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Recurramos a Dios en tiempos de aflicción | Charles Spurgeon

Por: Charles Spurgeon

 «Nuestro pronto auxilio» Salmo 46:1

Las bendiciones del pacto no existen simplemente para ser admiradas, sino para que las apliquemos. Aun nuestro Señor Jesús se nos da para suplir nuestra presente necesidad. Creyente, tú no recurres a Cristo tanto como debieras. Cuando estás en aflicción, ¿por qué no le cuentas a él tu dolor? ¿Acaso no tiene un corazón compasivo? ¿No puede confortarte y aliviarte? Estás recurriendo a todos tus amigos, excepto a tu mejor Amigo; y cuentas tu historia en todas partes, menos en el pecho de tu Señor. ¿Te sientes cargado por los pecados de este día? He aquí una fuente llena de sangre: ¡Utilízala, santo, utilízala!

 ¿Experimentas de nuevo un sentimiento de culpa? La gracia perdonadora de Jesús puede comprobarse una y otra vez. Ve a él enseguida para que te limpie. ¿Deploras tu debilidad? Él es tu fuerza. ¿Por qué no te apoyas en él? ¿Te sientes desnudo? Ven aquí, alma inquieta: ponte el manto de la justicia de Jesús. No te quedes mirándolo, sino póntelo. Desnúdate de tu propia justicia y de tus temores; vístete con el precioso lino blanco, porque ha sido hecho para que el creyente lo vistiera. ¿Te sientes enfermo? Toca la campana de la oración y solicita la presencia del Médico amado. Él te dará el remedio que te hará revivir. Tú eres pobre, pero tienes «un pariente, un hombre muy rico». ¿Qué, no irás a él y le pedirás que te dé su abundancia, siendo así que él te ha prometido que serás su coheredero y te ha entregado todo lo que él es ahora y todo lo que será? No hay nada que disguste más a Cristo que el que su pueblo hable mucho de él pero no recurra a él. Él quiere que lo utilicemos: cuanta más carga pongamos sobre sus hombros, tanto más precioso será él para nosotros.

¿Vives triste y angustiado?

¿Buscas tú solaz?

«Ven a mí —te dice Cristo—

y halla paz».

Fuente: Lecturas vespertinas pág. 132


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