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Pecador aférrate a Dios | Charles Spurgeon

Por:  Charles Spurgeon

El alma ha suplicado, ha mostrado la urgencia, pero ahora viene muy cerca. Toma al ángel del pacto de una mano,” Tú eres mi ayuda,” y con la otra, “Tú eres mi libertador.” ¡Oh esos benditos “mi,” esos poderosos “mi.” La dulzura de la Biblia radica en los pronombres posesivos, y el que aprende a utilizarlos como el salmista, será vencedor ante el Dios eterno.

Ahora, pecador, quiera Dios que puedas ser ayudado a decir esta mañana al bendito Cristo de Dios: “Tú eres mi ayuda y mi libertador.” Quizás te quejes que no puedes ir tan lejos, pero, pobre alma, ¿tienes otra ayuda? Si la tienes, no puedes tener dos ayudadores en una sola mano. “Oh no,” dices, “no tengo ayuda alguna. No tengo esperanzas sino solo en Cristo.” Entonces, pobre alma, puesto que tienes las manos vacías, esa mano vacía fue preparada intencionadamente para aferrarse de tu Señor: ¡Aférrate de él! Dile hoy mismo: “Señor, me tomaré de ti tal como lo hiciera ese pobre cojo Jacob. No puedo ayudarme a mí mismo; me aferró a ti y no te dejaré ir si no me bendices.” “Ah, eso sería demasiado atrevido,” dice alguien. Pero el Señor ama la santa osadía de los pobres pecadores. A El le gustaría que fueras más osado de lo que tú piensas que eres. El que no se atreve a confiar en el Salvador crucificado hace un intento profano. El murió con el propósito de salvar a personas como tú; deja que él tenga entrada en ti y confía en él.

“Oh,” dice alguien, “pero soy tan indigno.” El vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” El no es el salvador de los que se creen justos. Es el salvador de los pecadores: “amigo de los pecadores” es su nombre. Tú que te sientes indigno, aférrate de él! “Oh,” dice alguien, “pero no tengo derecho.” Bueno, puesto que tú no tienes derecho, tu necesidad será tu clamor: es todo lo que necesitas pedir. Me parece oír a alguien que dice: “es demasiado tarde para que yo suplique pidiendo gracia.” No puede ser, es imposible. Mientras vivas y desees la gracia, no será demasiado tarde para buscarla. Recuerda la parábola del hombre que quería tres panes. Os diré lo que pasó por mi mente cuando la leí: el nombre fue donde su amigo a medianoche. No podía haber sido más tarde. Porque si hubiera sido un poco después de la medianoche, ya habría sido temprano la mañana siguiente, de modo que no hubiera sido tarde. Era media noche y no podía ser más tarde. Así, si es medianoche en tu alma, alégrate. Jesús es un salvador fuera de tiempo. Muchos de sus siervos han nacido fuera de tiempo.

Cualquier momento es el tiempo oportuno para invocar el nombre de Jesús. Así que no dejas que el diablo te tiente con el pensamiento de que es demasiado tarde. Acude a Jesús ahora, ve de inmediato, aférrate de los cuernos del altar por fe, y dile: “Sacrificio de los pecadores, tú hiciste sacrificio en mi lugar. Intercesor de los que están sin gracia, sé tú mi intercesor. Tú que das dones a los rebeldes, dame dones a mí, porque he sido rebelde. Cuando aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Eso soy yo, Maestro; que el poder de tu muerte sea visto en mí para salvación de mi alma.”

Fragmentos tomados por el administrador de este Blog del folleto titulado “Doce Sermones de Spurgeon sobre la oración” pag. 33


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