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El Evangelio de Prosperidad Se Ha Hecho Viral

Falsos maestros

Por:Erik Raymond,

¿Qué piensas cuando lees las palabras “Evangelio de la Prosperidad“? Lo más probable es que se le revuelva su estómago un poco cuando piensa acerca de los predicadores de la televisión que hablan a grandes multitudes y atraen aún más en sus libros. Es más que probable que usted lo perciba como “allá afuera” en lugar de “aquí”. En cierto sentido, esto es bueno. Las travesuras que algunos de esos charlatanes religiosos realizan nunca deben ser replicadas en nuestras iglesias. En otro sentido, sin embargo, es ingenuo. Uno no tiene que pasear por las calles en un jet privado o vestirse ostentosamente para calificar como un promotor del evangelio de la prosperidad. Es más sutil. Y es más penetrante.

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7 Marcas de un Falso Maestro Por Tim Challies

7 Marcas de un Falso Maestro

Por Tim Challies

Falsos maestros

Nadie enriquece el infierno más que los falsos maestros. Nadie encuentra más gozo en atraer a la gente lejos de la verdad y conduciéndolos al error. Los falsos maestros han estado presentes en todas las épocas de la historia humana, siempre han sido una plaga, y siempre han estado en el negocio de proporcionar la verdad falsificada. Si bien las circunstancias pueden cambiar, sus métodos siguen siendo consistentes.

Aquí hay siete marcas de los falsos maestros.

Los falsos maestros son complacientes del hombre. Lo que ellos enseñan es para complacer a los oídos más que beneficiar al corazón. Ellos cosquillean a los oídos de sus seguidores con la adulación y al mismo tiempo tratan a las cosas sagradas con ingenio y descuido en lugar de temor y reverencia. Esto contrasta notablemente con un verdadero maestro de la Palabra que sabe que él es responsable ante Dios y que por lo tanto está mucho más ansioso por agradar a Dios que a los hombres. Como Pablo diría: “sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones.” (1 Tes. 2:04).

Los falsos maestros ahorran sus críticas más duras para los más fieles servidores de Dios.Los falsos maestros critican a los que enseñan la verdad y ahorran su crítica más aguda para aquellos que sostienen más firmemente lo que es verdad. Esto lo vemos en muchos lugares de la Biblia, por ejemplo, cuando Coré y sus amigos se levantaron contra Moisés y Aarón (Números 16:3) y al ministerio de Pablo fue amenazado y socavado por los críticos que dijeron que, si bien sus palabras eran fuertes, él mismo era débil y poco importante (2 Cor. 10:10). Lo vemos sobre todo en los ataques viciosos de las autoridades religiosas en contra de Jesús. Los falsos maestros siguen reprendiendo y menospreciando a los fieles siervos de Dios hoy en día. Sin embargo, como Agustín declaró: “El que tiene voluntad de mi buen nombre, de mala gana se suma a la recompensa.”

Los falsos maestros enseñan su propia sabiduría y visión. Esto fue cierto en los días de Jeremías cuando Dios decía: “Entonces el Señor me dijo: Mentira profetizan los profetas en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he hablado; visión falsa, adivinación, vanidad y engaño de sus corazones ellos os profetizan.” (Jer. 14:14). Y hoy, también, los falsos maestros enseñan la locura de meros hombres en lugar de enseñar la sabiduría más profunda y rica de Dios. Pablo sabía “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos” (2 Tim. 4:3).

Los falsos maestros se pierden lo que es de vital importancia y se centran en los pequeños detalles. Jesús diagnostica esta misma tendencia en los falsos maestros de su época, advirtiéndoles: “¡¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas.” (Mateo 23:23). Los falsos maestros hacen mucho hincapié en su adhesión a los mandamientos más pequeños incluso ignoran los mayores. Pablo advirtió a Timoteo de quien “está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés morboso en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia.” ( 1 Tim. 6:4-5 ).

Los falsos maestros ocultan su falsa doctrina detrás de su elocuente discurso y lo que parece ser una lógica impresionante.Al igual que una prostituta se pinta y se perfuma a sí misma con una apariencia más atractiva y más seductora, el falso maestro oculta sus blasfemias y doctrina peligrosa detrás de argumentos poderosos y el uso del lenguaje elocuente. Él ofrece a sus oyentes el equivalente espiritual de una píldora venenosa recubierta de oro, aunque pueda parecer hermosa y valiosa, sigue siendo mortal.

Los falsos maestros están más preocupados por ganar a otros con sus opiniones que en ayudar y mejorarlos. Este fue otro de los diagnósticos de Jesús mientras consideraba los líderes religiosos de su tiempo. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno[a] dos veces más que vosotros.” (Mateo 23:15). Los falsos maestros no están en última instancia, en el negocio de mejorar la vida y la salvación de las almas, sino de convencer a las mentes y los seguidores ganadores.

Los falsos maestros explotan a sus seguidores. Pedro advierte de este peligro, diciendo: “Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina. Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado; y en su avaricia os explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.” (2 Pedro 2:1-3). Los falsos maestros aprovechan aquellos que los siguen porque son codiciosos y desean de las riquezas de este mundo. Siendo esto cierto, siempre se dedican a enseñar los principios de la carne. Los falsos maestros se preocupan por sus bienes, no de su bien, quieren servirse a sí mismos más que salvar a los perdidos, se contentan en que Satanás tenga su alma con tal de que puedan obtener sus cosas.

Inspirado por ShaiLinne y el Apéndice II de Remedios Preciosos de Contra las Artimañas de Satanás de Thomas Brooks

Tomado de: EvangelioWordpress

 

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2 Razones por las cuales no se puede cobrar por predicar

dinero Hace un tiempo nos pidieron este tema, por eso hemos querido traerla a colación.

