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“Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 5)

Notas extraídas de la lectura del libro “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 5)

¿Quién fue Leonardo Ravenhill?

 

Leonardo RavenhillLeonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.

Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.

Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento”, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.

 

Notas extraídas de la lectura (Parte 5)

 

Un clamor repetido de Livingstone era: «Señor, ¿cuándo serán curadas las llagas de este mundo?» Pero nosotros, ¿nos sentimos apesa­dumbrados al orar? ¿Empapamos nuestros almohadones de lágrimas como lo hacía Juan Welch?

 

El erudito Andrew Bonar estaba en su cama un sábado por la noche, cuando oyó a altas horas de la madrugada el ruido de la gente que venía de una taberna cercana. Movido por un sentimiento irresistible de compasión empezó a gritar con toda la fuerza de sus pulmones: «;Oh, .oh, esta gente se pierde, se pierde!» ¡Ay, hermanos, nosotros nos hemos aprendido así de Cristo! Muchos de nosotros no tenemos sino un ligerísimo sentimiento de simpatía, sin lágrimas, sin pasión alguna, por las almas que nos rodean.

Los grandes pensadores de la Iglesia cristiana han designado siete formas de pecar a las que llaman «pecados mortales», dejando a otros como «pecados veniales»; pero es un gran error, pues todo pecado es mortal.

 

¡Cristianos, de rodillas!, desistid del loco intento de mejorar la sociedad rociando la iniquidad individual e internacional con agua de rosas. Arrojad sobre su podredumbre los poderosos ríos de lágrimas y oración y de predicación ungida con el poder del Espíritu Santo, hasta que todo sea limpio.

 

Abstente de discutir acerca de la Palabra de Dios. Obedécela.  Oswald Chambers

 

¡Oh, que los creyentes pudieran llegar a ser de veras conscientes de lo que significa la Eternidad! Si supiéramos vivir cada momento de cada día bajo la mirada de Dios; si cada acto lo realizáramos a la luz del juicio que ha de recaer sobre nuestras acciones; si vendiéramos cada artículo, eleváramos cada una de nuestras oraciones, diezmáramos hasta la última de nuestras posesiones, predicáramos (los que somos predicadores) cada uno de nuestros sermones con un ojo a la humanidad condenada y con el otro al tribunal de Dios, entonces tendríamos un despertamiento del Espíritu Santo que conmovería la tierra y en muy poco tiempo salvaríamos a millones de preciosas almas.

 

Sodoma, que no tenía Biblia, ni tratados, ni reuniones de oración, ni iglesias, y apenas un solo predicador, fue hallada responsable delante de Dios y fue destruida. ¿Cómo pensáis que escaparán América e Inglaterra de la ira del Todopoderoso?

 

El hecho es que la gente hoy día edifica iglesias, pero no las llena; se imprimen millones de Biblias, y muy pocos las leen; hablan de Dios, y no creen en El; hablan de Cristo, y no confían en su salvación; cantan himnos, y sólo se recrean en la música, no fijándose ni un ápice en las palabras. ¿Cómo tiene que terminar todo esto?

Dejemos de buscar excusas. La causa del descenso de la moral no es la radio ni la televisión. La culpa de la presente degeneración y corrupción internacional radica en la Iglesia.

 

¿Por qué tarda el despertamiento? La respuesta es muy sencilla: Porque el Evangelio está altamente comercializado.

 

Gentes engañadas dan pensando que los receptores de las ofrendas hacen la obra de Dios, mientras que lo que están haciendo es mantener una alta reputación para predicadores de pequeño corazón que viven al estilo de Hollywood.

 

El despertamiento tarda porque se ha puesto el Evangelio demasiado barato.

 

 Los púlpitos se han convertido en escaparates de habilidades, hermanos, y el grupo de visitantes se asemeja, muchas veces, a una exposición de maniquíes.

