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Necesitamos misioneros al estilo de Pablo | John Piper

Por: John Piper

CONVICCIÓN #9—LA NECESIDAD DEL MOMENTO ES QUE SE LEVANTEN MILES DE NUEVOS MISIONEROS AL ESTILO DE PABLO, UNA META QUE QUEDA OPACADA POR LA CANTIDAD QUE SE VE DE MISIONEROS DEL TIPO TIMOTEO.

Timoteo dejó Listra, su pueblo natal (Hechos 16:1), y se convirtió en un obrero de la iglesia en un lugar extranjero, Éfeso (1 Timoteo 1:3), en una iglesia que tenía sus propios ancianos (Hechos 20:17) y proyectos de extensión (Hechos 19:10). Este es el modelo de misionero del estilo Timoteo: irse a otro lugar para trabajar allí en la obra cristiana en una iglesia bastante bien establecida. Esto tiene antecedentes bíblicos y es algo bueno de hacer, si Dios te llama para ello.

Pero no era a esto que había sido llamado Pablo. Su pasión era que el nombre de Dios fuera conocido en todos los pueblos aún no alcanzados del mundo. Dijo que su ambición era “predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado” (Romanos 15:20). Una de las cosas más impactantes que Pablo dijo se encuentra en Romanos 15:19, 23: “desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo… no teniendo más campo en estas regiones”. Cuando finalmente comprendí las implicancias de sus palabras, me quedé pasmado.

¡No quedaba campo para el trabajo entre Jerusalén y el norte de Grecia! ¡Considera completo su trabajo allí a pesar de todos los incrédulos que todavía había! Ahora se está moviendo hacia España. ¿Cómo podía Pablo decir esto? La respuesta es que era un misionero pionero, no solamente un misionero transcultural. Estaba llamado a alcanzar a los pueblos todavía no alcanzados, allí donde no existe una iglesia que pueda evangelizar a su propio pueblo.

Lo que la mayoría de los cristianos no sabe hoy es que probablemente haya en el mundo diez veces más misioneros del estilo de Timoteo que del estilo de Pablo. Y sin embargo todavía hay miles de grupos de personas —especialmente entre musulmanes, hindúes, budistas y pueblos tribales— que no tienen acceso a una iglesia que predique el evangelio en el marco de su propia cultura.

Patrick Johnstone y otros publicaron a fines de 1996 un libro titulado: Pueblos no alcanzados http://www.amazon.com/Pueblos-Alcanzados-Ventana-UnreachedSpanish/dp/9589194044 (The Unreached Peoples, Seattle: YWAM Publishing, 1996). En las páginas 102–111 se enumeran los 2000 pueblos menos evangelizados. Esto te da una idea de la necesidad urgente que todavía existe de contar con misioneros dispuestos a cruzar la frontera del idioma y de la cultura por el honor del nombre de Cristo y de la salvación de quienes perecen.

Por eso, nuestra oración en mi congregación es que demos la más elevada prioridad a levantar y enviar misioneros de frontera, misioneros de tipo Pablo. No es que minimicemos el sacrificio y la importancia de los misioneros del estilo de Timoteo, sino que reconocemos que la necesidad absolutamente crítica y especial en el mundo es que se levanten misioneros en respuesta a los miles de grupos que no tienen acceso alguno al conocimiento redentor de Jesús.

Solo los misioneros del tipo Pablo pueden alcanzarlos. Sin el evangelio, todo lo demás es en vano. Un papel crucial que cumplen los misioneros del estilo Timoteo es levantar misioneros del tipo Pablo entre las personas con las que están trabajando.

Fragmentos tomados de “Convicciones en la Iglesia  Bautista Bethlehm que impulsan a las misiones en el exterior” citado en “Una ambición santa” pág. 106


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