Vivimos en una época donde el Evangelio ha sufrido mucho daño, no que haya cambiado, porque el evangelio no tiene variación, sino como dice el Apóstol Pablo: Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo (Galatas1:6-7). De esta misma forma en nuestra época vemos diferentes cosas extrañas dentro de la iglesia. Existen pastores que cobran hasta 500 dólares o más por dar un mensaje en una Iglesia. La pregunta que traemos en ese día es: ¿Debe un predicador cobrar por predicar? Aquí hemos preparado dos razones por las que entendemos que no.

1. No tenemos porqué gloriarnos

El apóstol pablo dice en 1 Corintios 9:16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y !Ay de mí si no anunciare el evangelio!

 Este es un punto a considerar en nuestro texto: “No tengo porqué gloriarme”. Tenemos la suprema obligación de predicar el Evangelio, tenemos la encomiendo de hacerlo, simplemente nos es “impuesta necesidad”, de manera que , el ministro que predica el Evangelio no se gloríe porque es escuchado por los demás o porque ha alcanzado cierto grado, mas gloríese en aquel que sufrió hasta la muerte para que esta salvación nos sea dada.

2- Si me fue entregado a precio de sangre, ¿Por qué ponerle un precio?

Martín Lutero decía que este Evangelio siempre ha sido a precio de sangre, pues, por la muerte de uno (Jesús) nos fue entregado, por la muerte de muchos continuo siendo llevado.

El apóstol Pablo expresa:

1 Corintios 9:

17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.

18 ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.

 El apóstol nos habla de presentar el Evangelio gratuitamente, pues, ¿Acaso podemos vender lo que no hemos comprado?  De la misma manera, todo predicador que le pone un precio a su mensaje está vendiendo aquello que se le fue entregado gratuitamente. Jesús pagó un alto precio, no debemos de meter el mensaje de Dios en juego como si fuera un negocio, no debemos.

Tomado de: Mi Mejor Alabanza.

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¿Es correcto mencionar el nombre de los falsos predicadores?

lobos

A la hora de responder esta pregunta como cualquier otra que vayamos a responder, es nuestro deber dejar nuestras simples ideas a un lado y poner la Biblia en la mesa. Muchas personas sostienen que no debemos de hablar en contra del “Ungido de Jehová”, quizás sustentándose en el caso de David Y Saúl. Siempre  las personas dicen: ¿Por qué Juzgas al ungido de Jehová? ¿Por qué murmuras?  Entre otras cuestiones.

 

Podemos definir la palabra murmuración de la siguiente manera: “La murmuración es conversación en perjuicio de un ausente. Entonces, ¿Tenemos que mantener en privado el nombre de aquellos quienes sabemos que están mal?  ¿Esconder el nombre de aquellos que sabemos que están profesando un evangelio diferente al de la Biblia? Veamos un caso a notar que aconteció en la Biblia:

 

El ejemplo de Pablo y Pedro ¿privacidad o publicidad?

Hermanos, si es que deseamos y oramos por un verdadero cristianismo conforme a la Biblia, entonces nadie en el Cuerpo de Cristo – o presuntamente en él – puede ser inmune a la corrección; ¡nadie!, y quien públicamente enseña herejía, públicamente deberá ser reprendido. Este caso lo tenemos descrito en la Palabra de Dios cuando Pablo reprendió a Pedro, y lo hizo públicamente:

“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar… cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos…” (Gálatas 2: 11, 14)

El asunto fue que el apóstol Pedro, antes que llegaran algunos judíos de parte de Jacobo, comía con los gentiles, “pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión, y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos” (Gálatas 2: 12, 13)

En otras palabras, Pablo, se dio cuenta de que Pedro estaba siendo hipócrita y tremendamente deshonesto, y otros ya seguían sus sibilinos pasos. Conque públicamente pecó, públicamente fue reprendido. Ese es un ejemplo muy claro de cómo debemos proceder hoy en día también, y más enseñanza existe en la Palabra al respecto:

“Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Timoteo 5: 19, 20)

Como vemos aquí, el motivo, no es tanto para que los públicos infractores se arrepientan, sino para que los demás se aparten del mal.

 

Pablo no pudo por un mínimo sentido de justicia haber tratado este asunto de Pedro de manera privada con él, porque no fue un asunto personal, es decir, no fue que Pedro particularmente ofendió a Pablo. La cuestión es que Pedro, por su temor al hombre, había llevado a aquellos creyentes que estaban con él al extravío; por lo tanto Pablo estaba no sólo obligado a corregir a Pedro, sino a hacerlo de forma que corrigiese la situación que el error de Pedro había causado en aquel medio.

Como vemos también, un cristiano, en este caso Pablo, se atrevió a “tocar” al ungido Pedro, el cual en su día fue declarado bienaventurado por el mismo Jesucristo (Mt. 16: 17).

“Toda hipocresía y falsa verdad, así como toda herejía y quien la promueve, ha de ser todo ello puesto a la luz pública, con toda reprensión y exhortación y doctrina – 2 Ti. 4: 2-.  Ese proceso es parte del amor también; lo contrario es deshonestidad y cobardía”

 ¡Damos tantas gracias a Dios, de que en esta dispensación de la gracia y la verdad (Jn. 1: 17), ya no hayungidos especiales, sino que todos los verdaderos cristianos, por haber sido constituidos hijos de Dios por adopción, (Jn. 1: 12; Ro. 8: 15; Gál. 4: 5) somos todos ungidos, a causa del Ungido, Cristo Jesús, es decir el Mesías! No hay diferencias entre unos y otros, sino que todos somos hermanos (Mt. 12: 48; 23: 8) e iguales ante Dios.

Si se permite que exista una especie de “élite clasista lideral”, cuyas enseñanzas y acciones no pueden ser cuestionadas por nadie, puestas a la luz de la Palabra, y expuestas públicamente, entonces tenemos un cáncer dentro del seno eclesial, del cual, si no nos arrepentimos y corregimos a tiempo, padeceremos cada vez más las consecuencias.

De este evangelio tenemos que cuidar, no se trata de un hombre, se trata del evangelio de Jesucristo, el cual muchos hombres han querido poner en juego. Jesús en su momento denuncio a los fariseos y escribas, Pablo denuncio a Pedro. ¿Acaso dejaremos que aquellos que están destruyendo el evangelio lo hagan y nosotros nos quedemos de manos cruzados? No queridos hermanos, siempre y cuando podamos denunciar a los falsos hagámoslo de la mejor manera.