 

Sería más fácil oír a una rana entonar el «Claro de Luna» de Beethowen que a un predicador de nuestros días predicar con aquella unción del Espíritu Santo que ponía a temblar a los oyentes. Los evangelistas hoy día están dispuestos a todo, con tal de lograr que unas pocas personas se levanten y vengan al púlpito. Evitando mencionar el pecado y la condenación gritan: ¿Quién desea ayuda? ¿Quién quiere más poder? ¿Quién se propone andar más cerca de Dios? Esta fe fácil que hoy día se predica deshonra al Redentor y mancilla el altar. No se dice que el altar es un lugar para morir al mundo y a su pecado. ¡Hay que hacerlo fácil, no difícil! Allá se queden los que no quieren pagar el precio de una verdadera conversión a Dios.

Si fuéramos la mitad de los cristianos que profesamos ser y tuviéramos una décima parte del amor a la verdad y a las almas que decimos poseer, nuestro pueblo cristiano se vería bañado en sangre a causa de la persecución, pero asimismo lo seria en el fuego del Espíritu Santo.

Wesley no temió la burla. Desafió a los hombres y a los demonios. Si Whitefield fue asimismo ridiculizado del modo más bajo y ruin, y si los cristianos del Nuevo Testamento fueron apedreados y hechos objeto de ignominia por todas partes, puesto que el pecado y los pecadores no han cambiado, ¿por qué los predicadores actuales no desatamos las iras del infierno? ¿Por qué somos tan normales y tan espléndidamente nulos? Podemos tener tumultos sin despertamientos, pero a la luz de la Biblia y de la Historia, ¿podemos tener despertamiento sin tumultos de oposición?

 

El mayor factor que retrasa el despertamiento del Espíritu Santo es la falta de dolores de parto para el alumbramiento de almas regeneradas. Estamos sustituyendo la propagación de los tiempos primitivos por propaganda. ¡Qué locura!

 

No hemos resistido hasta la sangre combatiendo contra el pecado, ni tampoco «sudado con agonía de alma», como dijo Lutero. Oramos con una actitud de «lo toma o lo deja». Nuestras oraciones son de ocasión. Ofrecemos lo que nada nos cuesta; ni siquiera tenemos un «fuerte deseo» de aquello por lo cual oramos. Somos acomodaticios, blandos, espasmódicos

¿Quién asaltará las fortalezas del infierno?, ¿quién se negará buena comida, buena compañía o buen reposo para liberar cautivos de los lazos de Satanás y traer trofeos de almas lavadas por la sangre de Cristo?

 

¡Afuera con todo el chismorreo por la espalda: «Mi programa de radio…», «Mi iglesia…», «Mis libros…»! Estas presentaciones con el consabido y esperado: «Tenemos el privilegio de tener entre nosotros…», etc., etc. ¡Los predicadores que han recibido de gracia todo lo que tienen, no sólo aceptan tales halagos sino que los esperan!, y lo peor es que muchas veces, después de haberlos escuchado nos preguntamos si valen lo que ha sido dicho de ellos, si no hubiesen sido objeto del pomposo anuncio.

Puedes leer además la Primera Parte, Segunda Parte, Tercera Parte y la Cuarta Parte de las notas.

Próximamente publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, lo puedes descargar aquí: “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL

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“Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 4)

Notas extraídas de la lectura del libro “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 4)

¿Quién fue Leonardo Ravenhill?

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Leonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.

Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.

Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento”, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.

 

Notas extraídas de la lectura (Parte 4)

¿Qué escuela bíblica tiene la oración como una de sus asignaturas? La ciencia más importante que uno puede estudiar es la oración según la Biblia. Pero ¿dónde se enseña semejante ciencia? Liándonos la manta a la cabeza nos atreveremos a decir que muchos de nuestros presidentes y maestros no oran ni derraman lágrimas ante Dios. ¿Cómo pueden enseñar lo que no saben?

 

La persona que pudiera inducir a muchos creyentes a orar levantaría el más grande despertamiento que el mundo haya conocido.

 

Dios nunca ha tenido el propósito de que su Iglesia sea un refrigerador para conservar la piedad; sino una incubadora de nuevos convertidos. E. Lincicome

Que nadie diga que es demasiado anciano, pues Moisés contaba 80 años cuando le fue ordenado libertar a todo un pueblo esclavizado.

