Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS WILLIAM GURNALL (Parte VII)

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

– Amado cristiano, recuérdate a menudo a ti mismo el cambio que Dios ha hecho en ti. Satanás te tentará para que dudes de la sabiduría de haber escogido a Cristo como soberano, de forma que ¡clava las promesas de Dios en el dintel de la puerta de tu corazón! Estas guardarán a tu alma en cuarentena, y Satanás huirá de ellas como de la peste.

– No puedes esquivar el servicio. Aunque no te llame a predicar y bautizar, puedes ayudar a los que tengan este llamamiento. Tus oraciones afilan la espada del ministro; rompen barreras al crecimiento del reino de Cristo.

– Dios puede limitar y limita a Satanás, pero Satanás nunca limitará a Dios. Ya que Dios está a salvo, tú también lo estás.

– Perdemos mucho consuelo cuando olvidamos que la mano de Dios siempre está levantada sobre Satanás, y su mirada tierna puesta en nosotros.

– Hacemos demasiado poco si nunca tememos a Satanás; pero lo halagamos excesivamente si le tememos más de lo que confiamos en Dios. Si eres de Cristo, nada puede entrar en tu vida sin permiso de Dios.

– Que esto aliente a los que pertenecen a Cristo: la tempestad puede ser recia, pero es temporal. Las nubes que ahora cubren tu cabeza pasarán, y tendrás buen tiempo, una bonanza eterna de gloria. ¿No puedes velar una hora con Cristo?

– Cristo, el Buen Pastor, está con nosotros. Si clamas a él, aunque tu clamor no sea más fuerte que el balido de un débil cordero, él lo oirá y vendrá a rescatarte enseguida.

– No hay pestilencia peor en la tierra que Satanás, el cual devora ansiosamente corazón y espíritu. Si él es tu dueño, no esperes nada por tu servicio más que fuego y tormento.

– Pecador, cuídate especialmente de amigos y parientes carnales cuando te inclinas a seguir a Cristo. Decide que si aún tus propios hijos se aferran a tus pies para sujetarte, los echarás de tu lado. Y si tu padre y tu madre se echan delante de ti, pasarás sobre sus espaldas, si hace falta, para llegar a Cristo. Que los que quieran se burlen de tu fe. ¿Qué vale el Cielo si no puedes pasar algo de vergüenza por su causa? Si escupen en tu cara, Cristo te la limpiará. Pueden burlarse de ti ahora, pero no lo harán después: el final ya está declarado, y te encuentras en el lado del Vencedor.

– Pecador, si piensas escapar alguna vez, corre por tu vida: lejos del diablo, de tus deseos, de tus placeres presentes si son obra de Satanás. El diablo dice: “Mañana”; Dios dice: “Hoy”. ¿A quién vas a obedecer?

– Un pecador puede orar, oír la Palabra o hacer alguna especie de profesión de fe, con tal que no se aleje mucho de sus pecados. Pero Cristo tiene que ser Rey de todo tu corazón, o no será Rey. Igual que Moisés declaró que no quedaría atrás “ni una pezuña” cuando los israelitas abandonaran Egipto (Ex. 10:26), el pecador debe despedirse para siempre de su pecado, sin dejar nada que sea ocasión para una visita de retorno.

– Querido pecador: La libertad está en tu puerta si clamas a Cristo. El que escuchó el clamor de Israel en Egipto también te oirá a ti, y acudirá enseguida a tu alma prisionera. ¡No lo dudes! Aunque él es Príncipe de todos, te escoge a ti para ser su esposa: “Porque tu marido es tu Hacedor […]; y tu Redentor, el Santo de Israel” (Is. 54:5). Pero debes salir de Egipto antes de la boda. ¿Qué tiene Satanás para ofrecerte que se compare con esto?

– Ve pronto a negociar con Dios y cambia tu ignorancia por su sabiduría. Alimenta tu mente con su Palabra. La conciencia es la alarma de Dios para despertar al pecador, pero solo puede ser testigo de lo que conoce. Si la verdad no la informa, no sonará cuando la herejía o el pecado entren con el propósito de incendiar tu alma. Si no te despiertas para apagar las llamas con un arrepentimiento a tiempo, arderás para siempre.

– El Dios omnisciente siempre ha sabido que el camino al Cielo no se puede encontrar a ciegas; por eso envió a su Hijo como Luz del mundo. Solo hay una salida segura de tus tinieblas, una vía de escape: Jesucristo nuestro Señor. Que tu fe se una a su promesa de la vida eterna para todos aquellos que creen en él, y él te sacará de las tinieblas a la luz gloriosa del evangelio.

– Padres, vuestros hijos tienen un alma que Dios espera que alimentéis con el mismo cuidado que prodigáis a sus necesidades físicas. ¿Quién les va a enseñar sino vosotros? Nadie se sorprende de que un barco que zarpa sin brújula se hunda o encalle. ¿Por qué sorprenderse entonces de que los hijos se alejen de Dios cuando no han recibido dirección espiritual?

– Creo que hay que poner en tela de juicio el cristianismo de aquel que no se molesta en dar a conocer a Dios y su camino a sus propios hijos.

– Nunca he conocido a un verdadero cristiano que no se preocupara profundamente por la relación de sus hijos con el Padre celestial.

– Ofrecerás un pobre resultado en el Día del Juicio si solo puedes decir: “Señor, he aquí mis hijos. Los eduqué como caballeros y los dejé ricos”. ¡Qué ridículo testimonio de tu propia necedad: hacer tanto por aquello que se enmohece, y nada por el conocimiento de Dios para la salvación, que dura eternamente!

– La fe no crece si no hay siembra, y morirá donde esté plantada si no se la riega y abona con la Palabra de Dios.

 

Continuaré publicando más de las notas que tomé de este libro, recomiendo ampliamente su lectura, ya pueden leer y compartir la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte , Cuarta ParteQuinta Parte y Sexta Parte de las notas.


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