Tomado de: Mi Mejor Alabanza

Artículo relacionado: No toques al Ungido de Jehová.

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¡No toques al ungido del Señor!

¡No toques al ungido del Señor! | Textos fuera de contexto

Por Josef Urban

 Josef Urban

Casi todos lo hemos escuchado. El predicador de una mega-iglesia es escandalizado en las noticias seculares por haber cometido un pecado grave. En las últimas dos décadas hemos visto pastores descubiertos con prostitutas, en bares bajo la influencia fuerte e intoxicante del alcohol y aun drogas, divorciando sus esposas para casarse con otras mujeres sin una causa justa (cometiendo adulterio), cometiendo actos homosexuales con otros hombres y hasta abusando sexualmente de niños. Y a menudo, su doctrina no es mejor que su conducta. Las mismas asociaciones de muchos televangelistas han sido notorias por hablar herejías que no son nada menos que blasfemias totales.

Estos predicadores se han protegido del criticismo al enseñarles a sus seguidores que ellos son “los ungidos del Señor”. Según dicen, desenmascarar sus estilos de vida pecaminosos o su falsa doctrina es un acto de rebeldía en contra de su autoridad, la cual, afirman, recibieron de Dios. 1 Samuel 24:6 es un texto que ellos utilizan una y otra vez.

El texto en su contexto

Saúl, que había sido establecido por Dios como rey sobre Israel, estuvo furioso con David, lleno con una ira celosa. Al escuchar que David se estaba escondiendo en el desierto de En-gadi, Saúl reunió sus soldados y buscó matarle. Mientras Saúl estaba viajando por el desierto, él entró a una cueva para hacer sus necesidades. Sin embargo, ¡Saúl no estaba consciente de que David y sus hombres se estaban escondiendo en esa misma cueva! Los hombres de David le aconsejaron matar a Saúl, pero David rehusó hacerlo, declarando: “Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová” (1 Sam. 24:6). Observamos en esto que lo que impidió a David a hacer daño a Saúl fue el temor de Dios porque Saúl era “el ungido de Jehová”.

En el caso del encuentro entre David y Saúl en 1 Samuel 24, el temor de Dios impidió a David, quien todavía no había asumido el oficio de rey, de hacer violencia física a Saúl, quien en ese momento sí era el rey. Llevar a cabo tal acto hubiera sido insurrección y rebelión en contra de la autoridad civil establecida por Dios. Más adelante, en 1 Samuel 26, otra oportunidad se presentó a David para que se salvara al quitar la vida de Saúl y asumir el oficio de rey en su lugar. Pero David impidió que Abisai matara a Saúl y en lugar de esto encomendó su causa a Dios (1 Sam.26:7-11). Este es un testimonio de la fe, humildad, paciencia y piedad de David. En esto, él ciertamente es un ejemplo digno de imitar. Ahora bien, cómo podemos nosotros emular el ejemplo piadoso de David? ¿Cuál sería la aplicación correcta de esto al cristiano en el siglo XXI?

Aplicaciones correctas e incorrectas

Una de las reglas más importantes de la hermenéutica bíblica (la interpretación de las Escrituras) es lo que es conocido como “la analogía de la fe”. Este es un principio que declara que ya que todas las Escrituras son inspiradas de manera única por el Espíritu de verdad, todas las Escrituras son armoniosamente consistentes sin contener ninguna contradicción esencial y, por lo tanto, cada interpretación propuesta tocante a cualquier texto en particular debe ser comparada con, y sometido a, lo que el resto de la Biblia enseña. En otras palabras: las Escrituras interpretan las Escrituras. Cualquier interpretación sugerida a cualquier texto debe ser sometida a la clara enseñanza de las Escrituras que se encuentra en otros textos.

Si aplicamos este principio a las interpretaciones comunes de textos como 1 Samuel 24 y 26 (“¡No toques al ungido del Señor!”), descubrimos que esta aplicación común es inherentemente contradictoria a la clara enseñanza del resto de las Escrituras. ¡Insinuar que estos textos enseñan que el pecado obvio y la herejía doctrinal no deben ser expuestas en la iglesia, o aun entre el liderazgo de la iglesia, sería descaradamente contradecir el imperativo bíblico claro!

La Escritura ordena a los creyentes a discernir la verdad del error. Tal discernimiento, ejercido correctamente según los parámetros bíblicos, lejos de ser un vicio, es una virtud. Es por esa razón que Jesús dijo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” (Mt. 7:15-16). Debemos estar alerta en contra de los impostores en la iglesia, que parecen ser de Dios pero en realidad son embajadores de Satanás (2 Co. 11:13-15). Estamos llamados a prestar atención a sus frutos obvios, que incluyen el contenido doctrinal de su enseñanza (1 Jn. 4:1-6) y su conducta ética (1 Jn. 3:10). Cuando su teología no armoniza con la enseñanza clara de las Escrituras y no cabe dentro de los límites de la ortodoxia cristiana histórica (“la fe que ha sido una vez dada a los santos”, Judas 3) respecto a los puntos esenciales de doctrina, ellos deben ser rechazados (2 Jn. 9-11).

La iglesia también debe practicar la disciplina bíblica y eclesiástica. Los miembros que persisten en la práctica del pecado o en una herejía deben ser confrontados con valentía y en amor (Mt. 18:15-17). Los pecados escandalosos deben ser disciplinados muy firmemente, y los perversos deben ser expulsados de la comunión de ella (1 Co. 5). Incluso, los líderes, pastores y ancianos no están más allá de la posibilidad de tal disciplina: “Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:19-20). Aunque estos ancianos fueron establecidos en una posición de autoridad en la iglesia, los que practican el pecado persistente y guían mal al pueblo de Dios deben ser expuestos con la Palabra de Dios por el bien de las almas de los santos. Si aplicamos la frase “No toques al ungido del Señor” a estos casos de discernimiento, haríamos que la biblia se contradiga.