 

¿Doctrina? Tenemos de sobra, mientras un mundo enfermo, angustioso, hundido en el pecado, y el sexualismo, perece de hambre espiritual.

 

La fláccida iglesia militante es señalada burlonamente como la iglesia impotente. Gastamos cada año montañas de papel y ríos de tinta reimprimiendo los muertos productos de cerebros humanos, mientras el Espíritu Santo viviente está buscando hombres dispuestos a pisotear su vano orgullo cultural, deshinchar su propio yo y confesar que, teniendo vista, están ciegos. Hombres dispuestos a comprar, por el precio de quebrantamiento de corazón y sinceras lágrimas, el ser ungidos con colirio divino para ver las cosas como son.

 

¿Dónde están hoy día los Wesley, los Whitefields, los Finney y los Hudson Taylors? Sin embargo, en los días de los Hechos de los apóstoles tal tipo de cristianos no era una excepción, sino la regla normal.

 

Hermanos predicadores, la verdad desnuda es que en nuestros días estamos más ansiosos de viajar que de engendrar; de ahí que no tengan lugar nacimientos espirituales. ¡Que Dios nos envíe, y pronto, un profeta extraordinario a curar una iglesia extraordinariamente coja!

 

Seguramente si Ezequiel hubiese vivido en nuestros días habría sacado fotografías de Prensa del macabro espectáculo – del valle de los huesos secos -. Además, amigo de estadísticas, habría contado los huesos. Cuando hubiese corrido la noticia del hallazgo habría llamado a otros a presenciar el espectáculo de sus operaciones proféticas (no fuese que los hombres hubiesen dejado de darle el rango que le correspondía entre los evangelistas nacionales).

 

Con demasiada frecuencia hoy día muchos cuentan el número de esqueletos que se levantan al llamamiento de algún famoso evangelista, conmovidos, seguramente, pero no nacidos de nuevo. A sus pocas lágrimas respondemos apresuradamente: Cree estas promesas del Señor, les decimos. Pero todavía no tienen vida. A veces ni siquiera volvemos a verlos; pero a veces prosiguen instruyéndose en las cosas espirituales. En el mejor de los casos, podríamos decir, como en el ejemplo de Ezequiel, que los huesos se cubren de carne, y entonces el valle se cubre, ya no de huesos, sino de cadáveres. ¿Sirven para algo en el Reino de Dios? De ningún modo.

 

Nuestra inteligente propaganda, nuestra radio, nuestros artistas, nuestra música, pueden alcanzar multitudes y producir ruido y movimiento; pero ¿qué ganamos con todo ello? Porque, hermanos, lo cierto es que ni siquiera sabemos, muchas veces, si Dios nos ha llamado o no para entrar en el ministerio.

 

¿Tenemos dolor en el corazón por los hombres que perecen? El peso de pensar que un promedio de 85 personas mueren sin Cristo en el mundo a cada minuto que pasa, ¿no es un motivo para sentirnos apesadumbrados? ¿No debemos, en este mismo momento, levantar los ojos a Dios (pues Él está mirándonos a ver si lo hacemos) y decirle: «Ay de mi si no anunciara el Evangelio!»?

¿Podrían decir los demonios de nosotros lo que dijeron de ciertas personas que pretendían actuar en nombre de Cristo? A Jesús conozco, y a los pastores que tú citas, X y X, también; pero tú mismo, ¿quién eres?

El ciudadano espectador está confuso viendo a los «Testigos de Jehová» repartiendo su veneno de puerta en puerta; a los Cientistas cristianos (que no son ni cientistas ni cristianos) proclamando sus errores; a los sectarios Adventistas no dejando piedra por remover, y a la fracasada iglesia nominal manteniendo aún que ella tiene derecho a juntar bajo su regla a todos los que conocen a Cristo, pues ella sola tiene la promesa de las llaves del Reino de los Cielos. Por eso, el ciudadano del mundo que conoce el evangelio de oídas, pero no ha visto ni sentido el poder del Evangelio como una visita divina al alma humana, tiene todo derecho a preguntar: ¿Dónde está nuestro Dios? ¿Qué le contestaremos?

