo! Oh rompe los cielos, desciende, no hay límite, estamos orando al eterno y el Dios infinito.


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El libro fue traducido por Mario López y editado por Preparad el Camino


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