David sabía que Saúl era una autoridad civil establecida por Dios, y por lo tanto temía rebelarse contra Dios al rebelarse contra la autoridad. Así como David, las Escrituras nos mandan a someternos a las autoridades civiles en cosas legítimas (Ro. 13:1). La Palabra de Dios también nos manda a estar sujetos a las autoridades de la iglesia que están calificados bíblicamente (He. 13:17). La sumisión mandada aquí incluye la disposición humilde del corazón de cumplir cualquier responsabilidad bíblicamente legítima hacía ellos, con honor y respeto en todas las cosas que no contradicen la voluntad de Dios revelada claramente en las Escrituras.

Este respeto por la autoridad es una virtud que falta cada vez más en nuestra sociedad, caracterizada por rebeldía en todos los niveles: en la familia, en la sociedad y en la iglesia. Aun Cristo nuestro Señor en los días de Su carne se sometió a las autoridades como un ejemplo para nosotros (Mt. 17:24-27). Pero Él también expuso el pecado y la falsa doctrina por lo que era (véase Mateo 23, por ejemplo).

Además, los falsos maestros y falsos profetas en la iglesia no han sido instituidos en su oficio por Dios: son impostores. Sujetarse a ellos constituye rebeldía contra Dios y sumisión a sus doctrinas de demonios (1 Ti. 4:1). En ningún lugar nos mandan las Escrituras a sujetarnos al pecado y la falsa enseñanza, al condonarla y tomar parte de su fruto podrido. En vez de esto, nos manda a no participar con ellos y desenmascararlos (Efe. 5:8-11)

Que Dios nos dé gracia para ser como Cristo, andar en humildad y sumisión honesta, con una conciencia limpia a todas autoridades establecidas por Dios, mientras al mismo tiempo teniendo el amor y denuedo como para exponer a los falsos profetas, al pecado y a la herejía, con un discernimiento sabio por la gloria de Dios y la salvación de almas.

​Josef Urban es un misionero sirviendo en México y pastor de la Iglesia del Centro en Guadalajara, Jalisco. Además, sirve y predica en dos otras iglesias en Querétaro y México D.F., y es parte del equipo de Cristianismo Bíblico, un ministerio que procura divulgar el Evangelio bíblico y las verdades del cristianismo histórico en el mundo hispano.

 

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¿Qué es un Falso Maestro/Profeta?

¿Qué es un Falso Maestro/Profeta?

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Por Lyndon Unger

La palabra “falso” es casi siempre seguida de “maestro” (aunque a veces “profeta” o “hermano” o “convertido” o “evangelio”). Esa palabra específica fue echado mucho en el reciente debacle de Fuego Extraño y es regularmente estampada sobre una gran cantidad de personas, movimientos e ideas.

Al ver que hay tantas interpretaciones erróneas y aplicaciones de la palabra y cómo se ha utilizado (en las frases “falso maestro” o “falso profeta“) por parte de ambos lados del debate de Fuego Extraño, pensé que sería digno de un lugar a un tratamiento exhaustivo que esperamos traer un poco de claridad a quién es y quién no es un falso maestro. Voy a hacer esto en dos pasos: En primer lugar voy a:

(# 1) hacer mi mejor esfuerzo para dar una comprensión bíblica del término “falso”

(# 2) Voy a hacer mi mejor esfuerzo para dar una comprensión bíblica del concepto de “falso maestro”

¡Vamos!

Una Comprensión Bíblica del Término “Falso”

1. La frase “falso profeta” nunca ocurre en el Antiguo Testamento en absoluto, la frase es exclusivamente una frase del Nuevo Testamento (aunque el concepto no lo es). La frase “falso profeta” proviene del término griego pseudoprophetes y se utilizó por primera vez por el mismo Jesús en Mat. 7:15. El término pseudoprophetes (falsos profetas) está en paralelo con pseudodidaskalos (falsos maestros) en el único lugar que aparece en el Nuevo Testamento; 2 Pet. 2:1. Esto sugiere que hay un paralelismo directo entre los dos conceptos, aunque son diferentes términos.

2. La frase “falso profeta” también fue utilizada por Jesús antes de que se estableciera la iglesia, lo que significa que Jesús estaba hablando de “falsos profetas” en un sentido del Antiguo Testamento cuando por primera vez se menciona la frase. Las únicas personas que corrían por pretender hablar de parte de Dios en los días del ministerio de Cristo fueron profetas.

3. Viendo que “falso maestro” es estrictamente una expresión del Nuevo Testamento, dejará el examen del concepto para después.

4. El adjetivo “falso / mentira” ( pseudes / psuedos ) se utiliza para calificar muchos nombres en el Nuevo Testamento:

Profetas – Mat. 7:15, 24 (24:11, 24), Marcos 13:22, Lucas 6:26, Hechos 13:6, 2 Ped. 2, 1 Juan. 4:1, Apoc. 16:13, 29:20, 20:10.

 

Apóstoles – 2 Cor. 11:13

 

Hermanos – 2 Cor. 11:26; Gal. 2: 4

 

Maestros – 2 Pedro

 

Testigos – Mat. 15:19, 26:20, 26:59; Hechos. 06:13; 1 Cor . 15:15. Hechos. 6:13; 1 Cor. 15:15 (el sustantivo compuesto pseudomartyreo, que lleva a la idea de “mentir acerca de ser un testigo” o “testigo mentiroso” también ocurre en el Nuevo Testamento – Mateo 19:18; Marcos 10:19, 14: 56-57; Lucas . 18:20; Romanos 13: 9).

 

Cristos –Mat. 24:24; Marcos 13:22.

Falsos maestros

5. Hay algunas otras manifestaciones del grupo de palabras pseudes / psuedos en el Nuevo Testamento:

– Cuando pseudes / psuedos / pseuma (falso) están traducidos “mentira” o “mentiroso” en el Nuevo Testamento – Juan 8:44; Rom. 1:25, 3: 7;. Efe. 4:25; 2 Tes. 2:9, 2:11; 2; 1 Juan 2:21, 2:27; Apo calipsis 2: 2; 21:27, 21:8; 22:15.