Evangelismo de pompas de jabón parecen ser las más brillantes campañas…; relucen por una temporada…, pero después ¿qué?…

Los antiguos santos solían cantar: “Ven, alma que lloras, ven al Salvador… Dile, si, tu duelo, ven tal como estás, Que en El hay consuelo ,y no llores más”. Pero ¿quién llora hoy día sus pecados? ¿Quién va a Dios quebrantado de corazón? Sin embargo, la verdad es que Dios sólo puede usar cosas quebrantadas.

¡Llorar por el pecado! Jeremías exclamó: «Mi cabeza fue como agua», y David dijo: «Ríos de agua descendieron de mis ojos continuamente.» Queridos hermanos, nuestros ojos están secos porque son secos nuestros corazones.

Vivimos, hermanos, en unos tiempos cuando tenemos com­pasión sin compadecer. Cuando una pareja de salvacionistas escribieron al general Booth que habían fracasado en uno de sus intentos de redimir a los perdidos, les envió esta breve respuesta: «Probadlo con lágrimas.» Así lo hicieron y tuvo lugar un despertamiento.

 

Puedes leer además la Primera Parte, Segunda Parte y la Tercera Parte de las notas.

Próximamente publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, lo puedes descargar aquí: “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL

 

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“Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 3)

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¿Quién fue Leonardo Ravenhill?

Leonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.

Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.

Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento“, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.

 

Notas extraídas de la lectura (Parte 3)

– Invitemos al ojo escudriñador y omnisciente del Señor a descubrir las corrupciones de nuestro astuto «yo». Que sea quitado de nosotros y «crucificado con Cristo», para que de aquí en adelante «no sirvamos más al pecado» (Rom 6:6).

– Pidamos vista, vista espiritual, interior y exterior. Entonces, como Isaías, miraremos arriba y veremos al Señor con toda su santidad; miraremos a nuestro interior y veremos nuestra necesidad de limpieza y poder; miraremos fuera y veremos a un mundo que perece y necesita un Salvador.

– ¿No confiamos demasiado, hoy día, en el brazo de carne? ¿No pueden ser hechas hoy día las mismas maravillas que en el tiempo antiguo? ¿No están hoy día los ojos del Señor recorriendo toda la tierra para mostrar su poder a quienes ponen su confianza en El? ¡Oh, que Dios nos diera más fe práctica en El! ¿Dónde está el Dios de Elías? Pues está esperando a algún Elías que le llame. James Gilmour de Mongolia

– A la pregunta: ¿Dónde está el Dios de Elías? respondemos: Pues ¡donde ha estado siempre: en su trono! Pero ¿dónde están los Elías de Dios?

– Hoy Dios parece olvidar a los hombres de oración; no porque somos demasiado ignorantes, sino porque somos demasiado autosuficientes. ¡Hermanos, nuestras capacidades son nuestros impedimentos, y nuestros talentos piedras de tropiezo!

– Si la Iglesia tuviera hoy tantos ardientes intercesores como tiene consejeros diligentes, veríamos el despertamiento universal antes de un año.

– Elías emergió con la infalibilidad de un profeta. Conoció la mente de Dios. Por tanto, un solo hombre conquistó una nación y alteró el curso de la Naturaleza.

– Es maravilloso cuando Dios se apodera de un hombre, es todavía más admirable cuando un hombre se apodera de Dios.

– Hermanos, si hacemos la obra de Dios, a la manera de Dios, en el tiempo de Dios y con el poder de Dios, tendremos la bendición de Dios y las maldiciones del diablo.

– Cuando Dios abre las ventanas del cielo para bendecimos, el diablo abre las puertas del infierno para atacarnos. La sonrisa de Dios significa el ceño del diablo.

– El predicador suele ir con la multitud, el pro-feta va en contra. Un hombre pobre, pero ardiente y lleno de Dios, será tildado de mal patriota porque habla contra los pecados de su nación; de severo, porque su lengua es espada de dos filos; de desequilibrado, porque el peso de la opinión está en su contra. El predicador será ensalzado, el profeta abucheado.

