Soldado de Jesucristo

Soli Deo Gloria

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Recomendaciones para pastores y líderes | Wiliam Gurnall

Por: Wiliam Gurnall

En el pulpito no utilices otra espada que la Escritura, y esgrímela con fidelidad

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS (Parte X) | WILLIAM GURNALL

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

– No puedes trabajar en pro de los bienes celestiales si tienes las manos y el corazón cargados de asuntos terrenales.

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS WILLIAM GURNALL (Parte IX)

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

– La Palabra de Dios está llena de cosas buenas para tu alma. El Señor quiere que las tengas todas, así que asegúrate de ser un alumno despierto y atento.

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS WILLIAM GURNALL (Parte VIII)

Compilado por: Soldado de Jesucristo.

– La clase de fe que plantas en el corazón de tus hijos ha de ser lo bastante fuerte como para brotar y ahogar la cizaña de Satanás. La mejor temporada para sembrar la fe es en la niñez.

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Satanás tienta con pecados secretos | Wiliam Gurnall

Por Wiliam Gurnall

 

Saúl tuvo vergüenza de ir a Endor con su manto real, por haber hecho público su odio contra la brujería castigándola con la muerte, pero no temió acudir a una bruja disfrazado. El diablo añadió peso a su siniestro motivo de tentar a Cristo en el desierto, pidiéndole un reconocimiento secreto, entre los dos.  Read More

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS WILLIAM GURNALL (Parte IV)

William Gurnall

 

Por: Soldado de Jesucristo

– Tu Padre celestial anhela tanto cuidarte que, mientras tú le pides tímidamente una migaja de paz y gozo, él desea que abras la boca todo lo que puedas, para poder llenarla. Cuanto más pidas, mejor; y si más pides, más cariñosamente te acoge.

– No es el hombre revestido de moralidad ni de virtudes filosóficas el que repele la carga de la tentación disparada por el cañón de Satanás, sino el que tiene puesta la armadura; esto es, el que está en Cristo.

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EL CRISTIANO CON TODA LA ARMADURA DE DIOS WILLIAM GURNALL (Parte III)

Por Soldado de Jesucristo 

– La filosofía del humanismo hace tiempo que ha sido pretendiente del orgullo humano. Se jacta de su fuerza y su sabiduría natural, y lo halaga con promesas de grandes hazañas hoy y del Cielo después. Dios mismo ha desbaratado a estos constructores de Babel, y ha proclamado su preeminencia por toda la eternidad. ¡Malditos sean para siempre tales hijos del orgullo que confían en el poder de la naturaleza, como si el hombre, con sus propios ladrillos y cemento de capacidades naturales, pudiera abrirse camino al Cielo! Los lectores que aún siguen en su estado natural, ¿quieren hacerse sabios para la salvación? Entonces háganse primero necios ante sus propios ojos. Renuncien a esa sabiduría carnal que no puede percibir lo espiritual, y pidan sabiduría a Dios, el cual da sin reprensión (cf. Stg. 1:5).

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Un llamamiento a los pastores

Por Wiliam Gurnall

Conoce la Palabra de Dios lo que en el caso del laico puede ser un escrutinio diligente de la Biblia, en el del pastor puede constituir una negligencia. Ningún trabajador utiliza más sus herramientas que el pastor que excava en la mina de la Palabra. No basta con leer un capítulo de vez en cuando según lo permita el horario seglar, ni robar una hora de los estudios académicos para mirar la Biblia de paso.

Ha de ser el ejercicio normal, una labor esmerada. Todo lo demás debe inclinarse ante esta obligación.

Aunque conocieras todo lo escrito por Platón, Aristóteles y otros príncipes del saber mundano, si no conoces a fondo la Palabra de justicia, seguirás siendo indigno de ministrar, como el abogado no sirve para practicar la cirugía. No recomiendo, como hacen algunos fanáticos, que quemes todo libro que no sea la Biblia; pero sí que la prefieras a todos ellos. La abeja va porto do el jardín y lleva la miel de cada flor a la colmena; el pastor debe aplicar lo que saque de otras fuentes a la edificación de su conocimiento de la Biblia.

Los pastores somos solamente “hermanos menores” de los apóstoles. Cristo les legó dones a ellos, como el padre deja la herencia a su hijo mayor y su heredero. Pero nosotros tenemos que trabajar para ganarnos el pan. Como a Jacob le sucedió con el venado, su conocimiento de la Palabra les fue concedidos in buscarlo; pero si nosotros deseamos conocer la mente de Dios, tendremos que perseguirla con diligencia, siempre llevando con nosotros la oración mientras lo hacemos. Esto fue lo que encomendó Pablo a Timoteo: “Ocúpate en la lectura […].Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas” (1 Ti. 4:13,15).