– El sustantivo generalmente traducido como “mentiroso” es pseustēs – Juan 8:44, 55; Rom. 3: 4; 1 Tim. 1:10; Tit. 1:12; 1 Juan 1:10, 2: 2, 2:22, 4:20, 5:10.

– 1 Tim. 6:20 También contiene el único uso de pseudonymos (falsamente llamado).

– Tito 1:2 contiene el termino apseudes que se traduce “no puede mentir”.

– El término aparece en la forma de pseudomai, que lleva la idea de “mentir” o “mentira” – Mat. 5:11; Hechos 5: 3-4; Rom. 9: 1; 2 Cor. 11:31; Gal. 1:20; Colosenses 3: 9; 1 Tim. 2:7; Heb. 6:18; Santiago 3:14; 1 Juan 1: 6; Apocalipsis 3: 9.

Así que todo esto para decir que el término “falso” se aplica ampliamente a varios sustantivos (hermano, apóstol, profeta, maestro, testigo, Cristos) y aparece en varios términos que llevan una connotación de mentir / falsedad. También parece bastante sencillo:

– Una persona que es un falso testigo es una persona que, o bien está mintiendo sobre el hecho de que es testigo de algo, o miente acerca de lo que ha visto.

– Una persona que es un falso apóstol está mintiendo sobre el hecho de que es un apóstol.

– Una persona que es un falso Cristo está mintiendo sobre el hecho de que es Jesús (y hay personas que viven en la tierra ahora mismo que dicen ser Jesús …).

Al igual que un falso profeta, un falso maestro no es realmente un descriptor técnico para una categoría especial de hereje. Más bien, un falso maestro es una persona que de manera errónea o engañosamente pretende ser un maestro, o llenar el oficio bíblico del maestro (o pastor); Yo sugeriría que se trata de una persona que pone a sí mismo como un maestro, pero se caracteriza por la enseñanza de la doctrina no bíblica.

¿Qué?

¡Espere un minuto!

¿No es un poco amplio?

Bueno, sí … pero no es tan amplio como parece. No es que cualquier persona que dice ser un pastor y bíblicamente no está calificado es un “falso maestro” … aunque eso podría ser cierto. Con el fin de trabajar realmente en los motivos bíblicos para lanzar la palabra “f”, tenemos que elaborar el concepto de falso profeta, que nos lleva a nuestra segunda sección:

Un Entendimiento Bíblico del Concepto de “falso maestro”

Vamos a tratar de hacer esto de una manera ordenada:

1. ¿Qué es un “maestro” en el Nuevo Testamento?

 

a. El término griego para “maestro” es didaskalos , que aparece 58 veces en el NT y 2/3 de esas apariciones se encuentran en el evangelio donde los discípulos se refieren a Jesús como “Maestro”(didaskalos).

i. La idea es que un didaskalos era un experto (o maestro) de un tema, y tenía discípulos.

ii. Incluso en pasajes como Mateo 12:38 y Lucas 10:25, los fariseos y los maestros de la Ley llaman “didaskalos” a Jesús, porque todos reconocen que era muy conocedor de las Escrituras. Esto no quiere decir que eran sus discípulos, sino que sólo reconocen su experiencia en asuntos relacionados con el Antiguo Testamento (la ley).

b. 7 De cada 10 veces fuera de los evangelios, el término “didaskalos” se habla como un oficio específico de la iglesia que fue un don de Dios a la iglesia (1 Cor. 12: 28-29 ; Efesios 4:11.). Pablo fue señalado por Cristo para ese oficio ( 1 Tim. 2:7; 2 Tim 1:11.). La comprensión de la naturaleza de un didaskalos en la iglesia entra en juego (en cierta medida) cuando se averigua lo que sería una falsificación de didaskalos.

 

2. ¿Qué es, entonces, un falso maestro?

 

a. El término griego para “falso maestro” es pseudodidaskalos, que viene de la combinación de “pseudo”(falso / falsificación) y “didaskalos” (maestro / profesor).

b. El concepto de un falso maestro tiene su paralelo en el Nuevo Testamento con los falsos profetas del Antiguo Testamento en 2 Pedro 2:1-3.

c. Por lo tanto, en general, se puede concluir que, así como los “falsos profetas” eran profetas falsos, los “falsos maestros” eran maestros falsificados (más probables en el sentido del oficio de maestro, que era el uso principal de la iglesia en el momento en que Pedro escribió 2 Pedro). Curiosamente, Pablo habla de los falsos apóstoles en Corinto, hablando de cómo “se disfrazan como ministros de justicia” en 2 Cor. 11:13-15.

Ahora echemos una mirada seria a los “falsos profetas”.

3. ¿Cómo son los falsos profetas?

 

Falsos maestros

a. Ellos parecen hablar por Dios o enseñar en su nombre (Jer 14: 14-15 , 23:16 , 25-26 , 27: 14-15 , 29 : 8-9, 21, 31; Ez 22:28 ; Mat 7:15 , 22 ; 2 Cor 11: 12-15 )

b. Parecen ser personas de sus propios círculos religiosos (Deut. 13: 6-8 ; Hechos 20:29-30; 1 Timoteo 3:6-7, 6: 9-10; 2 Pedro 2:1; 1 Juan 2:19; Judas 1: 4)

c. Parecen ser realmente convincentes (Romanos 16:18; Col 2:4, 8; 2 Timoteo 4: 3), hasta el punto de ser verificados por señales y prodigios (Deuteronomio 13:1-3; Mat. 24:24; 2 Tesalonicenses 2:9-10).

d. Parecen creer que son auténticos / divinamente designados (Jer. 28: 15-16 ; Ez. 13: 6 ; Mateo 07:22.)