– ¡Ah, hermanos predicadores! Amamos a los santos de la antigüedad, mártires y reformadores. Veneramos a nuestros Luteros, Bunyans, Wesleys, Asburys, etc. Escribimos sus biografías, reverenciamos su memoria, redactamos respetuosos epitafios, les construimos monumentos. Lo hacemos todo menos imitarles. Veneramos como reliquia hasta la última gota de su sangre; pero nos guardamos de derramar una gota de la sangre nuestra.

– Juan el Bautista pudo mantenerse seis meses en prisión; pero él y Elías no podrían permanecer seis semanas en la calle de una ciudad moderna. Los encerrarían en un manicómio por reprender el pecado y no silenciar su mensaje.

– Los evangelistas de nuestros tiempos lloran el poder de los sistemas ateos, pero cierran la boca ante la amenaza de la religión nominal y apóstata.

– El enemigo ha venido como un río. ¿No hay ningún guerrero de Dios, revestido con la armadura del Espíritu Santo, capaz de levantar bandera contra él? Sólo un lugar mantendrá el corazón en pasión y los ojos en visión. Este lugar es la cámara secreta de oración.

– Las dificultades para la evangelización mundial son muchas en nuestros días. Pero las dificultades dan lugar a hombres decididos. ¿Has llegado ante ríos que te parecen invadeables? ¿Te hayas ante montañas incruzables? Dios es especialista de cosas imposibles para todo otro poder.

– ¿Le ordenó Dios –a Elías- alojarse en Chérit y Sarepta en algún gran hotel? ¡Oh, no! ¡A este profeta de Dios, a este predicador de la justicia le fue ordenado alojarse en casa de una viuda pobre!

– Nosotros tratamos de ayudar a Dios a salir de las dificultades. Recordad que Abraham lo intentó, y hasta el día de hoy el mundo sufre su error a causa de Ismael.

– ¡Oh hermanos ministros! La mayoría de nuestras oraciones son advertencias y consejos a Dios. Nuestra oración está teñida de egoísmos, ya sea para nosotros mismos, para nuestra denominación o para nuestro grupo. ¡Perezca tal pensamiento! Nuestro objetivo debe ser Dios solo.

– Nuestro objetivo debe ser Dios solo. Es su honor el que está puesto en juego. Su bendito Hijo el que es despreciado e ignorado. Sus leyes, quebrantadas. Su nombre, profanado; su Libro, olvidado, y su Casa, convertida en un círculo de actividades recreativas.

Puedes leer además la Primera Parte y la  Segunda Parte de las notas.

Próximamente publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, lo puedes descargar aquí: “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL

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“Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 2)

Notas extraídas de la lectura del libro “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 2)

¿Quién fue Leonardo Ravenhill?

1Leonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.

Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.

Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento”, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.

 

Notas extraídas de la lectura (Parte 2)

El ministerio de la predicación está abierto a pocas personas, pero el ministerio de la oración —el más elevado de todos los ministerios humanos— está abierto a todos.

Los adolescentes espirituales dicen: «Hoy no iré al templo; sólo es una reunión de oración.» Creo que Satán tiene poco que temer hoy día de los púlpitos.

Este mundo está precipitándose al infierno con una velocidad tal que el más veloz aeroplano es, al lado de tal marcha, como una tortuga; sin embargo, hay pocos de nosotros que  pueden recordar la última noche que dejaron de acostarse para pasarla en vela ante Dios en demanda de un despertamiento mundial.

 

El secreto de la oración es el orar en secreto. El pecador cesa de orar y el que ora cesa de pecar. Somos mendigos en bancarrota, pero no estamos quebrantados, ni aun ligeramente doblados.

 

«La oración es la más sencilla forma de hablar, simplemente infantil; sin embargo, es tan sublime que sobrepasa y agota todo vocabulario humano.

 

Estamos tan por debajo del nivel del Cristianismo novotestamentario que no conocemos la clase de fe histórica de nuestros padres espirituales

 

¿Puede alguien negar que el afán de la iglesia moderna es por dinero? Sin embargo, lo que más preocupa a la iglesia de nuestro tiempo es lo que menos preocupaba a la iglesia apostólica. Nuestro énfasis es sobre donativos, el suyo era sobre oración. Cuando damos podemos edificar un buen local; cuando ellos oraban el local temblaba.