¿Cómo crecerá espiritualmente el pueblo, si su pastor no está creciendo? ¿Y cómo crecerá él, si no bebe diariamente más de lo que vierte hacia afuera? Estudia y ora; ora y estudia. Pero no pienses haber terminado tu tarea cuando haya pasado el domingo. Respira y vuelve al trabajo, como el granjero que se sienta a descansar después de plantar una fila, para luego levantarse de nuevo y proseguir su tarea.

Se supone que un padre debe cuidar de sus bienes y su tiempo, y proveer para sus hijos. ¿No tendrá el padre espiritual un afecto parecido para con su pueblo? El llamamiento del pastor es duro, física y mentalmente, y si su congregación comprendiera esto, seguramente lo alentarían y le darían ayuda práctica. De otra forma, la comodidad del pueblo le obliga a salir al mundo a buscar pan para su familia cuando debería estar proporcionando pan para las almas de ellos.

Fragmentos extraídos del libro: “El cristiano con toda la armadura de Dios” de  William Gurnall p. 861 -862

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Los puritanos: William Gurnall

 

Wiliam Gurnall

William Gurnall nació en Walpole, Norfolk, Inglaterra, en 1617 y murió en Lavenham, Suffolk, el 12 de octubre de 1679.

Fue educado en la escuela Lynn y en Emmanuel College, Cambridge (licenciatura en filosofía y letras, 1635; máster en filosofía y letras, 1639). Nada se sabe de su vida tras dejar la universidad hasta el año 1644, cuando le fue concedido el beneficio de Lavenham por Sir Symonds D’Ewes. El 16 de diciembre de ese año el parlamento ordenó que el “entendido teólogo” fuera “rector vitalicio y disfrutara de la rectoría y diezmos como los rectores antes de él.”

 

En la Restauración firmó la declaración exigida por el Acta de Uniformidad, continuando en Lavenham hasta su muerte. Por su conformidad fue severamente atacado en un panfleto, Covennat-Renouncers Desperate Apostates (Londres, 1665).

 

Es conocido principalmente por su obra The Christian in Complete Armour, or a treatise of the Saint’s War against the Devil (El Cristiano con toda la armadura de Dios) (3 volúmenes, Londres, 1655-62; nueva edición con biografía por J. C. Ryle, 2 volúmenes, 1864-65), una serie de sermones sobre Efesios 6:6-20, caracterizada por su encanto imaginativo, estilo epigramático y sorprendente aplicación de la Escritura. La obra pasó por seis ediciones en vida del autor y todavía goza de popularidad.

Tomado de aquí.

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Satanás minimiza la gravedad del pecado

Wiliam Gurnall

Por Wiliam Gurnall.

 

A veces el padre de la mentira engendra el pecado utilizando leves insinuaciones: “¿Qué te puede hacer este pequeño pecado?

 

Un lunar no estropea la belleza del rostro; un solo pecado no afeará tu alma. Si te pidiera que acogieras varias tentaciones sucias, podrías intuir las dificultades; ¿pero por qué tanto temor a que se vea la única mancha de tu manto? Aun la joya más hermosa tiene fallos, y el más santo también los tiene”. El engaño teje una red en torno al cristiano, tan apretada que solo la verdad de la Palabra de Dios puede romper el lazo.

 

Ningún pecado permanece solo. No es posible abrazar un pecado y evitar los demás. “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Stg. 2:10). Igual que el cuerpo entero sufre por una sola herida, todas las leyes están vinculadas al tierno corazón del Padre Santo: “Y habló Dios todas estas palabras” (Ex. 20:1).Son diez mandamientos, pero una sola ley.

 

Como consecuencia, el que viola su conciencia con un solo pecado, no puede apelar a ella contra otro: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Gn. 39:9), preguntó José ante una tentación muy atractiva. Ciertamente su respuesta hubiera sido la misma si su ama le hubiera pedido que mintiese que cuando le tentó para que acostase con ella.

 

Así es que el apóstol nos urge: “Ni deis lugar al diablo” (Ef.4:27). Esto implica que al ceder en algún punto perdemos terreno, y lo que nosotros perdemos lo gana el diablo. Cuando una pequeña chincheta ha penetrado en la madera, el carpintero diestro podrá hincar un clavo la próxima vez.

 

Si asientes a un pecado, Dios te entregará a otros. Los gentiles se dieron a la idolatría y “Dios los entregó a pasiones vergonzosas” (Ro. 1:26). Cuando Judas empezó a robar, dudo que pensara convertirse en traidor. Pero la traición fue el castigo del robo: él se permitió un pecado oculto, y Dios lo entregó a uno más visible y horrendo.

Fragmentos extraídos del libro: “El cristiano con toda la armadura de Dios” de  William Gurnall p. 842 – 843

 

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