4. Entonces, ¿cómo puede alguien ver apariciones pasadas?

¡Debes probar a un falso profeta!

a. Pruebe su Profecía:

i. Sus profecías no se cumplen (Deuteronomio 18:21-22; 1 Rey. 22:11-12, 24-25; Jer 14:14-16; 28: 7-9)

b. Pruebe su Recepción:

i. Son ampliamente acogidos por el mundo no regenerado / los que desprecian la palabra del Señor (Jer 23:17 ; Ez. 12: 21-25.; Lucas 6:26; 2 Timoteo 4:3-4; 2 Pedro 2:2; 1 Juan 4:4-5)

ii. Son numerosos (1 R. 18: 18-19, 22: 6-12; 1 Juan 4: 1; 2 Juan 1:7)

iii. Su recepción se basa en falsas credenciales (2 Corintios 11: 18-23; 2 Tesalonicenses 2:1-3; Apoc 2:24 .)

c. Pruebe su Ortodoxia:

i. No siguen en la doctrina de los profetas y apóstoles (Is 8: 19-20 ; Jer. 28: 8-9 ; Romanos 16:17; 2 Cor 11: 4; Gálatas 1: 6-8. ; 1 Tim 1:3 , 6:3-4; 2 Tim 2:17-18 ; 1 Juan 2:22-24, 4: 2-6; 2 Juan 1:7-10)

ii. Se oponen a los que legítimamente hablan por Dios (Jer 2:30 ; 20:1-2, 26: 7-11 ; Ez 13:22 ; Hch. 13: 8-10; 2 Tim 3: 8 ; 1 Juan 4: 6)

iii. Ellos ven la escritura como una lista de reglas que, si se mantienen, equivale a la justicia (Is 28: 9-10 ; Colosenses 2:16-23.)

iv. Ellos suavizan el pecado y ponen excusas para la iniquidad (Jeremías 2: 8; Ez. 12: 26-28. 22:26-28; Mic 2:11 )

v. Ellos combinan elementos del paganismo con el cristianismo ( Ez. 13: 20-23 )

d. Pruebe sus Obras:

i. Ellos usan su posición para obtener dinero (Jer. 6:13 , 8:10 ; 1 Tim. 6:5 , 9-10 ; Tit. 1:11 ; 2 Ped. 2:3 , 15).

ii. Ellos usan su posición para conseguir sexo (Jer 23:11 , 14 ; 2 Pedro 2:10, 13-14; Judas 1:8).

iii. Ellos usan su posición para conseguir seguidores (Ez 13:18 ; Hechos 20:30)

iv. Utilizan palabras suaves para aprovecharse de los ingenuos y débiles (Jer 05:28 ; Romanos 16:18; 2 Tim 3: 6; 2 Pedro 2:14).

v. Ellos calumnian las fuerzas espirituales (2 Pedro 2: 10-12.)

vi. Ellos son rebeldes a la autoridad (2 Pedro 2:10; Judas 1: 8.)

vii. Ellos corrompen la justicia (Jer 5:28 , 23:14 ; Ez 13:19 , 22:27-28)

viii. Estimulan rencillas, divisiones y problemas (Romanos 16:17; 1 Tim 1:4, 6:4-5; Judas 1:19)

ix. Caminan en desobediencia a los mandamientos de Dios (1 Juan 2: 3-6, 3: 4-10, 5: 1-2)

 

5. ¿Son realmente tan peligrosos?

a. En realidad enseñan error (1 Timoteo 4: 1; 2 Pedro 2:1; 1 Juan 2:26)

b. En realidad alejan a la spersonas del único Dios verdadero (Jeremías 23:26-27, 32; Mateo 24:11; 2 Cor 11:3; 2 Juan 1: 8.)

c. De hecho, tienen sueños / visiones (de ahí que están convencidos de su propia autenticidad), pero los sueños / visiones que son visiones mentirosas de su imaginación (Lam 2:14 ;. Es 9:15; Jer 14:14 , 20: 6, 23:16, 26, 27: 9-10, 14-16, 29: 8-9, 21, 31; Ez. 13: 2-9 , 17 , 22:28 , Zac. 13: 2-6; 2 Pedro 2: 3), de Satanás (Jeremías 2: 8, 1 Timoteo 4:1) o robado unos de otros (Jeremías 23:30)

d. Las palabras que tienen no son de Dios (Jer 23:32 ; Lam 2:14 ; Ez 12:24 ; Judas 1: 8)

e. Ellos destruyen vidas y familias (Ez 22:25; Mat 7:15 ; Tito 1:11)

f. Carecen del sentido moral más básico, ya que han cauterizado conciencias (1 Tim 1: 18-19 , 4: 1-2 ; Tito 1:15-16)

g. No son creyentes (Mateo 7:22-23; 2 Mascotas 2:19)

h. Si alguien los sigue, pensando que son verdaderos, hubiera sido mejor para ellos que nunca hubiesen escuchado el evangelio (2 Pedro 2: 20-21.)

i. Ellos pueden ser enviados por Dios como una prueba (Deut 13:3), pero cuando se les aceptaron, su presencia indica una señal de juicio (1 R. 22: 19-23; Jer 5:20-31, 14:14 -16; Ezeq. 13:10 ; 2 Tesalonicenses 2: 9-12).

j. Ellos recibirán el castigo más severo en el día del juicio (Lucas 12:47; Santiago 3:1); Dios tiene el peor lugar en el infierno reservado especialmente para ellos (2 Pedro 2:17;. Jude 1:13 )

6. Entonces ¿Qué debemos hacer todos?

a. Los ancianos de la iglesia tienen instrucciones divinas:

 

i. La instrucción del Antiguo Testamento era matarlos (Deut. 13: 5, 18:20; 1 Rey. 18:40) y cuando los líderes de Israel no lo hacía, Dios mismo lo hacían (Jer 14:15 , 28:15 -17). Aunque esta no es la instrucción del Nuevo Testamento, esto sugiere lo peligrosos que son.