 

En los días del Nuevo Testamento la inspiración del Espíritu sacudía el infierno. En cambio, en nuestros días, la oración que vence al mundo, nunca había sido dejada por tantos, al cuidado de tan pocos.

 

El llamamiento de la cruz es, por tanto, entrar en esta pasión de Cristo. Debemos tener sobre nosotros la marca de los esclavos.  Gordon Watt

Estamos en tiempos tan subnormales al presente que lo que era normal en los días del Nuevo Testamento parece anormal hoy día.

 

La verdad brutal y sin paliativos de nuestros días es que somos tan terrenales que apenas somos útiles para las cosas celestiales.

 

Amigo, si fueras tan diligente en el cuidado de las almas como lo eres para tus negocios serias una amenaza al diablo; pero si fueras tan poco diligente para tus negocios terrenales como lo eres para los negocios celestiales, es seguro que tendrías que mendigar tu pan.

 

No hay precios de ganga para una verdadera renovación espiritual. Si sólo quieres ser sabio y santificado para tu propia satisfacción, el ejército del Señor no tiene necesidad de ti.

¡Amados míos, cómo necesita nuestra generación una visión de Dios con toda su santidad! De humillación: «Yo soy inmundo.»  SC

 

«Señor, si yo creyera lo que usted y su iglesia dicen, aun cuando Inglaterra estuviera cubierta de costa a costa de cristales rotos yo iría descalzo, o de rodillas, a predicar a las gentes que se arrepintieran y evitaran semejante suerte. Creo que los cristianos no deberían vivir para otra cosa que para salvar almas, si realmente creyeran lo que dicen creer.»  Dicho por Carlos Peace a un pastor antes de ser ejecutado por ser  un criminal.

Querido lector, porque la Iglesia ha perdido el fuego del Espíritu Santo los hombres van al fuego del infierno. Necesitamos una nueva visión del santo Dios. Dios es esencialmente santo.

 

El Dios de quien no podemos escaparnos espera en la Eternidad. ¡Cuán bueno es estar en paz con El desde aquí, y estar en el centro de su voluntad ahora!

 

Quien teme a Dios no teme a los hombres. El que se arrodilla ante Dios sabrá estar de pie ante cualquier situación difícil. Una mirada diaria al Santo de los santos nos haría sumiso a su voluntad, unidos a su omnipotencia, callados ante su omnisciencia y reverentes ante su santidad.

 

«Un ministro santo sería una poderosa arma en las manos de Dios», decía Roberto Murray McCheyne.

 

Se ha dicho que hay tres personas en cada uno de nosotros. La que nosotros pensamos ser, la que la gente piensa que somos y la que somos realmente a los ojos de Dios.

 

Puedes leer la 1ra parte de las notas haciendo click aquí.

Próximamente publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, lo puedes descargar aquí: “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL

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“Por qué no llega el Avivamiento” LEONARDO RAVENHILL (Parte 1)

Notas extraídas de la lectura del libro “Por qué no llega el Avivamiento” de LEONARDO RAVENHILL (Parte 1)

¿Quién fue Leonardo Ravenhill?

Leonardo Ravenhill

Leonard Ravenhill (1907-1994) fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico que estuvo activo durante el siglo XX, escribió varios libros y realizó innumerables predicaciones, muchas de las cuales se centraban en temas de oración, avivamiento de la fe cristiana, la obediencia a Cristo y sumisión a la voluntad de Dios.

Es también conocido por haber desafiado a través de sus libros y sermones el estilo de vida de muchos creyentes e iglesias modernas, exhortándoles a la seriedad y hablándoles de la necesidad de apegarse radicalmente a las enseñanzas de Jesucristo, al estilo de los cristianos primitivos.

Uno de sus libros más sobresalientes es “Porqué no llega el avivamiento”, considerado por algunos, una obra clásica, y del cual se estima que se han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido traducido a numerosos idiomas.