ii. Los ancianos de la iglesia se les manda callarlos (literalmente la “boca”) (1 Tim. 3: 3-4, Tito 1:11)

iii. A los ancianos de la iglesia se les ordena deshacerse de los falsos maestros profetas / en medio de ellos (2 Tim. 2: 15-21 )

iv. A los ancianos de la iglesia también se les ordena corregir con amabilidad, paciencia y cuidado, orar por su arrepentimiento (2 Tim. 2: 24-25 ).

v. A los ancianos de la iglesia finalmente se les ordena no asociarse con ellos (2 Tesalonicenses 3:14; Tito 3: 10-11)

b. Las personas en la iglesia tienen instrucciones divinas:

 

i. No hagas caso a ellos (Deut. 13:3; Mateo 24:25-26)

ii. Tratarlos como no creyentes (Gál. 1:8-9)

iii. Evitarlos ( Rom 16:17-19)

iv. No asociarse con ellos (2 Juan 1: 10-11)

Así, a partir de ese estudio de los datos bíblicos, me doy cuenta de algunas cosas:

A. Hay una diferencia entre un maestro equivocado y un falso maestro; la diferencia es una combinación de error y conducta injusta. Una persona con un corazón regenerado a menudo tendrá una práctica que supera a su doctrina (lo que significa que a menudo va a hacer lo que es correcto y no será necesariamente capaz de articular bíblicamente por qué), pero un falso maestro siempre tendrá una doctrina que supera con creces su práctica (lo que significa que ellos conocen todas las respuestas correctas pero en realidad no la vivirán). Esta última discrepancia es mucho más elocuente.

B. El error en la práctica viene del error en la doctrina, pero ambos errores son a veces más difíciles de detectar, sobre todo porque los falsos maestros / profetas realmente se ven como ovejas auténticas y que surgen de dentro de nuestras iglesias; los falsos maestros realmente piensan que son auténticos. Es importante recordar que en realidad tienen y reciben visiones (mentirosas) y revelaciones (mentirosas). Ahora, cuando pensamos en los falsos maestros, tendemos a pensar en gente loca como Todd Bentley, pero tipos como ellos no son una amenaza real para cualquier persona con discernimiento básico. Mat. 7:22-23 sugiere que ni siquiera la gente en la parte superior del tótem espiritual (en nuestros propios círculos) están “fuera del radar …”

C. … Así que es importante recordar que un falso maestro puede robar fácilmente una declaración doctrinal de alguien y arrojar “respuestas correctas” durante todo el día, o copiar el comportamiento “justo” que han aprendido simplemente viendo los cristianos durante algunos años. Aún así, un corazón no regenerado traicionará consistentemente un falso profeta / maestro por una falta de conexión entre la doctrina y la práctica (sobre todo en privado). En otras palabras, no todos los chicos buenos son hombres piadosos.

D. Tratar a los falsos maestros como incrédulos significa orar por ellos y evangelizarlos, no condenarlos al infierno con una ronda de aplausos. Aún así, son esencialmente agentes de cáncer espiritual, por lo que uno debe ser muy cuidadoso para no escucharlos ni tratarlos como miembros de la iglesia en buena posición. Además, hay que recordar que los medios para separarlos de su esclavitud espiritual es orar por ellos, no discutir con ellos; ellos están donde están a causa de Dios y él es el único que puede traerlos de vuelta.

Una última cosa se ​​me olvidaba:

¿Cuándo se puede dar el apodo de “falso maestro” a alguien?

Yo diría que “cautela” es la palabra del día y quiero dejar claro que el error no hace automáticamente a alguien un falso profeta / maestro; algunas personas están equivocadas o son torpes. Dicho esto, si una persona dice ser un profeta o se define a sí mismo en una posición de autoridad espiritual, propaga el error doctrinal que amargamente defienden (probablemente ante la corrección clara y evidente bíblica), y utiliza su autoridad espiritual para pavimentar el camino de pecado (es decir, realizándolo y encubriéndolo), probablemente tomaría una mirada seria a ellos.

Eso describe a casi todos los criticados por su nombre en la conferencia de Fuego Extraño (solo pensé que tenía que señalarlo).

Eso es una mala noticia para un montón de personas en la “franja” Carismática ( que en *realidad significa “corriente principal” ).

Como siempre, doy la bienvenida a toda la interacción y la corrección.

 

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Una mirada bíblica al evangelio de la prosperidad

Una mirada bíblica al evangelio de la prosperidad

 

urlEl “evangelio” de la prosperidad es un sistema doctrinal que enfatiza un aparente deseo por parte de Dios de la prosperidad de los individuos, enseñando que las personas deben procurar su bienestar emocional, su salud física y su prosperidad financiera. El mensaje acentúa un derecho de parte de los cristianos a ser prosperados y, en virtud de esto, dicen que es legítimo y deseable que los creyentes persigan y reclamen su éxito.

Este sistema de enseñanzas goza de diversos exponentes en todas partes del mundo. Algunos predican discursos motivacionales de autosuperación, eso de perseguir los sueños y alcanzar metas; otros ponen énfasis en la sanidad física y en los milagros para obtenerla, asegurando una vida sin dolor, sin sufrimientos y libres de enfermedades; otros hablan más de cómo mejorar tu vida y tu situación familiar; y, por supuesto, están aquellos que aseguran que Dios quiere que todos sus hijos sean ricos.

Textos en su contexto

Como todo sistema de error, el “evangelio” de la prosperidad —las comillas porque evangelio significa buenas nuevas, y este sistema no trae buenas noticias— hace uso de la verdad, solo que distorsionada. Tuerce las Escrituras y malinterpreta los versículos que usa para justificar su mensaje. Y aunque la lista de los versículos mal usados es bastante amplia, uno de los pasajes más utilizados por quienes promueven esta enseñanza de la prosperidad se encuentra en la tercera carta del apóstol Juan:

“El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”, 3 Juan 1:1-2.

Partiendo de este pasaje, ellos interpretan que Dios desea la prosperidad de cada creyente en todas las esferas de la vida. Sin embargo, hay un principio de hermenéutica bíblica —la ciencia y arte de interpretación de la Palabra— que debemos tomar en cuenta: un pasaje debe ser interpretado a la luz de su contexto histórico y gramático. Para una correcta interpretación de un texto, se deben considerar el autor y el destinatario del mensaje; en este caso, el apóstol Juan, a Gayo.

En este pasaje lo que leemos es un saludo que el apóstol Juan le está enviando a su discípulo Gayo. Solo eso: un afectivo saludo. Por lo tanto no se puede interpretar desde este pasaje que Dios desea que todos los creyentes sean prósperos. Aunque sabemos que como un buen Padre, Él bendice y cuida a sus hijos, “Amado yo deseo que tú seas prosperado” es la salutación que un mentor está enviando a su apreciado pupilo. Es el deseo de bienestar que el anciano Juan expresa por su querido discípulo, como los saludos que enviamos a la distancia a un amigo o hermano en el Señor.

Todo el consejo de Dios

El apóstol Pablo ya afirmó a los pastores de Éfeso que él había siempre procurado presentar “todo el consejo de Dios” (Hch. 20:26-27). Este es el llamado de todo pastor fiel.  Sin embargo, los predicadores de la prosperidad deben ignorar muchos textos de las Escrituras que debilitan su teología y contradicen sus argumentos. Algunos ejemplos:

  • “No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste”, Proverbios 23:4.
  • “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”, Lucas 12:15.
  • “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, Filipenses 4:12.
  • “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto”, 1 Timoteo 6:6-8.
  • “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”, 1 Timoteo 6:10.

Las ideas tienen consecuencias

Debido a no prestar oído a estos y otros pasajes, y a la irresponsable interpretación de las Escrituras, el “evangelio” de la prosperidad ha causado mucho daño, tanto dentro como fuera de la iglesia. Los frutos de esta teología son evidentes. Aquí cuatro de sus más nocivos efectos.

  1. Las formas abusivas de colectar fondos han causado gran descrédito a la iglesia delante del mundo, provocando más tropiezo entre los incrédulos y manchando el nombre del evangelio. El mundo se burla de la manera ingenua en que los creyentes son engañados a despojarse de sus bienes. Por cosas como estas dicen las Escrituras “el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros”, Romanos 2:24.
  2. Asimismo, las congregaciones que fomentan y defienden estas doctrinas tienen una mayor incidencia de no creyentes entre sus miembros. Los inconversos se sienten atraídos por el mensaje que les promete felicidad, éxito y prosperidad, y se unen a las iglesias aunque nunca hayan procurado el arrepentimiento. Estas iglesias se encuentran saturadas de hombres que tienen apariencia de piedad pero la niegan con sus frutos (2 Ti. 3:5).
  3. Por otro lado, este mensaje genera una gran confusión entre los creyentes genuinos. A la gente se le enseña el “declarar para recibir” y “sembrar para cosechar”, y hasta se les dice que Dios les dará todo lo que la planta de sus pies pisaren (tergiversando Josué 1:3). No obstante muchos son los creyentes confundidos que se han pasado años ‘declarando’, ‘sembrando’ y ‘pisando’, pero hasta la fecha no han visto, ni cosechado, ni recibido lo que se les prometió. Esta confusión se disipa cuando enseñamos que al final es Dios quien soberanamente determina lo que cada persona recibe de Él (Job 1:21).
  4. Además, el “evangelio” de la prosperidad oscurece terriblemente al verdadero evangelio. En muchos casos, las personas caen en tormento cuando no reciben la respuesta, pensando que Dios no los acepta y sintiéndose culpables. Muchos de los predicadores de la prosperidad insinúan que algunos no reciben bendición por algún pecado oculto o por falta de fe, creando condenación entre los creyentes. Sin embargo, el evangelio verdadero nos recuerda que Dios por su gracia “nos hizo aceptos en el Amado” (Ef. 1:6). El favor de Dios solo ha sido posible por medio de la obra de Jesucristo.

El enfoque materialista ha llevado a muchos creyentes a perseguir las riquezas con gran codicia, ignorando que nuestras riquezas son mayores que las de este mundo. Nuestros tesoros son celestiales, no terrenales. Las cosas de este mundo perecen, pero las riquezas que Cristo obtuvo en la cruz son eternas. Fuimos enriquecidos con el perdón de los pecados, con el don de la salvación, la paz, el gozo, y con la esperanza de la vida eterna. Esta es la verdadera prosperidad. La prosperidad eterna. La prosperidad bíblica. Y esas promesas tienen en Cristo el sí y el amén.

Conclusión

La teología de la prosperidad es un mal endémico que trasciende las denominaciones, y tristemente ha encontrado aceptación en muchos ministerios. Encuentra base en un mal uso y abuso de ciertos textos, mientras ignora la mayor parte de las Escrituras, específicamente del Nuevo Testamento. El mensaje de la prosperidad ha traído descrédito a la iglesia, autoengaño para los incrédulos que asisten a sus iglesias, tropiezo, decepción y confusión ante los creyentes, y ha oscurecido al evangelio de Cristo.

Nuestra oración es que Dios abra los ojos de su pueblo para ver el glorioso Evangelio de Jesucristo y sus ricos beneficios. Que el corazón de los cristianos sea despertado a la verdad. Que los creyentes que son parte de congregaciones que predican ese mensaje puedan discernir el error y buscar dirección de Dios al respecto.

Una última palabra a mis hermanos pastores y predicadores: Si hemos fallado, lo mejor reconocer, humillarse y arrepentirse porque “el que se humilla será enaltecido” (Luc. 11:4). Nuestra exhortación es a tomar con seriedad el estado de nuestras almas, y a velar por los que nos escuchan. Volvamos a la predicación bíblica, para que Dios sea glorificado y la iglesia edificada. Volvamos a la predicación del evangelio, el único evangelio: el evangelio de Cristo.

​Gerson Morey es pastor en la Iglesia Día de Adoración en la ciudad de Davie en el Sur de la Florida y autor del blog cristiano El Teclado de Gerson. Está casado con Aidee y tienen tres hijos, Christopher, Denilson y Johanan. Puedes encontrarlo en Twitter: @gersonmorey.

 

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