 

Notas extraídas de la lectura (Parte 1)

– Cuando yo era soldado vi a un marinero abofetear a otro porque —dijo— «insultó a mi madre». Yo digo que mi Señor es insultado y su Iglesia menoscabada. Y ante esta doble injuria no puedo menos que reaccionar como hombre y como cristiano. La Iglesia tiene muchos enemigos, ¿puede mi espada quedar en la vaina? ¡Jamás
¡Ni erudición, ni pureza de expresión, ni profundidad mental, ni las flores de la elocuencia, ni la simpatía personal, pueden sustituir la falta de fuego del Espíritu. La oración asciende mediante este fuego. Su llama le da alas, energía u aceptación. No hay incienso sin fuego, ni oración sin llama. E.M. Bounds
La tragedia de estos últimos tiempos es que tenemos demasiados predicadores muertos en los púlpitos dando sermones al pueblo. ¡Qué horror!
La victoria no se obtiene en el púlpito disparando descargas intelectuales, sino en el retiro de la oración.
¡Cuánta fiebre de construir iglesias existe actualmente! Sin embargo, sin predicadores ungidos estas alturas no se verán nunca rodeadas de ansiosos penitentes.
Suponte que tuviésemos buques pesqueros con el mayor confort, el más moderno equipo de radar, instalación eléctrica y aparejos de pesca movidos mecánicamente, y les viéramos salir a alta mar y volver mes tras mes con bodegas vacías. ¿Qué excusa daríamos para su esterilidad? Sin embargo, millares de iglesias ven sus altares y hasta sus bancos vacíos semana tras semana y año tras año, y cubren su estéril situación mal aplicando el versículo «Mi Palabra… no volverá a Mi vacía».

– ¿Qué iglesia pide a su candidato al pastorado cuánto tiempo emplea en oración? Sin embargo, a la luz de la historia os diría que un ministro del evangelio que no dedique dos horas diarias a la oración no vale un céntimo, sean cualesquiera los títulos que  posea.

– El diablo ha sustituido la doctrina cristiana de la regeneración por la reencarnación budista; al Espíritu Santo, por los espíritus familiares del espiritismo; los milagros, por las curaciones psicológicas de la Ciencia Cristiana; a Cristo, por el Ecumenismo capitaneado por Roma.

– ¿Quién contiende hoy eficazmente por la fe una vez dada a los santos? ¿Dónde están nuestros valientes guerreros de los púlpitos?

– Los predicadores, que deberían estar «pescando hombres», están buscando cumplimientos y halagos humanos. Los predicadores, que antes sembraban semillas, siembran ahora perlas de intelectualismo.

– ¡Muera con esta predicación paralítica que carece de poder porque ha sido engendrada en una tumba en vez de en una matriz viva, pues procede de un alma sin fuego del Espíritu Santo, ni oración!

– Si Dios nos llamó al ministerio, queridos hermanos, os digo que debemos empeñarnos en obtener la unción. Sobre todas las cosas buscadas, busca a unción, a menos que nos conformemos con altares estériles adornados de intelectualismo sin unción.

– Ningún hombre es más grande que su vida de oración.

– El pastor que no ora está jugando en religión; el pueblo que no ora está extraviado.

– El púlpito puede ser un escaparate de humanos talentos, pero la cámara de oración no tiene ventanas al exterior.

– Tenemos muchas organizaciones, pero pocos penitentes; muchos espectáculos y actores, pero pocos orantes; muchos cantores, pero pocos corazones heridos; grandes pastores y débiles guerreros de Cristo; mucho aparato, pero poca pasión; muchos actuantes, pero pocos intercesores; muchos escritores, pero pocos luchadores.

– Los dos requisitos para una vida cristiana victoriosa son visión y pasión; ambos son nacidos y sustentados por la oración

Próximamente publicaré más partes de las notas personales que hice de este libro, desde ya estoy recomendado su lectura, lo puedes descargar aquí: “Porqué no llega el avivamiento”

Ya puedes leer la Segunda Parte, Tercera Parte , Cuarta Parte , Quinta Parte, Sexta Parte, Séptima Parte, Octava Parte, Novena Parte, Décima Parte, y Oncena Parte.

 

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